Anuario 2005
Taiwán
"El gobernante PDP recibe un duro castigo en las elecciones locales"
Elisabet Cortiles

El gobernante Partido Demócrata Progresista (PDP) sufrió una aplastante derrota en las últimas elecciones locales, celebradas el pasado 3 de diciembre. Por primera vez en Taiwán, durante las elecciones locales se escogerían los alcaldes, los concejales y los jefes de los pueblos (un cargo ideado para poblaciones pequeñas) y es que hasta este año, la elección de estos cargos se había hecho por separado. Esta nueva fórmula de “tres en uno”, ideada por el presidente del país, Chen Shui-bian, ahorró al Estado cerca de 18,18 millones de dólares, según la oficina de información del Gobierno. Sin embargo, la noticia más destacada en torno a las elecciones locales fue la pérdida del PDP del control de la mayoría de alcaldías y distritos de la isla de Taiwán, que pasaron a manos del partido de la oposición, el Kuomintang (que en julio de este año nombró a Ma Ying-jeou, alcalde de Taipei, nuevo presidente del partido).
La Comisión Central de Elecciones, un organismo creado por el Gobierno para revisar los resultados electorales, anunció que el KMT, que hasta entonces dirigía nueve de los 23 distritos o ciudades provinciales que forman la República de China, pasó a controlar catorce. Por el contrario, el partido gobernante perdió tres distritos (antes de las elecciones, al igual que el KMT, también controlaba nueve ciudades provinciales). Uno de los golpes más duros para el PDP fue la nueva derrota en la capital de Taipei, que volvió a escoger un dirigente del KMT para ocupar la alcaldía. En Kaohsiung también salió electo un miembro del partido nacionalista KMT. Estas dos provincias tienen un trato especial (las elecciones locales se celebraron allí cuatro días después que en el resto de provincias) porque están directamente dirigidas por el Gobierno central de la República de China.

El resto de poblaciones se repartió entre los partidos minoritarios como el Partido Pueblo Primero (con el que forma mayoría parlamentaria el Kuomintang), y el Partido Nuevo, también simpatizante del KMT.

Los expertos aseguran que el Partido Demócrata Progresista perdió su popularidad en algunos distritos tradicionalmente bajo su poder, por el prolongado desempleo (situado en el 4,14% durante los últimos años según la oficina de información del Gobierno); las anomalías generadas por algunos funcionarios en la Bolsa de Valores, donde el Estado efectúa la compra-venta de bonos y obligaciones; y principalmente, por el escándalo de la construcción del metro de Kaohsiung. La prensa local destapó que funcionarios públicos utilizaban su influencia para que una agencia de empleo consiguiera los permisos necesarios para contratar mano de obra barata (principalmente provinente de Tailandia) y así embolsarse los fondos sobrantes destinados al salario de los trabajadores que participarían en la obra del metro.

Como consecuencia de los resultados electorales, el primer ministro y miembro del PDP, Frank Heish, presentó su dimisión ante Chen Shui-bian, con el fin de que el presidente pudiera llevar a cabo una remodelación del Gobierno. Según la CNA (Central News Agency, es decir, la agencia central de noticias del Gobierno) Heish afirmó que no sólo abandonó el cargo para asumir la derrota electoral de su partido, sino también porque “sentía un distanciamiento con el pueblo en el año que llevaba en el cargo” (que ocupó en febrero de 2005). No es de extrañar que Heish se sintiera incómodo durante su mandato; tenía cierta impopularidad entre la población taiwanesa, y es que fue nombrado primer ministro poco después de dimitir como alcalde de Kaohsiung, cargo que ocupaba cuando se produjo el escándalo del metro y del que muchos responsabilizaron.

El próximo premier taiwanés, que designará Chen Shui-bian de su partido, tampoco lo tendrá nada fácil. Deberá dirigir un Parlamento que ha estado controlado por la oposición nacionalista desde hace cincuenta años (las últimas elecciones legislativas se celebraron en 2004). Actualmente el Kuomintang, que cuenta con el apoyo del Partido Pueblo Primero, controlan ciento catorce escaños (la mayoría absoluta en Taiwán es de ciento trece). El independentista PDP, por el contrario, tan sólo cuenta con 101. Los diez restantes que conforman el Parlamento de la isla (225 escaños) están bajo el control del partido independentista Unión de Solidaridad de Taiwán (UST), con el que el PDP no llegó a superar al Kuomintang en el Legislativo.

