Anuario 2004
Eslovenia
"Una coalición de centroderecha se hace con el poder tras el ingreso en la UE y la OTAN"
Francesc Viver

Eslovenia, el país más verde de Europa, como ellos mismos se definen, ha alcanzado en mayo del 2004 la edad madura. Su madurez ha llegado con la integración, como miembro de pleno derecho, en dos organismos fundamentales en la política internacional: la OTAN y la Unión Europea, el 29 de marzo y el 1 de mayo, respectivamente, y con los históricos resultados de las elecciones generales celebradas en octubre. A resultas de los comicios, por primera vez desde la independencia eslovena en 1991 sale como ganadora una coalición de centro-derecha, y la presidencia la ocupará el nacionalista Janez Jansa.
A pesar de las reticencias iniciales de algunos de los países socios de la Unión Europea, la república ex yugoslava ha sido, de los siete países del antiguo bloque comunista que entraron en mayo de este año, el que más fácilmente ha cumplido las cláusulas que le imponía la propia UE para su integración. Entre las medidas a cumplir, según dictámenes de la Unión, se encontraba la disminución de la corrupción, a nivel político y económico; y legislar, en la medida de lo posible, el colectivo de los 18 mil borrados (ciudadanos eslovenos procedentes de otras repúblicas ex yugoslavas que después de la independencia eslovena en 1991 se quedaron sin papeles y sin derechos), que constituyen el mayor problema de derechos humanos en este Estado. De las cláusulas impuestas por la UE sólo faltaba cumplir una última medida, en materia económica. La Unión pretende que Eslovenia fije una política económica común y que englobe al Gobierno, al sector privado y al Banco Central de Eslovenia.

El propio presidente de la UE por aquellas fechas, el italiano Romano Prodi, asistió a la histórica entrada de Eslovenia en la Unión. La bienvenida al nuevo país se produjo en el punto fronterizo entre Italia y Eslovenia, concretamente en la ciudad de Nova Gorica, municipio dividido en dos por la frontera italiana-eslovena, y con nomenclatura diferente según el lado de la frontera: Nova Gorica en el lado esloveno, y Goriza en el enclave italiano. Este ha sido un lugar de litigio entre los dos países, que consideraban suya la localidad costera. A partir de ahora, la frontera que separaba las dos localidades, dentro de la misma urbe, desaparecerá.

Los miembros de la UE se felicitaron de la entrada de Eslovenia, y comentaron que, de las cláusulas exigidas, sólo falta superar cierto grado de corrupción, más visible en el terreno económico (existencia de un mercado negro potente) y en cierta medida también política, ligada al clientelismo, pero el nivel de corrupción esloveno no es comparable a los que presentan países como Rumanía o Bulgaria, que están pendientes de ingresar en la Unión en enero del 2007. Para la UE, y como ellos mismos la presentaron, Eslovenia era un ejemplo de economía fuerte y estable.

A la hora de negociar su entrada en la Unión Europea, el capítulo más difícil fue el agrícola, puesto que la producción eslovena se caracteriza por explotaciones de pequeño tamaño, inferiores a cinco hectáreas, acostumbradas a recibir ayudas directas del Gobierno.

Otra de las condiciones que imponía la UE para su entrada era regularizar legalmente el tema de los ciudadanos borrados. Con esa intención, en el mes de abril, el Gobierno liberal de Anton Rapp convocó un referéndum, promovido por la oposición conservadora, sobre una ley, aprobada en el Parlamento a petición del Tribunal Constitucional, que pretendía restaurar los derechos civiles de los 18.000 ciudadanos borrados, principalmente población de las minorías serbias, croatas y bosnias en Eslovenia, y les abría la puerta a posibles compensaciones económicas. Un 94 % de los eslovenos que acudieron a depositar su papeleta rechazó la ley, frente a un 4 % que la apoyó.

La participación en el referéndum fue escandalosa. Sólo un 31 % del electorado ejerció el derecho a voto. El referéndum vino muy marcado por la llamada a la abstención por parte del Gobierno esloveno, reacio a pagar las compensaciones a estos ciudadanos borrados. La convocatoria del referéndum anunciaba un giro desde el centro izquierda hacia la derecha del primer ministro Anton Rop, de cara a las elecciones parlamentarias previstas para el mes de octubre de 2004.

Según organizaciones de defensa de los derechos humanos, el resultado de la consulta fue un claro signo de la xenofobia y racismo del que bebe la población eslovena, muy orgullosa de su pasado centroeuropeo pero no tanto de sus años como república yugoslava. Como bien ilustra Franco Juri, primer embajador esloveno en Madrid, “las fobias hacia las minorías aumentaron a medida que se ha ido acercando el ingreso a la Unión Europea”. El resultado del referéndum paraliza, de momento, durante un año la aplicación de la ley de restitución de derechos, que deberá ser debatida en el Parlamento durante el próximo curso político.



Elecciones históricas

El ingreso de Eslovenia en la OTAN y la UE no ha sido la única noticia política relevante este año, sino que, en octubre tuvo lugar otro alto en el camino en la historia de esta república ex yugoslava. Por primera vez desde su independencia, en 1991, gana las elecciones legislativas una coalición de centro-derecha nacionalista. La encabeza el ex ministro de Defensa durante la “guerra de los diez días”, Janez Jansa, ahora en el Partido Demócrata Esloveno. Hasta la fecha había gobernado una coalición de centro izquierda que lideraba Janez Drnovsek, desde la presidencia del país, y Anton Rop, como primer ministro, ambos del Partido Liberal Democrático. El SDS de Jansa logró 29 escaños, sobre un total de 90, y cuenta con el apoyo de sus socios conservadores tradicionales, Nueva Eslovenia y el Partido Popular Esloveno, y esta vez se suma el DeSUS, Partido de los Jubilados, de la izquierda moderada. La coalición en el poder controla 49 de los 90 escaños del Parlamento, pero expertos creen que en muchas cuestiones podrían ser apoyados por el Partido Nacionalista Esloveno (SNS) y los dos representantes de las minoras nacionales.

El líder conservador y nuevo primer ministro, Janez Jansa, es el encargado de formar el nuevo Gobierno a partir de una coalición nacional conservadora de cuatro partidos. Jansa fue confirmado en su cargo por la Cámara de Diputados un mes después de los comicios, con 57 votos a favor y 27 en contra. Los presidentes del Partido Demócrata Esloveno (SDS), Janez Jansa; Nueva Eslovenia (Nsi), Andrej Bajuk; el Partido Popular Esloveno (SLS), Janez Podobnik; y del Partido de los Jubilados Esloveno (DeSUS) firmaron el acuerdo de coalición.

Según lo previsto, a finales de noviembre, Jansa presentó a sus ministros al Parlamento, donde fueron ratificados y, de ese modo, el primer ministro pudo formar el nuevo Gobierno, en el que están representados los cuatro partidos.

El SDS del primer ministro esloveno es el que ostenta un mayor número de carteras, ocho de las dieciséis, incluido el cargo de ministro de Asuntos Exteriores para Dimitrij Rupel, y los ministerios de Agricultura, Educación y Deportes, Salud, Administración Pública, Economía, Interior y Cultura.

El caso de Dimitrij Rupel es paradójico, ya que ocupó esta misma cartera durante varios años en los Gobiernos del partido Democracia Liberal Eslovena (LDS) de Anton Rapp y Janez Drnovsek, ahora en la oposición. Rupel fue destituido de su cargo durante este verano al hacerse ostensible su acercamiento a las tesis conservadoras.

El líder del Nsi, Andrej Bajuk, es el nuevo ministro de Finanzas, y miembros de su partido copan las carteras de Alta Enseñanza y Ciencia, Justicia y Trabajo, y Asuntos Sociales.

Janez Podobnik, del SLS, ocupa el cargo de ministro del Medio Ambiente. De su mismo partido son los ministros de Transportes y el de Administraciones Públicas. Por último, del Partido de los Jubilados (DeSUS) fue designado Karlo Erjavec como ministro de Defensa.

El partido del hasta hoy primer ministro, Anton Ropp, pasará a la oposición al obtener un 22 % del sufragio frente a un 34 % en las últimas elecciones legislativas. También estarán en la oposición la Lista Unida de los Social-Demócratas (ZLSD), socios tradicionales del hasta ahora Gobierno esloveno.

