Anuario 2004
Irak
"Traspaso formal de poderes en medio del caos bélico"
Miquel Torán

2003 acababa con la detención de Saddam Hussein, con el compromiso de Estados Unidos y el Consejo de Gobierno (nombrado por EE.UU. hasta la constitución de un gobierno interino) de acelerar el traspaso de soberanía y con muertos, con muchos muertos de los dos bandos. Y 2004 comenzaba igual que había acabado el año anterior: con atentados y ataques contra las fuerzas de ocupación. Se calcula que este año han muerto unos 800 soldados de la coalición y, según los estudios de algunas organizaciones humanitarias y de medios de comunicación, un número no inferior a cien mil iraquíes desde que se inició la contienda en 2003. El mayor avance conseguido por los iraquíes después de la ocupación es el traspaso formal de soberanía. El primer paso se dio cuando el 8 de marzo los 25 miembros del Consejo de Gobierno firmaron una ley básica, llamada por algunos constitución provisional, que tiene que regir al país hasta que sea elegido un gobierno en unas elecciones.
Pero conseguir la firma de todos los miembros del Gobierno designado por Estados Unidos no fue tan fácil como se pensaba y la ratificación de la constitución provisional tuvo que posponerse tres días hasta que los chiíes estuvieron de acuerdo con las condiciones. Los chiíes son mayoría en Irak y pretendían tener el máximo control posible en el gobierno provisional: exigían que se ampliara de tres a cinco personas la presidencia colegiada que desde el 28 de junio asumió la soberanía en Irak, porque con cinco miembros saldrían beneficiados ya que el reparto de poder es proporcional al número de población al que representan. Otro de los escollos para que algunos miembros del Consejo de Gobierno no aceptaran firmar una constitución era el hecho de que especificaba que podría ser vetada si dos tercios de los habitantes de tres provincias se oponían a ella, en un guiño claro al pueblo kurdo, que es mayoría en tres de las 18 provincias. Pero, finalmente, después de que los sectores reacios a firmar la constitución se reunieran con el líder religioso de la comunidad chii, Ali Al Sistani, la ley básica fue aprobada. Se acordó que la composición del nuevo Ejecutivo estuviera formada por 16 chiíes, 8 suníes, 7 kurdos, un cristiano y un turcomano.

Físicamente, el traspaso de poder se produjo el 28 de junio, en una ceremonia adelantada dos días a la fecha oficial por miedo a atentados. El traspaso de poder suponía que Irak se dotaba de un gobierno provisional, de un primer ministro y de un presidente, pero, en la práctica, los ministerios traspasados verdaderamente a los iraquíes eran los de Educación, Cultura y Sanidad, carteras con muy poco peso estratégico. Estados Unidos siguió controlando los ministerios de Defensa, Interior, Asuntos Exteriores y Petróleo mediante consejeros estadounidenses que ejercían de verdaderos ministros en la sombra. Estados Unidos se libraba de la administración más engorrosa, de los proveedores de servicios y, a cambio, mantenía un control sobre los asuntos monetarios, políticos y militares. La soberanía limitada incluía el mantenimiento de los 170.000 soldados extranjeros en Irak, y que estos pasaran a estar amparados por la resolución 1549 de la ONU, aunque las tropas siguen controladas por el oficial estadounidense de turno. En teoría, el Gobierno iraquí puede pedir su salida del país en cualquier momento, pero Estados Unidos ya se ha encargado de convencerles de que no sería una buena idea, sobre todo después de desmantelar el Ejército y la policía del antiguo régimen, cuya reconstrucción será lenta ya que son uno de los principales blancos de los ataques de la insurgencia y formar a todas unas fuerzas armadas no se hace de la noche a la mañana. El traspaso de soberanía ha sido un hecho testimonial más que práctico, sobre todo porque los miembros del Ejecutivo han sido designados por Estados Unidos, eligiendo a sus hombres de confianza en la zona, algo parecido a lo que hicieron en Afganistán. Posiblemente esta era la única salida que había para Estados Unidos, que tenía que demostrar que quería instaurar una democracia en Irak y, al mismo tiempo, tenía que impedir que el país se desmoronara o se encaminara hacia una guerra civil. El nuevo Gobierno ha convocado elecciones para el 30 de enero, en las que se elegirá un gobierno transitorio y una Asamblea Nacional que deberán elaborar una constitución que será refrendada a finales del 2005.

