Anuario 2004
Francia
"Las crisis de su partido y la contestación social pasan factura electoral a Chirac"
Laura Gamundí

Casi dos años después de que el actual presidente de la República, Jacques Chirac, ganara las elecciones presidenciales con un contundente 82% de los votos, la derecha francesa ya muestra graves síntomas de debilidad. La aplastante derrota que el partido de Chirac, Unión por un Movimiento Popular (UMP), sufrió en las elecciones regionales y europeas de 2004 puso de relieve no sólo el desgaste de dos personalidades como Chirac y su primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, sino también la grave crisis social y económica que atraviesa Francia. La batería de reformas liberales anunciada por el Ejecutivo, el mal funcionamiento económico del país y una derecha dividida han provocado un descontento general que ha favorecido a la izquierda.
La controvertida "ley del velo" sembró también muchas discrepancias en la derecha francesa, debido a que varios diputados se negaron a votar la ley o decidieron abstenerse. La polémica que generó la prohibición de signos e indumentarias que manifestaran de forma "ostensible" la pertenencia religiosa en las escuelas públicas agitó el debate público internacional y copó un sinfín de portadas en los diarios de todo el mundo. La medida debía ser aplicada exclusivamente en los colegios públicos de enseñanza primaria y secundaria de la República, por definición, laicos, quedando exentos los colegios privados y las universidades. Pero la ambigüedad del término "ostensible" provocó más de un quebradero de cabeza: ¿las prendas y pilosidades como bandós o barbas mahometanas que sirvieran para esquivar la ley también serían perseguidas?

Ante todo, la medida ponía en evidencia el fracaso absoluto del sistema de integración de la comunidad musulmana que vive en Francia. El proyecto de ley impulsado por Chirac tenía como finalidad resolver los problemas que, según el presidente de la República, desde hace más de 15 años causaban las alumnas que exhibían el velo en clase. Los promotores de esta ley alegaban que el uso de símbolos religiosos inducía al proselitismo y atentaba contra el principio de laicidad del Estado. "Esta ley ayudará a que las aulas no se dividan en comunidades religiosas militantes", afirmó el ministro de Educación, Luc Ferry. El camino hacia la aprobación no fue nada fácil. Al principio, Chirac tropezó con las reticencias de varios ministros de su partido como Raffarin; el ministro de Interior, Nicolas Sarkozy (que la acabó aceptando "por razones de disciplina de partido"); el ministro de Exteriores, Dominique de Villepin, y la ministra de Defensa, Michèle Alliot. Y aunque parecía que el Ejecutivo contaba con suficiente mayoría para aprobar la ley, las divisiones que se abrían en la sociedad francesa empezaban a ser preocupantes.

El mundo islámico y parte de la opinión pública percibía la medida como una ley discriminatoria; una "ley antiislam", fruto de la intolerancia religiosa y del deseo de frenar el integrismo islámico. Pero desde otra perspectiva, la ley puede ser considerada como una defensa de los valores republicanos que obliga a respetar la "neutralidad" en la escuela pública. Finalmente, el 10 de febrero de 2004 la Asamblea francesa consumó la prohibición de símbolos religiosos como el velo islámico, los crucifijos católicos y la kipá judía en las escuelas estatales.

Algunos analistas señalaron la posibilidad de que con el impulso de la ley el Gobierno prefiriera centrar el debate sobre la laicidad y así ocultar problemas económicos y sociales como el paro, cuyo porcentaje alcanzaba el 9,2% de la población activa, un punto más que en 2002. Asimismo, la batería de reformas sociales fue una de las principales causas que llevaron al partido de Chirac a la derrota en las elecciones regionales del 21 y 28 de marzo.

