Anuario 2004
Rumania
"Cambio de ciclo tras el inesperado triunfo del liberal Basescu"
Francesc Viver

El 12 de diciembre de 2004 pasará a la historia de Rumanía por ser el día en que sus ciudadanos optaron democráticamente por pasar página a quince años de un gobierno heredero del régimen comunista de Nicolae Ceaucescu, y, de ellos, once bajo la presidencia del socialdemócrata, Ion Iliescu, del PSD. El 12 de diciembre significó el sorprendente, por no esperado, triunfo electoral del candidato liberal Traian Basescu, del Partido Demócrata, que hasta ahora era el alcalde, reelegido en junio, de la capital, Bucarest.
Según los resultados oficiales de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, aportados por la Oficina Electoral Central (BEC), el candidato liberal Basescu consiguió el 51,23% de los votos frente a un 48,77% de su rival, el socialdemócrata Adrian Nastase, actual primer ministro del país y delfín del presidente saliente Iliescu.

Basescu y Nastase ya se enfrentaron en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas el 28 de noviembre, y, en esa ocasión el vencedor, con siete puntos de diferencia sobre su opositor, fue Nastase. Ninguno de los dos candidatos consiguió más del 50 % de los votos necesarios para ser designado presidente en una primera vuelta electoral, y por esa razón, los dos más votados, Basescu con un 33,84 % de los votos y Nastase con un 40,97 %, tenían que volver a presentarse en una segunda votación.

La primera vuelta de las elecciones rumanas estuvo marcada por la amenaza del fraude, denunciada sobre todo desde el partido del opositor Basescu, pero los resultados fueron aceptados tanto por la Organización internacional para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), como por la UE y la ONG norteamericana Asociación Pro Democracia, que vigilaba el cumplimiento democrático de la celebración de los comicios.

El 12 de diciembre los dos candidatos se volvían a ver las caras en la segunda vuelta de las elecciones. Todo parecía presagiar que Nastase confirmaría la victoria conseguida dos semanas antes, pero el primer ministro rumano no supo movilizar de nuevo a su electorado tradicional: personas mayores de 55 años, campesinos y a la población de las regiones más pobres del país, sectores a los que el Gobierno destinó una subvención económica para asegurarse su voto y alguna que otra maniobra extraña para facilitar su acceso a colegios electorales, como la práctica del “turismo electoral”. El Partido Socialdemócrata de Nastase financiaba un autocar para que los electores de las zonas rurales se pudieran trasladar a la población donde estaban censados para votar. El problema es que esta parte del electorado votaba más de una vez, en distintos pueblos.

En cambio, el opositor liberal, Traian Basecu, supo concienciar a nuevos votantes para su causa política, sobre todo entre los jóvenes y logró aglutinar el voto mayoritario en las grandes ciudades, denunciando la corrupción del Gobierno socialdemócrata, el uso electoral que este hacia del ingreso en la Unión Europea, y la necesidad de modernizar y sacar adelante el país.

En las elecciones de noviembre, quintos comicios en los 15 años de democracia en Rumanía, unos 18 millones de personas tenían derecho a votar a uno de los doce candidatos a presidente, y a uno de los 52 partidos y alianzas que aspiraban a ocupar los 343 escaños de diputados y 143 de senadores en el Parlamento bicameral del país. Uno de los puestos de senador será previsiblemente para el presidente saliente, Ion Iliescu.

En la primera vuelta de las elecciones presidenciales quedo fijada la distribución de la Cámara de Diputados. En ella, la alianza entre el Partido Socialdemócrata y el Partido Humanista Rumano (PSD+PUR) obtuvo 131 representantes del total de los 343. La Alianza Partido Nacional Liberal y Partido Demócrata (PNL-PD) logró 112 diputados, el Partido Rumanía Grande (PRM) 48 representantes, y la Unión de los Magiares en Rumanía (UDMR) 22 diputados. Las minorías, excepto la húngara, tendrán en conjunto 18 representantes. Tan ajustado reparto de votos determinó que las dos alianzas más votadas podría asegurar una mayoría parlamentaria sólo en caso de poder contar con la ayuda de estos últimos y de la Unión de los Magiares en Rumanía.

