Anuario 2005
Bielorrusia
"Lukashenko prepara su tercer mandato presidencial ante la atenta mirada de la UE y de Rusia"
Irene Orce

Bielorrusia es un país gobernado por la férrea mano de Alexander Lukashenko. El régimen instaurado en el país, autoritario y anacrónico dentro del seno de Europa, no cesa de llamar la atención de la comunidad internacional. Alexander Lukashenko nació en el año 1954, y entre los años 1975-1977 y 1980-1982 sirvió como militar en las tropas fronterizas y en la Armada soviética. Después de su servicio militar, trabajó en el Partido Comunista, y en 1990 fue elegido diputado del Parlamento de Bielorrusia. Finalmente, en julio de 1994, ganó las elecciones presidenciales de una Bielorrusia gravemente dañada por los problemas económicos, y en el año 2001 fue reelegido presidente con el 75% de los votos a su favor.
El año 2004 fue testigo de un referéndum nacional que otorgó a Lukashenko la potestad para presentarse a un tercer mandato. No era la primera vez que el presidente bielorruso alteraba la Constitución de su país. Cuando llegó al poder, en 1994, su mandato debía durar cuatro años. Pero en 1996 fue implantada una reforma constitucional que, entre otros aspectos, extendió a cinco años el mandato presidencial. Conforme a la redacción anterior de la Constitución, el segundo mandato debía ser el último para él, pero tras el referéndum de 2004 -acusado de fraudulento por diversas ONG- el presidente anunció que se presentaría a un tercer mandato. El 19 de marzo de 2006 se celebrarán las elecciones presidenciales, que decidirán el futuro de la política del país.

Para medirse con Lukashenko en las elecciones, la oposición bielorrusa ha optado por apoyar a Alexander Milinkevich, un economista cuya experiencia en política se ha limitado a su labor como gestor público, que desempeñó en el primer lustro de la década de los 90, al cargo de teniente de alcalde de la ciudad de Grodno, en el oeste del país.

Occidente ve al nuevo líder de la oposición bielorrusa como una alternativa a Lukashenko y a su régimen. Milinkevich aseguró en una de sus primeras comparecencias como candidato de la oposición que si ganaba las elecciones dirigiría el país hacia la Unión Europea. Rusia no ha hecho declaraciones al respecto, pero ha brindado -como es usual-- un apoyo incondicional a Lukashenko. Buen ejemplo de ello es el respaldo que recibió el presidente bielorruso de su homólogo ruso tras las declaraciones de la secretaria de Estado estadounidense, Condolezza Rice, quien afirmó en enero de 2005 que “Bielorrusia es la última gran dictadura de Europa”.

Bajo el mandato de Lukashenko, las relaciones entre Rusia y Bielorrusia se van estrechando, según indica el devenir de los acontecimientos. En enero de 2005 ambos países acordaron establecer una zona económica común --está previsto que el 1 de enero de 2006 el rublo se instaure como moneda oficial en Bielorrusia--. La entrada del rublo como moneda oficial ayudará a fortalecer la débil economía del país y, a la vez, al estrechar sus lazos con Rusia, le da cierta seguridad a nivel energético: Bielorrusia obtiene el 95% de su energía de Rusia.

Ante el progresivo acercamiento entre ambos países, Rusia observa con atención las futuras elecciones presidenciales, sobre todo después de las declaraciones del candidato de la oposición, Milinkevich, acerca de iniciar un comercio orientado hacia una apertura importante de cara a la UE. Dichas declaraciones recuerdan a otras, análogas, hechas por el presidente ucraniano, Víctor Yushenko, durante su campaña electoral.

La Unión Europea tampoco permanece impasible ante las elecciones presidenciales de Bielorrusia. “Bruselas podría aplicar sanciones a Bielorrusia en el caso de no observar esta república las normas internacionales durante las próximas elecciones”, afirmó la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner. Entre las sanciones que se barajan podría figurar el embargo de las cuentas bancarias del presidente, pero de momento no se ha concretado nada al respecto. Las sospechas de que no se respetarán las normas internacionales -que velan para que se garanticen unas elecciones democráticas fiables-- están fundamentadas en cientos de denuncias por fraude electoral dirigidas por diversas ONG al Gobierno de Lukashenko.

Entrar en política en Bielorrusia puede tener consecuencias fatales, y es que además del fraudulento recuento de votos, las ONG afirman que la situación de los derechos humanos en el país es precaria. La libertad de expresión está mermando a pasos agigantados, un decreto aprobado el 9 de noviembre de 2005 lo confirma. El documento es un compendio de enmiendas a las leyes ya existentes y cuya finalidad es incrementar la responsabilidad penal de aquellos que realicen actividades en contra del Estado. El decreto propone exactamente recrudecer las sanciones por “llamamientos públicos al derrocamiento del Gobierno, la toma de poder o el cambio de régimen constitucional”. Estos delitos se castigarán con penas de hasta tres años de prisión. Los llamamientos dirigidos a países u organizaciones extranjeras para que se “cometan acciones que puedan dañar la soberanía y la integridad territorial de Bielorrusia” serán sancionados con penas de hasta cinco años.

Ante la situación, y dentro de las reiteradas denuncias sobre la vulneración de los derechos humanos, Amnistía Internacional hace hincapié en la situación de los presos en el país: en 2004 fueron condenadas a muerte al menos cinco personas. Las investigaciones sobre personas desaparecidas se interrumpen con demasiada celeridad, afirman portavoces de AI: son casos que nunca se resuelven y que incluyen a candidatos de la oposición, como el desaparecido en el año 2000 Yuri Zakharenko. Incluso la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa hizo un llamamiento en 2004 a las autoridades para que llevasen a cabo una investigación independiente sobre las desapariciones y para que emprendiesen una investigación criminal sobre la presunta implicación de altos cargos en ellas, pero no se esclarecieron los hechos.

