Anuario 2005
Kosovo
"Comienzan las negociaciones sobre el futuro de Kosovo"
Claudia Santont

Seis años después del final de la guerra en Kosovo, se inician, a pesar de los conflictos entre los musulmanes albaneses y los ortodoxos serbios que habitan en esta región, las conversaciones para un futuro estatuto kosovar.
Kosovo lleva desde 1999 bajo la administración de Naciones Unidas, pero ahora la situación ha llegado a un punto de no retorno: la cohabitación multiétnica es prácticamente imposible por lo que no se lucha por intentar la unificación de albaneses y serbios, sino por un “divorcio” amistoso dentro de lo posible. Sin embargo, mientras la mayoría albanesa reclama la plena independencia, Serbia tacha esta opción de inadmisible, ya que no está dispuesta a ceder un territorio que considera legítimamente suyo. En 2005, aunque las posturas de partida son diametralmente opuestas, ambos bandos han accedido a sentarse a negociar, ya que deben dotar a Kosovo de un estatuto por ahora inexistente.

Las conversaciones para definir la nueva situación política y geográfica de Kosovo se iniciaron el 21 de noviembre con la llegada del enviado especial de la ONU, Marthi Ahtisaari, a Prístina, la capital kosovar. Athisaari, ex presidente finlandés, fue mediador de la Unión Europea para el conflicto de Kosovo en 1999 y logró que Slobodan Milosevic, por entonces presidente yugoslavo, aceptara las condiciones para firmar la paz y retirar sus tropas de Kosovo. Ahora se espera que esas mismas cualidades le lleven a solucionar la crisis entre albaneses y serbios. La polarización de la región es tan elevada que la comunidad internacional ha abierto las negociaciones a pesar de que las condiciones políticas en Kosovo distan mucho de ser las requeridas por Estados Unidos y la UE, principalmente. La minoría serbia todavía no goza de libertad de movimientos ni tampoco de leyes de protección frente a la mayoría albanesa. Además, la pobreza persiste y el desempleo alcanza al 50% de la población. La comunidad albanesa, que representa el 90% de los 1,8 millones de habitantes de Kosovo, es la que está representada en el Gobierno de la mano de Ibrahim Rugova, de la Liga Democrática de Kosovo, defensora de la independencia por vías pacíficas.

Según afirmaba Athisaari en su primera visita a Belgrado, “en el terreno la situación es muy tensa. Nuestra primera tarea es calmar los ánimos y traer a las partes implicadas hacia un periodo de diálogo y entendimiento”. La tensión en Kosovo en 2005 se ha traducido con diversos incidentes entre albaneses y serbios, que sin llegar a ser tan desestabilizadores y críticos como la revuelta acontecida en marzo de 2004, son una muestra más de la insostenibilidad de la situación. Las agresiones y las revueltas han llegado a las más altas esferas. Mientras en febrero explotaba el coche del representante serbio en Kosovo, Oliver Ivanovic, sin causar ningún herido, en marzo el presidente kosovar, Ibrahim Rugova, era víctima de un intento de asesinato organizado por el Ejército Nacional Albanés, agrupación que se negó a aceptar el acuerdo de desarme de 2001 y ha apelado ya varias veces a "continuar la lucha contra el yugo eslavo". Se trata de una organización radical que reclama la creación de la Gran Albania. Además de estos incidentes contra políticos serbios y albaneses, en el cuartel general de la ONU en Prístina estalló una bomba y en octubre las fuerzas internacionales informaron de que un grupo de individuos enmascarados que se hacían llamar “el Ejército de Kosovo Independiente” estaba intentando regular el tráfico en el sudoeste de la provincia. En total, más de una veintena de agresiones a civiles y a políticos, desde disparos a apedreamientos, que no hacen sino escenificar el odio que se profesan ambas nacionalidades. Analistas políticos temen que se recrudezcan estos episodios de violencia con las discusiones políticas. Cuanto más largo sea el proceso negociador, más probabilidades hay de que se desencadene una ola de violencia que desestabilice Kosovo. “Creemos que sería demasiado peligroso que la situación se prolongase indefinidamente”, advertía un dirigente de la Liga Demcrática de Kosovo, partido en el Gobierno. Incluso los miembros de la oposición gubernamental se muestran acordes con esta preocupación: “Actualmente no hay problemas de seguridad, pero las cosas pueden cambiar si las negociaciones se alargan”, afirmaba un diputado del PDK (Partido Democrático de Kosovo), partido de la oposición que surgió de la guerrilla del ELK, también albanokosovar como la LDK, pero de tendencia más radical.

Hasta pocos días antes de las conversaciones, Serbia no decidió si participaba en las negociaciones. Finalmente, el Parlamento serbio accedió a participar y se creó un equipo para las conversaciones formado por Vojislav Kostunica, primer ministro serbio; Boris Tadic, presidente de Serbia; y Vuk Draskovic, ministro de Asuntos Exteriores de Serbia-Montenegro. A pesar de estar dispuestos a sentarse a negociar, los serbios no están dispuestos a que se les imponga una solución. Por ello, ya antes de empezar pusieron las cartas sobre la mesa y avisaron a la comunidad internacional de que no intente forzar una independencia de forma unilateral. Además, también mostraron sus reticencias a una mediación internacional y abogaron por negociar directamente con el bando albanés. Serbia siempre ha rechazado darle a Kosovo el estatus de “república” por dos motivos principales. El primero, por su negativa a perder parte de lo que considera su país. El segundo, el miedo a que un Kosovo independiente se una Albania y así crear la Gran Albania, que podría desestabilizar la región. Además, Serbia teme que la independencia kosovar genere un auge de los nacionalismos radicales en Serbia.

La postura serbia, acérrima opositora a otorgar la separación Kosovo, se suavizó en diciembre y ahora propone para Kosovo “más que autonomía, pero menos que independencia”. Mientras los serbios consideran esta rebaja en sus expectativas como una concesión, los albaneses lo ven como algo inaceptable. Sin embargo, el deseo de la UE de solventar el problema puede hacer que Serbia cambie de parecer si con su nueva postura consiguiera que se le condonaran los trece mil millones de dólares de la deuda externa y se le asegurara un plácido camino de entrada a la OTAN y a la UE. Además, los serbios cuentan ahora con una nueva dificultad: en 2005, la primera potencia mundial, Estados Unidos, que se decantaba por el apoyo a Serbia, decidió ceder la responsabilidad sobre el estatuto de Kosovo a la UE y así ellos quedar al margen.

La opción más viable en este momento para la comunidad internacional es la independencia, pero también se ha estudiado la partición de Kosovo según las etnias, ya que el norte de Kosovo está habitado principalmente por serbios que no quieren permanecer bajo dominio albanés. Sin embargo, esta última línea de acción ha sido rápidamente descartada porque supondría crear grandes desequilibrios y abriría la veda para que en otros países, léase Macedonia, se pidiera también la segmentación, lo que causaría un efecto dominó que terminaría por fragmentar aún más toda la región balcánica según las etnias.



Cronologia año  2005
10 de enero. Tadic afirma que la independencia de Kosovo es algo inaceptable mientras que el gobernador kosovar afirma que la partición no es ninguna solución a los problemas.

14 de enero. La OSCE afirma que no habrá discusión sobre el futuro status de Kosovo hasta que los derechos de las minorías sean completamente respetados.

22 de enero. Los pacificadores internacionales en Kosovo están retirando progresivamente la seguridad de los puentes del río Ibar que divide el segregado puente de Kosovska Mitrovica.

25 de enero. El Grupo Internacional de Crisis afirma en un informe presentado hoy a Bruselas que la independencia de Kosovo es la única solución para evitar conflictos étnicos.

8 de febrero. Explota el coche del representante serbio en Kosovo, Oliver Ivanovic, sin causar ningún herido.

13 de febrero. Primera visita de un presidente serbio a Kosovo. Boris Tadic inicia hoy su visita de dos días.

26 de febrero. El primer ministro kosovar anima a los serbios que abandonaron sus casas en los últimos años a volver.

27 de febrero. El líder serbo kosovar Oliver Ivanovic alerta a los refugiados serbios de que su retorno puede ser peligroso.

8 de marzo. Haradinaj dimite como primer ministro de Kosovo y viajará a La Haya para responder a los cargos de crímenes de guerra.

10 de marzo. La Haya acusa a Haradinaj de 31 cargos de crímenes de guerra en la organización de una violenta campaña para forzar a los serbios y otros no albaneses a irse de Kosovo en 1998.

14 de marzo. Intento de asesinato del presidente Ibrahim Rugova en Pristina al explotar un edificio al paso del presidente.

23 de marzo. El Parlamento kosovar elige a Kosumi como nuevo primer ministro y apoya su propuesta de formación de Gobierno.

1 de abril. Se producen 20 disparos a una casa en la que habitan 12 serbios que habían vuelto de su exilio.

23 de mayo. El coordinador de la aplicación de los estándares en Kosovo afirma que la representación de las minorías en las instituciones es satisfactoria en Kosovo.

24 de mayo. El Gobierno serbio decide que en el próximo Consejo de Seguridad de la ONU afirmará que los derechos esenciales de los serbios no están protegidos en Kosovo.

30 de mayo. Se construyen 75 casas para los refugiados serbios gracias a un acuerdo de ayuda para los refugiados en Kosovo.

18 de junio. La Iglesia Ortodoxa Serbia en Kosovo expresa sus disculpas hacia los albaneses por todo lo que han vivido en los conflictos regionales.

19 de junio. Un grupo de jóvenes apedrea un coche albanés que cruzaba el puente Kosovska Mitrovica que une Albania y Serbia.

22 de junio. La Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo exige a Belgrado y a Pristina que empiecen un diálogo lo antes posible en un marco pacífico y bilateral.

24 de junio. Kosumi y Petersen acuerdan que la repatriación de serbios sea una prioridad para el gobierno a causa del bajo índice de repatriaciones conseguido hasta ahora.

2 de julio. Tres explosiones casi simultáneas ocurrieron en el centro de Prístina sin causar heridos. Una de ellas, en el cuartel general de la ONU en la capital kosovar.

29 de julio. Kosovo redacta un informe sobre la implantación de los estándares exigidos por la comunidad internacional que demuestra que aún les queda mucho por recorrer en el campo de los derechos humanos.

1 de agosto. La ministra de Asuntos Exteriores suiza, Micheline Calmy-Rey, afirma que Suiza apoya la independencia de Kosovo bajo la supervisión internacional y tilda de irrealista la idea de devolver Kosovo a Serbia.

2 de agosto. La UE muestra su gran descontento ante la lentitud kosovar en la aplicación de los estándares.

11 de agosto. La policía de Kosovo arresta a nueve personas por intento de asesinato y por atacar a la policía.

24 de agosto. El gobernador de Kosovo pide a los líderes albaneses de Kosovo que empiecen los preparativos activos para las discusiones para el futuro status de Kosovo.

28 de agosto. Mueren dos serbios y otros dos resultan heridos por disparos en una autopista de Pristina.

1 de septiembre. Primera visita de un jefe militar de Serbia-Montenegro a Kosovo desde que en 1999 llegaron las tropas de la OTAN.

19 de septiembre. Cuatro serbios son detenidos en Kosovo por su supuesta participación en los asesinatos cometidos en 1999.

5 de octubre. Un vehículo de la ONU es destruido en el sudeste kosovar.

10 de octubre. El Gobierno serbio afirma que el proceso de integración en la UE y las discusiones con Kosovo irán unidos y que ninguno se va a sacrificar por el otro.

19 de octubre. Las fuerzas internacionales afirman que un grupo de individuos enmascarados que se hacen llamar el Ejército de Kosovo Independiente están intentado regular el tráfico en el sudoeste de la provincia.

24 de octubre. El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba el inicio de las discusiones sobre el futuro status de Kosovo para intentar construir un Kosovo multiétnico y democrático.

 


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