Anuario 2004
Italia
"Berlusconi logra presidir el Gobierno más longevo de la República italiana pese a su declive"
Laura Gamundí

El 5 de mayo de 2004 el primer ministro, Silvio Berlusconi, cumplía 1.060 días como presidente de Gobierno, el más duradero de la República italiana. Todo un tiempo récord en la historia política del país, caracterizada por la corta esperanza de vida de sus gabinetes. Il Cavaliere ya puede enorgullcerse de superar en longevidad gubernamental a ex presidentes como Bettino Craxi, Romano Prodi, Aldo Moro y Alcide Gasperi, pese a que este año su popularidad ha estado bajo mínimos.
La política berlusconiana de las apariencias alcanzó uno de sus punto más álgidos antes de finalizar 2003. Ante la perspectiva de unas elecciones europeas y en plena crisis del grupo alimentario Parmalat (el mayor fraude financiero jamás registrado en Europa), el primer ministro italiano desapareció durante un mes de la vida política para someterse a una operación de cirugía estética. La bochornosa presidencia semestral en la Comisión Europea había dejado secuelas en su rostro. Además, previamente Berlusconi había tenido que afrontar serios reveses. La ley de televisiones que consagraba el poder hegemónico al primer ministro en el sector televisivo sumió a su Gobierno en una crisis interna, ya que 30 de sus diputados se rebelaron contra la ley. Finalmente, el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, se negó a promulgar un texto que no respetaba el pluralismo informativo.

Y en el plano jurídico, el rechazo del Tribunal Constitucional de a la ley que dotaba al primer ministro de inmunidad frente a los jueces reactivó la tormentosa lucha entre Berlusconi y el poder judicial. No obstante, su capacidad ilimitada para cambiar las reglas del juego y salir beneficiado de sus embrollos con la justicia le permitió, una vez más, salir indemne de la sentencia de soborno a los jueces en el caso SME, de la que dependía su futuro político.



La resurrección del caso SME

El caso SME ha estado protagonizado por los dos hombres que hoy se diputan el poder de Italia, Silvio Berlusconi y Romano Prodi. En 1986 Berlusconi se dedicaba a sus negocios, era dueño del Grupo Fininvest y financiaba la actividad política de Bettino Craxi, a la sazón presidente del Gobierno italiano. Prodi, por su parte, que en aquel momento presidía el Instituto para la Reconstrucción Industrial (IRI), holding de empresas públicas, decidió privatizar la empresa alimentaria estatal SME y se la adjudicó al empresario Carlo di Benedetti. Sin embargo, Berlusconi recurrió la adjudicación ante los tribunales y consiguió anularla, y SME pasó a manos de las empresas Barilla y Ferrero. 11 años después, Benedetti logró que Berlusconi y varios de sus hombres (entre ellos Cesare Preveti, abogado de Berlusconi y diputado de Forza Italia), fueran procesados por sobornar a los jueces que impidieron la privatización de SME.

En junio de 2003, antes de que Berlusconi asumiera la presidencia de turno de la UE, se aprobó de manera apresurada una ley, conocida como laudo Schifani, que concedía la inmunidad para cinco altos cargos del Estado (presidente, primer ministro, presidentes de la Cámara de Diputados, Senado y Constitucional), lo que obligó a detener el juicio de Berlusconi. Cinco meses después, el tribunal dictó sentencia contra el resto de acusados por el caso y el ex ministro de Defensa y amigo de Berlusconi, Cesare Previti, fue condenado a cinco años de cárcel por tener a sueldo al juez Renato Schillante.

En enero de 2004, el Constitucional italiano invalidó la inmunidad judicial de Berlusconi y en abril el caso se reanudó. La anulación de la ley de inmunidad que Berlusconi había confeccionado a su medida hizo posible que el proceso contra Berlusconi continuara, pero al final los tejemanejes llevados a cabo por el primer ministro durante 16 años para alargar el proceso dieron finalmente sus frutos. Según la sentencia, en 1991 Berlusconi corrompió al juez Renato Squillante con una transferencia bancaria de más de 400.000 dólares, pero el delito ya había prescrito. El caso es que Berlusconi logró beneficiarse de los "atenuantes genéricos" que podían aplicarse a cualquier ciudadano sin antecedentes penales y que permitían que el delito prescribiera en siete años y medio y no en 15. Sin los atenuantes y la prescripción la pena habría sido de ocho años de cárcel más la inhabilitación para ejercer cargos públicos.

