Anuario 2005
Arabia Saudí
"Período de transición tras la muerte del rey Fahd"
Oriol Pujadó

Cuando el primer día de agosto de 2005 se anunció la muerte de Fahd Abdelaziz al Saúd, rey de Arabia Saudí, pocos eran los interrogantes sobre la persona que iba a sustituir en el cargo al monarca fallecido. Abdallah, de 81 años, y hermanastro del rey Fadh, fue nombrado heredero al trono en 1995, cuando el monarca sufrió una apoplejía que le dejó postrado en una silla de ruedas. Desde ese momento y hasta el día 3 de agosto, día en el que fue nombrado oficialmente rey, Abdallah pasó a ser el líder y la cara visible del país que esconde debajo de sus desiertos una cuarta parte de las reservas conocidas en el mundo de petróleo. Con el nombramiento del nuevo rey también se aclararon las dudas sobre el nuevo príncipe heredero y, en este caso, tampoco hubo sorpresas. El teórico sucesor del rey Abdallah debe ser el príncipe Sultán, de 77 años. Hasta el momento todos los reyes que han gobernado la monarquía absolutista de Arabia Saudí son hijos de Abdelaziz al Saud, fundador del Estado saudí, hecho nada sorprendente ya que se le reconocen más de cuarenta hijos con diecinueve mujeres.
Con un rey acabado de ascender al poder pero con 81 años y con un príncipe heredero con 77 parece que la familia real saudí, formada por más de siete mil príncipes, optó por no afrontar una sucesión definitiva a los más de veinte años de gobierno del rey Fahd. Una línea continuista a corto plazo, que dejó abiertas muchas incógnitas de futuro que inquietan a Occidente. El cambio generacional se apunta en la Ley Básica en la que se establece que el rey elige a su heredero. Es por ello que cuando Abdallah fue nombrado nuevo rey, las pocas dudas que había sobre su sucesión se esclarecieron. Algunos pensaban que el nuevo monarca podría utilizar esta prerrogativa para saltarse a su sucesor natural, el príncipe Sultán y a los más de veinte hijos vivos de Abdelaziz, y así pasar a la siguiente generación. Lo que hubiera provocado una profunda crisis dentro de la compleja y grandiosa familia real, de tradición más que conservadora y poco acostumbrada a imprevistas transformaciones ni a los cambios radicales.

Uno de los desafíos que se le presentó al nuevo rey nada más llegar al poder fue el reto de intentar poner orden en su propia familia. Y es que dentro de la larga familia real saudí son muchos los aspectos que el nuevo monarca debe reconducir después de los veinte años de liderazgo de su antecesor. Dos tendencias de carácter ideológico conviven dentro de esta monarquía absolutista. El sector progresista busca una reforma aperturista para el país, acepta la celebración de elecciones y reformas a favor de la mujer. Son un grupo minoritario, pero representan la cara aceptable a nivel internacional de esta realeza poco demócrata. El sector de los “halcones”, por el contrario, representa a las posiciones más conservadoras, es el sector mayoritario y que controla los principales puntos de poder: las fuerzas de seguridad, el sistema judicial y el Ministerio del Interior. Dentro de este grupo se encuentran, además, los denominados Al Fadhs, -los 6 hermanos de la misma madre y del mismo padre que el fallecido rey Fahd- quienes representan toda una autoridad, por tradición, dentro de la familia y de tendencias wahabies, rama del Islam caracterizada por la observancia estricta de la religión. El rey Abdallah parece gozar de más respeto dentro del sector reformista, puesto que durante los diez años de regencia del país -período en el que el Fadh tuvo que cederle el poder por enfermedad (1995-20005) - apostó por unas políticas más aperturistas, por una economía más abierta a Occidente y por intentar controlar la terrible corrupción que existe dentro de su familia.

Gracias a la subida que experimentó el petróleo y, en parte, a estas reformas impulsadas por el rey Abdallah, la economía saudí consiguió frenar las fuertes desaceleraciones que venia experimentando desde hace más de una década. A principios de los 80 la renta per cápita del país era de 28.600 dólares; en el año 2003 llegó a bajar hasta los 9.380 dólares, según el Institut Internacional des Études Strategiques. La estimación para el ejercicio de 2005 situaba la renta per cápita en torno a los 13.000 dólares. El sector de hidrocarburos supone el 40% de la economía y contribuye al 75% de los ingresos fiscales del país. El fuerte incremento tanto de la producción como del precio del petróleo ha permitido una rápida reducción de la deuda pública, que superaba el 100% del productor interior bruto en 2000 y en 2005 se sitúa en torno al 65%.

Pese a la mejora, la economía saudí se enfrenta al reto de proporcionar servicios sociales y dar empleo a la creciente población, que registra una de las tasas de natalidad más altas del mundo y una tasa de paro que se sitúa en torno al 25 por ciento.

