Anuario 2001
Israel
"Ariel Sharon radicaliza la intifada de Al Aqsa con los “atentados selectivos”"
Isabel González

Han pasado quince meses desde que el pasado septiembre de 2000 se iniciase la "intifada" de Al Aqsa, y todavía no se ha cumplido ninguno de los objetivos del levantamiento. Por el contrario, se ha intensificado aún más la ocupación israelí en los territorios bajo autonomía palestina, se han ampliado los asentamientos en la Franja de Gaza y Cisjordania, y se ha mantenido el bloqueo económico que Israel ejerce sobre el pueblo palestino.
El hecho de que algunos de los principales escollos del conflicto palestino-israelí no sólo no se hayan resuelto, sino que incluso hayan empeorado con la política llevada a cabo por el actual primer ministro israelí, Ariel Sharon, líder del partido ultraconservador Likud, han llevado la "intifada" a la actual situación de callejón sin salida en la que se encuentra.

La consecuencia de esto es que se ha intensificado la violencia desde el inicio de la "intifada", el 28 de septiembre de 2000, no sólo por la contundente actuación llevada a cabo por el Ejército israelí a fin de reprimir los atentados y castigar a los líderes de grupos terroristas palestinos como Hamás o Yihad Islámica, sino también por los ataques suicidas perpetrados por integristas palestinos. Una muestra de ello es que durante este tiempo más de 1.100 personas han perdido la vida.

Histórica victoria electoral

El fracaso de la gestión negociadora de Barak, sumado a la pérdida de votos parlamentarios obligan al primer ministro a convocar, el 9 de diciembre de 2000, elecciones anticipadas en la que no sólo se pone en juego la presidencia del Gobierno israelí, sino también el rumbo que ha de tomar el proceso de paz en Oriente Próximo.

Si en su campaña electoral Sharon reafirma su oposición a hacer concesiones territoriales a los palestinos y su intención de confinar la autonomía palestina a áreas aisladas, sin ninguna continuidad territorial, Barak en cambio, en su programa electoral se muestra partidario de alcanzar un acuerdo con la Autoridad Nacional Palestina e incluso de reconocer el Estado palestino.

Con este telón de fondo, el 6 de febrero se celebran las elecciones en las que el líder del Likud vence con un 62,5% de los votos frente al 37,4% de Barak, en la victoria más espectacular nunca obtenida por un "halcón" sobre un candidato del Avoda (partido que, bajo la conducción de Ehud Barak, encabeza la alianza "Israel Ajat", que incluye además el partido Meimad y el Guesher).

El alto índice de abstención popular (38%) que registran las elecciones manifiesta, entre otras cosas, el malestar y desencanto de la población israelí hacia la política, que en tan sólo cuatro años ha visto cómo sus dos últimos líderes políticos, Benjamín Netanyahu y Ehud Barak, no han podido concluir sus legislaturas.

Otro factor que explica la baja participación ciudadana en los comicios es el boicot electoral de las minorías árabes (que representan el 18% de la población israelí) para manifestar, por un lado, su hastío por décadas de discriminación social y política, y por otro, su rechazo a la violenta represión policial llevada a cabo durante una manifestación (celebrada en Galilea a finales de 2000) en apoyo a la "Intifada", que se saldó con la muerte de 13 manifestantes.

Gobierno de unidad nacional

A fin de mantener su supervivencia política y correr mejor suerte que sus predecesores, Sharon expresa su voluntad de formar un gobierno de unidad nacional que incluya a los laboristas.El miedo y la psicosis de vulnerabilidad que provocan los atentados que durante estos días se producen en el barrio judío de Mea Sharm hacen que el Likud, que tan sólo disponía de 19 de los 120 escaños del Parlamento judío, obtenga un apoyo parlamentario suficiente para formar el gobierno de unidad nacional más numeroso de la historia de Israel, con 26 ministros y 12 viceministros. Así, el 7 de marzo, la Knesset daba luz verde al nuevo Gabinete en el que intervienen prácticamente la totalidad de fuerzas políticas del país, con la excepción de los partidos árabes y el Merezt (tercera fuerza política israelí, que agrupa a un electorado de ideas progresistas, a favor de la paz en Oriente Próximo).

