Anuario 2005
Colombia
"Importante desmovilización de paramilitares"
Isabel Marquès

Después de tres años como jefe de Gobierno, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ha conseguido reducir los delitos de homicidio y secuestro. Paralelamente, las fuerzas militares y policiales han recuperado el control de amplias zonas del país y el número de combatientes de la guerrilla y los paramilitares que han optado para abandonar las armas se ha multiplicado a lo largo del año 2005. La Política de Defensa y Seguridad Democrática (PDSD) del presidente Álvaro Uribe, con la misión de reducir los niveles de violencia y mejorar la seguridad, ha obtenido importantes éxitos a lo largo de su legislatura. Aun así, la completa pacificación del país mediante acuerdos de paz con los principales grupos paramilitares es uno de los retos más difíciles el cual Uribe tiene que hacer frente con grandes dificultades. Además, el sistema político Colombiano está experimentando grandes transformaciones con la reforma constitucional que permite la reelección presidencial. Uribe contará con cuatro años más de mandato desprendido que la Corte Constitucional aprobase una enmienda que le permite presentarse otra vez a la presidencia. Esta reforma electoral ha sido recibimiento con euforia por su partido, Primero Colombia, y con descontento por la oposición ya que, según los sondeos electorales, Uribe podría volver a ser reelegido aunque no está claro si lo conseguirá a la primera vuelta.
Las negociaciones entre el Gobierno de Colombia y los grupos paramilitares están dando resultados satisfactorios después de dos años de intento de aproximación para iniciar un proceso de paz que tendría que culminar con la entrega de las armas y la integración de los ya excombatientes a la sociedad civil.

En el 2004, la tasa de homicidios bajó hasta uno 44'15%, el más baja desde 1985. Al igual que en este mismo año el número de secuestros se redujeron a 776 casos de los 2.986 incidentes de dicho tipo el 2004.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN), una de las tres guerrillas más importantes del país ha abierto una prenegociación con el Gobierno el cual la guerra admite desmovilizar la mitad de los suyos combatientes, el más de noviembre ya habían cumplido la promesa desmovilizando 11.000 miembros de los 17.000 en total. La ELN manifestó que los ex-combatientes quieren agregarse a una candidatura de izquierdas para presentarse a las próximas elecciones, por su parte el Gobierno ha aceptado la propuesta de formar una organización política “siempre hi cuando abandonen las armas definitivamente”.

El otro proceso de abandono de las armas lo han protagonizado las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que como resultado de las negociaciones con el Gobierno, 7.000 combatientes han dejado la guerrilla y han entregado las armas.

Diversos analistas consideran que los buenos resultados de las desmilitarizaciones de Colombia han sido gracias a la gestión de los gobiernos anteriores, ya que estrategias como la erradicación de cultivos de cocaína o la campaña anti secuestro comenzaron durante la presidencia del ex presidente de Colombia Andrés Pastrana. Por Su parte, el éxito de la reducción de la violencia también se debe a la buena gestión de las administraciones municipales y de la Policía Nacional de las metrópolis de Bogotá y Medellín.

A lo largo del año 2005 Colombia ha vivido un aumento significativo de atentados a pesar de que paradójicamente haya sido un año importante por el desarme de estos grupos.

Muchos analistas interpretan estas acciones como una muestra de desintegración de la guerrilla que se resiste a desaparecer y vuelo demostrar que se mantiene intacta. El material utilizado por estas acciones serían reservas no utilizadas durante los dos últimos años.

Al mes de enero ocurrieron diversos ataques simultáneos de las FARC en Putumayo, Nariño, Meta, Guaína, Antioquía y Chocó. Esta ofensiva demuestra que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) continúan estante bien coordinadas aunque son operaciones mucho menos complejas basadas en emboscadas, asaltos y trampas explosivas.

Actualmente el perfeccionamiento de las tecnologías ha permitido que la Fuerza Pública detecte los movimientos de la guerrilla con mayor anticipación y precisión, de manera que puede desplegar la fuerza con mucho más rapidez a los puntos potencialmente amenazados.

El otro gran frente de la política de seguridad gubernamental es la negociación con los grupos paramilitares. Después de la desmovilización de diversas formaciones regionales de las AUC, el Gobierno se enfrenta a la gestión de las zonas donde se han desarmado y por otra parte, debe hacer avanzar el diálogo para conseguir la total desmovilización del resto de unidades que aún combaten.

Las principales zonas de desmovilización de las AUC han sido a los departamentos de Norte Santander, Magdalena, Cundinamarca y Antioquía. Éste “vacío” paramilitar requiere una alta presencia de la Fuerza Pública para controlar el proceso de desmilitarización y evitar la incursión de nuevas fuerzas paramilitares, lo cual no es fácil teniendo en cuenta que la Fuerza destina la gran parte de sus refuerzos a regiones controladas por las FARC.

