Anuario 2006
Zimbabue
"Mugabe alarga su mandato hasta 2010"
Martí Cortadellas

El 15 de diciembre, el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, anunció que aplazaría dos años las elecciones presidenciales previstas para el 2008. Así pues, sin convocar ningún referéndum ni consultarlo a la oposición, Mugabe decidió que los comicios se celebrarían juntamente con los parlamentarios del año 2010 i así de pasada se recortarían cuestos que representaba llevar a cabo la dos elecciones por separado. Además, el líder zimbabwense también redujo el mandato del presidente de cinco a seis años. Muchos analistas internacionales creen que esta es una estrategia del partido gobernante, ZANU-PF, para ganar tiempo en la recerca de un sucesor de Mugabe. Aunque el líder ya hacía tiempo que havia anunciado su retirada de la política para el año 2008, el día que hizo pública la prolongación de su mandato explicó que no se retiraba porqué, dadas las circunstancias, su partido se resentiría.
El año 2005 el ZANU-PF ganó las elecciones parlamentarias con una victoria contundente, ya que obtuvo una mayoría de dos tercios y, por tanto, suficiente poder para modelar la Constitución a su gusto. De todas formas, pero, el partido ya hace tiempo que esta en una situación de crisis, ya que todo parece indicar que hay dos polos que no terminan de llegar a un acuerdo para cerrar el capítulo de la sucesión: los partidarios de la actual vicepresidenta, Joyce Mujuru, y los del Ministro de Vivienda Rural, Emmerson Mnangagwa.

El temor de que la crisis termine de explotar con la retirada del presidente Mugabe está bastante extendido y, de hecho, des de hace tiempo que se preveía alguna mesura de este tipo. El pasado día 6 de noviembre, por ejemplo, el diario independiente The Zimbabwean atribuyó el hecho que la mansión privada de Mugabe, situada a un lujoso barrio de la capital del país, Harare, se hubiera convertido en un refugio a prueva de bombas con la voluntad del presidente de no cumplir la promesa de abandonar el poder el año 2008.

Este diario también informó que hasta los mismos miembros del ZANU-PF tenían que someterse a estrictas mesuras de seguridad para entrar y aventuró la hipótesis de que aquella actitud de desconfianza hacia la gente de su alrededor significaba qe Mugabe estaba dispuesto a pagar cualquier precio para seguir ejerciendo su cargo.



Casi tres decenios en el poder

El actual presidente de Zimbabwe comenzó a gobernar el país el año de su independencia, el 1980. Progresivamente, fue concentrando el poder y eliminando la oposición. El 1992, aprobó la Land Acquisition Act, una ley que permitía la adquisición forzosa de la tierra por parte del Gobierno. Su objetivo era facilitar la redistribución y la devolución de la tierra, propiedad de los europeos que vivieron en el país durante la época colonial, a los africanos. La publicación de las primeras listas de granjas a expropiar provocó grandes protestas por parte de los propietarios blancos. Pero la mesura finalmente no se pudo llevar a cabo y todos los intentos que Mugabe hizo durante los años posteriores fueron frustrados por la manca de fondo o la presión internacional.

El año 2000, Mugabe sometió a referéndum un proyecto de reforma constitucional que incrementaba los poderes del presidente y le permitía confiscar las granjas. A pesar que esta fue la primera derrota del líder de Zimbabwe a las urnas, grupos de militantes del ZANU-PF no se echaron atrás y iniciaron una ocupación de granjas de forma violenta.

Por otro lado, la participación de Zimbabwe en la guerra de la República Democrática del Congo significó un gasto de millones de dólares para la economía del país y generó el rechazo de gran parte de la población. Así pues, para asegurarse un nuevo mandato presidencial, Mugabe empezó a aprobar leyes que restringían las libertades de la oposición y la financiación de partidos des del extranjero. Además, también se dieron ataques contra el poder judicial y la prensa.

