Anuario 2004
Malasia
"Las elecciones legitiman a Badawi y el continuismo de Mahathir"
Noelia Vida

El primer ministro malayo, Abdullah Badawi, pudo reafirmar la legitimidad de su cargo durante las elecciones que tuvieron lugar el 21 de marzo de 2004, gracias a la victoria de la coalición que encabeza, el Barisan Nasional (BN). Estos comicios sirvieron para elegir a los representantes del Parlamento del país y a los de los diferentes Parlamentos de cada Estado englobados en la federación de Malasia con excepción de Sarawak, que celebró elecciones en 2001.
En los comicios, la coalición gobernante, el BN, ganó de manera clara al conseguir el poder en 12 de los 13 estados que forman la federación malaya. Este triunfo ayudó a Badawi a legitimar su puesto como primer ministro del país, cargo que ocupaba desde el 31 de octubre del año anterior, cuando sustituyó a Mahathir Mohamad, quien dimitió tras 22 años en el poder.

El BN es una coalición formada por diversos partidos aunque el más importante es la Organización Mundial de la Unidad Malaya (UMNO), el partido del actual primer ministro y el del anterior jefe de Gobierno, Mahathir Mohamad. Esta coalición, que ha ganado todas las elecciones desde la independencia de Malasia, consiguió el 90% de los escaños del Parlamento, lo que supone 198 asientos, un 13% más que en las elecciones anteriores, las de 1999, en las que obtuvo 148 escaños.

El otro partido importante en el país es el Partido Islámico de Malasia (PAS, musulmanes conservadores) y que después de obtener buenos resultados en las dos últimas elecciones ha perdido votos en las de este año. El PAS sólo ha conseguido 7 de los 27 escaños que poseía en el Parlamento malayo tras las elecciones de 1999. La formación liderada por Abdul Hadi Awang ha perdido el estado de Terenganu, que le había arrebatado en 1999 al BN, y ha visto cómo su supremacía en el estado de Kelantan se ha debilitado. A esto hay que sumarle que los dirigentes del partido islámico aspiraban a mantener el poder en estos dos estados y conseguir uno más.

Tras las elecciones, los líderes de la oposición solicitaron repetir las elecciones porque había aspectos del proceso electoral que parecían fraudulentos como, por ejemplo, direcciones de electores que eran falsas o incompletas, o nombres sospechosos, lo que incluía a 156 personas registradas en una misma dirección. En las elecciones de 1999 la oposición se encontró con unos problemas similares.

Badawi debe ahora demostrar que las promesas que hizo durante la campaña electoral son ciertas y que va a romper con el estilo de gobernar del Dr. Mahathir, que se caracterizó por el amiguismo y la corrupción.

A la hora de formar el Gabinete que debe aconsejarlo, Badawi ha intentado mostrar que era un reformista y que reuniría a un grupo de gente a su alrededor diferente al de Mahathir Mohamad. Pero en realidad, el nuevo primer ministro ha mantenido al mismo equipo que su predecesor, lo único que ha hecho ha sido ampliar el número de ministerios, por lo que ahora hay 14 ministros más, y dejar fuera a los que ya habían decidido retirarse. Del resto, sólo ha descartado a uno o dos miembros para formar parte de su Gabinete. Además, Badawi se ha autoproclamado ministro de Finanzas y también ejercerá de ministro de la mitad del ministerio de Interior, cuya división en dos ha sido una propuesta suya aunque no se sabe como afectará al funcionamiento real del ministerio.

La corrupción es el otro gran problema del primer ministro y ya ha iniciado una fuerte campaña para combatirla. Las primeras víctimas han sido dos personalidades de la sociedad malaya. El primero fue Eric Chia, el director de la empresa Perwaja Steel, por el pago de 20 millones de dólares a la compañía japonesa NKK Corporation por la compra de una empresa inexistente llamada Frilsham Enterprises Incorporated de Hong Kong. El segundo detenido fue el ministro del Territorio, Kasitah Gaddam acusado de estar envuelto en el escándalo financiero más importante del país al negociar con acciones de la Sabah Land Development Board para conseguir ocupar el puesto de presidente de la empresa. Según la agencia de noticias oficial Bernama, estas transacciones llegaron a los 10 millones y medio de dólares.



La importancia del componente islámico

El componente islámico es muy importante en un país como Malasia, donde el 64% de la población profesa esta fe. El hecho de que el principal partido de la oposición sea el PAS ya da a entender la importancia que tiene el islam en el país asiático. Pero los resultados electorales han tenido un efecto tranquilizador para aquellos ciudadanos que temían por el incremento del extremismo islámico.

En estos comicios era muy importante el voto del llamado “cinturón malayo”, formado por los estados de Kedah, Kelantan y Terenganu. Mientras que en las elecciones de 1999 el PAS ganó Terenganu y Kelantan, en las de este año aspiraban a mantener estos dos estados y ganar el de Kedah, pero a la hora de la verdad se han tenido que conformar con mantener, a duras penas, Kelantan. De manera anecdótica, durante las elecciones de 1999, los miembros del PAS decían que sus votantes irían al cielo por darles el voto.

Esta caída del partido musulmán ha sido provocada por su rigidez a la hora de aplicar los principios del islam. En los Estados en los que gobernaban se habían llegado a prohibir los conciertos de rock, las mujeres tenían que ir vestidas según indica la tradición musulmana y exigían la separación de sexos incluso en supermercados y playas. Tales decisiones han llevado a que los jóvenes y las mujeres se negasen a votar al PAS y, en cambio, depositaran su voto en las urnas a favor del UMNO.

La rigidez del PAS llegó hasta tal punto que, en la ciudad de Kuala Teranganu, obligaban a todas las mujeres -ya fuesen musulmanas o no- a vestir de determinada manera. Estaba prohibido llevar camisas de manga corta, tejanos ajustados, faldas con raja o faldas por encima de la rodilla y debían llevar un pañuelo cubriendo la cabeza que, además, debía quedarles pegado a la cara.

De todas formas, el factor islámico también ha sido utilizado por el BN, encabezado por el UMNO, en determinadas zonas en las que predominaban los musulmanes conservadores, ya que para aumentar el número de votantes han decidido incluir el factor religioso en sus discursos aprovechando que Badawi es licenciado en estudios islámicos. Mientras que el PAS hacía campaña a favor de la educación islámica privada, el BN hablaba de obligar a las escuelas públicas a enseñar árabe y el Corán.

El famoso “cinturón malayo”, que se encuentra al norte del país, está en contacto con el sur de Tailandia, donde se hallan tres regiones de mayoría musulmana -Tailandia es un país mayoritariamente budista- en las que hay importantes conflictos entre los musulmanes y las fuerzas del orden. Estos tailandeses que profesan la fe islámica demandan la independencia del país porque desde Bangkok no se les trata de igual manera que al resto de ciudadanos, lo que ha convertido a la zona en una región pobre. Los musulmanes del sur de Tailandia consideran que culturalmente tienen más en común con los malayos y esto ha provocado algunas tensiones entre los dos países. Mientras que Tailandia considera que los grupos que provocan agitación en las tres provincias del sur del país reciben ayuda del grupo malayo Kumpulan Mujahideen Malaysia (KMM), las autoridades malayas aseguran que el grupo fue desmantelado en 2002.



Una compleja estructura social

Malasia cuenta con una compleja estructura social: 64% de ciudadanos malayos, 27% de chinos y 7% de hindúes, entre otros. Esto ha llevado a algunos problemas de enfrentamiento social que hicieron que el Gobierno aprobase unas leyes para la discriminación positiva de los ciudadanos malayos frente a los chinos.

En palabras del Dr. Mahathir: “La mayoría de los países en desarrollo tienen programas de distribución de riqueza para resolver problemas sociales. En Malasia tenemos que vigilar que la comunidad indígena que padece carencias reciba una equitativa porción de la riqueza del país a través de un programa de discriminación positiva. Sin duda, ese programa afecta la productividad y eficiencia de las empresas. Pero es bueno para evitar la tensión racial que puede hacer mucho más daño a las empresas”.

