Anuario 2004
Líbano
"Siria fuerza la continuidad de Lahoud como presidente"
Miquel Torán

2004 tenía que haber sido año de elecciones presidenciales en Líbano pero la mano de Siria, que controla la política interna y externa de su vecino, ha propiciado un continuismo en la vida política libanesa. A las presidenciales, fijadas para noviembre, no podía presentarse el jefe del Estado durante los últimos seis años, Emile Lahoud, ya que la Constitución no permite encadenar tres mandatos seguidos. Pero finalmente ejercerá de presidente durante otro cuatrienio.
En septiembre el Parlamento aprobó, por 96 votos a favor y 29 en contra, una enmienda de reforma de la Constitución que permitía alargar el mandato de Lahoud cuatro años más, sin la necesidad de celebrar las elecciones previstas. Los sectores críticos denunciaron que este cambio de la Constitución estaba propiciado por Siria, que tiene en Lahoud a su gran hombre de confianza.

Siria tiene efectivos en Líbano desde que ayudó a una de las facciones libanesas que luchaban en una guerra civil. Desde entonces las tropas sirias permanecen en el territorio, y actualmente cuentan con 14.000 efectivos.

Los cuatro años más de mandato de Lahoud tienen mucho que ver con esta ocupación. En septiembre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dictó una resolución por la cual se exigía a Siria que retirara todas las tropas de Líbano, si no quería arriesgarse a sufrir sanciones internacionales. Líbano siempre ha pedido a la comunidad internacional que no se inmiscuya en sus relaciones con Siria y en la presencia de tropas, ya que “es un asunto de política interna”, como dijo el primer ministro, Rafik Hariri, en agosto.

Pero que Líbano diga que permite la presencia de las tropas sirias en su territorio levanta suspicacias, sobre todo en Estados Unidos, que ve a Lahoud como un jefe de Estado títere, en manos del presidente sirio, Bachar Al Assad. Lahoud fue durante los veinte años que estuvo al frente del Ejército libanés, un gran aliado de Damasco, y en 1998 fue recompensado por Hafez Al Assad con la candidatura a la presidencia. Actualmente es una de las principales figuras en las que se puede apoyar Siria para controlar Líbano, de ahí la necesidad de Damasco de que Lahoud permaneciera como primer ministro pese a la imposibilidad que presentaba la Constitución.

Aunque conserva su influencia en Líbano mediante Lahud, Siria ha perdido este año a otro de sus aliados políticos en Beirut. En octubre dimitía el primer ministro, Rafik Hariri, después de que no pudiera formar un gobierno de unidad nacional y de oponerse la reforma constitucional que permitía a Lahoud ser presidente durante otro mandato. El principal responsable de la dimisión de Hariri fue el político druso Walid Jumblat, que encabezaba la negativa de un amplio sector político a refrendar un gobierno de unidad nacional. Hariri fue primer ministro desde 1992 y es uno de los 100 hombres más ricos del mundo. Se ganó parte de la confianza de la familia Assad después de regalarles un lujoso palacio en Damasco, pero no vio con buenos ojos que Lahoud fuera presidente otra vez, cuando él habría podido optar al cargo. El sucesor nombrado por el presidente Lahoud fue el también prosirio Omar Karami, que en teoría debe convocar elecciones al Parlamento en la primavera del 2005.

La población libanesa se ha movilizado, este 2004, por la difícil situación económica que atraviesa el país. El 27 de mayo fue convocada una huelga general en protesta por el alza de los precios de la gasolina, que tuvo un seguimiento masivo y acabó con disturbios y cinco muertos: las peores protestas en una década. Quince años de guerra dejaron al país destruido y hundido en la miseria. En los 90 la economia empezó a recuperarse pero volvió a situarse en negativo en el año 2000, y en los últimos dos años la crisis se ha agravado aún más por la inestabilidad en Oriente Próximo: conflicto arabo-israelí, la guerra de Irak y las amenazas a Siria. Una elevada inflación, con un fuerte aumento de los precios de los productos de primera necesidad y un desempleo cercano al 25% han acabado con la paciencia de la sociedad libanesa, a la que hoy por hoy no le importa si les gobierna Líbano o Siria, únicamente quieren que les gobiernen bien y que se acabe con la corrupción.