A día de hoy, sigue imperando la misma línea de actuación: en marzo de 2005 las autoridades bielorrusas detuvieron a un importante líder de la oposición, Sergei Skrebets, acusado de sobornar y conducir actividades criminales. Parece que ser político de la oposición en Bielorrusia equivale a practicar un deporte de riesgo.

La falta de libertad de expresión alcanza también a los medios de comunicación. La Unión Europea se ha mostrado preocupada por el futuro de la prensa independiente en Bielorrusia tras el acoso al que se ha sometido al último periódico aún independiente, “Narodnaya Volya”. La UE denuncia la multa exorbitante que se ha impuesto al periódico y la ruptura de los contratos por parte del monopolio de Estado, que garantiza su impresión y su distribución. La UE lamenta que los medios estén cada vez más controlados por el Gobierno y teme que este último episodio limite aún más el acceso de la población bielorrusa a una información libre y objetiva sobre los acontecimientos que tienen lugar en el país.



Cronologia año  2005
18 de enero. Condolezza Rice afirma que EE.UU. no se complace en absoluto de los “puestos avanzados de la tiranía” citando a Cuba y a Bielorrusia. “Debemos utilizar la diplomacia para reequilibrar los poderes en el mundo a favor de la libertad”, añade.

27 de enero. Rusia y Bielorussia establecerán una zona económica común para 2006, afirma el secretario de la Unión Ruso-Bielorrusa. Ello beneficiará a ambos países, que comparten un volumen de comercio de 17.000 millones de dólares.

28 de marzo. La policía bielorrusa repele a unos mil manifestantes que reclamaban la dimisión del presidente, Alexander Lukashenko. Un tribunal bielorruso sentencia a unas 24 personas a 15 días de cárcel por participar en la manifestación pública contra el presidente.

31 de marzo. La Liga Internacional de Derechos Humanos, una ONG con especial estatus consultivo en el Consejo Social de la Unión Europea, expresa la importancia de tener en cuenta el último ataque a la libertad de expresión tras el arresto y condena de varios manifestantes pacíficos en Minsk.

1 de abril. El Gobierno estadounidense ha acumulado información sobre las cuentas bancarias del presidente bielorruso Alexander Lukashenko y de varios ayudantes de su Administración, afirma el embajador estadounidense del país.

5 de abril. Putin y Lukashenko se reúnen y acercan posiciones. Ambos líderes acuerdan que Bielorrusia continuará recibiendo gas ruso a precios reducidos y se pospone la introducción de una moneda común. Además, aparentemente acordaron una estrategia conjunta para prevenir revoluciones democráticas populares que derroquen los régimenes establecidos.

25 de abril. El presidente ruso Vladimir Putin ofrece un cálido apoyo a Alexander Lukashenko tras las críticas a Bielorrusia de EE.UU. y la UE.

28 de abril. Un tribunal bielorruso condena a prisión a más de 40 opositores al régimen arrestados durante un acto conmemorativo del 19 aniversario del desastre nuclear de Chernobil. Entre los arrestados hay miembros de la oposición bielorrusa, periodistas y activistas ucranianos.

21 de abril. La secretaria de estado americana, Condolezza Rice, pide desde Lituania un cambio en Bielorrusia.

3 de mayo. Un tribunal bielorruso libera a 14 rusos arrestados en la manifestación contra el presidente. “Reducimos la pena porque es la primera vez que eran arrestados”, afirma el juez Mikhail Ardyako.

4 de mayo. Un tribunal bielorruso rehúsa liberar a cinco activistas ucranianos pro democracia que fueron arrestados durante la manifestación contra Lukashenko. Ucrania apela por segunda vez al tribunal bielorruso para que libere a los activistas.

18 de mayo. Las autoridades bielorrusas detienen a un prominente líder de la oposición, Sergei Skrebets, acusado de sobornar y conducir actividades criminales. Es el cuarto arresto de un miembro de la oposición en lo que va de año.

24 de junio. Un grupo de derechos humanos acusa a Bielorrusia de amenazas y abusos, incluyendo medidas contra oponentes políticos, ONG, medios de comunicación independientes y violaciones electorales.

5 de agosto. La crisis se agrava entre Polonia y Bielorrusia. Las relaciones entre ambos países se deterioran cada vez más a causa de las expulsiones cruzadas de los diplomáticos y el arresto de representantes de la minoría polaca por la policía bielorrusa.

30 de agosto. Bielorrusia pospone la introducción del rublo como moneda propia, según afirma el Banco Central del país, por problemas técnicos. Un tribunal bielorruso sentencia a dos activistas georgianos pro democracia a pasar bajo custodia 15 días, mientras las autoridades de seguridad acusan a un diplomático estadounidense de conspiración contra el Gobierno.

11 de octubre. Rusia y Bielorrusia acuerdan definitivamente un plan para introducir el rublo como moneda oficial de Bielorrusia. No hay fecha de aplicación.

21 de octubre. Una comisión ruso-bielorrusa completará a mediados de noviembre la Constitución de la Unión Ruso-Bielorrusa, documento que será fundamental para crear los cuerpos ejecutivo y legislativo de la Unión, afirma el diputado del Parlamento Boris Gryzlov.

 


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