En las próximas elecciones parlamentarias, previstas para 2008, los partidos tendrán que reducir el número de candidatos a ocupar un escaño, y es que este año el Gobierno aprobó una ley que reduce la cifra de integrantes del Yuan Legislativo (nombre que recibe el parlamento taiwanés). La próxima formación parlamentaria estará compuesta tan sólo por ciento trece escaños, justo lo necesario, actualmente, para conseguir la mayoría. Este año también se han aprobado otras reformas como la prolongación de una año más en el mandato parlamentario (hasta ahora se convocaban elecciones legislativas cada tres años), y la integración del referéndum poblacional como única vía para aprobar reformas constitucionales. Esta ha sido una ley muy buscada por el presidente Chen Shui-bian, que ya el año pasado amenazaba al Gobierno del Partido Comunista Chino (PCCh) en hacer un referéndum entre los ciudadanos taiwaneses, con el fin de iniciar el camino legal hacia la independencia de la isla.



Relaciones China-Taiwán

La relación entre el Partido Comunista Chino y el gobernante Partido Demócrata Progresista llegó este año a su peor momento con la aprobación de la Ley Antisecesión china. Durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional china (el órgano más alto del poder estatal en el país, formado por representantes del PCCh y miembros afiliados, que se escogen cada cinco años), el Gobierno de Hu Jintao aprobó con 2.896 votos a favor y ninguno en contra una ley que legitima el uso de la fuerza militar en el caso que Taiwán declare de manera pública y formal su independencia (estatus al que podría llegar ahora, después de la aprobación de la ley de referéndum taiwanesa).

A pesar de que, en general, el contenido de la Ley Antisecesión toma los medios pacíficos como vía prioritaria para resolver el conflicto, el artículo 8 declara que "en el caso que las fuerzas secesionistas que persiguen 'la independencia de Taiwán' actúen, bajo cualquier nombre o cualquier forma, para provocar la secesión de Taiwán de China, o que las posibilidades para una reunificación pacífica hayan sido completamente agotadas, el Estado empleará medios no pacíficos y otras medidas necesarias para proteger la soberanía y la integridad territorial de China. El Consejo de Estado y la Comisión Militar Central decidirán y ejecutarán los medios no pacíficos y otras medidas necesarias como lo señala el párrafo anterior e informarán al Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional".

El pueblo taiwanés reaccionó manifestándose por las calles de las principales ciudades del país, donde defendió la integridad de su política y los valores de su sociedad, que ven en peligro ante una implantación de la política del PCCh si se produjera la ocupación china. Además, el líder Chen Shui-bian hizo público un manifiesto en el que Taiwán pedía a China que respetara su soberanía y aceptara de una vez que la existencia de la isla como país independiente es una realidad. Chen aseguró que los ciudadanos no están dispuestos a cambiar su sistema democrático, a reducir su libertad ni a dejar de proteger los derechos humanos.

Estados Unidos, por su parte, advirtió a China que defenderá la isla de Taiwán ante cualquier movimiento militar chino que pueda poner en peligro su integridad. El Gobierno norteamericano firmó un “acuerdo de defensa conjunta” con Taiwán en 1954, y desde entonces se ha comprometido a mantener la estabilidad en el estrecho que separa ambos territorios. En 1996, El entonces presidente de EE.UU, Bill Clinton, tuvo la ocasión de demostrar este compromiso cuando el Ejército chino realizó varias pruebas de misiles cerca de las costas de Taiwán en vísperas de sus elecciones presidenciales. El Gobierno norteamericano reaccionó ante la amenaza china situando en el estrecho varios buques de la VII Flota. Esta maniobra fue uno de los mayores despliegues de las fueras militares de Estados Unidos en Asia desde la guerra del Vietman. El PCCh, que siempre ha estado en contra de este acuerdo, ha reiterado su opinión dentro de la Ley Antisecesión, que en su artículo 3 deja claro que “la solución del problema de Taiwán y la materialización de la reunificación nacional completa es un asunto interno de China, que no está sujeto a la interferencia de fuerzas extranjeras”. Por el contrario, el Gobierno de Taiwán apoya firmemente la participación de Estados Unidos y otros organismos internacionales en la resolución del conflicto. El entonces primer ministro, Frank Heish, afirmó durante las manifestaciones posteriores a la aprobación de la Ley Anti-secesión, que “los asuntos entre Taiwán y China no son, ni nunca han sido, un asunto interno, como lo reclaman los líderes de Pequín. El hecho de que Estados Unidos y Japón hayan declarado conjuntamente que la estabilidad en el Estrecho de Taiwán es un objetivo estratégico común, comprueba que la comunidad internacional ha estado atenta a la petición de Taiwán de encontrar una solución pacífica al problema”.



