Anuario 2001
Serbia
"La entrega de Milosevic a La Haya incrementa la tensión entre los gobiernos yugoslavo y serbio"
Esther Mata i Güell

La decisión final tomada por el primer ministro federal de Serbia, Zoran Djindjic, de entregar al ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic al Tribunal Penal Internacional (TPI), incrementó la tensión ya existente entre su Gobierno y el de la Federación Yugoslava, encabezado por Vojislav Kostunica.
Las discrepancias sobre la entrega o no al TPI de Milosevic se habían hecho evidentes a lo largo de los primeros meses de 2001 y más aún tras su detención, en abril, ordenada por el primer ministro serbio sin consulta previa con el presidente federal, Kostunica, que hasta el momento había asegurado únicamente que Milosevic tendría que comparecer ante la justicia yugoslava pero sin concretar si iba a ser detenido o no. De hecho, tanto Djindjic como Kostunica eran partidarios inicialmente de juzgar al ex presidente en Yugoslavia por los crímenes internos cometidos, como casos de corrupción y abuso de poder, pero no estaban dispuestos a purgar los supuestos crímenes de guerra de los que le acusaba el TPI. Sorprendentemente, Djindjic cambió de opinión horas antes de que la Conferencia de Donantes decidiera si iba a otorgar ayuda económica a Serbia para el desarrollo social y económico.



“Slobo” pacta su rendición

La detención de Milosevic fue, si no espectacular, sí digna de recordar. Mientras enviados del Gobierno de Belgrado negociaban su rendición el primero de abril, los pocos hombres todavía leales al ex dictador defendían la residencia de los Milosevic con lanzacohetes. Finalmente, a las 4.30 de la madrugada un colaborador de Milosevic declaraba a los micrófonos de la emisora B-92 la rendición y entrega a la justicia del hombre que, meses antes, había afirmado rotundamente que no se iba a entregar vivo. Tras este primer paso, el actual primer ministro serbio confirmó la autorización de la entrega de Milosevic a la justicia internacional. Decisión que parecía imposible meses antes, cuando la fiscal del caso del TPI, Carla del Ponte, visitó varias veces Belgrado infructuosamente.

La reacción internacional ante el arresto de Milosevic no se hizo esperar y, si bien tanto desde la Unión Europea (UE) como desde la OTAN no se quiso forzar una entrega inmediata, sí que el Departamento de Estado de los Estados Unidos decidió desbloquear la línea de crédito de 50 millones de dólares que el Congreso norteamericano había congelado para forzar la detención de Milosevic.



Preparando la entrega a La Haya

Entre los pactos que a los que llegó Belgrado con Milosevic para acordar su entrega a las autoridades yugoslavas, había la firme promesa de protegerlo del TPI. Pese a esto, un cambio en la Constitución yugoslava podría hacer posible su extradición y, de hecho, esto es lo que hizo el Gobierno yugoslavo. En junio de 2001, presionado por la UE, preparó un decreto que permitiría extraditar a Milosevic, si bien el partido socio del Gobierno yugoslavo, el Partido Popular Socialista de Montenegro (SNP), próximo a “Slobo”, se había declarado en contra de cualquier entrega de ciudadanos yugoslavos a la justicia internacional. La reforma del Gobierno de la Federación se encontró también con la paralización del decreto efectuada por el Tribunal Constitucional de Yugoslavia. A pesar de este hecho, el Gobierno serbio de Djindjic decidió desautorizar la medida tomada por el Tribunal tras alegar que los jueces habían sido designados por Milosevic y, ratificando el decreto, entregó al ex dictador a La Haya sin consultarlo con el presidente federal.

La reacción de Kostunica no se hizo esperar. El presidente yugoslavo afirmó que la entrega era inconstitucional y retiró su partido (el Partido Democrático de Serbia, DSS) de la coalición de gobierno de Serbia. Horas más tarde, el primer ministro yugoslavo, el montenegrino Zizic, presentó su dimisión por lo que consideraba una traición al que fuera presidente de Serbia. La entrega de Milosevic arrastró a los gobiernos yugoslavo y serbio a una crisis que tenía su origen en las discrepancias existentes entre sus dos líderes, Kostunica y Djindjic.

La entrega de Milosevic tuvo una respuesta muy positiva por parte de la comunidad internacional y de la Conferencia de Donantes, que se comprometió a entregar a Yugoslavia, durante este año, 1.500 millones de euros sufragados entre la Unión Europea, el Banco Mundial y Estados Unidos, en concepto de ayudas para el desarrollo y para a “financiar las reformas económicas, sociales e institucionales”. Pero hay que destacar que, pese a la supuesta colaboración de Djindjic con el TPI, este organismo no ha conseguido que Belgrado extradite otro acusado por Del Ponte y colaborador de Milosevic, el aún presidente de Serbia, Milan Milutinovic quien, según afirma Djindjic, no será extradito porque disfruta de inmunidad. Milutinovic es actualmente el único colaborador del ex presidente yugoslavo que todavía mantiene su cargo.