Además, en el sur, Líbano tiene el problema del eterno conflicto con Israel. Durante 2004, el Ejército israelí ha bombardeado posiciones de la guerrilla de Hezbolà en numerosas ocasiones. En una de estas acciones llegó a bombardear un campamento de Hezbola que se encontraba a solo veinte kilómetros de Beirut. Israel acusa a Hezbolà de que desde sus bases al sur del Líbano lanza ataques contra el Ejercito de Israel, que aún ocupa la zona de las granjas de Cheeba, que Líbano considera de su dominio, y de las que Israel no se retiró después del repliegue de 2000. La negativa del Ejército libanés a desplegarse por el sur del Líbano ha provocado, además de los ataques de Israel, que Hezbolá se haya consolidado como otro actor negociador a tener en cuenta. Además de un grupo armado que lucha contra la ocupación del sur del Líbano por parte de Israel, Hezbola, también es un partido político con representación en el Gobierno y participación en la vida política del país. El ejemplo más claro de que Hezbolá tendrá mucho que decir en futuras negociaciones es que los escasos gestos de conciliación efectuados por el Gobierno de Israel no han estado dirigidos al Gobierno de Líbano, sino a Hezbolá. En enero se produjo un intercambio de prisioneros entre la guerrilla e Israel: a cambio de la liberación de más de 400 prisioneros palestinos y libaneses, encarcelados en Israel, Hezbolá entregaba los cuerpos de tres soldados israelíes y a un empresario secuestrado.



Cronologia año  2004
20 de enero. La aviación de Israel ataca a Hezbolá en el sur del Líbano un día después de que el grupo terrorista matara a un soldado israelí en la frontera.

24 de enero. Intercambio de prisioneros entre Israel y Líbano. Hezbolá entrega los cuerpos de tres soldados y a un empresario secuestrado a cambio a cambio de 30 prisioneros palestinos y libaneses.

4 de mayo. Escalada bélica en la frontera con Israel. Israel invade el espacio aéreo libanés y ataca emplazamientos de la guerrilla Hezbolá.

27 de mayo. Cinco muertos a manos de la policía al intentar disolver una manifestación en Beirut en protesta por la subida del crudo. A la manifestación se suma la huelga de dos días en el Líbano. Son las peores protestas sociales en una década.

7 de junio. Israel bombardea un campo de Hezbolá a 20 km de Beirut.

8 de junio. Hezbolá ataca posiciones del ejército de Israel en la frontera.

17 de julio. Dos soldados israelíes y un miembro de Hezbolá muertos en enfrentamientos en la frontera.

28 de agosto. La ONU emite una resolución sobre Líbano y Siria. En ella pide que las tropas sirias se retiren del Líbano y que Hezbolá se disuelva.

4 de septiembre. Hezbola rechaza la resolución de la ONU que le invita a desarmarse.

9 de septiembre. Crisis en el gobierno libanes al "enfrentarse" los partidarios de la intromisión de Siria en la política libanes y los partidarios de romper con el vecino.

20 de septiembre. Siria retira tropas de Beirut en el marco de un repliegue mayor.

1 de octubre. Siria rechaza retirarse completamente de Líbano.

2 de octubre. Un exministro libanés partidario de la retirada de Siria sale ileso de un atentado.

20 de octubre. Dimite el primer ministro Emile Lahoud y su gabinete en pleno después de días de incertidumbre política por las pugnas entre favorables y detractores de la permanenecia del ejercito sirio en el Líbano.

21 de octubre. El presidente libanes nombra a Omar Karami, un prosirio, como primer ministro.

 


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