Anuario 2006
Uzbekistán
"Uzbekistán cambia de aliados en apenas un año"
Miguel Ángel Albújar

En enero de 2006 Uzbekistán pasó a formar parte de la Comunidad Económica Euroasiática (CEE). Se trata de una organización para la cooperación comercial y aduanera de todos sus miembros. En la actualidad está formada por Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán. También participa en el desarrollo de una política económica común y en la elaboración de un mercado estable entre sus países miembros. En 2003 la CEE recibió la condición de observador en la Asamblea General de la ONU. 
En enero de 2006 Uzbekistán pasó a formar parte de la Comunidad Económica Euroasiática (CEE). Se trata de una organización para la cooperación comercial y aduanera de todos sus miembros. En la actualidad está formada por Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán. También participa en el desarrollo de una política económica común y en la elaboración de un mercado estable entre sus países miembros. En 2003 la CEE recibió la condición de observador en la Asamblea General de la ONU.
Este ingreso en la CEE debería relacionarse con el retorno de Uzbekistán al seno de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Su salida se debió a las tensiones causadas ante la existencia de un gran número de población de etnia rusa en territorio uzbeco, a quien Moscú quería dotar de doble nacionalidad; al intento de Moscú de estrechar los lazos de los países miembros de la CEI y situar tropas en ellos. Así, en 1999 Uzbekistán suspendió su participación en la OTSC de la CEI, que databa de 1991.
Esta situación conllevó un intento por acercarse a las posiciones más occidentales de Estados Unidos: en octubre de 2001 los dos países firmaron  un acuerdo de cooperación en el que se incluía la utilización de las bases aéreas uzbecas durante la lucha contra los talibanes afganos, así como de su espacio aéreo. A esta alianza se la llamó “Puente de la Amistad”. A finales del mismo año Estados Unidos y Uzbekistán firmaron varios acuerdos bilaterales de cooperación económica. En palabras del propio Colin Powell, por entonces secretario de Estado norteamericano, y que se desplazó expresamente a la zona; Uzbekistán era un “importante aliado de la coalición contra el terrorismo” y lo seguiría siendo “durante mucho tiempo”. Ésta cooperación finalizó súbitamente a causa de la revuelta ocurrida en la región de Andijan y la posterior represión que la acompañó por parte del Gobierno en mayo de 2005.
Meses más tarde, el presidente de Uzbekistán, Islám Karímov, selló con Rusia a finales del mismo año, una alianza defensiva entre los dos países que establece la defensa mutua en el caso de que una de las partes sea agredida por un tercero.
Todo ello parece responder a la voluntad de estrechar lazos entre los países miembros de la CEI llevada a cabo por el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, quien ya ha declarado en numerosas ocasiones que, para establecer una alianza fiable, refiriéndose a la CEE, primero era necesario una política económica común entre todos sus miembros. Sin duda, bajo esta premisa se entiende que Uzbekistán haya seguido la misma tendencia que la Federación Rusa en cuanto al precio de hidrocarburos se refiere: así, en octubre de 2006 anunciaba su intención de doblar el precio del gas suministrado a Tayikistán. Curiosamente, días antes, Ucrania había anunciado su intención de importar gas de países alternativos a Rusia, entre ellos Uzbekistán.
Las inversiones estadounidenses interrumpidas a causa de los hechos de Andijan se vieron sustituidas por los intereses rusos y chinos. A principios de enero, la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), de la cual Uzbekistán es miembro desde junio de 2001, anunciaba la creación de un grupo interestatal de trabajo para asuntos energéticos. A esta declaración se le unía el anuncio a finales de enero de una mayor colaboración bilateral entre Moscú y Tashkent, capital de Uzbekistán, sobre materia energética. El 12 de junio se anunciaba a los medios internacionales que la empresa china CNODC sería la encarga de explotar las reservas de gas y el petróleo de Uzbekistán hasta 2010. La concentración empresarial y económica tanto de Rusia como de China habían desplazado a las inversiones occidentales encabezadas por Estados Unidos.