El primer ministro elegido por Estados Unidos es Ayad Alaui, un chii moderado y laico, por lo que es criticado por algunos sectores de esta rama del islam en Irak. El verdadero hombre elegido por Washington para ocupar el sitio de Alaui era Ahmed Chalabi, líder de Congreso Nacional Iraquí (partido opositor a Saddam en el exilio), pero cayó en desgracia porque fue acusado de pasar información sobre Estados Unidos a Irán. Aunque haya dejado de ser el candidato oficial de Washington es posible que se presente a las elecciones posteriores al periodo de transición. Además del primer ministro, los chiíes cuentan con varios ministros. El cargo de presidente lo ostenta Gazi Al Yauar, suní, y los otros puestos de vicepresidentes son para un chií y para un kurdo.

El nuevo Estado consagra el islam como religión oficial en un país que había sido laico durante toda la época de Saddam Hussein. Durante esa época, los chiíes, que son el 60% de los iraquíes, estuvieron reprimidos por el régimen de Saddam. Ahora la rama chií del islamismo, que sólo representa al 10% de todos los musulmanes del mundo, quiere ejercer su influencia en el nuevo escenario político iraquí. Ali Al Sistani es la máxima autoridad religiosa chií, es el ejemplo de clérigo poco radical (no como Muktada Al Sader) y convencido de acabar con la ocupación por la vía pacífica. Aunque personalmente parece que no tiene ambiciones políticas, apoya al partido chií de Andel Aziz al Hakim. La otra lista chii con más peso que concurrirá a las elecciones está formada por diferentes partidos y encabezada por el actual primer ministro Iyad Alawi. Hasta ahora, Al Sistani, representa a las diferentes corrientes dentro del chiísmo, pero después de la caída de Saddam, Muktada Al Sader se ha hecho con el control de las ramas chiís más radicales, más convencidas de que al ocupante hay que combatirle. El preferido de Al Sistani para gobernar el país era Abdel Mayid Al Joel pero fue asesinado, al parecer, por los hombres de Al Sader, y desde entonces la relación entre los dos clérigos empeoró. Al Sistani se negó a entrevistarse con el joven clérigo.

Al Sader se atrincheró durante julio y agosto en la mezquita del imán Alí en Nayaf, el tercer lugar santo para los chiíes, para resistirse a que EEUU lo detuviera, ya que era considerado el instigador de ataques contra la coalición. El 29 de agosto, después de más de un mes de combates entre las milicias de Al Sader y las tropas norteamericanas, el clérigo radical depuso las armas después de la negociación de Al Sistani con ambos bandos. Estados Unidos aceptó no detenerle si este aparcaba la lucha armada y se integraba en el proceso de democratización de Irak. Aunque Al Sader y Sistani tienen intereses contrapuestos (y fines de llegar a ellos, también, muy diferentes), de momento se respetan. Uno de los ejemplos es que se turnan cada viernes para dirigir el rezo del mediodía en la mezquita del Iman Ali en Kerbala. Además, en diciembre, Al Sader anunció que apoyaba las listas de los partidos de Al Sistani que se presentan a las elecciones de enero.

Los chiíes han sido blanco de numerosos atentados por parte de grupos terroristas suníes, como por ejemplo los perpetrados por parte de ramas de Al Qaeda en Irak contra miembros del Gobierno o contra los cuerpos de seguridad. Los suníes se han visto desplazados del poder que han detentado durante casi 30 años, y su estrategia ha sido desacreditar al nuevo Gobierno acusándole de colaboracionista y mediante atentados que intimidaban a la población chií. Estos grupos terroristas están comandados por Abu Musab Al Zarkawi, y se engloban dentro de la estructura de Al Qaeda, como reconoció Bin Laden en un vídeo aparecido el 28 de diciembre. En noviembre, el Ejército estadounidense asedió la ciudad de Faluja en busca de Al Zarkawi; saldo de bajas: el atacante casi 80, unos 1.500 por parte de los iraquíes.