Acuerdo sobre vuelos directos a través del estrecho

A pesar de que la aprobación de la Ley Antisecesión ha deteriorado las relaciones entre China y Taiwán a lo largo del 2005, a principios de año parecía que las dos partes iniciaban un acercamiento a la reconciliación, con un acuerdo que permitía realizar vuelos directos entre las principales capitales de los dos países, un hecho que no se repetía desde hacia cincuenta años. A mediados de enero, un representante del Gobierno de Taiwán, uno de China, y las principales compañías aéreas de los dos países se reunieron en Macao para levantar, de forma temporal, la prohibición de vuelos directos entre los dos territorios. Las dos partes acordaron que se llevarían a cabo un total de cuarenta y ocho vuelos chárter durante la festividad del Año Nuevo Lunar (des del 29 de enero hasta el 29 de febrero), unas fechas en la que muchas personas se reúnen con sus familias. Los vuelos conectarían Pequín, Shangai y Guangzhou (China) con Taipei y Kaohsiung (Taiwán), y durante su trayecto, tendrían que desviar-se hacia Hong Kong para permanecer unos momentos sobre su espacio aéreo y después seguir su trayecto. Aunque este hecho pueda parecer incómodo, resulta un gran paso, ya que en 2003, cuando también se levantó de manera temporal la prohibición de vuelos directos entre las dos partes, se obligó a aterrizar en la ex colonia británica. Este año en cambio, tan sólo han de sobrevolar la zona, de manera que la duración del vuelo se ha acortado en más de tres horas. Además, la gran diferencia respecto al 2003, es que en esa ocasión todos los vuelos fueron realizados por aviones taiwaneses. El acuerdo de este año, en cambio, permitía a aviones chinos aterrizar en territorio taiwanés, un hecho que no se repetía des hacia medio siglo, cuando el Kuomintang (KMT) perdió la China continental en 1949.

Este año, el valor del acuerdo de Macao se intensifica si tenemos en cuenta que durante el 2004 no se realizó. China no permitió que miembros de los dos Gobiernos participaran en las negociaciones, de manera que este año, tan sólo han asistido un representante de China y otro de Taiwán, que han supervisado el acuerdo. Además, otro detalle que supuso un mejor entendimiento entre las dos partes fue el hecho de pasar por alto la clasificación de los vuelos en “internacionales” o “interiores” para no generar un nuevo conflicto sobre la identidad de Taiwán.



Visita del Kuomintang al PCCh

El partido nacionalista taiwanés intentó convencer, sin éxito, al Gobierno chino para participar en el acuerdo de vuelos directos, durante su visita a la parte continental. A pesar de que el PCCh sabe que el Kuomintang tiene una gran influencia en el Legislativo taiwanés e influye en sus decisiones (ya posee la mayoría parlamentaria), Hu Jintao no les tuvo en cuenta en el acuerdo de Macao ya que las negociaciones tan sólo llevaban a cabo entre Gobiernos.

Varios representantes del KMT realizaron a finales de marzo una visita histórica a Pequín. Los nacionalistas del partido fundado por Chian Kai-shek no pisaban tierra china desde 1949, cuando el antiguo Gobierno tuvo que abandonar el país por la revolución maoísta. El líder del KMT, Lien Chan, y el presidente chino, Hu Jintao, se reunieron para buscar nuevas vías de diálogo que acerquen las dos partes (ya que en la agenda de los nacionalistas nunca ha habido la idea de independizarse de china). Como el Partido Demócrata Progresista se mantiene en el Gobierno taiwanés, el PCCh ha ve en el Kuomintang la alternativa para llevar a cabo un diálogo sobre el conflicto territorial entre China y Taiwán. Ya que las opiniones entre el PDP y el Gobierno chino son claramente distintas, Hu Jintao ha querido estrechar lazos con el partido de la oposición taiwanés.

Durante su visita, el KMT también rindió un homenaje al fundador de su partido, Sun Yat-sen, un revolucionario activista contra la Dinastía Ping que se convirtió en primer presidente de la República de China. A pesar de que durante su visita el PCCh y el Kuomintang no llegaron a ningún acuerdo substancial, este primer encuentro puede ser el inicio de una alianza entre el Gobierno chino y los nacionalistas taiwaneses que puede convertirse, a largo plazo, en la clave para una posible reconciliación entre ambas partes.