El resultado de los pactos políticos posteriores a las elecciones han provocado que el PSD de Nastase y sus aliados obtengan 161 diputados en el Parlamento rumano, frente a los 160 que reúne la alianza de centroderecha, el DA, de Traian Basescu. Ninguno de los dos partidos políticos, ni PSD ni PD, tienen la mayoría parlamentario y esta situación puede provocar que el Gobierno de Basescu se vea obligado a convocar elecciones generales anticipadas para dirimir una nueva mayoría en la Cámara de Representantes.

El Partido socialdemócrata es continuador del Frente de Salvación Nacional (FSN), primer partido político fundado tras la Revolución de 1989 por el ex comunista Ion Iliescu y que incluyó a numerosos cuadros del partido comunista y de la "Securitate", la policía política de Ceausescu.

El 12 de diciembre ha abierto las puertas al cambio político en el Gobierno de un país que necesitaba aire fresco para adaptarse a los nuevos tiempos que se avecinan, como fue la entrada en la OTAN en marzo o la futura acogida al seno de la UE, prevista para el 1 de enero del 2007. Los rumanos han escogido a Traian Basescu como el “capitán” (el próximo presidente era marino mercante y se le conoce con el sobrenombre de “Popeye”) que debe guiar la nave de las reformas rumanas y conducir, previo cumplimiento de las cláusulas exigidas por la UE, hasta Bruselas. A pesar de este nuevo “aire”, la mayoría socialdemócrata en el Parlamento puede hacer que la inestabilidad política caracterice los próximos cuatro años en Rumanía.

La misión más urgente del nuevo presidente es formar Gobierno, y elegir al primer ministro, con la aprobación del Parlamento. La elección del Jefe del Ejecutivo es de los pocos poderes políticos reales que otorga al presidente del Gobierno la Constitución rumana. El presidente electo designó a las pocas horas de ser investido en el cargo, el lunes 20 de diciembre, al liberal Calin Popescu-Tariceanu, líder de su aliado Partido Nacional Liberal, como primer ministro del país. Por otro lado, y gracias al hecho de ser la fuerza política con más representación en el Parlamento, Adrian Nastase del PSD fue elegido como presidente de la Cámara de Diputados.

Al nuevo presidente no le faltaron pretendientes para formar su Gobierno; hasta el aspirante derrotado, Nastase, llamó a Basescu a las pocas horas de saberse los resultados electorales para ofrecerle formar un Gobierno de cohabitación, con un presidente del Partido Demócrata (PD) y un primer ministro del Partido Social Demócrata (PSD), pero el futuro gobernante rumano desestimó la propuesta. Uno de los socios políticos del Gobierno de Basescu será con seguridad el Partido Nacional Liberal (PNL), que se presentó en alianza con el partido demócrata para las elecciones, pero no se descarta que se asocie con los partidos minoritarios, pero decisivos, ya sea, el Partido Humanista Rumano (PUR) como la Unión Demócrata de los Magiares de Rumanía (UDRM), que representa a la minoría húngara. Ambas formaciones se aliaron, en el caso del PUR, o mostraron su predisposición a pactar, caso del UDRM, con el Partido Socialdemócrata (PSD) de Adrian Nastase durante la última legislatura y la presente campaña electoral. Ahora, visto el triunfo del cambio liberal de Basescu, tanto Dan Voicuslescu, líder del PUR, como Marko Vela, representante de la minoría húngara, ya han llamado a la puerta del futuro presidente para negociar su apoyo al nuevo Gobierno.

Basescu sólo cierra las puertas de su gobierno al Partido Socialdemócrata de Nastase y al Partido Rumanía Grande, que obtuvo un 12% de los votos en la primera vuelta de las elecciones, presuntamente de extrema derecha. Su líder, Corneliu Tudor, niega estas acusaciones y se presenta como un partido europeo y cristianodemócrata.

El presidente Traian Basescu no descartó la convocatoria de elecciones anticipadas si el Parlamento invalida dos veces la elección del primer ministro y el Gobierno investido alrededor de éste. Basescu tiene en mente la formación de un Gobierno cuyo eje sea la Alianza Liberal Demócrata, vencedora de los comicios presidenciales del 12 de diciembre, y llegar a un acuerdo con los partidos más minoritarios, como el UDRM, el PUR.

