Anuario 2006
Congo
"Kabila se convierte en el primer presidente electo del Congo"
Martí Cortadellas

Los resultados de la segunda vuelta de las elecciones de la República Democrática del Congo (RDC), que se celebraron el pasado 29 de octubre, fueron claros. Prácticamente un 60% del pueblo congoleño que acudió a las urnas votó el jefe del gobierno de transición, Joseph Kabila, y éste se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente en más de cuarenta y cinco años.
Kabila, que llegó a la presidencia el año 2001 y se convirtió en el tercer presidente que consecutivamente no era escogido en la democracia, ya hacía tiempo que sabía que sería el claro aspirante a ganar las elecciones. En la primera vuelta consiguió más del doble de votos que su opositor, Jean-Pierre Bemba, vicepresidente del gobierno provisional del país como representante del Movimiento de Liberación del Congo. Por otro lado los primeros recuentos también indicaban a Kabila como ganador. Pero cuando la Comisión Electoral Independiente (CEI), dirigida por Apollinaire Malu Malu, hizo públicos los resultados, nada de esto sirvió para evitar que los seguidores de Bemba denunciaran irregularidades en el escrutinio.

Malu Malu reconoció el derecho de los simpatizantes de Bemba a presentar una demanda jurídica en contra de los resultados electorales, pero al mismo tiempo los instó a permanecer en calma y aseguró que el proceso electoral había sido “libre y justo”. Muchos observadores internacionales también descartaron cualquier tipo de fraude significativo y alabaron la labor de la CEI.

Desgraciadamente, las protestas de los seguidores de Bemba no quedaron en una simple denuncia. Días más tarde, cuando el Tribunal Supremo de Justicia se disponía a iniciar una audiencia pública sobre la apelación presentada por los resultados electorales, se desencadenó una violenta manifestación que obligó a aplazar la audiencia i que acabó con el incendio del mismo Tribunal Supremo de Justicia. Para evitar más conflictos de este tipo, unos cincuenta militares simpatizantes de Bemba fueron obligados a abandonar la capital.

Finalmente, después de que el 27 de noviembre se confirmara la victoria de Joseph Kabila, el primer presidente elegido democráticamente de la RDC pudo tomar posesión de su cargo. La ceremonia tuvo lugar en los Jardines del Palacio de Mármol, sede de la presidencia, y reunió cerca de mil invitados, entre los cuales había diversos cabezas de estado extranjeros y el secretario de la ONU, Kofi Annan.

En su discurso, Kabila agradeció a la nación “el apoyo recibido durante el largo y complicado proceso de la transición” y animó al pueblo congoleño a participar en un “nuevo contexto democrático”. De esta manera el presidente proclamó un cambio de rumbo del país y fijó las siguientes prioridades del nuevo Gobierno: resolver los conflictos permanentes y conseguir la seguridad ciudadana y el desarrollo. Bemba, por su parte, anunció una “dura oposición”.

Pero la misma noche de la ceremonia se produjeron unos actos violentos relacionados con pequeños grupos armados de las provincias orientales. Conseguir que los numerosos grupos rebeldes del país dejen las armas es uno de los grandes desafíos del Gobierno de Kabila.

Las tensiones étnicas y políticas nunca han desaparecido del este del país. Cuando se acabó el genocidio de Ruanda, miles de militantes humus se vieron obligados a huir a la RDC y iniciaron una guerra de baja intensidad contra el ejército ruandés y los Banyamulenge, un grupo que pertenece a la etnia tutsi.

Según representantes de los militares de Uganda, a finales del pasado noviembre, más de 12.000 personas de estas provincias ya habían entrado en Uganda huyendo de los graves enfrentamientos entre el Ejército congoleño y las fuerzas leales al disidente general Laurent Nkunda, un oficial rebelde de los Banyamulenge que lidera el grupo Reagrupamiento Congoleño por la Democracia.

Pero de todas formas, éste no es el único grupo rebelde de la zona. En la provincia de Ituri, por ejemplo, la etnia lendu y la etnia hema desde el año 1999 protagonizan una disputa que, según se calcula, .ya ha dejado más de 50.000 muertos.