Después de su absolución por el caso SME, Berlusconi recibió un duro golpe: el senador Marcello dell'Utri (fundador de Forza Italia y gran amigo de Berlusconi) era condenado a 9 años de prisión por sus vínculos por la mafia. El varapalo fue mayor porque días atrás Dell' Utri había sido designado por Berlusconi para que fuera el coordinador de Forza Italia.

El fuerte sentido de la amistad del que siempre ha hecho ostentación Berlusconi quedó plasmado en una ley que el Gobierno italiano presentó de manera apresurada en el Parlamento. Aprovechando la guerra que estaba librando la Camorra italiana, Il Cavaliere promulgó una ley que, por una parte, pretendía endurecer las penas para los mafiosos pero, por otra, recortaba los plazos de prescripción. Vamos, que la propuesta no era otra cosa que un traje hecho a la medida de Cesare Preveti. Mediante esta ley, Berlusconi pretendía salvar de la cárcel a Preveti, condenado a 11 años de cárcel por el mismo delito de corrupción de jueces del que él había logrado salir airoso. La nueva ley reducía el periodo de prescripción a una década. Por tanto, el delito, que debía prescribir en 2009, expiraba en 2004.



Berlusconi fracasa en las elecciones y la coalición centroderechista se desfleca

Los vaivenes de la vida política italiana impiden hacer un diagnóstico acertado sobre el estado de las dos coaliciones, centro-derecha y centro-izquierda. A principios de año, cuando el fracaso de la presidencia italiana en la Comisión Europea era aún reciente, los sondeos eran negativos para el primer ministro y el lento declive de la coalición berlusconiana se hacía cada vez más evidente. Sin embargo, a finales de 2004 podemos afirmar que la incertidumbre reina en ambas coaliciones. Pues, pese al debilitamiento de la coalición centroderechista, lo más seguro es que Berlusconi siga contando con apoyo popular y la actitud de Prodi (la esperanza del centro-izquierda), elemento clave para fortalecer la oposición, es todavía titubeante.

Desde su derrota el año pasado en las elecciones regionales y municipales, la coalición de centro-derecha Casa de las Libertades, formada por Forza Italia, Alianza Nacional y Liga Norte, y liderada por Berlusconi, ha entrado en estado crítico. Y a juzgar por los malos resultados electorales europeos y locales de este año todo apunta a una posible derrota en los próximos comicios. Berlusconi salió derrotado en las locales que, aunque no afectaron a ciudades tan importantes como Roma o Nápoles, pusieron de relieve la crisis de Forza Italia y de la coalición la Casa de las Libertades.

Entre las causas de las derrota electorales podemos señalar la crisis de Irak, una economía en recesión y el malestar social derivado de los recortes sociales impulsados por Berlusconi. El conflicto iraquí trajo consigo la crisis de los rehenes, es decir, el secuestro y asesinato de los tres guardaespaldas italianos a manos de un grupo iraquí, y más adelante de las dos cooperantes secuestradas, Simona Toretta y Simona Paris, que fueron finalmente liberadas.

El mal estado de la economía puede haber sido otro de los motivos que llevaron a Berlusconi a fracasar en las elecciones. El primer ministro tiene serias dificultades para que le cuadren las cuentas públicas. Italia ha recibido advertencias de la Comisión Europea, ya que su déficit público se aproxima al límite del 3% del PIB. El bajo crecimiento económico previsto (el FMI pronosticaba un crecimiento de 1,1% para este año), la crisis de Alitalia, que provocaba pérdidas diarias de 1 millón de euros, y la incertidumbre provocada por los casos de Cirio, Parmalat y Fiat han sido el caldo de cultivo de esta crisis.

La adopción de medidas impopulares como el programa de recortes económicos contribuyó también al fracaso electoral. El recorte del gasto público se concretó en una reducción de 7.500 millones de euros en el apartado social. Los recortes sociales llevados a cabo por el primer ministro italiano sembraron el descontento entre la población italiana, que no dudó en salir a la calle en protesta por el recorte de un sistema de pensiones cada vez más exiguo.