Con el rey Fadh pocos se atrevían a cuestionar sus enormes gastos en alguna de sus excentricidades, como sus conocidos viajes a Marbella o sus gastos de más de seis millones de dólares algunas noches en el casino de Montecarlo. El rey Abdallah, consciente de que para mejorar la economía debía controlar el gasto de su propia familia, aplicó tímidas reformas para frenar el balance de gastos de sus familiares. Restringió privilegios a parte de los siete mil integrantes de la familia real como billetes de avión y llamadas telefónicas gratuitas. El presupuesto anual destinado a los componentes de la familia Al Saud es cercano a los 6.000 millones de dólares al año, una cifra que se sitúa entorno al 20% de lo que el país ingresa por la venta de crudo.



Elecciones sin democracia

Para acallar seguramente las numerosas voces de la comunidad internacional en contra del hermetismo de la dictadura absolutista de Arabia Saudí, en febrero se celebraron las primeras elecciones municipales desde 1932, es decir, desde la creación del Estado. Fue un proceso electoral largo, comenzó el 10 de febrero con las votaciones en el centro del país y en su capital, Riad, y se prolongó hasta el 21 de abril, cuando ya habían votado las regiones del norte, sur este y oeste. Fueron más un ensayo de elecciones que unos comicios propiamente dichos. De los cuatro millones de habitantes que tiene la capital y su zona metropolitana tenían derecho a voto, medio millón, sólo un 30 por ciento. Y de éstos solo se registraron para ejercer su derecho 149.000 electores, lo que deja en evidencia la apatía general frente a este tipo de avances.

En estas primeras elecciones no se votaban cargos de suma importancia; de hecho, quien gobierna y controla realmente el país es el Consejo de la Familia Real, compuesto por una veintena de príncipes relevantes. Lo que se votaba en estas primeras elecciones, a las cuales solo los hombres mayores de 21 años estaban convocados, eran la mitad de puestos para consejeros municipales; la otra mitad la designa el Gobierno. Del resultado de estas votaciones sólo una cosa cabe destacar: ni nombres de candidatos ni programas ni promesas, lo que puso de manifiesto este ensayo de “democracia” en una dictadura absolutista fue la presencia y afirmación de la población chií de Arabia Saudí. Los seguidores de esta corriente del islam hicieron suyas las elecciones y aprovecharon la ocasión para afirmarse como una comunidad más que numerosa dentro del país. La comunidad chií optó por votar a candidatos de su confesión más que por programas electorales para reivindicar sus derechos. Y es que en Arabia Saudí los suníes -la comunidad más numerosa y vinculada al poder- siguen una rígida interpretación del islam conocida como wahabismo, que considera herejes al resto de los creyentes.

Las voces más críticas con el Gobierno se apresuraron a decir que los comicios eran una estrategia del ejecutivo para maquillar sus políticas de control absoluto de la población. Pese al “ensayo” de democracia, a finales del mes de agosto, el gobierno aprobó una ley por la cual se prohíbe trabajar a las mujeres saudíes después del atardecer. Una nueva norma que se suma a la prohibición de conducir y de votar que ya recae sobre el sexo femenino. Leyes restrictivas que se contradicen con algunas decisiones tomadas por el gobierno y de tendencia más liberal como su adhesión a la Organización Mundial del Comercio, firmada a finales de 2005.



La extraña pareja

De Estados Unidos proceden algunas de las críticas de la comunidad internacional dirigidas a Arabia Saudí y a su poco respeto por las libertades de sus ciudadanos. Pese a todo, el matrimonio del país que actualmente gobierna George W. Bush con el régimen saudí sigue vigente. Una alianza que se remonta al año 1945, cuando Franklin D. Roosevelt pactó con el rey Abdelaziz el intercambio de petróleo por la protección militar y política norteamericanas. Un matrimonio que ha pasado por diversas crisis, la más reciente, los atentados del 11-S, puesto que 15 de los 19 terroristas que hicieron estallar los aviones contra las Torres Gemelas y el Pentágono eran saudíes.

Con la muerte del rey Fadh, un interrogante importante que esclarecer también era la posición del nuevo monarca ante Estados Unidos. Abdallah no goza de la misma buena relación que tenía el rey Fadh con George Bush, pero parece que no entra en sus planes dejar de lado a los norteamericanos, o al menos de momento. La avanzada edad del rey Abdallah es para Estados Unidos una amenaza porque cuando el actual monarca fallezca, ¿Arabia Saudí volverá a tener un monarca que mantenga esta relación de preferencia con los norteamericanos?

Además de la relación por intereses económicos que ambos países tienen, el terrorismo de Al Qaeda ha vinculado a los dos países. Arabia Saudí, además de ser el lugar de nacimiento de Osama Bin Laden y país de procedencia de gran parte de los integristas islámicos de la organización, es el principal objetivo del grupo terrorista. Desde el triple atentado del 12 de mayo de 2003, el llamado 11-S saudí, que causó 26 víctimas mortales, el Gobierno de Riad desató una batalla sin cuartel contra los militantes extremistas islámicos. Elaboró una lista con 26 nombres de terroristas más buscados dentro de sus fronteras.