Y llegaron las últimas elecciones, el año 2002, y Mugabe volvió a salir escogido presidente. A pesar de todo, las denuncias de fraude del principal partido de la oposición, Movimiento por el Cambio Democrático (MCD), de los observadores independientes y de la totalidad de la comunidad internacional complicaron la tarea de Mugabe, y su partido tubo que empezar a hacer frente a una oposición cada vez más extendida tanto al interior como al exterior del país.

Precisamente, el 16 de enero del 2006, Morgan Tsvangirai, líder del MCD, apeló al Tribunal Supremo para obtener el resultado real de los controvertidos comicios y convocar unos de nuevos con urgencia.

Ya hace tiempo, pues, que Zimbabwe se encuentra en una situación crítica. El pasado 31 de enero, representantes de diferentes ONG y sindicatos culparon a la Administración de Mugabe del mal estado del país y de aferrarse a la Constitución vieja para mantener el poder. A banda de esto, el partido de Mugabe ha protagonizado una serie de oscuros capítulos políticos que no han hecho nada más que alimentar todavía más el descontentamiento de la población.



Las últimas políticas del presidente Mugabe

El pasado 31 de mayo Amnistía Internacional hizo públicas unas imágenes que mostraban la destrucción total de comunidades de Zimbabwe y eran una clara muestra del impacto devastador de la política de demoliciones de viviendas utilizada por el Gobierno de Mugabe.

La organización encargó las imágenes para demostrar la destrucción de un barrio nombrado Porta Farm y que contaba con escuelas, centros infantiles y una mezquita. Estas grabaciones, sin embargo, no sólo muestran la transformación de la comunidad en una zona de escombros, sino que también son una prueba gráfica de los desalojamientos forzados que llevaron a cabo las autoridades. En junio del 2005, agentes de la policía se presentaron en este barrio y dieron 24 horas para que todos sus habitantes abandonaran las viviendas. Los vecinos, pues, sólo pudieron hacer que resignarse y ver cómo sus casas quedaban reducidas a runas en pleno invierno y en un momento en el que los alimentos eran escasos.

Pero ésta no era la primera vez que el Gobierno realizaba expropiaciones de este tipo. El de Puerta Hambre sólo fue un capítulo más de la denominada operación "Murambatsvina" (sacar las basuras), que tiene el objetivo de debilitar los centros de influencia de la oposición. Durante todo el año 2005, se calcula que case un millón de zimbabwenses fueron expulsados de sus casas.

Todas estas políticas tampoco pasaron desapercibidas para la Unión Europea, que, el pasado día 8 de septiembre, instó en el Consejo de Seguridad de la ONU a informar con urgencia sobre los derechos humanos y la situación política en Zimbabwe, un primer paso habitual para que la ONU tome medidas en contra de un Estado.

La resolución que presentó el Parlamento Europeo, sin embargo, no sólo condenaba contundentemente la operación "Murambatsvina", sino que criticaba toda la "penosa situación" humanitaria, política y económica que vive el país y remarcaba que la "dictadura de Mugabe" se mantenía gracias a una opresión implacable a la población de Zimbabwe.

De hecho, cinco días después de la redacción de este informe los sindicatos del país habían convocado manifestaciones para protestar contra las políticas del Gobierno. El acto, sin embargo, sólo sirvió para ver cómo la policía acordonaba los puntos de protesta y detenía a los líderes sindicales. Mugabe ya había avisado con anterioridad que consideraba ilegales las protestas y que las fuerzas de seguridad se enfrentarían con los manifestantes.

Esta, pero, no era la primera vez que el Gobierno de Mugabe atentaba contra la libertad de expresión de los habitantes del país. El pasado mes de mayo, por ejemplo, se aprobó un proyecto de ley que permitía que las autoridades intervinieran llamadas telefónicas y correos a los ciudadanos sin el permiso de los tribunales. La noticia se extendió rápidamente entre los profesionales del mundo de la comunicación, noticiarios internacionales de primera línea hicieron referencia de esto y organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunciaron el nuevo proyecto de ley alegando que atentaba claramente contra la libertad de expresión, puesto que dificultaba la comunicación entre activistas y periodistas y, consecuentemente, la posibilitad de informar sobre la corrupción y los abusos de los derechos humanos que vive el país africano.