Una de las armas electorales del recién elegido presidente durante la campaña ha sido la denuncia continua de la corrupción del Gobierno rumano a favor de las oligarquías económicas y de las mafias, y de la precaria situación económica del país, con un elevado nivel de pobreza. Es por esta razón que la alianza liberal-demócrata descartó un gobierno de cohabitación con el Partido Social Demócrata de Nastase y del presidente saliente Ion Iliescu, culpables, según Basescu, de la corrupción y de la pobreza generalizadas. Esta hipotética cohabitación provocaría mucha inestabilidad, con un presidente y un primer ministro de dos partidos distintos y con intereses diferentes. Como muestra de la lucha de Basescu contra la corrupción, durante la preparación de las listas electorales por cada partido, el nuevo presidente rumano eliminó de ellas a los candidatos que pudieran ser acusados de corruptos, o haberlo sido en el pasado.

Traian Basescu es el segundo presidente de un partido de centroderecha después de Emil Constantinescu (1996-2000), único periodo en que no ha gobernado Ion Iliescu en Rumanía. La población estaba muy esperanzada ante el mandato de Constantinescu pero el balance final de su política de reformas de su Gobierno fue muy poco positivo.

En principio, Basescu no tenía que ser el candidato a la presidencia por la Alianza Justicia y Verdad, que formaban el Partido Nacional Liberal (PNL) y el Partido Demócrata (PD), pero la retirada del candidato Theodor Stolojan, líder del PNL, por problemas de salud a principios de octubre, le colocaron en la carrera electoral.

Un día después del 12 de diciembre, Traian Basescu anunció que el ingreso de Rumanía en la Unión Europea será el objetivo prioritario de su mandato y del nuevo Gobierno. El país balcánico está pendiente de saber si ha cumplido las duras reformas planteadas por la UE para su entrada, prevista para el 1 de enero del 2007, sobre todo en materia de corrupción gubernamental y mejorar los índices de pobreza, que afecta en gran medida a pensionistas, agricultores y a muchos jóvenes.

El nuevo presidente es un reconocido europeísta y americanista, partidario de la entrada de Rumanía en la Unión Europea y seguidor de las política exterior norteamericana. Durante la campaña presidencial denunció el uso electoral que se estaba haciendo de la futura entrada rumana a la UE, sobre todo por parte del partido de Nastase, manifestando, en más de una ocasión, los costes y dificultades que va a tener el país rumano para conseguir finalmente el ingreso, cuyas negociaciones inició el Gobierno saliente de Ion Iliescu en enero del 2000.

La Unión Europea plantea a Rumanía la necesidad de eliminar la corrupción estatal y de la Administración, que favorecen a las oligarquías económicas y las mafias. Para combatirla, el nuevo presidente considerará la corrupción como una amenaza para la seguridad del Estado, y será menester del Consejo Supremo de Defensa, presidido por el jefe del Estado, luchar contra ella. Otras de las prioridades del futuro Gobierno de Basescu serán la independencia de las instituciones del Estado, la libertad de prensa, y las libertades personales, endureciendo las leyes en esta materia.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, felicitó a Basescu por su victoria electoral, y le brindó su apoyo de cara a la adhesión a la Unión Europea. Barroso recordó al presidente electo que Rumanía deberá cumplir todos los compromisos adquiridos con la UE para su ingreso: reformas del sistema administrativo y judicial, la lucha contra la corrupción y la protección de las minorías, sobretodo la de etnia gitana, así como de la infancia. Según datos de la ONU, más de 2.000 menores de edad viven en las calles de Rumanía, la mayoría gitanos.

El Parlamento europeo tiene dudas de que la República rumana pueda aplicar todo el programa de reformas propuesto y, por esta razón, planteó la aplicación de unas cláusulas de salvaguarda, a través de las cuales se podría retrasar dos años el ingreso de Rumanía en la UE. El Consejo Europeo se comprometió, a mediados de diciembre, a firmar el tratado de adhesión en abril de 2005, con vistas a la plena integración de los dos países en la UE en enero de 2007, con la firma previa de las cláusulas de salvaguarda. Por lo que respecta a Rumanía, las cláusulas hacen referencia a los ámbitos de la justicia y competencia.

El futuro Gobierno liberal-demócrata de Basescu mantendrá el “proamericanismo” que ya propugnaba el Ejecutivo saliente. Rumanía ha apoyado la política exterior de la primera potencia mundial y, en la actualidad, tiene tropas en Kosovo, Afganistan e Irak, sumando un total de 2.000 militares rumanos desplegados lejos de su país en misiones de paz. La fidelidad rumana le ha valido el bautismo norteamericano en su entrada en marzo a la OTAN.