Chirac lanzó un conjunto de medidas que crearon malestar entre la población: recortes en el seguro del paro (suspendido para 230.000 personas en enero con el objetivo de reducir el déficit), rebajas fiscales que han beneficiado a los más ricos sin reducir el conjunto de la presión fiscal, reducción de créditos al sector de la investigación (en febrero de 2004, científicos e investigadores salieron a la calle para reclamar 20 millones de euros que consideran indispensables para el mantenimiento de las instituciones del sector) y la creciente privatización de empresas estatales como es el caso de la eléctrica EDF o la gasística EGF. Asimismo hay que recordar la suspensión en serie de los principales festivales culturales. Los trabajadores temporales del espectáculo protestaban por el recorte que habían sufrido sus indemnizaciones durante los periodos de no actividad.

La sucesión de enfrentamientos que ha tenido lugar en el seno de la UMP, junto con las aspiraciones sucesorias de ministros como Nicolas Sarkozy y la polémica suscitada en torno a la "ley del velo" han sido las principales causas de una guerra interna que ha deteriorado la imagen de la mayoría conservadora. Al presidente de la República francesa, Chirac, le quedan tres años como jefe de Estado, y Sarkozy no ha dudado en precipitar su carrera hacia la jefatura del Estado. Chirac, receloso de las aspiraciones sucesorias del ministro, y temeroso de que Sarkozy pudiera llenar cualquier vacío de poder decidió mantener al frente del Gobierno a Alain Juppé (que había sido condenado por financiación ilegal del partido neogaullista Reagrupamiento para la República (RPR) y que finalmente acabó dimitiendo el pasado julio).

El presidente de la República quería resolver el problema de la sucesión antes de que finalizara su mandato presidencial en 2007. Para ello contaba con el que siempre había considerado su delfín, Juppé. Sin embargo, los deseos de Chirac se vieron truncados cuando el 30 de enero la sentencia del tribunal de primera instancia condenó a Juppé a 18 meses de cárcel (sin ingresar en prisión) y a 10 años de inhabilitación, lo que aseguraba el fin de su carrera política. Sin embargo, tiempo después, el tribunal de segunda instancia redujo la condena a 14 meses de cárcel y a un año de inhabilitación para ejercer cargos públicos, por lo que la sentencia dejaba abierta la posibilidad de que Juppé en tan sólo un año pudiera regresar al escenario político.

El presidente de la República francesa, por su parte, será juzgado cuando deje de gozar de la inmunidad judicial por ser presidente de la República, ya que el Ayuntamiento de París financió subrepticiamente el partido neogaullista RPR. En aquel momento, Chirac, además de líder de ese partido, era el alcalde de París. Y Juppé, su teniente de alcalde para asuntos financieros.

Tras el abandono de la política por parte de Juppé se abría un nuevo interrogante: ¿quién ocuparía la vacante como presidente de la UMP? La respuesta fue Nicolas Sarkozy. A partir de este momento Sarkozy, presionado por Chirac, tuvo que abandonar la cartera de Economía y Finanzas para entregarse de pleno a la presidencia de la Unión por un Movimiento Popular (UMP). Sarkozy no quería dejar el Gobierno pero el presidente de la República le obligó para que no concentrase tanto poder, pese a que en el pasado Chirac llegó a acumular tres cargos: primer ministro, jefe de partido y alcalde de París.

El popular Sarkozy, candidato a presidir el partido gubernamental Unión por un Movimiento Popular (UMP), es percibido dentro de su partido como una figura incómoda. Las tensas relaciones que mantiene con los chiraquianos ministros de Interior y Defensa, Dominique de Villepin y Michèle Alliot-Marie, y con los sectores más laicistas pueden llegar a abrir fisuras irreparables en el seno del partido. De momento, los ejes que vertebran su campaña para presidir la República son la seguridad y una política económica encaminada a satisfacer a la clase media y a los sectores más acomodados del país.

