Anuario 2001
Pakistán
"El régimen paquistaní de Musharraf capea el conflicto de Afganistán"
Ignasi Robleda

Cuando el siete de octubre empezaron los bombardeos norteamericanos en Afganistán, muchos analistas coincidieron en señalar la importancia de la estabilidad de su país vecino, Pakistán, para que la campaña internacional contra el terrorismo tuviera éxito y no se convirtiera en un 'conflicto entre civilizaciones'. Y es que no hay que olvidar el apoyo de los servicios secretos pakistaníes (ISI), durante los veinte años de guerra civil afgana, a los muhaídines talibán, que acabarían aupándose en el poder en 1996. En segundo lugar, el peso que tienen los fundamentalistas islámicos en el seno de la sociedad pakistaní, con cargos importantes en el ejército, servicios de inteligencia y oficialidad y que, en algunos momentos se ha venido a llamar el 'Gobierno Invisible' de Pakistán. Y en tercer lugar los lazos étnicos que unen a ambos países: Afganistán es de etnia mayoritaria pastún y, en Pakistán, el 14% pertenece a este grupo étnico.
El líder paquistaní, el general Parvez Musharraf, que ostenta el poder desde el golpe de estado de octubre de 1999, en un primer momento mostró su apoyo al bloque antiterrorista pero, consciente del fuerte sentimiento antiamericano que se vivía entre la población, optó por un discurso pragmático y algunas medidas como el arresto domiciliario de varios líderes extremistas y la destitución de generales afines al régimen talibán. De este modo, consiguió reducir y controlar los movimientos extremistas opuestos a la postura del Gobierno. Pakistán contribuyó a la campaña con la cesión del espacio aéreo, información de los servicios secretos y apoyo logístico; como contraprestación, se levantaron las sanciones y bloqueos internacionales que pesaban sobre Pakistán por las pruebas nucleares de 1998. En diciembre el Gobierno de Musharraf recibió en una ayuda del Fondo Monetario Internacional de 1.309 millones de dólares.

En las calles de la capital, Islamabad, y en otras ciudades como Karachi, Peshawar o Lahore se vivieron enfrentamientos entre manifestantes y la policía pero los intentos de los líderes fundamentalistas para movilizar a la población en contra de la postura tomada por su Gobierno fracasaron. Apenas lograron reunir 100.000 personas repartidas en diferentes ciudades en un país de 140 millones de personas.

Lo que no consiguieron evitar fueron las avalanchas de inmigrantes procedentes de Afganistán y que vinieron a sumarse a los dos millones de refugiados afganos, que huyendo de los horrores de veinte años de guerra civil, subsisten en los campos pakistaníes. Tampoco que miles de hombres se enrolaran en las filas del ejército talibán para luchar contra la coalición internacional antiterrorista reclutados por grupos extremistas como Jamiat-i-Ulema o el partido fundamentalista Tehrik Nefaz-Sariah Muhammadi (TNSM)- movimiento para la aplicación de la sharia-. Según datos del Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR), decenas de miles de afganos volvían a sus casas desde Pakistán e Irán a mediados de diciembre: en la primera semana de ese mes, se contabilizaron alrededor de 30.000 personas.

A finales de noviembre, Islamabad prohibía al embajador talibán difundir comunicados públicos.. De esta forma, se dejaba al régimen del mulá Omar, aislado de la escena internacional. Musharraf se mostró satisfecho con el nombramiento del líder pastún, Hamid Karzai, como jefe de la nueva administración interina en Afganistán.

Tenso clima prebélico con India

El atentado contra el Parlamento indio el 13 de diciembre, en el que murieron 14 personas, desembocó en un fuego cruzado de declaraciones entre las diplomacias de ambos países. El ministro de Asuntos Exteriores indio, Jaswant Singh, aseguró que su Gobierno tenía evidencias de que una organización islámica con base en Pakistán era la responsable del atentado. Concretamente, instó a las autoridades pakistaníes para que frenaran las actividades de Lashkar-e-Toiba y otro grupo separatista cachemir, Jaish-e-Mohamed, detuvieran a sus líderes y congelaran sus cuentas y bienes. Pakistán se mostró escéptico y se ofreció para desarrollar una investigación conjunta. A lo que la India respondió negativamente. Paralelamente a todo esto, India reducía a la mitad la delegación diplomática pakistaní, limitando su presencia a Nueva Delhi y prohibía a los aviones pakistaníes que sobrevolaran el espacio aéreo indio. Pakistán adoptó las mismas medidas. El 1 de enero de 2002 entraba en vigor el corte de todas las conexiones con Pakistán en tren y en bus. Y en Cachemira, se movilizaban los ejércitos de ambos países en lo que según fuentes militares suponía el mayor despliegue de fuerzas en la zona de los últimos treinta años. Lejos quedaba el recuerdo de la Cumbre de Agra, celebrada entre ambos países en julio, en la que no se llegó a ningún acuerdo pero que dejaba sobre la mesa la oferta de Musharraf al primer ministro indio Vajpayee de volverse a reunir, esta vez en Pakistán, a finales de 2001. Pakistán e India se han enfrentado militarmente por el conflicto de Jammu y Cachemira dos veces: en el año 1947 y 1965. A principios de enero se celebraba en Nepal la cumbre del sur de Asia en la que se esperaba que ambos líderes aproximaran posturas y se suavizara la situación de tensión en Cachemira.