El lento despertar de una nueva identidad china

Taiwán recibió los primeros colonos, de origen chino, en el año 603 d.C. Desde entonces, el territorio estuvo ocupado, únicamente, por población china y nativa de la isla Sin embargo, en 1985, Taiwán fue colonizada por Japón durante 50 años, después de que el imperio nipón ganara la guerra chino-japonesa, en la que los dos países se disputaban Corea y varias islas del Pacífico. Después de la segunda guerra mundial, la isla de Taiwán fue devuelta a China tras la derrota japonesa en manos de los Estados Unidos. Taipei aceptó la rendición de Japón en 1945 y la isla volvió a pertenecer íntegramente a la China continental. Dos años más tarde de la rendición de los nipones, en 1949, el partido comunista liderado por Mao Zedong, inició una revolución para derrocar la República de China, gobernada por el partido nacionalista Kuomintang, bajo el mando del líder Chian Kai-Shek. Ante la expansión de la Revolución de Mao, el gobierno nacionalista y cerca de dos millones de personas afiliadas al régimen, se exiliaron en Taiwán con la intención de recuperar de nuevo el poder en la China continental. Mientras el antiguo régimen planeaba la reconquista, el poder militar de Mao, representado por el Ejército Popular de Liberación, unificó en un año el territorio continental, y por aquel entonces, la conquista de la isla era inminente. Sin embargo, el estallido de la Guerra de Corea, iniciada por la entrada de las tropas del régimen comunista de Corea del Norte en Corea del Sur, hizo reaccionar rápidamente al gobierno de Estados Unidos, que temía un expansionismo del comunismo en toda Asia. El Gobierno de Estados Unidos decidió proteger Taiwán de un posible ataque comunista chino y apoyó la República de Chian Kai-Shek. Sólo con este apoyo, el líder nacionalista pudo mantener el control sobre la isla y desarrollar allí su gobierno. Desde entonces, la política de Taiwán y la de la República Popular China evolucionaron por vías distintas. Las nuevas generaciones taiwanesas, que tienen sus orígenes en la población china que se refugió del régimen de Mao, crearon junto con el Gobierno, una nueva identidad nacional distinta al resto de China. Entre algunos sectores de la población, la voluntad de independizarse de la parte continental ha ido creciendo a medida que Taiwán ha asimilado valores democráticos (después de la muerte de Chian Kai-Shek y su hijo, que también dirigió el Gobierno de la isla). Por su parte, el régimen comunista sigue exigiendo la recuperación de Taiwán y su posterior anexión.


Cronologia año  2005
5 de mayo. Las autoridades taiwanesas desmantelan una red de espionaje que transmitía información militar confidencial a China.

4 de junio. Miles de personas salen a la calle para manifestarse en contra de la Ley Antisecesión china. El presidente Chen Shui-bian publica un manifiesto en contra del texto.

7 de junio. La Asamblea Nacional taiwanesa aprueba un paquete de reformas constitucionales entre las cuales destaca la reducción a la mitad del número de parlamentarios y la realización de referéndums para aprobar reformas constitucionales.

7 de julio. Entra en vigor el Acta de Pensiones Laborales, que inicia un nuevo sistema de jubilación laboral que afecta al 60% de los trabajadores taiwaneses.

16 de julio. El alcalde de Taipei, Ma Ying-jeou, es elegido como presidente del principal partido de la oposición, el Kuomintang (KMT).

21 de agosto. La prensa local publica una serie de irregularidades del Gobierno relacionadas con la construcción de un sistema de transporte rápido en Kaohsiung. El escándalo provoca la destitución de la presidenta del Consejo para los Asuntos Laborales, Chen Chu, del alcalde interino de Kaohsiung, Chen Chi-mai, y del subsecretario general de la Presidencia, Chen Che-nan.

22 de septiembre. El Parlamento taiwanés, controlado por el Kuomintang, bloquea una propuesta de Ley del Gobierno para adquirir armas de potencias extranjeras.

16 de noviembre. El Legislativo taiwanés aprueba un proyecto de ley para la formación de la Comisión Nacional de Comunicaciones, que tiene el objetivo de garantizar la libertad de prensa en el país.

26 de noviembre. Taiwán llega a un acuerdo con China para permitir vuelos directos entre los dos países durante la festividad del Año Nuevo Lunar.

3 de diciembre. El principal partido de la oposición, el Kuomintang (KMT) gana las elecciones locales con una amplia victoria.

 


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