La inclusión de miembros del partido Laborista en un gobierno que cuenta con "halcones" del ala más dura del Likud, como el ministro de Infraestructura Nacional, Avigdor Lieberman o el de Turismo, Rehavam Zeevi (éste último, partidario de expulsar a los palestinos de Gaza y Cisjordania para evitar poner en peligro la judeidad del Estado de Israel) desencadena la división y fragmentación del partido laborista; entre los defensores del gobierno de coalición, como Simon Peres, y los que argumentan que entrar en un gobierno de éstas características equivale a firmar una sentencia de muerte para el partido, como el propio Ehud Barak.

Sharon, una política poco conciliadora

En cuanto a la política del nuevo Gobierno, lo primero que hace Sharon al llegar al poder es desvincularse de los acuerdos de Wye Plantation y Sharm El-Sheikh, firmados por Barak y Arafat, y de lo acordado en Taba, en enero de 2001, sobre la concesión de un 10% adicional de Cisjordania a la ANP y el reconocimiento del Estado palestino, a cambio de que la Autoridad Palestina renunciase durante unos años al acuerdo de paz definitivo, aparcando la cuestión de los refugiados y las colonias judías.

Con esta medida, Sharon supedita, por un lado, cualquier avance en las negociaciones a que la ANP ponga fin a la violencia dirigida contra Israel, sin ofrecer como contrapartida una garantía de seguridad para los palestinos. Por otro lado, esta premisa invalida el principio de "paz por territorios" alcanzado en los Acuerdos de Oslo (1993), ya que a lo único que está dispuesto Sharon es a dejar que la ANP controle el 42% de la franja de Gaza y Cisjordania a cambio de no beligerancia.

En este sentido, la principal diferencia política entre Sharon y su predecesor, Ehud Barak, es que éste, a la vez que bombardeaba los territorios bajo control de la Autoridad Nacional Palestina intentaba pactar con Arafat, ofreciéndole concesiones territoriales para poner fin a la "Intifada". Sharon, en cambio, descarta una retirada de los territorios ocupados por Israel en 1967 (durante la Guerra de los Seis Días) e igualmente evita hablar de volver a la mesa de negociaciones con el líder palestino para alcanzar la paz.

Lo que no se ha visto alterado con la elección de Sharon es el bloqueo que ejerce el Ejército israelí en los territorios ocupados desde el inicio de la "intifada", el 28 de septiembre del año pasado tras la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas. Desde esa fecha, Israel ha mantenido cerradas las fronteras con Egipto y Jordania; se han instalado más de 100 nuevos puestos militares en los territorios ocupados, a fin de evitar la comunicación entre las áreas autónomas y fragmentar el territorio; y la Franja de Gaza ha quedado aislada del resto del territorio palestino por los asentamientos judíos y las áreas de circunvalación. El cerco impuesto a los palestinos ha sido levantado en contadas ocasiones y no por mucho tiempo en ninguna de ellas. Por ejemplo, el 21 de abril el Ejército israelí levanta el bloqueo que divide Gaza para volverlo a imponer 24 horas más tarde.La respuesta de los grupos terroristas palestinos al reforzamiento del bloqueo impuesto por el Ejército israelí en el mes de marzo sobre numerosas ciudades y pueblos de Gaza y Cisjordania, y que el ministro israelí justifica como una medida de "prevención contra actos terroristas", se traduce, tal y como había anunciado el 14 de marzo el partido gubernamental palestino, Al Fatah, en un recrudecimiento de la "intifada".En represalia por la oleada de atentados perpetrados durante las dos últimas semanas de marzo por grupos integristas, Israel justifica el bombardeo de las ciudades autónomas de Hebrón, Gaza y Ramala, así como los "atentados selectivos" dirigidos a acabar con la vida de dirigentes de grupos terroristas palestinos de Hamás o Yihad Islámica. Un ejemplo de ello es el asesinato el 6 de abril del jefe del brazo militar de Yihad Islámica, Iyad Hardaens, con un teléfono bomba.

