Anuario 2004
Gran Bretaña
"Blair sobrevive a un año marcado por las crisis políticas y el conflicto en Irak"
Laura Gamundí

El Gobierno británico lleva casi dos años empantanado por el conflicto de Irak. La crispación que ha suscitado el apoyo incondicional del primer ministro al presidente George W. Bush en la guerra ha dominado el clima político y ha ensanchado las grietas que ya existían en el seno del partido laborista. En numerosas ocasiones Blair ha sido instado por la población a romper lazos con Bush, pero el primer ministro ha permanecido firme en su postura de no distanciamiento. Mientras tanto, el avispero de Irak empeoraba. Tras la retirada de las tropas españolas, el Reino Unido se vio obligado a enviar más soldados a Irak. A esto se sumaron las torturas de soldados británicos a presos iraquíes, el secuestro del rehén británico Ken Bigley en Bagdad y las críticas de medio centenar de ex diplomáticos al respaldo de Blair a Bush.
Antes del verano, Blair estuvo a punto de dimitir por las crisis de Irak y problemas de salud. Más tarde, el primer ministro aseguró que optaría a un tercer mandato, por lo que la posibilidad de que Blair presentara su dimisión y cediera su puesto a su eterno rival político, Gordon Brown, antes de las elecciones se fue desvaneciendo progresivamente. Pese al reguero de reveses políticos a que ha tenido que hacer frente el primer ministro, parece que abandonar Downing Street no está entre sus prioridades.

El Partido laborista salió derrotado de los comicios europeos y municipales. En estos últimos, el primer ministro experimentó una sangrante derrota: perdió ciudades clave y 400 concejales. Blair achacó la derrota sufrida en las locales a la guerra de Irak. Con un 26% de los votos, el Partido laborista obtuvo sus peores resultados, y el conservador (38%) se consolidaba como primera formación política, por delante de los liberales (29%). El partido de Michael Howard arrebató a los laboristas uno de sus bastiones clave: Trafford. Aun con todo, el triunfo de los conservadores no augura todavía su victoria en las próximas elecciones generales.

Seis años y medio después de llegar al poder, Blair se encontró aislado en su propio partido. La crisis iraquí hizo resurgir a la superficie a los rebeldes de su partido, quienes no dudaron en aprovechar la erosionada imagen de su líder. Blair tuvo que enfrentarse a serias dificultades para que su reforma liberal fuera aprobada, a pesar de que disponía de mayoría en las Comunes. Los laboristas más tradicionales rechazaban las reformas sociales de corte liberal que Blair pretendía aplicar en la educación, la sanidad y el Estado de Bienestar. La política de Blair gira sobre dos ejes clave: el terrorismo y la seguridad, lo que acentúa su faceta más populista. Pero también trata de combinar estos elementos, más propios de la derecha, con medidas progresistas como la reforma de los servicios públicos o el salario mínimo.



El informe Hutton y la ley de tasas universitarias

El cúmulo de adversidades con las que ha tenido que lidiar el primer ministro no han hecho mermar su empeño de proyectar una imagen fuerte. Hasta el punto de que llegó a amenazar con dimitir, si el Parlamento paralizaba la reforma de las tasas universitarias. Y, también, si el informe del juez Hutton - encargado de dilucidar las circunstancias que llevaron al aparente suicidio al científico David Kelly - demostraba que el primer ministro había mentido, ya que Blair aseguró no haber filtrado la identidad de Kelly a la prensa.

En primer lugar, la polémica ley de tasas universitarias, consistente en el aumento de las tasas que las universidades cobran por alumno, fue votada en la Cámara de los comunes. A pesar de que la votación significó un fuerte varapalo político para Blair (teniendo en cuenta que 71 laboristas votaron en contra y 20 se abstuvieron), el primer ministro logró poner en marcha su proyecto. Las 1.125 libras anuales (1.600 euros) ya podían incrementarse hasta 4.300 euros. Los estudiantes no devolverían el dinero hasta que estuvieran licenciados y cobrando un salario que sobrepasase los 21.500 euros. Para acallar las críticas de los diputados laboristas, Blair ofreció becas a los estudiantes procedentes de familias con pocos ingresos.

En los Comunes, Blair recibió el apoyo de Gordon Brown (el eterno aspirante laborista a primer ministro). Entre la lealtad y la rivalidad, el dúo Blair-Gordon Brown es percibido como un matrimonio cansado el uno del otro pero que se necesita. Sin el apoyo de Gordon Brown, Blair no podría ganar el referéndum sobre la Constitución, previsto para 2006.

Semanas después, el juez lord Hutton reveló las conclusiones de la investigación de David Kelly en las que absolvía a Tony Blair y se cebaba de manera excesiva con la BBC. El periodista de la BBC Andrew Gilligan fue uno de los principales afectados por la decisión del juez. El informe también provocó la dimisión de su director general y del presidente del Consejo de Gobernadores, el antiguo director de Comunicaciones y Estrategia de Blair, Alastair Campbell. Más adelante, Blair se planteó reformar la BBC con el objetivo de tener más control sobre la cadena. Su objetivo consistía en descomponerla en cuatro televisiones territoriales independientes (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte), según informó The Sunday Times. Este fue el precio que la corporación tenía que pagar por afirmar que el Gobierno había exagerado la razones que le llevaron a la guerra.



El papel del Reino Unido en Europa

Las elecciones europeas se han revelado como una oportunidad para castigar a los Gobiernos por motivos ajenos a Europa. Por ello, la mayor parte de dirigentes mantuvo una actitud de indiferencia ante los comicios europeos.

Aún falta para que los británicos aprueben o rechacen la Constitución Europea, pero el papel del Reino Unido en Europa todavía no ha quedado claro. En ocasiones ha prevalecido la sensación de que lo único que les interesa a los británicos de Europa es el libre comercio con sus socios. Parece que al Reino Unido le repele tener un peso excesivo en la Unión Europea y por ello todavía permanece sumido en su eterno dilema: ¿En contra del euro y a favor de Europa? ¿A favor de la Unión pero rechazando la Constitución? En cualquier caso, la presencia de los británicos en la UE es esencial desde el punto de vista político y económico. Ellos fueron los artífices del capitalismo moderno y ven Europa como una oportunidad para potenciar una economía competitiva. Además de servir de enlace entre Europa y EE UU, la presencia de Reino Unido es necesaria para construir una "Europa de la Defensa". Entre los detractores al proyecto constitucional figuran los tories, el ministro de Tesoro, Gordon Brown, el de Exteriores, Jack Straw, el viceprimer ministro John Prescot.

A lo largo de este año es importante señalar el cambio de posturas que han experimentado, por ejemplo, los conservadores. Éstos pasaron de rechazar el texto constitucional a comprometerse a renegociar su apoyo a la Carta Magna si quedaban vencedores. La postura titubeante de Blair ante la posibilidad de convocar el referéndum eruropeo se ha debido, en gran parte, a su temor a perder el apoyo de la población y no poder continuar al frente del partido laborista por tercera vez consecutiva. Y Blair, contradiciendo lo manifestado anteriormente, anunció que se celebraría un referéndum en 2005 para ratificar la Constitución europea y esclarecer el futuro papel del Reino Unido en Europa. Muy probablemente, Blair tomó esta decisión empujado por el ministro del Tesoro, Gordon Brown, y el de Exteriores Jack Straw.

La postura de Blair ante la construcción de la Unión Europea ha sido ambigua y mareante. Ha estado sometido a las divergencias que han surgido el seno del Gobierno británico en lo referente a Europa. Éste ha sido uno de los principales escollos que ha tenido que hacer frente el primer ministro. Unas veces eurófilo, y otras acérrimo defensor de la soberanía nacional. Con todo, Blair ha construido un discurso que atrae a los euroescépticos y ahuyenta a los ciudadanos de las urnas. De cara al proyecto constitucional, uno de los compromisos de Blair consiste en seguir manteniendo el derecho de veto en política exterior, fiscalidad, seguridad nacional y justicia criminal.

A esto hay que sumar la meteórica subida del nacionalista y euroescéptico Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP en siglas inglesas), a favor de que el Reino Unido desaparezca de la Unión Europea. Así, mientras los laboristas experimentaban un descenso en picado, los euroescépticos obtenían sus mejores resultados en las elecciones europeas. 2,6 millones de británicos votaron al UKIP; un éxito electoral tremendo que logró arrebatarle el protagonismo al líder conservador, Michael Howard. Ni que decir tiene que este auge del extremismo euroescéptico complicó aún más la situación: dañó fuertemente a los conservadores y ha dificultado el camino hacia la ratificación de la Carta Magna. Pese a todo, Blair enarboló el "sí" a Europa. "El furor antieuropeo es fruto de la desinformación y la Constitución debe estar ratificada antes de que finalice 2006", aseveró Blair.

Respecto a la entrada de Turquía, Blair se ha mostrado claramente a favor. Una postura que deja traslucir su respaldo incondicional a la doctrina Bush, consistente en las ansias de “occidentalizar” Oriente Medio.

Las elecciones locales y europeas se revelaron como una oportunidad clave para las aspiraciones políticas del Sinn Fein (el brazo político del IRA). Tras estos comicios, los republicanos cuentan con 267 representantes elegidos democráticamente. En la República de Irlanda se han convertido en el quinto partido en porcentaje de voto.

Los dos primer ministros de Irlanda y Gran Bretaña, Tony Blair y Bertie Ahern, siguen aunando esfuerzos para que católicos y protestantes negocien con el fin de lograr la paz en Irlanda del Norte. El principal obstáculo continúa siendo la intransigencia del reverendo unionista Ian Paisley, líder del Partido Democrático del Ulster (DUP). El IRA, por su parte anunció que entraba en una "nueva fase pacífica", al tiempo que aceptaba que un sacerdote católico y otro protestante fueran los encargados de supervisar su desarme.

A pesar de que los asesinatos políticos parecen haber tocado fin, la desaparición de la lucha armada ha derivado en la creciente proliferación de mafias delictivas conducidas por terroristas reciclados.


El “caso Kelly”

El 17 de julio de 2003 David Kelly -asesor del Ministerio de Defensa y supuesta fuente en la que se había basado la BBC a la hora de afirmar que el Gobierno había exagerado el arsenal de Irak y presionado a los servicios secretos- apareció con las venas cortadas. Este estremecedor caso reabrió los interrogantes que rodearon la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en Irak, el principal argumento esgrimido por Blair para apoyar la invasión. La oposición, concretamente el líder de Partido Conservador británico, Michael Howard, y el sector laborista opuesto a la guerra reclamaron una investigación oficial e independiente para dilucidar los fundamentos en los que se había basado el Gobierno para invadir Irak. Así que, después de que Bush anunciara una investigación en EE UU, Blair aceptó una similar. Sin embargo, la comisión sobre las armas fue rechazada por la izquierda laborista y posteriormente abandonada por los tories.


Cronologia año  2004
9 de enero. Blair acepta moderar la subida de tasas universitarias.

12 de enero. Blair afirma que dimitirá si se demuestra que mintió durante el 'caso Kelly'.

26 de enero. Londres se suma al eje franco-alemán.

28 de enero. La Cámara de los Comunes aprueba por sólo cinco votos la reforma de las tasas universitarias de Blair. Blair afronta hoy el informe del juez Hutton sobre la muerte de Kelly.

30 de enero. La BBC se disculpa por el 'caso Kelly'.

4 de febrero. Blair crea una comisión sobre las armas de destrucción masiva con el boicoteo de parte de la oposición.

6 de febrero. La oposición reclama la dimisión de Blair por sus exageraciones sobre Irak.

11 de febrero. París, Londres y Berlín aceleran la política de defensa europea

16 de febrero. Blair planea partir la BBC en cuatro.

19 de febrero. Schröder, Chirac y Blair proponen la creación de un vicepresidente económico europeo-

23 de febrero. Blair asegura que opta a un tercer mandato como primer ministro.

24 de febrero. Londres limita los derechos sociales de los trabajadores de Europa del Este.

27 de febrero. La ex ministra Clare Short denuncia que Londres espió a Annan en vísperas de la guerra.

1 de marzo. El jefe de los juristas del Gobierno británico creía ilegal la guerra de Irak en vísperas de la invasión.

1 de marzo. Londres espió también en la sede de la ONU en Ginebra.

9 de marzo. La Cámara de los Lores bloquea la reforma constitucional impulsada por Blair.

30 de marzo. Londres presenta un plan para crear un FBI británico.

2 de marzo. Dimite la ministra de Inmigración de Blair.

17 de abril. Bush y Blair apoyan la propuesta de la ONU y anuncian firmeza en Irak

20 de abril. Blair convocará un referéndum para ratificar la Constitución europea.

27 de abril. Los británicos estrenan DNI. Diplomáticos británicos arremeten contra Blair por respaldar a Bush en la guerra.

2 de mayo. Reino Unido se avergüenza de las torturas de sus soldados a presos iraquíes

11 de mayo. El Gobierno británico admite muy pocos casos de abusos a presos iraquíes

22 de mayo. EE UU y Reino Unido quieren que el futuro Gobierno iraquí recorte su propia soberanía

27 de mayo. EE UU y el Reino Unido discrepan sobre el grado de soberanía del nuevo Gobierno iraquí

2 de junio. El antieuropeo Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP) antieuropeo domina la campaña en Reino Unido

10 de junio. El voto de castigo en las elecciones europeas amenaza tanto a los laboristas como a los conservadores

12 de junio. Blair achaca a la guerra de Irak su derrota en las municipales del Reino Unido

14 de junio. Caen laboristas y 'tories' y suben los euroescépticos en el Reino Unido.

15 de junio. El triunfo electoral de UKIP complica los planes de Blair sobre la futura Constitución Europea.

16 de junio. Blair afirma que "sería una gran locura retirarse de la UE".

24 de junio. Londres quiere evitar una crisis con Irán por los militares presos.

25 de junio. Irán libera a los militares británicos. La BBC creará una TV en árabe para competir con Al Yazira.

26 de agosto. El hijo de Margaret Thatcher, acusado de financiar un golpe en Guinea Ecuatorial.

30 de agosto. El ex director de la BBC acusa a Blair de presionar a la cadena pública.

17 de septiembtre. Blair y Ahern tratan de reanimar el proceso de paz en el Ulster

19 de septiembre. Blair elogia una oferta sobre el desarme del IRA.

22 de septiembre. La familia del secuestrado británico implora ayuda a Blair.

23 de septiembre. El secuestrado británico pide ayuda a Blair: "No quiero morir".

24 de septiembre. La familia del rehén británico acusa a EE UU de sabotear su liberación.

27 de septiembre. El congreso de los laboristas se centra en el secuestro de un británico en Irak.

28 de septiembre. Brown apoya a Blair en la cuestión de Irak ante las bases laboristas.

30 de septiembre. El rehén británico llama "mentiroso" a Blair en un nuevo vídeo.

1 de octubre. Los laboristas británicos dicen 'no' a la salida de Irak.

 


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