Por este motivo, el pasado 3 de noviembre la organización Human Rights Watch publicó un informe donde se revelaba que el Gobierno de Zimbabwe utilizaba prácticas represivas, que incluso habían llegado a la tortura, para acabar con el descontentamiento hacia las políticas sociales y económicas de Mugabe.

El documento recuerda que en Zimbabwe la libertad de expresión está gravemente restringida y que, a pesar de que las garantías constitucionales la protegen, el Gobierno de Mugabe disfruta de un marco legislativo que obstaculiza la capacidad de los periodistas y de los medios de comunicación para informar libremente. Es un hecho público que los profesionales de la comunicación también reciben rutinarias intimidaciones verbales, agresiones físicas o detenciones por parte de la policía.


El país con la inflación más alta del mundo

El 12 de mayo la Oficina Central de Estadísticas informó que la tasa d'inflación de Zimbabwe había superado el 1.000%. De hecho, la nación africana ya hacía tiempo que se había convertido en el país del mundo con la tasa d'inflación más elevada. El pasado mas de febrero, el índice de inflación del país era del 600% y las autoridades de Zimbabwe emitieron un billete de 50.000 dólares para hacer frente al problema. Esta decisión, pero, tan sólo añadió otro fracaso en el capítulo de políticas económicas del régimen de Mugabe, ya que la moneda local continuó perdiendo valor vertiginosamente ante la escasez de intercambios extranjeros. El Gobierno del país africano, que culpa a las sanciones occidentales de la frágil situación económica (que, entre muchas otras cosas, incluyen un embargo de ventas al país o la prohibición de que los dirigentes del ZANU-PF puedan viajar a Europa), respondió a la crisis anunciando la inminente introducción de una nueva moneda al mercado. Al mismo tiempo, Zimbabwe también hizo frente a un escaso abastamiento de combustibles (que el día 2 de junio Mugabe intentó solucionar firmando un acuerdo comercial para recibir recursos energéticos de Guinea Ecuatorial), a la notable falta de alimentos y a una desorbitada tasa del paro, que ronda el 70%.


Cronologia año  2006
16 de enero. El líder del principal partido de la oposición, Morgan Tsvangirai, recurre al Tribunal Supremo para obtener el resultado real de los comicios presidenciales del año 2002 y convocar unos de nuevos urgentemente.

31 de enero. Representantes de diferentes ONG y sindicatos culpan a la Administración de Mugabe del mal estado del país.

3 de febrero. Las autoridades del país emiten un nuevo billete de 50.000 dólares para hacer frente a la alta inflación.

12 de mayo. La inflación de Zimbabwe supera el 1000%

26 de mayo. El gobierno de Zimbabwe aprueba un proyecto de ley que dará via libre a las autoridades para intervenir las llamadas telefónicas y los correos electrónicos.

31 de mayo. Amnistía Internacional hace públicas unas imágenes que demuestran el impacto devastador de la política de demoliciones de viviendas empleada por el Gobierno de Mugabe.

2 de junio. Mugabe firma un acuerdo comercial para recibir recursos energéticos de Guinea Ecuatorial.

8 de septiembre. La UE insta al Consejo de Seguridad de la ONU a informar con urgencia de la situación política de Zimbabwe.

14 de septiembre. El gobierno reduce las manifestaciones de protesta en contra de las políticas económicas y de derechos humanos.

3 de noviembre. La organización Human Right Watch denuncia las prácticas represivas del Gobierno y asegura que incluso han llegado a la tortura.

6 de noviembre. El “The Zimbabwean” anuncia que Mugabe se está construyendo un refugio a prueba de bombas.

15 de diciembre. Robert Mugabe anuncia que aplazará dos años las elecciones presidenciales previstas para el año 2008.

 


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull