Anuario 2004
Sri Lanka
"Un maremoto sin precedentes deja en segundo plano el estancado conflicto con los tamiles"
Eva Álvarez

Apenas cuatro días antes de finalizar el año 2004, un movimiento sísmico en el fondo marino del golfo de Bengala provocó un maremoto que inundó las costas de Sri Lanka tras la llegada a la isla de tsunamis, palabra japonesa usada para referirse a grandes olas causadas por terremotos o volcanes submarinos. De momento, Sri Lanka cuenta con cerca de 30.000 muertos y miles de desaparecidos, ya que los tsunamis devastaron ciudades enteras.
El maremoto fue provocado por un sismo de magnitud 9 en la escala de Ricther, con epicentro cerca de la noroccidental isla indonesia de Sumatra, en el océano Índico. Bangladesh, Birmania, Indonesia, India, Malasia, Maldivas, Tailandia también fueron afectados, y las olas repercutieron incluso en algunos puntos de África.170.000 muertos y millones de personas que lo han perdido todo es el trágico recuento inicial de una catástrofe natural sin precedentes en la zona.

Al lógico despliegue de ayuda a nivel internacional se sumaron las promesas de todo tipo en favor de las víctimas del maremoto del 26 de diciembre, que superaron los 4.000 millones de dólares.

Sri Lanka había rebasado la cifra de medio millón de turistas en 2003 y los ingresos por turismo en los primeros diez meses de 2004 habían aumentado un 11% pero tras el maremoto, que ha destrozado las carreteras, líneas de ferrocarril y de comunicación entre la capital, Colombo, y el sur de la isla, donde se encuentra la infraestructura turística del país, la mayoría de viviendas y hoteles han sido arrasados.

Con escasos medios para hace frente al problema -su deuda externa se acerca a los 10.000 millones de dólares- y desbordados ante la amenaza de enfermedades y epidemias, el país entero trabaja en las tareas de emergencia y parece que los enfrentamientos étnicos y religiosos han pasado a un segundo plano tras la catástrofe. La presidenta cingalesa, Chandrika Kumaratunga, ha llegado a afirmar que el desastre podría adelantar la paz.

Los cingaleses (un 74% de la población, políticamente dominantes y mayoritariamente de confesión budista) y los tamiles (que representan un 18%, dominantes en el norte y el este, y por lo general hinduistas y poseedores de una lengua y cultura propias) mantienen un conflicto desde que, en 1983, la organización armada de los Tigres de Liberación de la Patria Tamil (LTTE) iniciaran una guerra civil para conseguir su independencia en la zona noroeste del país.

Tan sólo dos días antes del fatídico acontecimiento, el LTTE había rechazado la última oferta de paz del Gobierno y tras el maremoto -el LTEE estima que 18.000 personas murieron en zonas bajo su control, sobre todo en el norte y el este- los Tigres se opusieron a que las autoridades intervinieran en la zona, que consideran territorio tamil, y apelaron a la colaboración internacional, con lo que, a pesar de los brotes de solidaridad que une a los afectados, la tensión continúa.

Hasta el 26 de diciembre de 2004, dichos enfrentamientos marcaban la agenda política de un país convulso por las desavenencias entre la presidenta y su primer ministro hasta abril de este año, Ranil Wickremesinghe, por la resolución del conflicto con los tamiles.



Adelanto de las elecciones

Los resultados de las elecciones parlamentarias de Sri Lanka, que tuvieron lugar en abril de 2004, no dieron a la presidenta actual los 115 escaños necesarios para gobernar en solitario, pero Chandrika Kumaratunga se mantuvo en el poder, con 105 escaños y con el apoyo de los partidos minoritarios. Mahinda Rajapakse, (perteneciente a la Alianza del Pueblo -BNP- , en coalición con el Partido de la Libertad de Sri Lanka, SLFP, de la presidenta ), se convirtió en el nuevo primer ministro cingalés.

La decisión de anticipar las elecciones, dada la crisis que enfrentaba a la presidenta Kumaratunga con el hasta entonces primer ministro, Ranil Wickremesinghe, del opositor Partido Nacional Unido (UNP), desde que éste ganara en diciembre de 2001 las legislativas y forzara a la presidencia a la cohabitación política, se convirtió en un referéndum sobre el proceso de paz con los separatistas tamiles que había comenzado en 2002 y sobre el que no consiguen llegar a un acuerdo.

El complejo sistema cingalés, mezcla de sistema presidencialista y parlamentario, permite una cohabitación política que complica la toma de decisiones. Esta situación enfrentaba en el poder a la presidenta y al primer ministro hasta el punto de desestabilizar al país.

El enfrentamiento histórico que la presidenta Kumaratunga y el primer ministro Wickremesinghe sostienen (se conocen desde la infancia y sus familias se profesan una abierta animadversión) se recrudeció en torno a la resolución del conflicto con el LTTE, que ya se ha cobrado la vida de 65.000 personas. Kumaratunga, dado que los atentados no cesan -ha sido víctima de un intento de magnicidio en el que perdió la visión de un ojo-, es partidaria de la intervención armada para la resolución del conflicto y rechaza el proyecto de autogobierno presentado por el LTTE, mientras que Wickremensinghe, favorable a un sistema federal que diera competencias a los tamiles, aceptaba la propuesta tamil como base para reanudar las negociaciones de paz, rotas tras el despliegue de las tropas por parte del Gobierno, obviando el alto el fuego implantado en 2001 bajo la supervisión de Noruega.

Al no llegar a un acuerdo con el primer ministro sobre un nuevo esquema de poder compartido ni sobre el transcurso de las negociaciones con los LTTE, Kumaratunga desató una grave crisis en noviembre de 2003 destituyendo a varios ministros del UNP y declarando el estado de emergencia. La presidenta acusaba a los nacionalistas de aceptar las demandas de los tamiles sin insistir antes en su desmovilización y desarme.

