Anuario 2004
Irán
"Los conservadores siegan los aires de reforma en unas elecciones desvirtuadas"
Miquel Torán

Las elecciones parlamentarias convocadas para el 20 de febrero tenían que desvelar si la sociedad iraní refrendaba los cuatro años de mandato aperturista o bien si decidía que los conservadores volvieran a ser mayoría en el Parlamento. Pero como la victoria conservadora no estaba nada clara, el máximo líder iraní, Ali Jamenei decidió ahorrarse el sufrimiento de la incertidumbre y ordenó al Consejo de Guías de la Revolución que vetara a unos cuantos reformistas, nada más y nada menos que 4.000, para asegurarse la victoria de los suyos.
En Irán no hay partidos propiamente dichos, sino que los candidatos se apuntan a listas de diferentes asociaciones con fines electorales, pero un mismo candidato puede aparecer en varias listas. El sistema electoral es peculiar: cada votante confecciona una lista con tantos nombres de candidatos como escaños al Parlamento le corresponden a esa circunscripción; por ejemplo, si a una provincia le corresponden 10 escaños, cada habitante de esa zona elabora la lista con los 10 candidatos que le gustaría que fueran parlamentarios. Por culpa de este sistema tan fragmentario, los Guardianes de la Revolución no podían ilegalizar uno o varios partidos y así asegurarse de que los reformistas no volvieran a ser mayoría, sino que tenían que vetar, uno a uno, a los candidatos suficientes para asegurarse la victoria. El pequeño “arreglito” consistía en vetar a 4.000 reformistas de los 8.100 candidatos, 80 de ellos habían sido diputados reformistas en la anterior legislatura. Las amenazas de dimisión de ministros y gobernadores se amontonaban en la mesa del presidente Jatami, que veía impotente cómo el Parlamento iba a dejar de estar en sus manos. Jatami optó una vez más por la negociación con Jamenei, que aceptó rebajar a 2.530 los candidatos vetados, a los que había que sumar otros 1.000 que dimitieron en solidaridad con sus compañeros. Pero el régimen ni siquiera parpadeó por el hecho de que casi la mitad de los candidatos no se presentaran, ni tampoco cuando los reformistas más radicales llamaron a la abstención.

Como se esperaba, las elecciones arrojaron una clara victoria de los conservadores, aunque las votaciones tuvieron que prorrogarse varias horas para que la abstención no superara el 50%. De los 290 escaños, los conservadores lograron 196 y los reformistas 48, pero la sensación en el ambiente era que había sido un golpe de Estado encubierto. Ahora el objetivo de los conservadores es hacerse con el control de los gobiernos de las provincias y de la presidencia, a la que se celebrarán elecciones en junio de 2005. Lo que es seguro es que habrá un cambio de presidente porque según la Constitución no se pueden encadenar tres mandatos seguidos, y Jatami ya lleva dos.

El poco consuelo que les puede quedar a los reformistas es que los pequeños avances aperturistas que se han hecho entre 2000 y 2004 hayan servido para plantar la semilla del ansia de libertad en una población en la que el 60% de ciudadanos tiene menos de 30 años (y por lo tanto no ha conocido otra cosa que no sea el estricto régimen iraní). Los más optimistas piensan que cuando esta semilla crezca, obligará a la Revolución a aceptar los cambios.



¿El fin del aperturismo económico?

Veinticinco años de revolución islámica han mejorado en pocas cosas el nivel de vida de los iraníes. A finales de los 90 su poder adquisitivo era menor que el que tenían antes de la revolución del 79, y aunque en los últimos años la renta per cápita ha subido bastante más que la inflación, el hecho es que no alcanza los 2.000 euros anuales. Además, casi el 20% de la población está por debajo del índice de pobreza y el paro alcanza el 15%. Bam, una ciudad situada al sureste de Irán, ha pasado durante este año una situación aún peor que el resto del país. El 26 de diciembre de 2003 un terremoto de 6,3 grados en la escala de Richter devastó totalmente la ciudad y dejó un saldo de 40.000 muertos. Un año después casi 200.000 personas aún vivían en tiendas de campaña en campos provisionales.

El Gobierno reformista intentó durante sus años de mandato que la economía del país no se basara únicamente en la exportación de petróleo, trató de crear industria y fomentar el consumo, pero muchas veces estas acciones chocaban con las restricciones conservadoras. Jatami quería que el país fuera mucho menos dependiente del petróleo, pero el nuevo Parlamento conservador está poniendo trabas a la política económica de Jatami: de momento, el Parlamento ya ha cerrado la puerta a diferentes multinacionales que pretendían instalar sus factorías automovilisticas en Irán.