La culminación del diálogo con el resto de paramilitares se enfrenta a diversos obstáculos. De momento no existe un marco jurídico que establezca mecanismos de reinserción de los combatientes de la AUC. ADEMÁS, hay tensiones entre el reto de desmovilizar los ex combatientes ofreciendo una amplia amnistía para estimularlos a desvincularse de la guerrilla y a la vez hacer justicia a las víctimas de la violencia.



Una nueva ley para estimular a la desmovilización de las guerrillas

El pasado 12 de junio, el Gobierno aprobó el proyecto de ley “Justicia y Paz” para iniciar un proceso de desarme de las AUC que culminará a finales del año 2006. Con la aprobación de este proyecto, el Gobierno espera que la totalidad de los 20 mil combatientes de las AUC depongan todas las armas antes de acabar el año.

El proyecto de ley fija penas entre cinco y ocho años de cárcel por los paramilitares acusados de cometer delitos y se los otorga la categoría de delincuentes políticos a los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Esta ley ha recibido fuerzas críticas de la oposición y de organismos en defensa de los derechos humanos. Según la oposición, el proyecto de ley no obliga a los paramilitares a confesar la totalidad de los delitos ni a indemnizar a las víctimas y sus familiares. Estos colectivos añaden que, además de permitir la impunidad, esta ley clasifica el narcotráfico como delito político ya que muchos de los combatientes también están imputados en casos de tráfico de drogas.

Por contra, el presidente del Alto Comisionado por la Paz, organismo gubernamental que lleva a cabo la política de reconciliación, Luis Carlos Restrepo, asegura que los beneficios de esta ley será sólo por quién confiese sus delitos, mientras que los que no lo hagan recibirán todo el peso de la ley.

Según anunció Restrepo el 3 de septiembre, la Ley de Justicia y Paz ha permitido desmovilizar además de una docena de grupos a todo el país, la mayoría vinculados al narcotráfico. En total ya son más de 10.000 combatientes que se han acogido al proceso. Siguiendo este ritmo, se podría conseguir el desarme total a finales de año y entonces las AUC se podrían disolver como se comprometieron en hacer.

También es preciso tener en cuenta que las AUC desarrollaron a lo largo de los años una estrecha vinculación con el tráfico de narcóticos de manera que la opción de incluir el narcotráfico como uno de los delitos perdonados dentro del proceso de desmovilización puede hacer caer en el riesgo de ofrecer una vía de escape a las cabezas de las mafias de la droga.



Del Plan Colombia al Plan Patriota

Aparte de este nuevo proyecto de ley, Colombia puso en marcha, hace ahora un año, un ambicioso operativo militar llamado Plan Patriota. Esta operación consiste en el despliegue de tropas norteamericanas al norte este de Colombia donde se concentran unos 18.000 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que mantienen el control de casi 300.000 kilómetros cuadrados de zonas selváticas, limítrofes con Ecuador y Brasil. Sostener el Plan Patriota tiene un coste de unos 300 millones de dólares el año. Este plano es una continuación del denominado Plan Colombia, iniciado hace cinco años para poner fina a la producción de cocaína y heroína. Según cálculos hechos por los analistas, Estados Unidos aporta 100 millones en ejercicios de entrenamiento, armas, transporte y sofisticados equipos de comunicación.

En lo que concierne las FARC, según su página de internet, están invirtiendo 6'5 millones de dólares que provienen del narcotráfico, la extorsión y el secuestro, bajo el nombre del Plan Resistencia, para contener el anticipo del Ejército y demostrar que ante todo el poder de armamento sofisticado tienen capacidad suficiente para resistir y plantar cara lanzando ofensivas.



Diversos líderes europeos se reúnen con las FARC

El éxito de las negociaciones con las autodefensas también ha sido condicionado por la actitud de la comunidad internacional. Inicialmente, tanto la Unión Europea como estados Unidos vieron con escepticismo el diálogo abierto por el Gobierno colombiano, pero las desmovilizaciones de las AUC y la ELN a lo largo del año mejoraron sustancialmente la imagen exterior de los diálogos.

A finales del año 2005 las FARC invitaron a los embajadores de España, Francia y Suiza, países que forman parte de la comisión exploratoria, para conocer los detalles de la estrategia por la negociación de un acuerdo humanitario sobre secuestrados. Los gobiernos informaron que habían aceptado este encuentro que tendrá lugar durante el mes de enero del año 2006.