En un principio, en Malasia, la población china era la que disfrutaba de un mejor estatus económico gracias a su dedicación comercial y eso hacía que se fuesen enriqueciendo, mientras que la población autóctona iba empobreciendo. Por eso, desde el año 1970 se aplica esta política económica de discriminación positiva, que en un primer momento iba dirigida a ayudar a los campesinos malayos. Posteriormente ha ido dirigida a aumentar el número de accionistas malayos en las empresas, de un 1,5% en 1969 al 20% en el año 2000. Los ciudadanos malayos tienen más facilidades para acceder a créditos y más beneficios fiscales.

Además, el enfrentamiento interétnico ha llevado a que las autoridades hayan mediado creando una especie de prestación social que obliga a los jóvenes de 17 años de cualquier etnia a convivir. En los campamentos los jóvenes mantienen debates y aprenden a respetarse, aunque a la hora de la verdad después de las actividades conjuntas los miembros de las diversas etnias sólo se relacionan entre ellos.



La lucha por el respeto de los derechos humanos

Malasia es un país con un sistema político basado en la democracia pero con una concepción de este sistema político muy diferente a la que se tiene en Occidente, debido a su cultura, y en la que la libertad colectiva está por encima de la individual. En unas declaraciones del ex primer ministro Mahathir en su visita al Fòrum de las Culturas celebrado en Barcelona, afirmó que “desde el Gobierno el mensaje es claro: sois libres, pero si os alzáis contra el sistema, os frenaremos”; y añadió: “Los ciudadanos malayos han entendido que el objetivo de la democracia es ofrecer bienestar al ciudadano, pero que también puede causar problemas, si no se gestiona bien. Y entonces, si la democracia te destruye, mejor no tenerla”.

Esta actitud de Mahathir, que también parece compartir Badawi, ha llevado a que este año la ONG Observatorio de Derechos Humanos acusase al Gobierno del país de maltratar a los presos en las cárceles. Según el informe redactado por esta organización, en las prisiones se cometen abusos y vejaciones contra prisioneros sospechosos de mantener lazos con el terrorismo internacional, como brutales palizas, quemaduras con cigarrillos o humillaciones sexuales. La ONG también informa de que unos 100 sospechosos han sido retenidos hasta tres años en cárceles malayas bajo amparo de la Ley Seguridad Interna de Malasia. Esta ley fue aprobada en 1960 para derrotar a la insurgencia comunista. Los presos eran amenazados con un traslado a la cárcel de Guantánamo si no cooperaban durante los interrogatorios.

El Gobierno aceptó que se investigase el caso pero ya advirtió que no permitiría a los miembros de la ONG poder visitar las cárceles. Su manera de demostrar que lo que denunciaba el Observatorio de Derechos Humanos era falso fue abrir las puertas de la cárcel de Kamunting a la prensa malaya para que explicasen que el trato que se da a los presos en las prisiones es el correcto.



Evolución económica positiva

Según el ex primer ministro Mahathir, “el actual primer ministro no sólo ha puesto en marcha las políticas adecuadas, de plena actualidad con las directrices marcadas durante mis mandatos, sino que las está aplicando extremadamente bien. Y lo demuestra que la previsión de crecimiento para este año es aún mayor que el anterior. El único problema que tenemos ahora deriva de la devaluación del dólar norteamericano -que es la moneda que fija el valor de nuestra divisa con respecto al euro”.