Un dato económico anecdótico está relacionado con otro de los productos más exportados por Irán, el caviar, que este año se ha comportado de igual forma que el petróleo. De la misma forma que el crudo, el caviar (el otro “oro negro”), ha sufrido importantes variaciones de precio. A principios de octubre de 2004 se acordó reducir un 10% su producción para así subir el precio por Navidad y presionar a los gobiernos a acabar con la exportación ilegal que devalúa el precio del producto.



Un Irán nuclear, no graciasADILLO

Según el presidente norteamericano, George Bush, Irán era (junto a Corea del Norte e Irak) uno de los tres países pertenecientes al llamado “Eje del Mal”. La clasificación venía dado, sobre todo, por la supuesta intención del régimen islámico de desarrollar armas nucleares y por albergar terroristas en su territorio. Pues bien, si hacemos caso de la terminologia utilizada por Bush podríamos decir que durante este 2004 Irán se ha vuelto aún más maligno. Ha construido una centrifugadora para enriquecer uranio, y aunque su fabricación no está prohibida por el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, sí que está prohibido que sea utilizada para fines militares.

Las inspecciones de la Agencia de las Naciones Unidas para la Energía Atómica se han sucedido durante este año, pero debido a las trabas impuestas por Teherán ha sido imposible constatar si está desarrollando un programa nuclear militar o si simplemente, y como afirma Teherán, es un programa civil para construir centrales nucleares.

Francia, Alemania y Gran Bretaña han estado durante todo este año negociando con Irán para que aparcara su programa atómico. Han ofrecido a Irán acuerdos políticos, económicos y comerciales, y para acabar de convencerlo han amenazado con apoyar la propuesta estadounidense de llevar el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU para que éste apruebe posibles sanciones. A finales de noviembre parecía que habían llegado a un acuerdo, pero, como ha pasado en otras ocasiones, Irán podría volver a reactivar su programa nuclear dentro de unos meses para conseguir nuevas concesiones. Se calcula que Irán podría armarse nuclearmente en 2007 si continúa su programa de enriquecimiento de uranio.

Aunque el régimen de Jamenei siempre ha declarado que quería la energía nuclear para sus centrales eléctricas, la verdad es que también ha hecho demostraciones de fuerza que han matizado sus intenciones pacíficas. Como ejemplo, las diversas pruebas de misiles de medio alcance, capaces de impactar en territorio israelí y que en un futuro podrían cargarse con cabezas nucleares. Israel ya bombardeó un reactor nuclear iraquí en 1981 y diversas fuentes israelíes han anunciado que si ven peligro no dudarán en realizar una acción similar contra Irán.

Irán está atravesando las mismas etapas que Irak en su supuesta carrera para conseguir la bomba nuclear. Pero Irán ha aprendido de los errores de su vecino. La diferencia principal entre ambas situaciones es que para Irak existían resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que le obligaban a permitir inspecciones allí donde quisieran los observadores, y en caso de no hacerlo, se imponían sanciones muy duras. A Irán únicamente se le puede aplicar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, que no obliga al país investigado a enseñar a los inspectores todo lo que ellos quieren ver, ni tampoco se pueden aplicar duras sanciones.

Estados Unidos está intentando solucionar el problema por su cuenta. Lleva 25 años sin mantener relaciones diplomáticas con Irán y desde los años 90 tampoco mantiene relaciones comerciales para presionar al régimen de Jamenei para que detenga su programa de obtención de armas nucleares. Después de la invasión de Irak, se especuló con que la Casa Blanca podría tener a Irán en el punto de mira como posible país a “democratizar”, pero ni las circunstancias, ni el adversario son comparables a la contienda iraquí.


25 años del Irán postrevolucionario

La revolución iraní de 1979, en la que Rujolah Jomeini expulsó a la dinastía Pahlevi, concibe el Corán como la fuente de donde emana la ley, las costumbres, y en resumen, la forma como se debe regir el país. El Estado se estructura como una república dirigida por el Guía de la Revolución, un clérigo islámico con poderes ilimitados y de carácter vitalicio (hasta 1989 Jomeini, y desde su muerte, Jamenei), líder de la religión y jefe del Ejército. Por debajo del Guía Supremo se encuentra la figura del presidente y del Parlamento, elegidos por sufragio pero con muy poca libertad legislativa en la práctica. Y entre ellos dos, el Consejo de Guardianes de la Revolución, elegido al 50% entre el Guía Supremo y un organismo judicial que, a la vez, también está elegido por el Guía. Este consejo puramente religioso es el encargado de dar el visto bueno a las leyes promulgadas por el Parlamento y, por lo tanto, puede vetar toda intención reformista. Y justamente esto es lo que ha ocurrido durante los cuatro años en los que los reformistas han sido mayoría en el Parlamento de Irán. Todas las reformas de carácter progresista que este Ejecutivo ha intentado tirar adelante han sido bloqueadas una y otra vez por el Consejo de Guardianes de la Revolución. Con estas acciones, el régimen desacreditaba a los reformistas: a los ojos de la población la diferencia entre un reformista y un conservador era imperceptible.