También Al Qaeda parece estar detrás de los numerosos atentados contra el pueblo kurdo iraquí. Son el tercer grupo en importancia, y fueron muy perseguidos durante el mandato de Saddam. Se concentran sobre todo en las provincias de Dohul, Erbil y Suleimaniyah, fronterizas con Turquia e Irán, y los dos principales partidos kurdos, que tienen buenas relaciones con Estados Unidos, pretenden que la constitución que se apruebe en 2005 les reconozca un grado de autonomía muy alto, ya que la independencia parece inviable según las declaraciones de los principales lideres iraquíes. El mayor problema que presentan las demandas de autonomía de los kurdos iraquíes es que reclaman Kirkuk como capital de su futura autonomía. Tradicionalmente esta ciudad había sido kurda, pero durante el régimen de Saddam Hussein se deportaban a cientos de familias kurdas hacia el norte, al mismo tiempo que población árabe del sur era transferida a esta ciudad. Y la importancia de Kirkuk va mas allá del valor simbólico: esa zona es la productora de casi el 40% del petróleo de Irak, y es evidente que el resto de iraquíes (chiíes y suníes) no están dispuestos a dejarse comer un trozo tan grande del pastel.

El partido que salga elegido en las elecciones de enero tendrá que reconstruir el país, tanto desde el punto de vista de la unidad, como desde el punto de vista de las infraestructuras y de los servicios. Y hoy por hoy la economía iraquí se encuentra bajo mínimos después de años de guerra y embargo. El 95% del PIB depende del petróleo, así que el control de este recurso será básico para que el país funcione. En los últimos meses la resistencia también está atacando refinerías, pozos y oleoductos para ralentizar el proceso de reconstrucción.

El antiamericanismo de la población iraquí crece día a día al ver que, además de que no pueden mantener la seguridad, aparecen escándalos como el de las torturas o de la falta de resultados satisfactorios en la búsqueda de armas de destrucción masiva.

En mayo comenzaron a aparecer las primeras fotos de torturas de soldados estadounidenses a presos iraquíes de la carcel de Abu Ghraib. Las protestas se extendieron por todo el país y la resistencia obtuvo una nueva razón por la que luchar. Este tema también sirvió para reabrir el debate sobre la necesidad de un tribunal penal internacional que juzgara hechos como este. Antes del traspaso de soberania del 30 de junio, Estados Unidos se aseguró de que las fuerzas de la coalición únicamente pudieran ser juzgadas por sus países de origen, y en ningún caso por tribunales iraquíes.

Bush también ha tenido que hacer frente a las acusaciones de que infló los informes de inteligencia para tener razones para atacar Irak. El ex responsable estadounidense de buscar las armas de destrucción masiva en Irak, David Kay, dimitió y aseguró que estas no existían.

Aparte de las numerosas bajas, la coalición ha sufrido diversos reveses durante este año. España, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Filipinas han retirado a sus tropas de Irak, unos por un cambio de gobierno, como España, y otros por chantaje terrorista, como Filipinas; aunque tácticamente la retirada no ha provocado muchos problemas sobre el terreno y ha sido fácil sustituir a los soldados por tropas norteamericanas



Una economía en crecimiento pero hipotecada por “las deudas” de la guerra LADILLO

Se prevé que la economía del país crezca un 38%, pero hay que tener en cuenta que el año pasado el PIB disminuyó casi 25 puntos respecto a la situación de antes de la guerra, que ya era bastante delicada debido al bloqueo internacional que no permitía al país vender petróleo, sino cambiarlo por medicinas y alimentos. La reconstrucción va a costar unos 250.000 millones de dólares y la deuda externa supone 120.000 millones: un lastre muy grande para que la economía del país consiga el nivel que debería tener en relación a sus recursos. La industria iraquí está desmantelada después de dos guerras y un bloqueo, y el poco dinero que gana un trabajador (una media de 500 dólares al año) se destina a bienes de primera necesidad. El paro se estima entre un 30%, según el Gobierno iraquí, y un 60%, según organismos internacionales.

Las que sí pueden hacerse aún más ricas después de la invasión de Irak son las empresas norteamericanas y británicas que se han llevado los mejores contratos para la reconstrucción del país. En marzo las cuentas de la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo mostraban que se había invertido hasta esa fecha 13.000 millones de dólares en la reconstrucción, hasta el último dólar adjudicado a empresas “amigas” de la Casa Blanca, y la mitad de ellos directamente destinados a contratos con Halliburton, empresa petrolera de la que el vicepresidente estadounidense, Dick Ceheney, era director. Aunque el Gobierno estadounidense no ha dado datos de cuánto costará la reconstrucción de Irak, diversas instituciones que controlan cómo se gasta el dinero de los contribuyentes y medios de comunicación han determinado la cifra en unos 250 mil millones de dólares, mientras que el administrador de EEUU en Irak hasta el traspaso de poder, Paul Bremer, aseguró que serían “miles de millones de dolares, entre 50 mil y 100 mil millones”, y eso sin contar el gasto militar estadounidense.