Las elecciones de Montenegro

A pesar de los esfuerzos de Kostunica para mantener unida Yugoslavia, el presidente de la federación yugoslava ha visto cómo, tanto en Montenegro como en Serbia (con menor intensidad), se han levantado algunas voces a favor de la desintegración definitiva de lo que queda de Yugoslavia tras la independencia de Croacia, Bosnia y Macedonia. En Montenegro, el principal defensor de la separación definitiva de Serbia es el propio primer ministro, Milo Djukanovic, que ha ganado por segunda vez las elecciones a su país con el 45% de los votos, lo que le permite tener los escaños suficientes para conseguir la mayoría absoluta. Djukanovic, de 39 años y firme opositor de Milosevic, prometió durante la campaña electoral un referéndum para decidir a favor o en contra de la secesión de Yugoslavia y, pese a la oposición de Kostunica ante cualquier posibilidad de desintegración yugoslava, en Serbia ven con buenos ojos una posible separación. De hecho, el mismo Djindjic ha hecho afirmaciones en este sentido, aunque no tan categóricas como su homólogo montenegrino.

Excepto el partido del primer ministro yugoslavo Pesic, el SNP, el resto de partidos políticos son favorables a la independencia de Montenegro, incluso los de las minorías étnicas como los albaneses y los bosnios, que representan más del 20% del electorado. De hecho, estas formaciones consideran que en un Montenegro soberano tienen más posibilidades de conseguir la igualdad con la población eslava, de origen serbio, que representa el 62,6% del total de la población montenegrina. Hasta el momento, los partidos albaneses tienen derecho a ocupar cinco escaños en el Parlamento montenegrino, de un total de 77, lo que representa un 6,5% del total, mientras que la población albanesa es aproximadamente el 10% de la población de Montenegro. Otra reivindicación de la población albanesa es el derecho a estudiar en su lengua, a la vez que reclaman al Gobierno montenegrino el impulso de la cultura albanesa, acciones que desde los partidos como la Unión Democrática de Albania (DUA) creen más fáciles de conseguir en un Montenegro independiente de la política yugoslava. El mismo argumento para apoyar a Djukanovic es el que utilizan desde el partido Coalición de Bosnios Musulmanes, que representan el 14% del total de Montenegro, ante el 65% de los ortodoxos.



Un posible efecto dominó

Sí bien tras las elecciones el presidente Djukanovic no estableció ninguna fecha concreta para el prometido referéndum de autodeterminación, los sondeos realizados durante la campaña otorgaban un 60% de los votos en favor de la separación de Yugoslavia. El problema es saber qué actitud tomarían los partidarios de continuar con la actual relación con Serbia, es decir, los representantes de la plataforma opositora de Djukanovic a las elecciones, “Juntos por Yugoslavia”, que agrupa varias formaciones políticas entre las que destaca el partido SNP, del primer ministro yugoslavo Dragisa Pesic, que fue leal al régimen de Milosevic.

Otra de las consecuencias que puede tener la independencia de Montenegro hace falta buscarla en Serbia, concretamente en Kosovo, la provincia del sur de Serbia hasta ahora administrada por la comunidad internacional, pero que, tras la victoria de Ibrahim Roguva en las elecciones legislativas del mes de noviembre, aspira a independizarse de Yugoslavia en contra de la opinión de la UE. Lo mismo pretende la región de Vojvodina, la parte más industrializada y rica de Serbia, que reclama la autonomía concedida por el mariscal Tito y anulada por Milosevic en los años 80. De hecho, Djindjic mantuvo a mediados de 2001 una reunión con políticos voijvodinos, los cuales presentaron a la Oposición Democrática Serbia (DOS) una serie de medidas que, si son aprobadas, reformarían el estatuto de Vojvodina.

(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)


El nacionalismo moderado de Kostunica

Vojislav Kostunica fue el claro ganador de las elecciones legislativas yugoslavas de 2000 ante el hasta ese momento presidente, Slobodan Milosevic. Kostunica era entonces el líder indiscutible de la Oposición Democrática Serbia (DOS), un partido formado por infinidad de tendencias unidas sólo por su oposición al régimen de Milosevic. La DOS ganó también, el mismo año, las elecciones al Gobierno legislativo de Serbia (la denominada Dieta Serbia), gobernada desde entonces por Zoran Djindjic, antiguo aliado del presidente yugoslavo. Una de las promesas de Kostunica durante la campaña electoral era colaborar con el TPI, aun cuando se mostró reticente a la extradición de Milosevic hasta el último momento, y a la reanudación de las relaciones diplomáticas con países como Francia, Gran Bretaña, Alemania o EE.UU., que habían atacado Yugoslavia durante la guerra de Kosovo. Pero el discurso de Kostunica respecto a este conflicto militar siempre fue ambiguo porque sus mítines ante la población serbia eran claramente nacionalistas, pero en sus conversaciones con políticos extranjeros enfatizaba la necesidad de superar el conflicto de Kosovo y conseguir la democracia y la convivencia entre las diferentes poblaciones. La cuestión es que el Gobierno federal todavía no ha establecido una política clara respecto la población albanesa de Kosovo, que sigue reclamando la independencia.