En las elecciones regionales, la izquierda se impuso con el 49,9% de los votos. El 36,84% de la derecha significó una contundente derrota para el partido de Chirac. El alto índice de participación contribuyó a que la izquierda se hiciera con 20 de los 22 gobiernos regionales. Pese a todo, el presidente de la República decidió mantener a Raffarin (una figura muy desgastada y sin nada que perder) en el Gobierno, haciendo caso omiso del castigo de los electores. Sin duda alguna, Raffarin ha sido la principal víctima política del Gobierno de Chirac. Sobre él pesa la tarea de reducir el déficit (según el Ministerio de Economía y Finanzas, el déficit de 2004 será del 4,1% del PIB). De este modo, Francia incumplirá por tercer año consecutivo el Pacto de Estabilidad que tiene como objetivo prevenir un déficit presupuestario excesivo en la eurozona. Aunque la mayoría de diagnósticos señalan que Francia está en baja forma, sigue siendo uno de los países más productivos de Europa. Su inversión en el sector de investigación y desarrollo es muy superior al resto de muchos países.

En las regionales de este año, el partido de Le Pen, Frente Nacional, obtuvo el 13% de los votos, casi cuatro puntos menos que en las presidenciales de 2002, cuando Le Pen adelantó al socialista Lionel Jospin y pasó a la segunda vuelta.

Para la mayoría de los franceses las elecciones regionales no sirven para mucho, dada la escasa importancia que tienen las regiones en Francia, que solamente se ocupan de las instituciones de educación superior, formación profesional, ciertas ayudas sociales y el desarrollo de los transportes. No obstante, el castigo electoral que planeaba sobre el tándem Chirac-Raffarin consiguió elevar su importancia. Antes de las elecciones, la derecha controlaba 13 regiones, la centrista y liberal UDF una, y ocho estaban en manos socialistas. Ahora la derecha sólo conserva Alsacia.

Los resultados de estos comicios consolidaron el liderazgo del primer secretario del Partido Socialista (PS), François Hollande. Y la remodelación del Gobierno de Chirac fue uno de los efectos más significativos de la derrota conservadora en las elecciones regionales. Ahora, el Ejecutivo contaba con 43 miembros, 4 más que el precedente. También flotaba en el aire la incertidumbre sobre el futuro de las reformas que pretendía introducir Chirac. Pero en realidad los cambios parecían más bien una "ilusión óptica". Chirac no destituyó al primer ministro Raffarin (una destitución pedida a gritos por los electores), se limitó a "mover fichas" y a descargar su ira sobre Sarkozy: el ministro más popular adquiría la cartera de Economía y Finanzas, la más problemática e "impopular". El ministro de Exteriores, De Villepin, hombre de confianza de Chirac, adquirió la cartera de Interior de Sarkozy. Y Michèle Barnier fue colocado como ministro de Exteriores.

En julio de 2004, tras la derrota electoral, el Gobierno francés impuso la ley de la descentralización en el país. La iniciativa, que fue calificada de "revanchista" por la oposición, consiste en la mera transferencia de competencias administrativas a los órganos actuales. Así, los presidentes regionales adquieren más competencias en empleo, educación, comunicaciones, cultura y transportes, pero sin que se transfieran los medios necesarios. Por eso, casi todos los presidentes regionales la rechazan.

El primer ministro Raffarin ordenó la adopción de la ley sin dejar opción a que fuera debatida. Y la izquierda reaccionó presentando una moción de censura que no llegó a fructificar.



La Constitución Europea provoca una crisis en la izquierda francesa

El triunfo socialista en los comicios regionales y europeos supuso la ascensión del líder del Partido Socialista, François Hollande. Aun con todo, esta formación ha mostrado tener serias dificultades para alcanzar la unanimidad en la cuestión europea. Pese a que Francia es uno de los países fundadores de la Unión Europea, el proyecto constitucional desató una tormenta política en el país. El ex primer ministro Laurent Fabius amenazó con votar en contra porque apenas incluía avances sociales. A raíz de estas afirmaciones, el número de figuras de la izquierda en contra de la Carta Magna fue en aumento. Los socialistas se encontraban en un dilema: el voto a favor implicaba apoyar un texto contrario a sus propias convicciones, ya que no figuraba la idea de una "Europa con espíritu social", además de suponer el respaldo al “sí” de Chirac. Y si votaban en contra podrían ser asociados con el extremismo de Le Pen. Sin embargo, en diciembre, tiempo después de que el aspirante a la presidencia de la República Laurent Fabius, del PS, expresara su rotundo rechazo a la Constitución, el 59% de los socialistas votó a favor del texto en una consulta interna a la que acudieron casi 100.000 afiliados. El “sí” socialista facilitaba la convocatoria del referéndum constitucional, que está previsto para la primavera próxima, aunque no aseguraba el “sí” definitivo de Francia.

El rechazo de la mayoría de los franceses al ingreso de Turquía en la UE ha constituido también otro motivo de división. La mayoría de los líderes parlamentarios de Francia miran con recelo el ingreso de Turquía en la UE. Algunos se manifiestan rotundamente en contra, como el socialista Fabius y los centristas de la UDF. La UMP tampoco escapaba a esta crisis. La entrada de Ankara ha enfrentado a UMP (que en mayo se pronunció en contra del ingreso de Turquía), contra su jefe, Jacques Chirac, quien ha optado por acoger el ingreso con optimismo.



Cronologia año  2004
18 de enero. Miles de mujeres protestan en varios países europeos contra la ley del velo

22 de enero. Francia se plantea prohibir las barbas en las escuelas por motivos religiosos

28 de enero. Chirac pacta con China y desautoriza la independencia de Taiwán. El Gobierno francés aprueba la ley del velo

3 de febrero. Los jueces y la derecha se enfrentan por la condena de Alain Juppé

4 de febrero. Chirac mantiene a Alain Juppé al frente de su partido

10 de febrero. Chirac y Schröder se reafirman en su aprobación de la Constitución Europea antes de finalizar 2004

11 de febrero. La Asamblea Nacional francesa consuma la 'ley del velo'

13 de febrero. La fiscalía francesa y la UE investigan las cuentas de Arafat y su esposa

18 de febrero. Francia justifica el triunvirato Chirac-Schröder-Blair

29 de marzo. La derecha francesa sufre una derrota en las elecciones regionales. Le Pen se consolida como tercera opción política pese a sufrir un retroceso.

1 de abril. Chirac le asigna a Sarkozy la cartera de Economía. El comisaro Barnier será ministro de de Exteriores y De Villepin pasa a Interior

2 de abril. Chirac promete consensuar las reformas tras su derrota electoral

4 de abril. El triunfo de la izquierda en las elecciones regionales del 21 y 28 de marzo refuerza el liderazgo de Hollande

7 de abril. Francia exige el traspaso de poder a un Gobierno legítimo y el control de la ONU antes de enviar tropas

30 de abril. Francia rechaza enviar tropas a irak ni con la resolución de las Naciones Unidas

1 de mayo. Profanadas 127 tumbas judías en Francia

7 de junio. La derecha francesa intenta restar importancia a las elecciones europeas

11 de junio. La derecha francesa y los democrisianos alemanes vetan la entrada de Turquía en la UE

14 de junio. La izquierda francesa gana las elecciones europeas

15 de junio. Chirac se niega a detener las reformas

24 de junio. El socialista francés, Laurent Fabious, rechaza la Constitución Europea porque no incluye avances sociales

25 de junio. Chirac acepta a Sarkozy como líder de la derecha pero le exige que abandone el Gobierno

21 de julio. Chirac apoya el ingreso de Tirquía a la UE

24 de julio. El Gobierno francés impone la ley de descentralización

28 de julio. Raffarin supera una moción de censura

5 de septiembre. Francia sigue negociando para liberar a los dos periodistas en Irak

10 de septiembre. Laurent Fabious advierte de que votará 'no' a la Constitución Europea

23 de septiembre. Jospin se declara a favor de la Cosntitución Europea

2 de octubre. Chirac promete un referéndum sobre la adhesión de Turquía a la UE

15 de octubre. Los líderes parlamentarios de Francia presionan a Chirac para que frene la entrada en la UE de Turquía


 


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