Los históricos resultados electorales pueden achacarse al cansancio del electorado, con un bajo índice de participación a causa de las repetidas y consecutivas votaciones. En Eslovenia, como en otros países europeos, se convocan consultas gubernamentales por todo tipo de temas, como la de octubre de este año sobre la ley para restaurar los derechos de las minorías.

El nuevo Gobierno nacionalista de Janez Jansa deberá hacer frente a los históricos conflictos diplomáticos con la vecina Croacia por cuestiones limítrofes. Desde la independencia de ambos países, en 1991, aún no se han delimitado sus fronteras. El último episodio tuvo lugar a finales de septiembre, pocas semanas antes de las elecciones eslovenas, cuando autoridades croatas detuvieron a Janez Podobnik y a otros colaboradores del Partido Popular Esloveno cerca de la frontera entre Eslovenia y Croacia, trazado controvertido desde 1991. Según Zagreb, Pobonik y su séquito trataron de cruzar ilegalmente la frontera por el paso de Plovanija, y por eso fueron detenidos por la policía croata.

A juicio del presidente de Croacia, Stepan Mesic, el liberal Pobodnik se equivocó al plantar, ante las cámaras de la televisión eslovena y sobre un terreno en disputa entre los dos países, un tilo (símbolo nacional esloveno). "Se equivocó porque aquí plantamos olivos, símbolo de la paz", declaró.

Este hecho abrió de nuevo las hostilidades entre estos dos países y el litigio entre ambos sobre las fronteras costeras y las zonas de pesca en la bahía de Pirán, en el mar Adriático. A consecuencia del conflicto diplomático, Eslovenia amenazó con votar en contra del ingreso de Croacia en la UE, cuyo calendario de entrada debe marcarse en 2005. Representantes de la Unión, como Javier Solana, tuvieron que personarse en la zona y reunirse con las dos partes para apaciguar el ambiente, pero desde Bruselas no se tomó ninguna medida para disuadir a ambos países para evitar que los conflictos limítrofes vuelvan a reproducirse. Los Gobiernos de Croacia y Eslovenia ya han declarado que no descartan recurrir a la Junta Internacional de Arbitraje para que ponga fin a este litigio.

Uno de los puntos fuertes que han favorecido el ingreso de Eslovenia en la Unión Europea es su poderosa economía. En comparación con las economías de transición de otros países de la Europa Central, Eslovenia atraviesa una bonanza económica. En el mes de mayo entró en el Banco Mundial gracias a las políticas de privatización de bancos y empresas, disminución del déficit público del 3,0% a 1,6 % en un año, el aumento de la inversión extranjera (gracias a bajos salarios y mayores beneficios de las empresas que allí invierten), y unos muy positivos, índices de desempleo, calculados en

sólo un 6,4 %.

Un ejemplo de la bonanza económica eslovena es que entre los años 2001 y 2003, mientras la mayoría de Europa se veía salpicada por una fuerte crisis, Eslovenia creció casi 3 puntos cada año en su PIB, producto interior bruto, según datos del Banco Mundial. El 70% de sus intercambios comerciales se realizan con países de la Unión Europea.

La república ex yugoslava cuenta con una próspera actividad turística e industrial, principalmente centrada en el sector de la electrónica, la maquinaria eléctrica, la metalurgia, los vehículos de motor, la industria mecánica y la textil.