Cronologia año  2004
11 de enero. El veto a miles de candidatos reformistas pone en peligro las elecciones en Irán.

12 de enero. Doce ministros iranies presentan su dimision por el veto a los candidatos reformistas.

14 de enero. El líder supremo de Irán pide una revisión de las candidaturas prohibids.

15 de enero. Gran manifestació chii para reclamar elecciones libres.

19 de enero. Los reformistas amenazan con un boicoteo electoral en Irán.

20 de enero. Los ayatolas levantan el veto a 200 candidatos reformistas iranies.

21 de enero. Jatami trata de restar importancia a la crisis política de Irán.

25 de enero. El poder clerical de Irán veta la reforma de la ley electoral impulsada por el presidente Jatamí y su partido.

26 de enero. El gobierno iraní amenaza a los ayatolás con suspender las elecciones generales.

29 de enero. El gobierno propone posponer las elecciones de marzo.

1 de febrero. Más de 100 diputados reformistas iraníes presentan la dimisión.

2 de febrero. Los reformistas de Irán anuncian el boicoteo de los comicios.

3 de febrero. Jameini no concede a Jatami el aplazamiento de las elecciones.

10 de febrero. El ala dura del régimen iraní veta a 2.530 candidatos reformistas.

14 de febrero. 550 candidatos rechazan participar en las elecciones de Irán por la exlusión de otros 2.500.

19 de febrero. Cierre de dos periódicos defensores de la política de Jatami

20 de febrero. El régimen iraní prorroga las votaciones para atajar el boicot de los reformistas.

22 de febrero. El régimen iraní cierra filas tras su aplastante victoria en las elecciones después de que se alcanzara el 50'6% de participación.

4 de marzo. El director de la Agencia de Seguridad Nuclear visita Irán y constata un ligero cambio en sus pretensiones nucleares.

7 de marzo. EEUU acusa a Irán de esconder información a las inspecciones de la Agencia de Seguridad Nuclear.

8 de marzo. Irán no suspendera su programa nuclear de enriquecimiento de uranio y amenaza con no colaborar con la Agencia de Seguridad nuclear si Europa no planta cara a EEUU en su acoso a Irán.

9 de marzo. La Agencia de Seguridad Nuclear acusa a Irán de no mostrar todo su programa nuclear, y Irán veta a los inspectores de la ONU.

1 de marzo. Irán acepta volver a abrir las puertas a los inspectores de la ONU.

11 de abril. Irán anuncia que en Junio comenzará a construir un reactor nuclear para investigación médica, aunque la ONU sospecha que podría utilizarse para construir un arsenal nuclear.

10 de mayo. El Parlamento saliente, de mayoría reformista, promulga una ley que iguala a mujeres y hombres.

15 de mayo. Alemania, Francia, Gran Bretaña y EEUU avisan a la Agencia de Seguridad Atómica sobre el hermetismo que el gobierno de Irán mantiene sobre su programa nuclear y con el que podría estar desarrollando armas de destrucción masiva.

21 de junio. Irán apresa a tres patrulleras inglesas que entraron por error en aguas jurisdiccionales iranies.

24 de junio. Irán libera a los marines británicos apresados.

26 de junio. Irán reanuda la construcción de centrifugadoras de uránio que pueden servir para la creación de bombas.

16 de julio. Irán anuncia que ha desmantelado todos los cuarteles de Al Qaeda en el país.

30 de julio. Irán libera a un político reformista condenado a muerte por insultar a Mahoma.

8 de agosto. Irán prueba un misil de medio alcance en respuesta a los tests israelies de un sistema anti misiles.

22 de agosto. Irán anuncia la demora de un año en la construcción de su primer reactor nuclear pero anuncia que construira más con la ayuda de Rusia.

28 de agosto. Jatami defiende el derecho de Irán de enriquecer uranio para fines pacíficos.

23 de septiembre. Irán afirma que no tiene ninguna intención de suavizar su programa de obtención de uranio enriquezido.

25 de septiembre. Irán prueba con éxito un misil de largo alcance que en un futuro podría cargar con cabezas nucleares.

14 de octubre. EEUU y Europa ofrecerán incentivos a Irán si abandona su programa nuclear.

24 de octubre. Irán rechaza la propuesta de Europa de dejar de enriquecer uranio a cambio de tecnologia nuclear y aumenta el riesgo de que la ONU imponga sanciones.


 


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