Los conflictos que los congoleños han protagonizado durante los últimos años han perjudicado enormemente a la economía del país. Desde la caída del régimen Joseph-Désiré Mobutu, el año 1996, hasta el 2003, dos guerras arrasaron el Congo y, a pesar de que el país dispone de grandes riquezas minerales como petróleo, diamantes, oro o plata, el comercio exterior se ha reducido por la falta de infraestructuras y las dificultades de operar en un ambiente hostil.

En los últimos años, pues, la deuda externa del país se ha incrementado y se han intensificado problemas como, por ejemplo, la inflación o la ausencia de apertura del Gobierno en cuestiones de políticas económicas y operaciones financieras.

Desde que Kabila llegó al poder el año 2001, gran número de misiones de la ONU y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha reunido con el gobierno para intentar desarrollar un plan económico coherente.

Actualmente en la lista de países del mundo según su Producto Interior Bruto (PIB), la RDC ocupa la parte media de la mesa. Este 2006 la suma de todos los bienes y servicios producidos en el país ha pasado de los 7.092 millones de dólares del año 2005 a 8.410 millones.

A pesar de todo, hay que tener en cuenta que una buena parte de estos bienes pertenecen a multinacionales extranjeras, y que por lo tanto, buena parte del PIB va a parar fuera del país. No es extraño, pues, que en la lista del Producto Nacional Bruto, el Congo ocupe las últimas posiciones.



La primera vuelta

El día de las elecciones transcurrió plácidamente y los congoleños acudieron masivamente a las urnas; la participación fue más alta que lo esperado (70,54 %).

Prácticamente un mes después de los comicios, el 21 de agosto, las autoridades electorales anunciaron que ninguno de los treinta candidatos presidenciales pudo obtener la mayoría absoluta y que el presidente Joseph Kabila y el vicepresidente Jean Pierre Bembadeberían enfrentarse a una segunda vuelta el día 29 de octubre.

Kabila fue el candidato más votado con un 44,81 por ciento de los votos. De hecho esto no supuso ninguna sorpresa, puesto que el candidato ya hacía tiempo que se perfilaba como futuro ganador de las elecciones. Pero afortunadamente, Kabila no supo aprovechar lo suficiente las ventajas de tener el control absolutote la televisión congoleña y del aparato de seguridad o del dinero público para llevarse la victoria. Así que tendría que disputarse la presidencia con Bemba, quien hasta hacía poco había sido su mano derecha y que había conseguido un 20,03 por ciento. El otro gran candidato, el histórico opositor Antoine Gizenga, quedó en tercera posición con tan solo un 13'06 por ciento de los votos.

La publicación de los resultados de las elecciones se produjo en medio de un tiroteo que tuvo lugar muy cerca de la sede de la Comisión Electoral y del partido de Bemba, el Movimiento para la Liberación del Congo, y, según fuentes policiales, al menos tres personas perdieron la vida. La oleada de violencia se alargó tres días antes de firmarse un alto al fuego.

Por su parte, Kofi Annan, que se mostró satisfecho ante el anuncio de los resultados de las elecciones presidenciales, pidió el abandono de las armas en las partes implicadas en el conflicto e instigó a los candidatos presidenciales para que cumplieran con la ley electoral y respetaran el proceso de la segunda vuelta de los comicios.

A pesar de que tres semanas después de los enfrentamientos los dos aspirantes a la presidencia decidieran rebajar las tensiones y accedieran a encontrarse cara a cara, la ONU no se cansó de pedir la calma y la transparencia de cara a los comicios. El día 3 de octubre, por ejemplo, Kofi Annan anunció una campaña nombrada "Kinshasa, ciudad sin armas," destinada a evitar enfrentamientos en la capital, y, justo antes de las elecciones, aplaudió los adelantamientos conseguidos en los preparativos de la segunda ronda.

La segunda vuelta también transcurrió sin incidentes en la mayor parte el país. En el norte de la República Democrática del Congo, sin embargo, dos personas murieron a manos de la policía, cuando ésta intentaba controlar unos disturbios originados por unos cuantos partidarios de Bemba que habían destrozado un colegio electoral alegando un supuesto fraude a favor de su rival.