Para Estados Unidos, Rumanía tiene cierto valor estratégico por sus bases militares. De este modo se puede entender la visita realizada al país rumano, a primeros de octubre, por el secretario de defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, y la reunión que tuvo con el entonces presidente Ion Iliescu y representantes del ministerio de Defensa rumano. Juntos visitaron bases militares que ya fueron utilizadas por las tropas norteamericanas en la primera guerra del Golfo, y estudiaron la posibilidad de emplearlas de nuevo, propuesta que fue desechada poco después puesto que el Gobierno de Estados Unidos prefiere retirar tropas de Europa.


La herencia de Ceausescu

En 1989 una revolución ponía fin a la dictadura comunista de Nicolae Ceausecu (1967-1989), pero sus afines y colaboradores siguen en primera línea política de Rumanía. Acabar con ellos ha sido una de las prioridades del candidato de la alianza Justicia y Verdad que formaban el Partido Nacional Liberal, que presidía Theodor Stolojan; y el Partido Demócrata (PNL-PD) de Traian Basescu durante esta última campaña electoral. Para demostrarlo, Basescu eliminó de sus listas electorales a las personas señaladas como corruptas por el Consejo Nacional para el Estudio de los Archivos de la Securitaté (CNAS). En esta lista figuran 143 candidatos, entre ellos 95 del Partido Socialdemócrata (PSD) y 46 del Partido Rumanía Grande (PRM), acusados de corrupción, transfuguismo político o colaboración con la antigua “Securitaté”, los temidos servicios secretos de la dictadura comunista, conocidos por sus brutales métodos represivos. La colaboración con la Securitaté no tiene efecto penal alguno conforme a la actual ley, aunque el CNAS defiende que el electorado debía conocer el pasado de los candidatos. A tal fin, este Consejo estudió el pasado de 2.000 aspirantes al acta de diputado y a los 12 candidatos a presidente de Estado.

El Capitán de la nave rumana

El presidente electo rumano, Traian Basescu, es un marino mercante de 53 años. Está casado y tiene dos hijas. Políticamente es conocido con el sobrenombre de “Popeye. Una medalla que se le cuelga a menudo es que es uno de los pocos políticos de Rumanía que no se vio envuelto en el círculo de poder durante la dictadura comunista de Nicolae Ceaucescu, ya que en ese momento estaba embarcado. La ausencia de un pasado político ligado a la dictadura y su centrismo le han permitido ganar adeptos entre las clases urbanas del país, una de las claves de su éxito electoral. Basescu empezó en el mundo de la política en 1990 como ministro de Transportes del primer Gobierno de la transición, dirigido por Petre Roman, del Frente de Salvación Nacional. En el año 2000 fue elegido alcalde de Bucarest, y sus objetivos principales eran modernizar la ciudad y adaptarla a los nuevos tiempos. Sus opositores le acusan de ser un político populista, como cuando pidió la legalización del matrimonio entre homosexuales, con la polémica que esta petición suscitó en un país donde el 89% de la población se declaran ortodoxos. Por otro lado, sus aliados políticos le reprochan el hecho de no morderse la lengua, y de ser aficionado a los excesos verbales.

La economía mejora, pero no para todos

Según las últimas informaciones aportadas por el antiguo gobierno rumano, el país ha conseguido un incremento económico del 7% del producto interior bruto (PIB) en este año. Las principales fuentes del crecimiento han sido el sector de servicios, la agricultura y la industria, por este orden. El primer ministro saliente, Adrian Nastase, como portavoz del Gobierno, expuso que en el primer semestre del 2004 la demanda interna rumana creció gracias al impulso del consumo privado, un 9% superior al del año pasado por estas fechas. La industria también ha aumentado su producción, en un 5% respecto al 2003, y la agricultura creció en un 15%, sobre todo debido a la producción anual de cereales. Según Nastase, ha sido la mayor producción de la historia de este país. Las exportaciones y las inversiones también se han beneficiado del auge económico rumano ya que han subido un 20 y un 23% respecto al curso pasado. Sin embargo, a pesar de los últimos resultados económicos, el crecimiento no se ha visto reflejado hasta ahora en el nivel de vida de la población. Según estadísticas económicas internacionales, Rumanía registra el mayor crecimiento económico de los países del Este, pero uno de los más bajos niveles de vida, con índices de pobreza de más del 30%, y un desempleo oficial del 8%, pero el encubierto es mayor y en la mayoría de casos es de larga duración. A pesar de estos datos, Rumanía registra también la mayor concentración de millonarios, con excepción de Rusia, que es la primera, por los favores del Gobierno hacia las oligarquías económicas.


