Anuario 2004
Albania
"Albania lucha por dejar de ser la Cenicienta de Europa"
Francesc Viver

El presente y el futuro de Albania están y estarán muy marcados por su alianza estratégica con Estados Unidos, que le ayudará a entrar en la OTAN. Como reconocía el primer ministro, el socialdemócrata Fatos Nano, que gobierna desde mayo de 2002, en una entrevista en el mes de marzo, “más allá de nuestros propios intereses, existe una solidaridad con Estados Unidos y un profundo sentido de gratitud por todo lo que hicieron en el pasado por nosotros. Nosotros somos miembros de la coalición global contra el terrorismo, junto a Estados Unidos”. Con estas palabras del primer ministro albanés, se puede entender el compromiso de Albania, y de otros países balcánicos, con las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán e Irak en misiones de paz.
La fidelidad albanesa hacia la política exterior norteamericana puede deducirse de la firma de la Carta adriática, en mayo del 2003. Según este proyecto, Estados Unidos se compromete a facilitar la integración en la OTAN de Albania, Macedonia y Croacia, a cambio de que estos países apoyen la “lucha activa contra el terrorismo” que abanderan las autoridades norteamericanas.

Políticamente hablando, la agenda albanesa del 2004 ha venido marcada, y desde hace años, por su relación con la vecina Macedonia y con la provincia autónoma de Kosovo, en la cual más del 80% de la población es albanokosovar.

Por lo que a Macedonia se refiere, el Gobierno albanés ha intentado defender los derechos y el poder de la minoría de población albanesa que allí reside, y más después del referéndum convocado en Macedonia, en noviembre, contra la nueva Ley de Organización Territorial que el Gobierno había aprobado en octubre. Esta nueva ley territorial se engloba dentro de los acuerdos de paz de 2001 que pusieron fin a siete meses de intensos enfrentamientos entre la guerrilla separatista albanesa y el Ejército macedonio. La nueva ley planteaba una mayor descentralización de la Administración y del territorio macedonio, y un aumento de los derechos del 23% de albaneses que allí habitan, pero contaba con la oposición de los partidos nacionalistas eslavos, que veían la nueva ley contraria al sentido unitario que defiende la Constitución macedonia. Según como entendían la Constitución los nacionalistas eslavos, esta ley disgregaría el territorio macedonio, potenciando los gobiernos locales, y dejando de entender Macedonia como un “único concepto territorial y político”.

La provincia serbia de Kosovo, y el 88% de población albanokosovar, es otro tema que también preocupa al Ejecutivo albanés. Las autoridades albanesas se muestran contrarias al protectorado de la OTAN, al que ve ya no como un elemento pacificador, como era el objetivo primordial, sino como un peligro. Para el primer ministro albanés, Fatos Nano, ni la OTAN ni la UE tienen un proyecto especifico para el futuro inmediato de la provincia de Kosovo, y esto hace que crezca la incertidumbre sobre el papel mediador y protector de la OTAN en la provincia serbia, y la desconfianza de la población hacia las autoridades internacionales. El Gobierno albanés considera que no existe ningún proyecto internacional, ni de la OTAN ni de la UE, para Kosovo. Sólo se limitan a subvencionar el protectorado, primero internacional y ahora europea, que allí tienen desplegada.

Los incidentes del mes de marzo en la región de Mitrovica, en la provincia de Kosovo, entre albaneses y serbios por la muerte de tres niños albaneses, ahogados al intentar cruzar el río Íbar, ejemplificaron la delicada situación que vive la provincia. Estas muertes fueron la mecha para una semana de encarnizados enfrentamientos entre serbios y albaneses, primero en Kosovo, y después en Belgrado, que acabaron con 28 muertos. Los incidentes entre estas dos etnias sirvieron para que tanto serbios como albaneses pudieran criticar de nuevo a la administración internacional por su falta de previsión y de seguridad, no saber atajar a tiempo el conflicto, y demostró en parte la tesis de Fatos Nano, que defiende que si se mantiene el statu quo en Kosovo, será una tragedia: los conflictos se reproducirán nuevamente ya que la relación entre serbios y albanokosovares en la provincia de Kosovo es muy tensa.

Desde Albania se cree que hay que tomar una decisión final e inmediata respecto a Kosovo, ya sea desde la OTAN o la Unión Europea. El primer ministro albanés defiende que lo más conveniente sería convocar un referéndum en Kosovo para el año próximo, 2005, que decida el status final de esta provincia de mayoría albanokosovar, a pesar de la alarma que esto supone para las autoridades internacionales, que temen que, según cúal sea el resultado, los conflictos entre serbios y albanokosovares de la guerra de 1999 se vuelvan a reproducir.