Pakistán crece demasiado

Pakistán, con una población de 140 millones, crece un 2,2% anual. Datos que hacen imposible una mejora de la red de asistencia social. Sobre todo,

teniendo en cuenta que tiene un déficit de 37.000 millones de dólares. El sector industrial está permanentemente en recesión, las exportaciones no crecen y la productividad agrícola continua en unos niveles muy bajos. Para este año se espera un crecimiento por debajo del 3% del PIB.

En otros aspectos de la sociedad el panorama no mejora. El 60% de la población es analfabeta. La mortalidad infantil registra unos índices muy altos: 90 por cada mil nacimientos. La media de los países en desarrollo es de 68 y en el sur de Asia de /5. El 50% de la población no tiene acceso a la sanidad y el 40% no tiene acceso al agua potable. Y luego, el problema de la droga. Pakistán es, según las Naciones Unidas, el país con mayor número de heroinómanos: cerca de millón y medio. La droga procede de Afganistán. Una dosis de heroína cuesta cerca de 50 céntimos de dólar, una décima parte de lo que costaría en cualquier capital occidental. El abuso masivo de narcóticos en la sociedad paquistaní empezó en 1979, cuando el país inició su programa de islamización y el dictador Zia ul-Haq ordenó que se azotara a quienes fueran descubiertos bebiendo alcohol. Muchos paquistaníes sustituyeron el alcohol por la heroína. La situación geográfica del país, en medio de una de las mayores zonas de producción de opio y la pobreza, hicieron el resto. En Karachi hay 600.000 heroinómanos, las autoridades tienen capacidad para tratar a 500 adictos.

Proceso de democratización

Este es el panorama al que tiene que hacer frente el dictador Parvez Musharraf, autoproclamado presidente del país en junio. Paso lógico ya que el hasta entonces presidente, Rafiq Tarar, había sido nombrado por un parlamento depuesto en el golpe de estado de octubre de 1999. En 2001 los partidos políticos estaban prohibidos de modo que los candidatos que se presentaron a las cuatro fases de las elecciones locales que se desarrollaron durante el año lo hicieron por cuenta propia. Los expertos, no obstante, consideran que la mayoría de los candidatos pertenecen básicamente a dos partidos: el partido de Benazir Bhutto , el Partido del Pueblo Paquistaní, y el de Nawaz Sharif, la Liga Paquistaní Musulmana. El índice de participación en los comicios cambia mucho según la fuente. Mientras el gobierno lo situaba cerca del 45%, el PPP lo hacía por debajo del 20%. Este proceso democrático desembocara en unas elecciones generales en octubre de 2002.

Musharraf pide ayuda a Annan

El Secretario General de las Naciones Unidas y Premio Nobel de la Paz, Kofi Annan, visitó en marzo el campo de Shamshatoo. Durante su estancia en Pakistán Musharraf le pidió que el Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas se hicieran cargo del campo de Jalozai. Según el dirigente paquistaní la presencia de estos refugiados en tierra paquistaní aún ahoga más su difícil situación económica. En 2001, más de dos millones de afganos malviven en condiciones muy duras en los campos de refugiados paquistaníes.