La forma de hacer política del presidente uzbeco
Islam Karimov resulta una figura trágicamente típica en las repúblicas ex soviéticas de Asia central. Miembro del Partido Comunista desde joven, una vez en las esferas de poder su ascenso fue continuado hasta llegar a la presidencia de Uzbekistán durante los últimos estertores de la Unión Soviética. Mediante la manipulación de elecciones, la encarcelación de rivales políticas y su posterior tortura y desaparición, en 1995 consiguió extender el periodo de gobierno hasta el año 2000. Estados Unidos calificó las elecciones del 1995 como fraudulentas. Sin embargo, después del atentado del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas, Karimov recibió el apoyo occidental fruto de la llamada “cruzada contra el terrorismo internacional” del presidente George Bush. En 2001, pese a las denuncias internacionales de fraude e irregularidades democráticas cometidas por el Gobierno de Uzbekistán, EEUU instaló una base militar en la zona aceptando implícitamente el régimen de Karimov. El Gobierno de Karimov, gracias a las facilidades dadas al Ejército estadounidense en la guerra Afganistán para establecer en la zona sus principales bases de operaciones, obtuvo manga ancha en cuanto al trato dispensado a la oposición. Cierto es que la mayoría de la oposición es de carácter musulmana: el Movimiento Islámico Musulmán (IMU) mantiene estrechas relaciones con Al Qaeda y sus bases ideológicas residen en la visión wahabí del Islam, originarias de Arabia Saudí. La mayoría de sus miembros han combatido en los campos de batalla de Tayikistán y Afganistán. Esta forma de entender el Islam es minoritaria en Uzbekistán. Por otro lado, también existe la vía sufí del Islam, tradicional de la zona, mucho más moderada que la wahabí y mayoritaria en el país. Tiene como finalidad última acceder al conocimiento de Alá directamente y no por medio de una única revelación, contenida en el Corán. No obstante, es necesario recordar que fue el propio Karimov quien abonó el campo a una ideología islámica radical al acabar violentamente con la oposición laica surgida en 1992. Aun así, a raíz de la represión llevada a cabo en Andijan, situada en la parte más oriental del país, en 2005, ante las críticas masivas por parte de la opinión internacional, Estados Unidos interrumpió el trato de favor mantenido hasta el momento con el dictador. Éste, como respuesta, realizó un significativo viraje de alianzas reactivando y estrechando sus relaciones con Rusia y China.
La política del Gobierno de Tashkent con relación a las organizaciones humanitarias establecidas en la región parece muy clara: El 17 de enero, el Gobierno de Karimov ordenó suspender las actividades de la ONG norteamericana proderechos humanos Freedom Home, acusándola de promover intereses occidentales. Más tarde, el 17 de abril de 2006, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) cerró sus oficinas en el país después de denunciar numerosas deportaciones forzosas de uzbecos que habían huido del país. Según esta organización, además de otras como Amnistía Internacional, Rusia, Ucrania y Kirguistán retornaron a Uzbekistán a todos los solicitantes de asilo  pese a la advertencia de los afectados de ser torturados. Es reseñable destacar que todos estos países reciben suministros de gas y petróleo de Uzbekistán. Los enfrentamientos entre el Gobierno del presidente Karímov y las ONG instaladas en la región han sido continuos desde la revuelta producida en Andijan, cerca de la frontera con Kirguistán, y las posteriores acusaciones de represión indiscriminada a la población civil por parte de las fuerzas armadas uzbecas.