El socialista Fatos Nano se opone al proyecto de “dividir en cantones” la provincia de Kosovo que propone su homólogo serbio, Vojislav Kostunica, ya que no quiere que ninguna zona de la provincia kosovar vuelva a depender nunca más de Belgrado. Fatos Nano no lo reconoce abiertamente, pero defiende implícitamente la independencia de Kosovo, hecho que podría implicar la puesta en marcha del proyecto de la “Gran Albania”, formada por Albania, Kosovo y parte de Macedonia, que se originó dos siglos atrás. Uno de los objetivos del Gobierno de Albania es la entrada en la OTAN, pero sin descuidar sus relaciones con sus vecinos europeos. De este modo, la república balcánica ha iniciado los contactos para marcar su calendario de adhesión a la Unión Europea. Si Albania cumple con el programa de reformas que le han diseñado desde el Comité de Ampliación de la Unión, el Gobierno albanés cree que en diez años podrían ingresar a la UE.

Albania es un país mayoritariamente agrícola pero que quiere modernizarse. En esa dirección, en el mes de octubre, el Parlamento albanés aprobó una ley por la cual se legalizaban los asentamientos ocupados ilegalmente por 700.000 desplazados desde las regiones rurales montañosas a los arrabales de las grandes ciudades con el propósito de urbanizar esas zonas. Para entender esta ley hay que remontarse a 1991, fecha de la apertura democrática del país, cuando se inició una migración interna incontrolada, desde las frías zonas montañosas a tierras agrícolas, hasta entonces propiedad del Estado, en las afueras de las centros urbanos. Las ciudades de Tirana y Durres, donde residen actualmente un tercio de los tres millones y medio de habitantes albaneses, fueron las más afectadas por este fenómeno. Durante los 45 años de régimen comunista, el Estado, muy centralista, había controlado estrictamente el movimiento interno de la población. La ley “Para la legalización y urbanización de las zonas ilegales” fue aprobada en el Congreso sólo con los votos del Gobierno del Partido Socialista. Los representantes de la oposición conservadora, el Partido Democrático, rechazaron el proyecto por considerarlo discriminatorio. Según este partido, el problema es que sólo una minoría de esos habitantes ilegales, debido a la pobreza generalizada, podrá pagar el precio impuesto por el Estado para comprar sus casas y el terreno. La extensión de los arrabales, hasta ahora ilegales, no excederá de 500 metros, y costará lo mismo que deberá pagar el Estado para recompensar la expropiación de sus antiguos dueños.

Por el contrario, el ministro de Construcción y Turismo, Bashkim Fino, encargado del plan, considera que la ley ayuda a integrar los arrabales ilegales de las ciudades e igualar a sus habitantes con el resto de los ciudadanos del país. La nueva normativa prevé que 700.000 albaneses establecidos en las afueras de las grandes ciudades puedan ser dueños de sus casas y de sus tierras en un plazo máximo de siete años.

Albania lleva años intentando pasar página y modernizarse, en la medida de lo posible, tras 46 años de dictadura comunista, pero sigue siendo uno de los países más pobres de Europa, con una agricultura anticuada y un sistema de infraestructuras obsoleto.

Desde la caída del régimen estalinista de Enver Hoxha, el Estado albanés lucha por llevar adelante la difícil transición hacia una moderna economía de mercado. Albania ha conseguido dejar atrás la imagen de territorio inestable e inseguro, que le ha perseguido durante largos años, y empieza a mirar a Bruselas, sede de la Unión Europea, como la esperanza para un futuro mejor. La UE tiene previsto estudiar el calendario para la futura adhesión albanesa en 2006, siempre y cuando sigan cumpliendo el programa de reformas exigidas por la Unión. En Albania, un 30% de sus 3,5 millones de habitantes viven por debajo de los niveles de pobreza y cuenta con unos índices de desempleo que oficialmente son de un 15%, pero se calcula realmente en un 30%.

No obstante, la transición a una economía capitalista no va a ser fácil pues el antiguo país comunista debe mejorar en muchos aspectos. Albania “malvive” principalmente de la agricultura, fuente del trabajo de un 47% de la población, pero muy condicionada por las frecuentes sequías, grandes latifundios y una maquinaria obsoleta, que la hacen muy poco competitiva en el mercado internacional. La situación empeora puesto que el territorio albanés apenas tiene fuentes de energía y cuenta con un sistema de

infraestructuras inadecuados para los tiempos modernos, como por ejemplo una red de trenes escasísima y vetusta. Para mejorar este panorama, el Gobierno ha planeado reformas destinadas a estimular la importación de petróleo que ayudaría a mejorar la pobre red de infraestructuras que posee el país. La mayoría de sus transacciones comerciales en el sector energético provienen de Italia, Grecia, Turquía y Alemania.