No obstante, la operación de castigo que Israel lanza sobre estas ciudades no se lleva a cabo hasta que no finaliza la Cumbre de la Liga Árabe (celebrada en Amán durante los días 28 y 29 de marzo) y el primer ministro israelí consigue, el 27 de marzo, el veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra la resolución de la ONU que pide el despliegue de una fuerza internacional de observadores en los territorios ocupados, y el cumplimiento por parte de Israel de las obligaciones legales que prescribe el IV Convenio de Ginebra (1949).

El respaldo que la Administración Bush expresa a Sharon a los pocos días de llegar a la Casa Blanca (después de que el nuevo presidente estadounidense asuma la presidencia el 20 de enero) le sirve al primer ministro israelí para convertir los dos meses siguientes en los más sangrantes de toda la “Intifada”.

Asesinatos selectivos

La política de "defensa activa", eufemismo con el que el Gobierno de Israel designa los asesinatos de líderes políticos y militares de la”Intifada” palestina (40 asesinatos desde el inicio de la intifada hasta el mes de julio), no han servido para contenerla, sino que, por el contrario, han provocado el recrudecimiento de los ataques palestinos, que en ocasiones se han traducido en operaciones fulminantes contra el mismo corazón del Estado israelí. Un ejemplo de ello es el asesinato del ministro de Turismo, el ultracionalista Rehavam Zeevi, el 17 de octubre, dos días después de haber dimitido de su cargo, junto con el ministro de Infraestructuras, Avigdor Lieberman, y otros ocho diputados de extrema derecha, en protesta por la retirada militar del Ejército israelí de dos barrios palestinos de la ciudad cisjordana de Hebrón, por orden del primer ministro israelí, Ariel Sharon.

El asesinato de Zeevi a manos de dos miembros del Frente Popular de Liberación Palestina (FPLP) mientras se encontraba con su mujer en el Hotel Hyatt, de Jerusalén, se produce como venganza por el asesinato, el pasado 26 de agosto, del líder del FPLP, Abu Alí Mustafá. La diferencia de esta muerte respecto a las anteriores bajas israelíes, es que es el primer atentado palestino contra un ministro israelí desde la fundación del Estado judío, en 1948. Otro de los aspectos que hace que éste atentado suponga un punto de inflexión en la “Intifada” es el momento en que se produce, justo cuando Estados Unidos, obligado a asegurarse el apoyo o, en el peor de los casos, la neutralidad de los Estados árabes en su guerra contra el terrorismo, anuncia su intención de apoyar un Estado Palestino.

Oslo, en crisis

La espiral de violencia que ha alcanzado la “Intifada” de Al Aqsa durante el 2001 ha hecho entrar en una etapa agónica el proceso de paz iniciado en Oslo (1993). La “guerra de represalías” israelo-palestina ha provocado que todas las iniciativas iniciativas llevadas a cabo durante este año para restablecer la confianza entre ambas partes y reanudar las negociaciones sobre el estatuto final de la Autoridad Nacional Palestina hayan quedado en papel mojado, a la espera del cese total de la violencia por parte de los grupos

Tras meses de deliberaciones, la llamada Comisión Mitchell, presidida por el ex senador norteamericano, George J. Mitchell, el 21 de mayo hace publico el informe que debía determinar las causas que provocaron la segunda intifada y establecer las pautas para restablecer la paz en Oriente Próximo. El citado informe exculpa a Sharon de haber provocado la Intifada aunque admite que su visita a la Explanada de las Mezquitas fue uno de los elementos que agravaron el "sentimiento de frustración" de la población musulmana.

Entre las recomendaciones que se hacen en el informe, se reclama la congelación de las colonias israelíes y el respeto a la continuidad territorial en Gaza y Cisjordania. Aunque en un principio fue bien acogido por palestinos e israelíes, Sharon consideró imprescindible el fin de la Intifada como paso previo para la aplicación del resto de las recomendaciones.



Cronologia año  2001
6 de febrero: Victoria aplastante del líder del Likud, Ariel Sharon, sobre el candidato del Avoda, Ehud Barak en unas elecciones marcadas por el alto grado de abstención de la población. Lo primero que hace Sharon es desvincularse de los acuerdos de Wye Plantation y Sharm El-Sheikh, firmados por Barak y Arafat, en octubre de 2000, y de lo negociado en Taba, en enero de 2001.

11 de febrero: El líder de la Autoridad Nacional Palestina, Yasir Arafat, pide a la Unión Europea y a los países árabes vecinos ayuda urgente para evitar la grave crisis económica en la que se encuentra. Los países árabes muestran ciertas reticencias a ayudar económicamente a Arafat por la presumible corrupción que hay en la ANP.

15 de febrero: Un palestino mata a ocho militares israelíes al arrollarlos con su autobús mientras los militares esperaban en la parada.

14 de marzo: El partido gubernamental palestino, Al Fatah, decide intensificar la “intifada” de Al Aqsa como respuesta al bloqueo impuesto por el Ejército israelí en la Franja de Gaza y Cisjordania desde que estallase la “intifada” el 28 de septiembre de 2000.

16 de marzo: El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, recibe a Ariel Sharon en la Casa Blanca y pide al líder de la ANP, Yasir Arafat, el fin de las protestas.

6 de abril: Israel asesina al jefe del brazo militar de Yihad Islámica, Iyad Hardanes, en Cisjordania, mediante un artefacto bomba en un teléfono.

7 de abril: El primer ministro israelí, Ariel Sharon, admite que en la Franja de Gaza se vive un “clima de guerra”. A pesar de su superioridad militar, Sharon se muestra preocupado por el cambio de tácticas bélicas utilizadas por los palestinos, que han empezado a lanzar morteros de 81mm.

16 de abril: Israel ataca una estación de radar en la localidad de Dhar al Baydar, en el sur del Líbano. El Gobierno de Israel justifica el ataque contra una posición siria alegando que el Gobierno de Damasco es el responsable de los ataques que lanza el grupo fundamentalista Hezbolá al norte de Israel.

10 de agosto: Israel cierra la Casa de Oriente, sede simbólica de la ANP en Jerusalén Este, tras la muerte de 15 personas, entre ellos tres estadounidenses, en un atentado suicida de un miembro de Hamás.

19 de septiembre: El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, fuerza el alto el fuego en Israel para ganarse el apoyo de los países árabes en la coalición internacional contra el terrorismo.

11 de octubre: Los representantes de los países musulmanes, integrados en la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) reunidos en Qatar, evitan condenar directamente a Estados Unidos por los ataques contra Afganistán. Sin embargo, en la resolución final de la reunión rechazan que “cualquier país islámico o árabe sea atacado bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo”.

17 de octubre:Dos miembros del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP) asesinan al ministro israelí de Turismo, Rehavam Zeevi, en represalía por el asesinato del líder del FPLP, Abu Ali Mustafa. El asesinato de Zeevi se produce dos días después de haber dimitido de su cargo por estar en desacuerdo con la retirada del Ejército israelí de Hebrón.

4 de diciembre: El Ejército israelí bombardea ciudades de Gaza y Cisjordania, y ataca el cuartel del líder de la ANP, Yasir Arafat, en Ramala.

6 de diciembre: El grupo terrorista islámico Hamás da una orden a sus militantes y simpatizantes de iniciar una campaña de desobediencia civil contra la Autoridad Nacional Palestina, en protesta por la ola de detenciones y el cierre de 12 sedes de Hamás y Yihad Islámica.

13 de diciembre: Israel rompe toda relación con Yasir Arafat. El Gobierno de Ariel Sharon anuncia que Arafat “ha dejado de ser el líder del pueblo palestino”.

 


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