Absuelven a Benazir Bhutto

En abril de este año, el Tribunal Supremo de Pakistán anuló la sentencia que condenaba a la ex primera ministra Benazir Bhutto a cinco años de cárcel y diez de inhabilitación para cargos públicos y ordenó celebrar otro juicio. También revocaba la condena de cárcel que estaba cumpliendo su marido Asif Ali Zardari desde 1996. La Corte paquistaní consideró demostrado que la condena de 1999 fue fruto de manipulaciones del Gobierno de Nawaz Sharif. Durante la revisión del caso se presentaron grabaciones telefónicas en las que quedaba probada la implicación del Gobierno. El general Parvez Musharraf anunció que se llevarían a cabo investigaciones en profundidad para aclarar la culpabilidad o inocencia de Bhutto por cargos de corrupción. Éstos fueron dictados en 1999. Por aquel entonces Bhutto ya estaba exiliada en Inglaterra. A la ex-primera ministra se la acusaba de haberse apropiado de fondos públicos a finales de su mandato en 1996. Benazir Bhutto, líder del partido mayoritario en la oposición, el Partido Popular Paquistaní (PPP), considera crucial en el proceso de democratización del país la actitud de aquellos que se ha venido a denominar el 'Gobierno Invisible', formado por islamistas radicales que ocupan cargos de relevancia dentro de los servicios de inteligencia, el ejército y cargos oficiales. Bhutto considera que Pakistán ha tenido desde 1988 y hasta el golpe de estado de Musharraf una democracia de escaparate. Afirma que "compartió el poder con el aparato de seguridad a través del presidente durante ese período". Benazir Bhutto ha sido primera ministra de Paquistán durante los períodos 88-90 y 93-96. Este último año fue depuesta del cargo.


Cronologia año  2001
6 enero. Se hacen públicos los resultados de la primera fase de las elecciones locales. Según el Gobierno, hubo un índice de participación del 43%; según el Partido del Pueblo Pakistaní estuvo por debajo del 20%.

26 febrero. La Corte Suprema insta al Gobierno a responder sobre la posible manipulación política de los cargos contra la anterior primera ministra, Benazir Bhutto (exiliada desde 1999, año en que fue condenada por corrupción a cinco años de cárcel y diez de inhabilitación en cargos públicos).

10-12 marzo. El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, visita los campos de refugiados donde malviven más de dos millones de afganos que han huido de la guerra civil, la sequía y la dureza del régimen talibán.

21 marzo. Segunda fase de las elecciones locales. En este caso en las provincias de Baluchistán, Punjab, Sind y Provincia de la Frontera Nor-oeste. Se presentan unos 72.000 candidatos para 31.000 puestos municipales. Los partidos políticos están prohibidos.

30 marzo. El Fondo Monetario Internacional aprueba un préstamo de 133 millones de dólares para Pakistán como primera fase de un desembolso total de 324 millones.

6 abril. La Corte Suprema anula los cargos contra la ex primera ministra Bhutto y ordena un nuevo juicio.

31 mayo. Tercera fase de las elecciones locales en veinte distritos de cuatro provincias. La cuarta y última fase de las elecciones locales a 105 distritos se celebra en Agosto.

20 junio. Musharraf se autoproclama presidente deponiendo a Muhammad Rafiq Tarar, que ostentaba un poder más bien simbólico.

17 julio. Las diferencias sobre Cachemira impiden que Pakistán e India lleguen a un un acuerdo en la Cumbre de Agra.

14 septiembre. EEUU pide a Pakistán que cierre urgentemente sus fronteras con Afganistán.

17 septiembre. Pakistán pide a Kabul la entrega de Bin Laden para evitar una catástrofe.

20 septiembre. Pakistán cede su espacio aéreo y apoyo logístico a EEUU pese al riesgo de rebelión islamista.

23 septiembre. Washington levanta las sanciones que pesaban sobre el régimen de Islamabad a raíz de los ensayos nucleares de 1998.

2 octubre. Un grupo terrorista islámico atenta contra el Parlamento de Cachemira y causa 29 muertos.

16 octubre. Miles de manifestantes pakistanís proclamaron su repulsa a la campaña norteamericana el día de la visita del Secretario de Estado de EEUU, Colin Powel, a Pakistán.

23 octubre. Más de 10.000 jóvenes del norte de Pakistán se alistan para luchar contra EEUU en Afganistán.

30 octubre. Centenares de cristianos claman venganza por el asesinato de 17 fieles en manos de fundamentalistas islámicos.

7 noviembre. Musharraf inicia una gira por occidente para recabar más apoyo político y económico de las potencias europeas y EEUU.

23 noviembre. Pakistán cierra la embajada de los talibán en Islamabad.

7 diciembre. El FMI aprueba una ayuda de 1.309 millones de dólares para Pakistán.

8 diciembre. Musharraf se muestra satisfecho por el nombramiento de Hamid Karzai como nuevo jefe de la administración interina en Kabul.

28 diciembre. Máxima tensión entre India y Pakistán tras el atentado contra el Parlamento de Nueva Delhi hace dos semanas. India reduce su cuerpo diplomático en Pakistán, cierra su espacio aéreo y prohibe las conexiones en tren o autobús. Pakistán adopta las mismas medidas. Ambos países movilizan a sus ejércitos en la zona de Cachemira.

 


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