Los niveles de inversión extranjera en Albania son irrisorios, mayoritariamente provinentes de sus vecinas Grecia e Italia, que son de los pocos países con los que mantiene vínculos comerciales, pero quiere abrir nuevos mercados comerciales. De tal modo, en noviembre, el Gobierno del primer ministro, Fatos Nano, firmó un acuerdo con el Gobierno alemán del socialdemócrata Gerard Schroeder para que una empresa germana controlara el aeropuerto de Tirana, la capital de Albania, y para potenciar las relaciones comerciales y turísticas entre ambos países.


El proyecto de la “Gran Albania”

Hace doscientos años, la minoría de población albanesa, de religión musulmana, que vivía en los Balcanes puso en marcha una política de “limpieza étnica” que afectó sobremanera a los cristianos ortodoxos serbios, gracias al apoyo de las fuerzas militares turcas. La persecución de los serbios continuó en el siglo XIX, y más, con la creación de la Liga Albanesa (1878), que resaltaba las pretensiones de una “Gran Albania”. Ya entrado el siglo XX fue el antiguo imperio Austro-húngaro el que incitó a los albaneses a la “limpieza étnica” de serbios, echándolos de Kosovo y Methohija, cuna del nacionalismo serbio, y llevándolos hacia la Europa central, y más tarde también lo hicieron las autoridades del III Reich Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, y el gobierno comunista de Tito. Desde hace varios años existe la idea de reconstituir nuevamente el proyecto de una "Gran Albania" en los Balcanes. Con esta intención actuaron guerrilleros albaneses en la vecina República de Macedonia, y que han querido tomar el poder y han contribuido con armas a la guerrilla albanokosovar en su enfrentamiento con Serbia. Los comandantes del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) han declarado que su objetivo final es la creación de la Gran Albania, que pretende unir a la comunidad albanesa dispersa en Macedonia, Kosovo y la república de Albania. partes de Serbia y Macedonia.


Cronologia año  2004
17 de marzo. Se producen enfrentamientos entre serbios y albaneses en la región kosovar de Mitrovica (provincia de Serbia). Los incidentes se saldan con un balance de 14 muertos y 300 heridos, entre ellos militares franceses de las fuerzas KFOR (Fuerza internacional de la OTAN) desplegadas en Kosovo.

28 de marzo. Albania pide a la UE que Kosovo no vuelva a depender de Serbia. Fatos Nano no quiere hablar de “independencia” pero está claro que no piensa en otro termino. El statu quo de Kosovo es insostenible y nos lleva a la tragedia. El protectorado de la ONU en Kosovo ha dejado de ser un factor de estabilidad para convertir-se en amenaza.

2 de julio. La OTAN fijará en 2006 un calendario de adhesión para Albania, Croacia y Macedonia. El presidente de la Alianza, Doug Bereuter, alentó a continuar con las reformas necesarias para una adhesión a la OTAN. Estos tres países firmaron en mayo de 2003 con Estados Unidos una “Carta adriática” destinada a facilitar su ingreso en la Alianza Atlántica.

7 de agosto. Albania, Croacia y Macedonia muestran su apoyo al compromiso de la OTAN en Afganistán e Irak.

12 de agosto. El gobierno macedonio aprueba una Ley de Organización Territorial, una pieza más para el cumplimiento del Acuerdo de Paz de Ohrid (2001).

11 de octubre. Albania envió un cuarto contingente de paz a Irak para sustituir las tropas que están ahí desde el mes de abril con las fuerzas de coalición. También tienen contingentes de tropas en Afganistán y la vecina Bosnia. Albania es aliada de los Estados Unidos.

29 de octubre. El Parlamento albanés decidió legalizar los asentamientos ocupados ilegalmente por 700.000 desplazados de las regiones rurales montañosas en los arrabales de las grandes ciudades, aprobando la ley “Para la legalización y urbanización de las zonas ilegales”.

18 de noviembre. El Gobierno del primer ministro, Fatos Nano, firmó un acuerdo con el Gobierno alemán del socialdemócrata Gerard Schroeder para que una empresa germana controlara el aeropuerto de Tirana, la capital de Albania, y para potenciar las relaciones comerciales y turísticas entre ambos países.


 


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