Cronologia año  2004
1 de enero. Miembros del Consejo de Gobierno Iraquí piden a EEUU que devuelva la soberanía a Irak para estabilizar el pais.

5 de enero. Powell reconoce que no tiene pruebas de la relación entre Irak y Bin Laden.

18 de enero. Atentado con 25 muertos al lado de la sede de la administración de EEUU en Bagdad.

24 de enero. Collin Powell admite la posibilidad de que Saddam no tuviera armas químicas.

25 de enero. El ex responsable estadounidense de la búsqueda de armas en Irak acusa a la CIA de exagerar sus informes.

1 de febrero. 100 muertos en atentados contra la población kurda.

5 febrero. 100 muertos en dos ataques contra comisarías de la nueva policía iraquí.

26 de febrero. Sistani exige elecciones antes de fin de año.

1 de marzo. El Consejo de Gobierno pacta una constitución provisional basada en el federalismo y el islam.

2 de marzo. Jornada con más muertos desde el final de la guerra. 180 muertos en ataques contra chiíes. Sistani acusa a EEUU de no hacer los suficiente para proteger al país.

24 de marzo. Sistani califica la constitución de "ley extranjera".

3 de abril. 20 chiíes mueren en una batalla frente al cuartel español en Nayaf.

5 de abril. Al Sader desafía a EEUU y se hace fuerte en Nayaf. 12 estadounidenses muertos

10 de abril. Oleada de secuestros: tres japoneses, once rusos, cuatro italianos y dos checos. Varios países de la UE recomiendan abandonar Irak tras la oleada de secuestros.

14 de abril. Bush acepta enviar más tropas y reconoce que la situación puede complicarse más. 2.500 soldados de EEUU cercan la ciudad de Nayaf para capturar al líder chií Al Sader. Asesinado uno de los rehenes italianos.

16 de abril. España acuerda retirar sus tropas, Honduras y la Republica Dominicana le siguen.

1 de mayo. Estalla el escándalo de las torturas. La CBS emite un reportaje sobre torturas a presos iraquíes en las cárceles de Irak.

17 de mayo. Asesinado el presidente del Consejo iraquí, Ezzedín Salim.

24 de mayo. 1.200 iraquíes muertos en 45 días, sobre todo en los bombardeos estadounidenses por el cerco a Muktada Al Sader, atrincherado en Nayaf.

28 de mayo. El Consejo de Gobierno iraquí elige primer ministro a Iyad Alawi.

2 de junio. Elegido Gazi al Yauar como presidente interino de Irak.

4 de junio. La ONU acuerda por unanimid la resolución que propone que las tropas se queden a petición del Gobierno iraquí y hasta que éste lo considere oportuno.

20 de junio. El Gobierno propone a Al Sader participar en la transición.

25 de mayo. Desde el inicio de la guerra se han producido 971 muertes de soldados ocupantes, 854 de ellos norteamericanos.

28 de junio. Irak recupera formalmente su soberanía dos días antes de lo provisto en una ceremonia de traspaso de poder.

1 de julio. Saddam comparece ante un tribunal iraquí.

3 de julio. Al Sader llama a la rebelión y considera ilegal al nuevo Gobierno de Irak

26 de julio. Mil “notables” llegan a Bagdad para elegir el nuevo Parlamento interino.

2 de agosto. Asesinados en 15 días tres rehenes extranjeros secuestrados.

8 de agosto. El primer ministro Alaui se reúne con Al Sader para que deponga las armas, pero éste no accede.

26 de agosto. Sistani pacta con Al Sader la salida de las milicias chiíes de la mezquita de Nayaf.

22 de septiembre. Secuestrados en el plazo de 30 días dos periodistas franceses, uno italiano, dos cooperantes italianas, un británico y dos estadounidenses. Las cooperantes italianas y los periodistas franceses fueron liberados, los otros, asesinados.

15 de octubre. EEUU lanza una gran ofensiva sobre Faluya para capturar al líder terrorista sunní Al Zarqaui.

 


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