La invitación se hizo días después de que Uribe diese a conocer la propuesta de los tres países para facilitar la gestión de un acuerdo con los rebeldes. El presidente colombiano anunció que los tres países europeos sugerían la desmilitarización de la zona de El Retiro, una aldea de 180 kilómetros cuadrados del sur oeste de Colombia para ubicar-hi la reunión entre las FARC y los líderes europeos.



Uribe, primer presidente que puede optar a la reelección

El presidente Uribe se convierte en el primer presidente que puede volverse en presentar en las elecciones. Uribe ya ha anunciado su candidatura, Primero Colombia, por los comicios electorales del mes de mayo de 2006. Su apuesta a la vicepresidencia será nuevamente Francisco Santos, que ocupa el mismo cargo desde el 2002.

Ahora, la Corte Constitucional estudiará la Ley de Garantías Electorales, que establece las reglas de juego porque, a la campaña electoral, todos los candidatos tengan las mismas oportunidades y que no haya una amplia ventaja, en cuando a política de comunicación e influencias, por parte del presidente candidato. Entre otros cosas, esta ley reglamenta el nivel presupuestario por las campañas electorales, la financiación que reciben del Estado y el acceso igualitario a los medios de comunicación. Precisamente, referente a este último punto, el precandidato liberal a la presidencia, Rodrigo Rivera, ha mostrado su descontento a la reelección del presidente porque “los otros candidatos tienen que enfrentarse con grandes desigualdades en las urnas”.

La decisión de aprobar la reelección de Uribe no causó mucha sorpresa ya que siempre se pensó que la Corte no se pronunciaría en contra del qué vuelo la mayoría de los colombianos ya que, según algunas encuestas, Uribe obtuvo en el primer semestre del 2005, un 70% de popularidad.

Álvaro Uribe llegó a la presidencia de Colombia el 2002, después de derrotar, en primera vuelta, al candidato oficial del Partido Liberal, Horacio Serpa. Serpa volver a ser a su rival político a las próximas elecciones presidenciales.

Uribe abandonó el Partido Liberal el año 2001 y va presentarse en las elecciones como candidato independiente. El hecho de no identificarse con los partidos tradicionales colombianos (Partido Liberal y Conservador) ha facilitado que haya recibido el soporte de diversas agrupaciones políticas que se hacen llamar “uribistas”. Algunos de estos partidos son Cambio Radical, Alas Equipo Colombia y Colombia Democrática.

A pesar de este amplio apoyo, la reforma de la reelección presidencial encontró resistencias a un amplio sector de la prensa y tuvo que enfrentarse al Congreso a las fuerzas políticas de la oposición, el Partido Liberal, el Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática, a sectores del Partido Conservador e incluso a algunos políticos afines al Gobierno.



Posible presentación conjunta del TLC al Congreso norteamericano

El acuerdo con un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos quebró después de un año y medio de negociaciones junto con Perú y Ecuador. Finalmente, sólo Perú llegó a un acuerdo con la gran potencia americana.

Una de las principales materias las cuales no va haber acuerdo fue la eliminación de subsidios a los agricultores norteamericanos y la protección a las grandes corporaciones farmacéuticas.

Por otra parte, las autoridades de comercio colombiano ya han anunciado que Colombia revisará su estrategia de negociación. Por ello, tomarán como punto de partida los acuerdos entre los EE. UU. y Perú. De momento, ya están recopilando toda la información del acuerdo con Perú en materia de agricultura, incluidas medidas sanitarias y propiedad intelectual, dos temas de gran importancia en Colombia. Según el Ministro de Comercio, Jorge Humberto

Botero, es necesario examinar la parte normativa en propiedad intelectual y en agricultura es preciso fijar una fecha para eliminar los aranceles de los productos del sector farmacéutico.

Algunos congresistas norteamericanos ya han informado que el debate del TLC firmado con Perú tendrá que esperar los resultados del TLC con Colombia, aunque el Ministro de Comercio peruano, Alfredo Ferrero, asegura lo contrario.

Colombia es el aliado más fiel que tiene Estados Unidos en la región, y bajo el suyo paraguas según los analistas, es más fácil “vender” el TLC porque el Congreso norteamericano es cada vez más adverso desde la negociación con los países centro americanos y la República Dominicana.

Si es así, la carrera de Perú para acabar las negociaciones con EE.UU. habrán sido en vano.



Fase de recuperación económica

La economía colombiana se encuentra actúa un periodo recuperación, con un gran esfuerzo ha conseguido una tasa de crecimiento del PIB del 5'3% en el segundo trimestre del 2005. Eso significa que el país va por el buen camino en materia económica gracias al crecimiento de las exportaciones.



 


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