De la independencia a la integración europea

Eslovenia se independizó en junio de 1991 tras una breve guerra de diez días contra los serbios de Milosevic, en un ejemplo de civismo y moderación (“borrados” aparte). Eslovenija, nombre de la República en la lengua eslovena, junto a Croacia eran las repúblicas más ricas de la antigua Yugoslavia, y gracias a un sentimiento nacionalista muy homogéneo pudieron presionar para su conseguir su independencia respecto a la antigua Yugoslavia comandada por los serbios de Milosevic. El otro motivo por el que Eslovenia pedía la independencia era que estaba hastiada de subvencionar y mantener a sus repúblicas vecinas, sobre todo a las pobrísimas Serbia y Macedonia. Con tan sólo el 8 por ciento de la población de Yugoslavia, Eslovenia representaba el 25 por ciento de la producción total y suponía un tercio de las exportaciones yugoslavas. La homogeneidad eslovena hizo que Alemania, que estrenaba su nuevo peso internacional después de la caída del muro de Berlín, anunciara su voluntad de reconocer en solitario su independencia, influida también por vínculos históricos entre germanos y eslovenos. Después fueron el resto de los socios de la Unión quienes reconocieron la soberanía eslovena. Ante tal panorama, la Serbia de Milosevic se vio obligada a aceptarla. No fue así en el caso de sus vecinas Bosnia y Croacia, cuyas separaciones fueron mucho más sangrientas y violentas. En la actualidad, en Eslovenia conviven dos millones de personas. De ellas, un 92 % son eslovenos, y el 8% restante de población son croatas, serbios, macedonios, bosnios y húngaros. La religión predominante es la católica, que cohabita con protestantes y musulmanes. El esloveno es la lengua más extendida a lo largo del territorio aunque un 6,2 % de la población habla serbo-croata.

El problema de los ciudadanos “borrados”

Eslovenia se presenta como un país ejemplar en el ámbito jurídico, económico, y de derechos de las minorías, pero no puede obviar el vacío legal que padecen 18 mil ciudadanos llamados borrados, que conviven entre los dos millones de habitantes que tiene el país balcánico. En el momento de la independencia eslovena, 200.000 personas de otras repúblicas ex yugoslavas vivían en Eslovenia, principalmente, croatas, serbios y bosnios. Estos ciudadanos eslovenos recibieron un ultimátum de seis meses en junio de 1991, fecha de la independencia de Eslovenia respecto la antigua Yugoslavia, para registrarse “legalmente”. Unas 170.000 personas se legalizaron, 12.000 abandonaron Eslovenia y las 18.000 restantes que no se presentaron fueron borradas automáticamente del registro estatal, con la consecuente pérdida de derechos sociales y políticos. Estos ciudadanos fueron borrados de los registros, quedándose sin trabajo, sin beneficios de salud y seguridad social, y sin Estado propio. Los borrados constituyen la “única mancha” en el expediente de derechos humanos del país esloveno. Durante la negociación con la UE para el ingreso de Eslovenia en su seno, las autoridades europeas presionaron para que se legalizará la situación de estos 18.000 borrados, pero ni la población ni el Gobierno esloveno, dejando salir su nacionalismo más ultra, están dispuestos a reconocer a los borrados y a compensarlos económicamente por los años perdidos.


Cronologia año  2004
29 de marzo. La OTAN acoge a siete países del antiguo bloque soviético en su mayor ampliación. Los siete nuevos socios son : Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Lituania, Letonia y Rumania.

13 de abril. Eslovenia no está libre de los recurrentes problemas sobre derechos humanos que sufre el resto de Europa, tales como discriminación, racismo y tráfico de personas (según recoge un informe de la UE).

4 de abril. El Gobierno liberal de Anton Rapp convoca un referéndum, promovido por la oposición conservadora, sobre una ley, aprobada en el Parlamento a petición del Tribunal Constitucional, que pretendía restaurar los derechos civiles de los 18.000 ciudadanos borrados en Eslovenia.

1 de mayo. Entrada a la Unión Europea. El presidente de la UE, Romano Prodi asistió a la ceremonia de reunificación simbólica de las ciudades de Nova Gorica y Gorizia, separadas por una barrera construida durante la guerra fría.

25 de septiembre. Las autoridades croatas detuvieron a Janez Podobnik y a otros colaboradores del Partido Popular Esloveno cerca de la frontera entre Eslovenia y Croacia, trazado controvertido desde 1991.

3 de octubre: Celebración de elecciones legislativas en Eslovenia.

5 de octubre: El triunfo electoral de la coalición de centro-derecha nacionalista marca el giro electoral en Eslovenia por primera vez desde 1991. El nacionalista Janez Jansa, del Partido Demócrata Esloveno (SDS) y uno de los hombres de la independencia, puede formar gobierno. Esta es la primera derrota electoral de la coalición de centroizquierda del Partido Demócrata Esloveno, del hasta ahora primer ministro Anton Rop y del presidente Janez Drnovsek, que ha gobernado el país desde su independencia.

 


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