Cronologia año  2004
15 de marzo: Rumanía, con 11 fallecidos y 5 desaparecidos, es el segundo país más afectados por el atentado del 11-M. El gobierno rumano forma un gabinete de crisis ante el alud de llamadas.

29 de marzo: Rumanía y Bulgaria se muestran encantadas por entrar en la OTAN. Estos dos países tienen gran valor estratégico por las bases militares que poseen, a las que USA desea acceder de forma inmediata. Bush da la bienvenida a la OTAN a siete países del este de Europa, con lo que ahora son 26 países los que la forman.

4 de junio: Rumanía y Bulgaria firmarán en 2005. Los líderes políticos van a redactar un tratado de adhesión para Bulgaria y Rumania cuya firma se espera para principios del 2005 , según la agenda de la próxima cumbre de la UE. Para la misma fecha podrían empezar las negociaciones para la entrada de Croacia.

6 de junio: Elecciones municipales en Rumanía. Traian Basecu del Partido Demócrata (PD) es reelegido de la capital, Bucarest.

16 de junio: La UE podrá retrasar un año la entrada de Bulgaria y Rumanía, según una cláusula de salvaguardia, si incumplen sus compromisos. Rumanía está pendiente de negociar la aprobación de estas cláusulas. El Parlamento de Rumanía aprobó por amplía mayoría un paquete legislativo de medidas de protección a la infancia que incluye un nuevo régimen jurídico para las adopciones.

2 de octubre: Theodor Stolojan, principal candidato de la oposición al presidente de Rumanía, Adrian Nastase, se retira de la carrera electoral por problemas de salud. Traian Basescu es designado candidato a las elecciones parlamentarias del 28 de noviembre por “la Alianza Justicia y Verdad”.

6 de octubre: La Comisión europea analiza los progresos realizados por Rumania y Bulgaria y les prepara un plan estratégico que incluye las recomendaciones de Bruselas para estos dos países. La Comisión calcula la eventual adhesión de estos dos países en enero del 2007.

11 de octubre: Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de los Estados Unidos, llega a Rumania en visita oficial de dos días, por invitación de su homólogo rumano, Ioan Mircea Pascu. Rumsfeld inspeccionó varios objetivos militares rumanos, como posibles bases militares para su país, y tiene previsto desayunar con el presidente Ioan Iliescu, con representantes del ministerio de Defensa y con militares rumanos que han vuelto de Afganistán y Irak.

25 de octubre: Rumania mantiene sus militares en Bosnia, Kosovo, Afganistán e Irak. Así lo hizo saber Ion Iliescu, presidente rumano y jefe supremo de las Fuerzas Armadas en la celebración del día del ejercito. Este año marcaba el 60 aniversario de la liberación de las últimas localidades rumanas en el noroeste de Transilvania de la ocupación nazi y húngara en 1944.

28 de noviembre: Celebración de las elecciones parlamentarios en Rumanía. Ninguno de los dos candidatos, Trajan Basecu ni Adrian Nastase, consiguió más del 50 % de los votos necesarios para ser designado presidente en una primera vuelta electoral, y por esa razón, los dos más votados, Basescu con un 33,84 % de los votos y Nastase con un 40,97 %, tenían que volver a presentarse en una segunda votación.

12 de diciembre: Segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Rumanía. Según los resultados oficiales de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, aportados por la Oficina Electoral Central (BEC), el candidato liberal Basescu consiguió el 51,23% de los votos frente a un 48,77% de su rival, el socialdemócrata Adrian Nastase, actual primer ministro del país y delfín del presidente saliente Iliescu.

20 de diciembre: El presidente electo designó, a las pocas horas de ser investido en el cargo, al liberal Calin Popescu-Tariceanu, líder de su aliado Partido Nacional Liberal, como primer ministro del país. Por otro lado, y gracias al hecho de ser la fuerza política con más representación en el Parlamento, Adrian Nastase del PSD fue elegido como presidente de la Cámara de Diputados.


 


Periodismo Internacional © 2022 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull
Aviso legal | Política de protección de datos | Política de Cookies