Cronologia año  2001
25 de enero. El Gobierno de Belgrado se niega a detener y extraditar a Slobodan Milosevic a La Haya, tal y como reclama la fiscal del TPI, Carla del Ponte, en visita a Yugoslavia.



17 de febrero. Las zonas del sur de Serbia de mayoría albanesa, Medveja, Bujanovac y Presevo, reclaman su autonomía política territorial, una demanda que Belgrado no está dispuesto a aceptar. Se organiza el autodenominado Ejército de Liberación de Medveja, Bujanovac y Presevo (UCPMB) para luchar por la autonomía dentro de Serbia.



17 de febrero. Sale a la luz una batería de informaciones sobre la compra de Telekom Serbia por parte de Telecom Italia, en 1997, en medio del embargo internacional al régimen de Milosevic. Según estas informaciones, el dinero de la venta se habría destinado a reforzar al Ejército serbio en la campaña de Kosovo.



4 de marzo. Milosevic admite haber financiado con dinero estatal a las milicias serbias de Croacia y Bosnia-Herzegovina para defenderse de las acusaciones que le imputan la malversación de unos 132 millones de euros del fondo público.



27 de marzo. El Gobierno de Djindjic ordena la detención del jefe de la policía secreta de Milosevic, Radivoje Markovic, una decisión que provoca las primeras discrepancias entre el Gobierno serbio y el yugoslavo.



1 de abril. Milosevic se rinde de madrugada, tras varias horas de negociación con las autoridades serbias, para pactar las condiciones de su entrega a la justicia yugoslava.



22 de abril. Elecciones en Montenegro, estado federal de Yugoslavia junto con Serbia. Sale elegido presidente, con el 44% de los votos, el candidato a la reelección e independentista Milo Djukanovic, que prometió durante la campaña electoral la convocatoria de un referéndum sobre la posible separación de Yugoslavia.



9 de mayo. La Federación de Yugoslavia (formada por Serbia y Montenegro) se convierte en un nuevo miembro del Banco Mundial, que ha aprobado un plan para la eliminación de los 1.700 millones de dólares de pagos atrasados que la Federación debe al Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo. También se ha aceptado a Yugoslavia como miembro temporal de la Agencia Internacional del Desarrollo, con lo que podrá recibir créditos a bajo interés.



22 de mayo. El Ejército de Liberación de Medveja, Bujanovac y Presevo, las tres zonas de mayoría albanesa del sur de Serbia, anuncian su desmilitarización para antes del junio de este año.



5 de junio. Se localiza la fosa común, cerca de Belgrado, donde podrían haber sido enterrados 86 civiles albano-kosovares asesinados durante la guerra de Kosovo. El juez del caso ha ordenado la exhumación de los cuerpos y el análisis forense.



23 de junio. El Gobierno serbio prepara un decreto que podría permitir extraditar a Milosevic a La Haya, a pesar de la oposición de su socio de gobierno montenegrino.



29 de junio. El Gobierno serbio entrega a Milosevic al TPI anulando la decisión del Tribunal Constitucional yugoslavo que había paralizado la operación. La decisión de Djindjic fue tomada de manera unilateral, sin la aprobación del presidente de la federación yugoslava, Kostunica. La reacción del Partido Democrático de Serbia al que pertenece Kostunica, DSS, fue abandonar la coalición con el Gobierno serbio.



18 de julio. Kostunica nombra al nuevo primer ministro yugoslavo, Dragisa Pesic, también del SNP montenegrino.



1 de agosto. El TPI condena a 10 años de prisión a Stevan Todorovic, ex jefe de la policía serbia, acusado de crímenes contra la humanidad durante la guerra de Bosnia.



6 de agosto. Milosevic continuará dirigiendo su partido, el Partido Socialista de Serbia (SPS), desde la prisión según han acordado los miembros de su partido en el último congreso de la formación política.



17 de noviembre. Ibrahim Rugova gana, con el 46 % de los votos, las elecciones legislativas en Kosovo y pide a la comunidad internacional que reconozca el derecho de independencia kosovar.


 


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