A principios de 2004 disolvió la Asamblea y convocó elecciones en el país, las terceras en 42 meses.

Además, la presidenta acusa a Wickremesinghe y a los tamiles de pretender una división del país con lo que la jugada del SLFP para echar del panorama político a la UNP fue presentarse a las elecciones a través de la Alianza por la Libertad del Pueblo Unido (UPFA), una coalición que incluyó además al Partido Comunista de Sri Lanka (CPSL); el Frente Democrático Nacional Unido (DUNF); el Partido de la Sociedad Igualitaria (LSSP), marxista; el Partido Popular de Sri Lanka (SLPM) e incluso otro grupo marxista, intransigente ante las peticiones tamiles, que sería el primero en boicotear la formación de Gobierno tras conocerse los resultados electorales, llamado Frente de Liberación Popular (JVP).

Los comicios de 2004 dieron a la UPFA el 46% de los votos frente al 38% del UNP y el 7% de la Alianza Tamil -respaldo político del LTTE- y Kumaratunga vio realizado su sueño de alejar al UNP.

Como era de esperar la Alianza Tamil decidió no apoyar al Gobierno tras la inclusión en el Gabinete de Douglas Devenanda, del partido Democrático Popular de Eelam (EPDP), regionalista en vez de separatista, rival del LTTE y que sólo obtuvo un parlamentario en las elecciones.

Mientras el LTTE se quejaba de que los resultados electorales ralentizarían el proceso de paz y denunciaba que el eclipse político de Wickremensinghe se debía a su disposición a las negociaciones, dicho grupo armado entraba en una seria crisis al destituir al coronel Muralieharan, más conocido como “comandante Karuna”, acusándole de querer segregarse del LTTE por discrepancias con su dirigente, Velupillai Prabhakaran.

El disidente tamil, acusado por el LTTE de obedecer órdenes gubernamentales, arrastró consigo a una facción de 6.000 combatientes de los 15.000 miembros del LTTE, rechazó la oferta de reconciliación que le ofrecieron los Tigres y hasta llegó a acusarles de aprovechar el proceso de paz con el fin de rearmarse para la guerra. El consiguiente enfrentamiento entre ambas facciones se saldó con nueve muertos en la ciudad de Batticaloa, controlada por Karuna, y la huida de miles de civiles de sus hogares.

En sus primeras declaraciones, el nuevo primer ministro, Rajapakse, anunció que el proceso de paz era una prioridad y Noruega, que actúa de mediadora en el proceso de pacificación desde 1997, accedió una vez más a hacer de intermediaria entre Colombo y los Tigres tamiles.

Rajapakse, antiguo ministro de Trabajo y muy relacionado con el influyente clero budista del país, se muestra a favor de reconducir el proceso de paz con los tamiles así como de una revitalización de la economía, con lo que prometió la creación de 30.000 puestos de trabajo, la elevación de los salarios de los funcionarios en un 70%, la restitución de los subsidios para los agricultores, la paralización de los planes de privatización en la banca pública y la lucha contra la corrupción.

El anterior Gobierno del UNP no consiguió frenar la inflación y el coste de la vida, y los gastos públicos aumentan sin ser compensados por el crecimiento económico del país, que sólo registró un auge importante en el sector del turismo.

Según un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en consonancia con los del FMI, Sri Lanka sigue registrando una pobreza generalizada, ahora incrementada por el maremoto, especialmente en las zonas rurales, y su lugar en el índice de desarrollo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), bajó diez puestos de 2002 a 2003.

Las perspectivas económicas de Sri Lanka parecían favorables, una vez que se mantuviera la paz y la estabilidad política y que continuaran las reformas económicas para controlar la inflación, reducir el alto déficit fiscal y la deuda pública. Sin embargo, los terribles acontecimientos con los que el país finalizó el año 2004 han dado un drástico giro al futuro cingalés centrado, irremediablemente, en superar la catástrofe.



Cronologia año  2004
7 de febrero. La presidenta Kumaratunga disuelve el Parlamento y abre la vía para la anticipación de las elecciones a abril.

11 de febrero. Kumaratunga destituye a 39 miembros del Gobierno provisional encabezado por el primer ministro Ranil Wickremesinghe del Partido Nacional Unido (UNP).

6 de marzo.Los Tigres tamiles destituyen al coronel Muralieharan, conocido como “comandante Karuna” acusándole de sedición.

4 de abril. El resultado electoral da la victoria a Kumaratunga por mayoría relativa.

6 de abril. El nuevo primer ministro, Mahinda Rajapakse, jura su cargo.

10 de abril. Los enfrentamientos entre guerrilleros tamiles partidarios de “Karuna” y los Tigres se saldan con nueve muertos.

12 de abril. Los tamiles disidentes y el LTTE ponen fin a su guerra interna.

23 de abril. Noruega accede a mediar nuevamente en el conflicto entre el Gobierno y los tamiles.

3 de mayo. Encuentro entre la delegación mediadora noruega y los representantes de los Tigres tamiles.

24 de junio. El Gobierno admite la implicación del Ejército en la ayuda a la facción disidente del LTTE.

25 de julio. Un atentado reivindicado por los Tigres tamiles asesina a ocho personas, entre ellas un soldado.

26 de octubre. Presión internacional por parte de la Unión Europea, EE.UU., Japón y Noruega para acelerar la reanudación de la paz entre el Gobierno cingalés y los tamiles.

26 de diciembre. Un movimiento sísmico provoca un maremoto sin precedentes que asola el sur asiático y deja al menos 30.000 muertos en Sri Lanka.

 


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