Días después, observadores internacionales elogiaban el éxito de la segunda vuelta del proceso electoral congoleño, ya que, a pesar de los enfrentamientos, las previsiones eran mucho más pesimistas.

El recuento de votos, sin embargo, todavía tenía que durar unas cuantas semanas, aproximadamente hasta mediados de noviembre. Por este motivo la ONU desplegó además de 90.000 efectivos de la MONUC con el fin de evitar problemas como los que surgieron después de darse a conocer los resultados de la primera vuelta.


El largo y complicado proceso electoral

En diciembre del año 2005 ,los habitantes de la República Democrática del Congo participaron en el que suponía el primer referéndum desde su independencia, el año 1960. El ochenta y tres por ciento de los votantes dieron soporte a una Constitución que, entre otras cosas, preveía la elección del presidente de la República y de los 500 diputados por sufragio universal. De esta forma, los congoleños pudieron despedir el año con la sensación de que se acercaban nuevos tiempos, que aquel año que empezaba sería el que por fin acabaría con más de una década de conflictos. La Carta Magna entró en vigor a mediados de febrero y, en un principio, las elecciones presidenciales se fijaron para el día 29 de abril. Las peticiones de algunos responsables políticos que consideraban la fecha excesivamente precipitada, consiguieron que finalmente se celebraran los comicios el 30 de julio. A medida de que iba acercándose el día, los enfrentamientos entre las milicias rebeldes y los efectivos de la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), que están en el país desde el año 2003, se hicieron más constantes .La ONU se mostró preocupada ante el clima de violencia e intolerancia, y Kofi Annan tuvo que pedir serenidad reiteradamente. No fue hasta tres días antes de las elecciones, el 27 de julio, que el Movimiento Revolucionario Congoleño, la mayor coalición de grupos rebeldes del país, comunicó que abandonaba las armas para permitir una libre realización de los comicios. Así pues, todo parecía indicar que la RDC podría vivir en paz y saborear la celebración de las primeras elecciones pluripartidistas en más de cuatro décadas.