Elecciones europeas

La idea de Berlusconi de convertir las elecciones europeas en un plebiscito sobre su gestión resultó un fracaso absoluto porque su partido Forza Italia sufrió una derrota estrepitosa. En comparación con los anteriores comicios generales, el porcentaje de votos de la coalición de Berlusconi había descendió del 29%, obtenido en las generales de 2001, al 21%, diez puntos menos que la coalición de centro-izquierda El Olivo (31,1%). Esto supuso una inyección de optimismo para la izquierda que, a tenor de los buenos resultados obtenidos en las locales, no dudó en autoproclamarse como la “nueva mayoría”. Aun con todo, su triunfo no fue demasiado exuberante. La coalición Unidos en el Olivo, integrada por los Demócratas de Izquierda y los centristas de La Margarita, obtuvo el 31,1% de los votos, una cifra ligeramente inferior al 32,5% de hace cinco años y al 33,3% de los comicios legislativos de 2001. Partidos como Refundación Comunista, Los Verdes y el PDI, que no forman parte de la coalición, experimentaron un ascenso. Por ello, el líder de los Demócratas de Izquierda, Piero Fassino, expresó el deseo de establecer pactos con Refundación Comunista con el objetivo de que la coalición de centro izquierda obtuviera la mayoría.

Los días posteriores a la debacle electoral se produjo la dimisión del ministro de Economía, Giulio Tremonti, y Berlusconi asumió su cartera. En 2002, Il Cavaliere ya compaginó su cargo con el de ministro de Exteriores, Renato Ruggero, durante 10 meses. Tremonti, que iba para "superministro" (su misión consistía en administrar Hacienda, Tesoro y Presupuestos) dimitió presionado por los aliados del partido Alianza Nacional, debido a los nefastos resultados económicos del país. Más tarde, Berlusconi nombró a Domenico Siniscala ministro de Economía.

Julio fue un mes agitado para Berlusconi. El abandono de Gobierno por parte de Umberto Bossi, fundador y jefe de la Liga Norte y ex ministro de Reformas para asumir el cargo de eurodiputado planteaba una nueva crisis de Gobierno. Bossi, que llevaba meses apartado de la vida política debido a una grave dolencia, dimitió en julio como ministro para las Reformas y miembro de la Cámara de Diputados italiana, y esto debilitó la coalición, ya que había sido uno de sus protagonistas. Su puesto fue ocupado por Roberto Calderoli, el vicepresidente del Senado y coordinador de la Liga Norte.



La ley de descentralización de Italia

El centralismo en Italia tiene los días contados. El 15 de octubre de 2004, el Parlamento italiano aprobó la mayor reforma constitucional desde la caída de la monarquía en 1948. Según el decreto ley, el poder del presidente de la República disminuye. El primer ministro, en cambio, ve ampliado su capacidad de actuación: podrá disolver el Parlamento, nombrar y cesar ministros (hasta ahora competencias del presidente de la República) y anticipar elecciones generales. Italia se convertirá en un Estado de tipo más o menos federal al conceder más competencias a las regiones, que adquirirán plenas competencias en materia de sanidad, educación y policía local. El Ejecutivo podrá vetar una ley aprobada por una región si considera que atenta contra la unidad nacional.

El centralismo en Italia acabó convirtiéndose en un compromiso de Berlusconi con la Liga Norte, la formación que lidera Umberto Bossi. El partido había amenazado con romper la coalición si no se aprobaba el proyecto de reforma constitucional. Con este proyecto de ley, Berlusconi pretende anular la capacidad del presidente de la República para vetar leyes que le parezcan inconstitucionales, como la ley de televisiones que vetó Ciampi.

El líder de la coalición de centro-izquierda El Olivo, Franceso Rutelli, alberga la esperanza de que un referéndum logre paralizar la reforma. Si la oposición consigue recaudar medio millón de firmas algunas partes de la reforma no se aplicarán hasta 2016.



La izquierda italiana intenta cobrar un nuevo impulso

La incorporación de Romano Prodi al frente de la coalición de centro-izquierda El Olivo está abriendo nuevas expectativas entre las filas izquierdistas, aunque todavía persisten algunos signos de división e incoherencia.

En las elecciones locales la izquierda ganó Bolonia en la primera vuelta y quedó con ventaja en Florencia, Milán y Nápoles, aunque es muy probable que la entrada en combate de las tropas italianas en Irak y la denominada “crisis de los rehenes” hayan contribuido a esta recuperación. Además de carecer de programa, los partidos de la oposición no terminan por decidirse sobre el nuevo nombre que identifique a las formaciones de centro-izquierda, donde tienen cabida desde los liberales de centro a los comunistas. Hasta el momento se ha barajado el nombre de Gran Alianza Democrática (GAD). Romano Prodi propuso llamarla La Alianza, a secas.

El 11 de diciembre Prodi se erigió públicamente como jefe de la oposición italiana y abrió la precampaña para las elecciones regionales de abril. Pero, a finales de año, ya amenazaba con abandonar la coalición de izquierda italiana, debido a que La Margarita era reacia a aceptar su proyecto de listas únicas en las próximas elecciones regionales. "Si encontráis otro candidato, yo me retiro", advirtió. En el caso de que esto ocurriera, la alternativa a ocupar su puesto sería el alcalde de Roma, Walter Veltroni.



El “caso Buttiglione”

La entrada en escena del aspirante a comisario de la UE, Rocco Buttiglione, y sus polémicos comentarios sobre la homosexualidad, el matrimonio y la mujer contribuyeron a rematar la deteriorada imagen de Italia en la UE. Butiglione llegó a afirmar que "la familia es para que la mujer tenga hijos y esté protegida por su marido" y que la homosexualidad es un pecado. Pese a que el presidente de la Comisión, el portugués José Manuel Durao Barroso, tardó en apartarlo de la escena política, al final Buttiglione dimitió y el ministro italiano de Exteriores, Franco Frattini, ocupó su puesto. A Frattini le sucedió en el cargo el posfascista Gianfranco Fini, un hábil político que ha logrado reconducir a Alianza Nacional desde el neofascismo hacia el centro.



Cronologia año  2004
14 de enero. El Tribunal Constitucional italiano anula inmunidad judicial de Berlusconi

23 de enero. El senado italiano debate la ley de descentralización

4 de febrero. 30 diputados de Berlusconi se rebelan contra la ley de televisión

4 de abril. Protestas multitudinarias contra los recortes sociales en Italia y Alemania

17 de abril. Berlusconi vuelve a ser juzgado por corrupción en plena crisis de los rehenes

29 de abril. Las familias de los rehenes italianos secuestrados se manifiestan ante el Vaticano a favor de la retirada de tropas de Irak

17 de mayo. 30 heridos en un accidente de tren en el norte de Italia

19 de mayo. La entrada en combate del contingente italiano en Irak abre una crisis política en Roma

26 de mayo. El 90% de los jueces protestan contra la reforma de justicia de Berlusconi

3 de junio. Berlusconi plantea las elecciones europeas como un plebiscito sobre su gestión

15 de junio. Forza Italia fracasa en las elecciones europeas

23 de junio. Berlusconi acusa a la izquierda de fraude electoral en las europeas

29 de junio. Berlusconi fracasa en las elecciones locales italianas

3 de julio. El ministro de Economía italiano, Giulio Tremonti, presenta su dimisión y Berlusconi asume su cartera

10 de julio. El Gobierno italiano aprueba una reducción del gasto público de 7.500 millones de euros Aprobada la ley sobre conflictos de intereses

17 de julio. Berlusconi nombra al tecnócrata Domenico Siniscalco nuevo ministro de Economía

20 de julio. El líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, abandona el Gobierno italiano.

12 de agosto. Al Qaeda amenaza a Italia con atentados

29 de septiembre. Liberadas las dos rehenes italianas, Simona Toretta y Simona Paris, tras 21 días de secuestro en Irak

5 de octubre. Italia expulsa a cientos de inmigrntes a Libia

6 de octubre. Las declaraciones sexistas del futuro comisario de Justicia de la UE, Rocco Buttiglione, desatan una tormenta política en Italia

18 de octubre. Italia se plantea retirar sus soldados a lo largo de 2005

27 de octubre. Berlusconi sale derrotado en unas elecciones parciales

11 de diciembre. Berlusconi queda absuelto del caso SME por prescripción del delito

 


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