Al Qaeda cuestiona el régimen de los Saud tanto por su observancia del islam, como por su relación con Estados Unidos. Prueba de la preocupación por el terrorismo que existe en Arabia Saudí es la puesta en marcha de un centro contra el terrorismo, como resultado de la conferencia internacional contra el terrorismo celebrada el Riad durante el mes de febrero. Una reunión que consiguió albergar bajo el mismo techo a países tan dispares como Irán y EE.UU.

Además de dicha reunión, durante 2005 las fuerzas saudíes lucharon activamente contra la proliferación de la rama local de Al Qaeda en el país. Durante el mes de abril murieron en enfrentamientos con la policía 15 islamistas, entre los que se encontraba el cerebro de los atentados de Casablanca, Abderrahman Al Yaziji. La muerte de Yaziji elevó hasta cuatro el número de terroristas más buscados en Arabia Saudí muertos durante el mes de abril. Además de los fallecidos en estas operaciones la policía detuvo a seis miembros de la rama local de la organización que lidera Bin Laden. Otra importante operación contra el terrorismo se llevó a cabo durante el mes de julio. En esa ocasión el fallecido fue el marroquí Yunis mohamed Ibrahim al Hayary que murió después de un intercambio de disparos con la policía en un barrio acomodado de Riad. Al Hayary encabezaba una lista de 36 activistas en búsqueda y captura que las autoridades difundieron durante el mes de julio. A estos 36 terroristas se les vinculó con la oleada de atentados que azotó el país desde 2003 y que se cobró más de un centenar de vidas.


Se dispara el precio del petróleo

El principal proveedor de petróleo del mundo guarda bajo sus desiertos la cuarta parte de las reservas de petróleo conocidas en el mundo. Se estima que son 261.800 millones de barriles los que tiene en sus reservas. De hecho y según se anunció este año, Arabia Saudí va a ampliar su capacidad de producción en los próximos cuatro años hasta llegar a los 12,5 millones de barriles al día para 2009 -en 2005 la capacidad máxima se situó en 11 millones de barriles. Incluso, y para estabilizar a los mercados, las extracciones de crudo podrían llegar hasta los 15 millones de barriles diarios si fuera necesario y según fuentes gubernamentales podría incluso mantener este nivel de extracción durante 50 años. Durante 2005, el petróleo experimentó un aumento de precios espectacular. El barril tanto de Brent como de Texas (barriles de referencia en los mercados europeo y norteamericano, respectivamente) a cifras en las que no había llegado nunca. A principios de año los precios se movían alrededor de los 40 dólares, al cerrar el ejercicio superaban los 60, después de rozar la barrera de los 70 dólares durante algunas semanas. Pese a que la OPEP -Organización de Países Exportadores de Petróleo- ha ido ajustando el número de barriles producidos por día, el poder petrolero de Arabia Saudí no sólo radica en sus reservas y su producción; es el único país del mundo que cuenta con una capacidad de producción en reserva que puede activar cuando quiera. Aunque Arabia Saudí cuenta con alrededor de 80 yacimientos de petróleo -y unos 1.000 pozos-, la mitad de sus reservas y producción proviene de sólo ocho yacimientos, entre ellos Ghawar -el mayor yacimiento petrolífero del mundo, con unas reservas de más de 70.000 millones de barriles- y Safaniya -el mayor yacimiento mar adentro, con unas reservas de 35.000 millones de barriles. Cabe destacar el anuncio que a finales de año hizo el gobierno en cuestiones relacionadas con el petróleo. A falta de confirmación oficial, el ejecutivo anunció que su país podría incrementar pronto sus reservas probadas en 200.000 millones de barriles, aumentando así en un 76 % sus cifras actuales.


Cronologia año  2005
8 de febrero. Conferencia Internacional contra el Terrorismo reunida en Riad. Aprueban la creación de un Centro Internacional Antiterrorista.

10 de febrero. Celebración de elecciones en Riad y en la región central del país.

3 de marzo. Acuden a las urnas los habitantes de la Provincia Oriental y las cuatro provincias del suroeste.

6 de abril. La policía saudí mata al cerebro de los atentados de Casablanca, Abderrahman Al Yaziji.

21 de abril. Celebración de elecciones municipales para las regiones del norte y del oeste del país.

27 de mayo. El rey Fadh es ingresado en un hospital de Riad.

3 de julio. La policía saudí mata en Riad a un líder de Al Qaeda considerado el numero 1 de la rama saudí del grupo terrorista.

1 de agosto. Muere el rey Fadh a la edad de 84 años. Desde hacía 10 años ya no ejercía como monarca.

3 de agosto. Abdallah es proclamado nuevo rey de Arabia Saudí.

14 de agosto. El petróleo se sitúa en máximos históricos y llega a los 69,68 dólares por barril.

30 de agosto. El Gobierno saudí aprueba una ley por la cual prohíbe a las mujeres trabajar después del atardecer.

29 de septiembre. El ministro del Petróleo, Al Miami, anuncia que su país podría incremetar pronto sus reservas probadas en 200.000 millones de barriles, un 76% más de sus cifras actuales.

 


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