Estas palabras de Mahathir son una buena señal para los malayos, ya que el ex primer ministro decidió en 1997 ignorar las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y gestionar la crisis financiera asiática como él consideró preciso: conteniendo las presiones inflacionistas y logrando presupuestos con superávit, disminuyendo el gasto público como respuesta al endeudamiento y la fuerte caída de los ingresos, rescindiendo los contratos laborales de decenas de miles de trabajadores extranjeros, recortando las plantillas de los miembros de la Administración, decretando el control de los tipos de cambio para impedir la especulación y emprendiendo el saneamiento y reestructuración del sector bancario mediante un proceso de capitalizaciones y fusiones de las entidades que poseían poca liquidez. Los resultados dieron fe de que había tomado la decisión adecuada y Malasia fue uno de los países de la zona que menos sufrió los estragos de tan potente crisis.

Parece que Badawi no va a tener problemas para mantener al país en un buen nivel económico. Una de sus primeras intenciones es la de reducir la deuda pública. Además, para este año 2004, las previsiones de crecimiento que ha presentado el Banco Asiático del Desarrollo anuncian que el Producto Interior Bruto (PIB) del país debería crecer un 5,8%, mientras que durante el año anterior creció un 5,2%. Este crecimiento es una buena noticia para la economía del país, ya que supone que ha dejado atrás la pequeña crisis que vivió durante los años 2001 y 2002, por la recesión que afectó a escala mundial en el ámbito de los productos electrónicos.

La inflación se sitúa en el 1,1%, un nivel que se debe considerar excelente.


El caso Anwar Ibrahim

Aunque la gran polémica política de este año ha tenido nombre propio: Anwar Ibrahim. Ibrahim fue el número dos de Mahathir y el candidato a su sucesión hasta que en el año 1998 fue destituido y represaliado por haber desafiado la política del primer ministro, sobre todo en el terreno económico, ya que Ibrahim defendía una línea política más liberal. Mahathir ordenó detenerlo y en 1999 fue condenado a seis años de prisión por corrupción y en el 2000, a ocho años por sodomía. Tras su detención se produjeron manifestaciones populares en protesta a la decisión judicial. El ex número dos de Mahathir ganó la apelación contra su condena de sodomía y pretendía dedicarse de nuevo a la política. Para poder hacerlo, los tribunales debían retirar su condena por corrupción, ya que, según la legislación malaya, cuando un alto cargo ha cometido un delito de corrupción queda inhabilitado para ejercer la política durante un periodo de tiempo determinado. En el caso de Ibrahim este periodo finalizaría en 2008. El Tribunal Federal, máxima autoridad judicial del país, no le retiró los cargos, lo que suponía que Ibrahim seguía en libertad pero no podrá dedicarse a la política hasta dentro de cuatro años. De todas formas, en las elecciones, su partido, el Partido de la Justicia Nacional, dirigido por su mujer, Wan Azizah, obtuvo muy malos resultados. Esta decisión del Tribunal hizo que el pueblo saliese a las calles y el primer ministro ya advirtió que no iba a consentir que le hiciesen oposición en la calle.

La corrupción policial

Las autoridades policiales malayas se han visto envueltas en un importante caso de corrupción, ya que Badawi, en octubre del 2003, decidió crear una comisión de investigación que informase sobre lo que sucedía en el interior de los cuerpos de seguridad. Según el presidente de esta comisión especial, Mahamed Dzaiddin Abdullah, los resultados de esta investigación, que se han dado a conocer durante el 2004, han revelado que hay corrupción entre oficiales y que se maltrata a los detenidos. La investigación se ha llevado a cabo mediante consultas internas a miembros del cuerpo policial y con el testimonio de 26 personas que se habían dirigido a ONG, partidos políticos y departamentos del Gobierno para denunciar que habían recibido malos tratos durante su detención. El informe ha destapado casos de corrupción en algunos departamentos de policía como puede ser el de estupefacientes. El presidente de la comisión ha denunciado que la falta de medios, tanto materiales como de personal, no les ha permitido investigar el asunto con la profundidad que deseaban.


Cronologia año  2004
5 de febrero. Investigada una empresa del hijo del primer ministro de Malasia por vender tecnología nuclear a Libia.

12 de febrero. El primer ministro malayo, Abdullah Badawi, lanza una cruzada anticorrupción, deteniendo a dos personalidades públicas: su ministro del territorio, Kasitah Gaddam, y al magnate, Eric Chia Eng Hock.

17 de febrero. Los jóvenes malayos tendrán que efectuar un servicio civil para conseguir que los jóvenes de diferentes culturas del país se integren para evitar problemas raciales entre malayos, chinos e indios.

26 de febrero. Malasia supera sus previsiones con un crecimiento del 5,2% en 2003. Esta es la mayor expansión de la economía malaya desde el año 2000 y la sitúa en el tercer país de la zona en velocidad de crecimiento por detrás de Tailandia y Vietnam.

3 de marzo. El último “Índice de Confianza Económica” realizado por la Cámara de Comercio Internacional y el Instituto de Investigación Económica-IFO, pronostica para los próximos meses un crecimiento relativamente saludable y estable para la economía de Malasia.

4 de marzo. Se disuelve el Parlamento malayo para dar paso a la campaña electoral que finalizará el día 21 con las elecciones.

21 de marzo. Se celebran las elecciones en Malasia.

22 de marzo. El primer ministro Abdullah, del Frente Nacional, consolida el cargo con una clara victoria en las urnas. Los fundamentalistas islámicos del Partido de Malasia (PAS), sólo consiguieron mantener el poder en uno de los dos estados que controlaban.

29 de marzo. Abdullah defiende a su gabinete de las críticas de la oposición malaya (Partido de Acción Democrática y Partido de la Justicia Nacional) que lo acusa de continuista.

25 de mayo. El gobierno malayo, acusado de cometer torturas contra sospechosos de terrorismo.

26 de mayo. Amnistía Internacional señala que en países como Malasia se ha utilizado de forma especialmente evidente la lucha contra el terrorismo para limitar los derechos humanos.

28 de mayo. El gobierno autoriza a la Comisión pro Derechos Humanos a investigar si hay torturas en las cárceles del país.

1 de julio. La ASEAN (Asociación de Países del Sudeste Asiático) evita mostrarse crítica con el régimen birmano.

10 de agosto. Una investigación a la policía malaya revela corrupción entre los oficiales y malos tratos a detenidos. En concreto, se ha investigado la muerte de varios arrestados que fallecieron en comisaría.

24 de agosto. Líderes islámicos de Malasia rechazan la propuesta de ley que castiga la violación de la mujer dentro del matrimonio.

2 de septiembre. Liberado el ex viceprimer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, represaliado por su oposición a Mahathir.

3 de septiembre. La liberación de Anwar Ibrahim abre un nuevo y esperanzador ciclo político en Malasia. Abdullah ha intensificado la liberalización económica y ha favorecido una lenta apertura política para satisfacción de la comunidad internacional.

6 de septiembre. La UE acuerda participar en la cumbre ASEM (reunión de países europeos y asiáticos) a pesar de la presencia de Birmania.

7 de septiembre. El Tribunal Supremo de Malasia estudia la apelación de Anwar para recuperar su derecho a participar en política.

8 de septiembre. El Tribunal Federal de Malasia dirá el próximo miércoles si anula la condena a Anwar por corrupción.

15 de septiembre. Los tribunales impiden que Anwar Ibrahim pueda volver de momento a la política malaya.

23 de septiembre. Abdullah Badawi ataca a Anwar Ibrahim y llama a la mayoría malaya a un impulso de progreso sin discriminación positiva, que supondría anular las cuotas preferenciales que instauró Mahathir para la mayoría malaya en detrimento de la comunidad china, más rica.

7 de octubre. Se inicia la reunión de la ASEM, a la que se incorporarán los 10 nuevos países europeos de la UE y tres países asiáticos, Laos, Camboya y Birmania.

9 de octubre. La ASEM finaliza con la voluntad de fortalecer las relaciones entre Europa y Asia.

26 de octubre. China y la ASEAN (Brunei, Laos, Camboya, Vietnam, Indonesia, Filipinas, Birmania, Singapur, Malasia y Tailandia) han llegado a un acuerdo para crear la mayor zona de libre comercio del mundo.

 


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