Una larga temporada en las tinieblas

La República Democrática del Congo tiene alrededor de sesenta millones de habitantes y es el tercer país más grande del continente en extensión. Como resultado de su localización ecuatorial, se encuentra bajo unos índices de lluvia muy elevados que lo convierten en uno de los países con más diversidad biológica del planeta. Desde la sabana de las regiones del sur, en los bosques de las regiones montañosas del este pasando por los grandes lagos, la segunda selva más extensa del mundo y el río Congo, el más largo de la África Central. Todo esto, quizás hace entender el descenso hacia la locura más primigenia de El corazón de las tinieblas y porque Joseph Conrad decidió bautizar así aquel viaje por la cuenca del río Congo en busca del agente colonial Kurtz. De todas formas, la historia política de esta nación africana sí que ha estado una buena temporada sumergida en las tinieblas. Cinco años después de conseguir su independencia de Bélgica, en 1965, el descontento general era extremo. Joseph-Désiré Mobutu, teniente general apoyado por LA CIA, se aprovechó de la situación llevando a cabo un golpe de estado, estableciendo un sistema político monopartidista y proclamándose jefe de estado. Hasta 1990, pues, el poder de Mobutu se mantuvo básicamente gracias a la intervención de los Estados Unidos, la contundencia de la acción represiva de los diferentes organismos de seguridad creados por el dictador y al reparto de poder articulado por el mismo Mobutu, que favorecía la corrupción. La caída del Muro de Berlín y, sobre todo la disolución de la URSS, sin embargo, abrieron una nueva etapa en las relaciones internacionales caracterizada por la desaparición del conflicto Estados Unidos-URSS y, por lo tanto, por la desaparición de determinados regímenes que se habían mantenido gracias al apoyo de alguna de las dos potencias. El nuevo escenario político y económico internacional y un clima social interno fuertemente marcado por la insatisfacción y el cansancio de 25 años de gobierno dictatorial hizo que los opositores de Mobutu se atrevieran a pedir reformas del sistema político del país. El dictador tuvo que ceder y, el año 1990, declaró la tercera república, que tenía que ser el primer paso hacia la democracia. Pero las reformas fueron meramente superficiales y Mobutu siguió gobernando hasta el 1996. Este año el escenario del Zaire era muy complicado. La problemática provocada por la negación del régimen de Mobutu de conceder la nacionalidad a los ruandeses que huían del genocidio de Ruanda originó una serie de revueltas. En este contexto, pues, se creó la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo-Zaire (AFDL), que reunía todos los descontentos y estaba liderada por Laurent-Desiré Kabila. Enseguida, el Gobierno de Mobutu tuvo que enfrentarse a una rápida oleada de violencia, que se definió como la "guerra de liberación". Finalmente, Mobutu y sus partidarios tuvieron que huir en Togo y, el 17 de mayo de 1997, Kabila se proclamó presidente de la República Democrática del Congo poniendo fin a una guerra de ocho meses. A pesar de todo, los peores episodios de esta historia todavía tenían que llegar. En agosto de 1998, el nuevo régimen fue desafiado por una rebelión apoyada por Uganda y Ruanda, que entraron al país. A pesar de que tropas de Zimbabwe, Namibia, Angola, Chad y Sudán apoyaron el régimen de Kabila, el conflicto se acabó convirtiendo en una guerra devastadora. Al principio del 2006, se informó de que más de cuatro millones de personas habían perdido la vida en los combates que tuvieron sitio desde el inicio de este conflicto. Una de estas personas, de hecho, fue el mismo Kabila. El año 2001 fue asesinado y su hijo Joseph Kabila cogió las riendas del país e instauró un gobierno de transición que incluía a los líderes de los diferentes grupos rebeldes con el cargo de vicepresidente. A partir de aquí, se iniciaron unas negociaciones para acabar con el conflicto y sacaron el Congo de las tinieblas para conducirlo hacia una situación de paz y democracia.


Cronologia año  2006
20 de febrero. Entra en vigor la nueva Constitución.

22 de febrero. Congo convoca las primeras elecciones libres en 40 años para el día 29 de abril.

22 de marzo. Kofi Annan subraya la relevancia de las elecciones.

24 de marzo. Joseph Kabila presenta la candidatura a las presidenciales del Congo.

2 de mayo. Las elecciones se emplean al 30 de julio.

29 de junio. Empieza la histórica campaña electoral.

25 de julio. La Comunidad internacional apela a la participación de cara a los comicios.

27 de julio. La campaña de las primeras elecciones multipartidistas del Congo en 40 años se cierra con tensión.

28 de julio. 4.000 guerrilleros abandonan las armas para facilitar el transcurso de las elecciones.

30 de julio. Los congoleños participan en unas elecciones pluripartidistas por primera vez en cuarenta años.

21 de agosto. Se hacen públicos los resultados de las elecciones y, por lo tanto, que Kabila y Bemba se tendrán que disputar la presidencia en una segunda vuelta el

29 de octubre.

24 de agosto. Se firmar un alto al fuego por los tiroteos que habían empezado a causa de los resultados electorales.

13 de septiembre. Los dos aspirantes a la presidencia del Congo se reúnen cara a cara.

27 de octubre. La ONU exige calma y transparencia de caras a la segunda vuelta de los comicios.

29 de octubre. Los congoleños van a las urnas para escoger entre Bemba o Kabila.

31 de octubre. Observadores internacionales elogian el proceso electoral.

6 de noviembre. Kabila lidera los resultados preliminares.

16 de noviembre. Kabila es proclamado vencedor de las elecciones presidenciales con el 60% de los votos. Bemba no lo acepta y presenta una demanda jurídica en contra de los resultados.

21 de noviembre. Aumenta el caos después de la publicación de los resultados.

23 de noviembre. Obligan a 50 militares simpatizantes de Bemba a abandonar la capital para frenar los enfrentamientos.

27 de noviembre. El Supremo confirma que Kabila es el ganador de las elecciones.

6 de diciembre. Kabila toma posesión del cargo de presidente.

 


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