Las presión internacional castiga los hechos de Andijan
A mediados de mayo de 2005, un grupo no identificado de hombres asaltó la prisión de la ciudad de Andijan, capital de esta región del Valle de Fergana, situado en la zona más oriental del país y con una población de 350 mil habitantes. Posteriormente, liberaron algunos de sus ocupantes y tomaron al asalto la alcaldía. Como reacción a la insurrección, el Gobierno envió fuerzas armadas que abrieron fuego contra los manifestantes. Ésta versión es rechazada por las autoridades uzbecas, quienes acusan a la prensa occidental de falsear los hechos. La entrada de los militares uzbecos supuso la expulsión de las ONG establecidas en el lugar así como de todos los periodistas, a quienes se les prohibió la entrada en la ciudad mientras durasen los disturbios. Pese a todas las medidas, una semana más tarde, el Comité de la Cruz Roja Internacional y algunos medios de comunicación denunciaron el asesinato de entre 500 y 1.000 personas. Tashkent tan sólo reconoció 187 muertos. En septiembre del mismo año se iniciaron los juicios contra los cabecillas de la llamada “insurrección armada”, según la versión de Tashkent. Karímov se negó a abrir una investigación internacional independiente sobre los hechos de Andijan. Los abogados defensores fueron asignados por el Estado, quien en este caso era parte directamente afectada del proceso. Los acusados se declararon culpables y fueron condenados a penas que oscilaban entre los 15 y los 20 años de cárcel por terrorismo islámico internacional. A mediados de junio de 2006, la Fiscalia General ratificó las penas contra todos los condenados. Tras la lectura del veredicto, los jueces acusaron a la CNN y a Associated Press de promover un complot mediático en contra de los intereses del país. Ante estos hechos, la UE decretó un embargo a la importación de armas a Uzbekistán y prohibió durante un año que ninguno de los responsables uzbecos en los hechos pisase suelo de los países miembros. Esto incluía tanto el ministro de Defensa como el de Interior. En octubre de 2006, el Parlamento Europeo aprobaba una resolución en la que pedía al Consejo de Europa la prórroga durante doce meses más de las sanciones impuestas a la república ex soviética. Además, hacia ampliable la prohibición de extensión de visado de la UE no sólo a los ministros de Interior y Defensa, sino también el de Justicia, el fiscal general, el jefe de los servicios de seguridad nacional, el gobernador regional de Andijan e incluso el propio Islam Karimov. Finalmente, pedían el bloqueo de activos a todas las personas sancionadas con el fin de imposibilitarlos al acceso de ninguno que pudiesen tener en la UE ni utilizar el sistema bancario de los países miembros.

Paupérrima situación económica
La transición de una economía soviética a una de tintes capitalistas ha resultado un duro golpe para la población uzbeca. El cambio profundo sufrido en las estructuras económicas ha causado serios daños en servicios sociales básicos como la educación o la sanidad. Tanto las donaciones de países extranjeros como de ONG suponen un flotador indispensable aunque insuficiente para las clases más pobres; así lo demuestran la entrega de equipo médico al Ministerio de Sanidad por parte de UNICEF a finales de febrero o su posterior campaña de vacunación a nivel nacional para suministrar vitaminas a la población en agosto. Otro ejemplo muy revelador es la cesión de China de material médico destinado al nuevo centro prenatal del Ministerio de Sanidad uzbeco en marzo. Estos ofrecimientos no previstos por la Administración central resaltan la profunda crisis del sector público vivida en el país. El derrumbe de la economía consecuencia de una privatización salvaje ha provocado un fuerte crecimiento del desempleo y un auge de la economía sumergida. Paradójicamente, mientras el crecimiento anual de los últimos 7 años roza el 0,3%, el Gobierno de Karímov anunciaba a principios de abril que el crecimiento de la economía estaba previsto en cerca de un 6% durante 2006. Según el Banco Mundial, entre 1994 y 2004, el 17% de la población estaba obligada a vivir con menos de un dólar al día. Extendida en todos los sectores de la sociedad, la corrupción impide el crecimiento económico y un reparto algo más justo de la riqueza. La revista “The Economist”, en su clasificación mundial de países según la calidad de vida de los ciudadanos, ubicaba a Uzbekistán en el puesto 106, por debajo de sus vecinos Turkmenistán y Kazajstán. Cabe destacar que la deuda externa del Gobierno de Tashkent asciende aproximadamente a 5.000 millones de dólares. La migración de ciudadanos, en su mayoría hombres jóvenes, en busca de trabajo hacia Rusia y  Kazajstán ha aumentado significativamente los últimos años. Las divisas suministradas por los emigrantes resultan un pilar fundamental de la economía uzbeca. Por otro lado, la auténtica prosperidad de Uzbekistán reside en la gran riqueza de recursos materiales que posee en el interior de sus fronteras. Goza de unas reservas de petróleo de 600 millones de barriles, su capacidad de extracción diaria es de 152 mil barriles. En cuanto a las reservas de gas se refiere, las cifras alcanza los 1.875 mil millones de metros cúbicos, y destina a la exportación 6,5 millones de metros cúbicos, que van a parar en su mayor parte a Rusia y China. Aunque, también destina, en menor medida, parte de su producción a Turquía, Ucrania, Bangladesh, Polonia y Tayikistán. En un futuro próximo, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), está prevista la construcción de un gasoducto que tendrá su origen en las ricas regiones de Aktau y Atyrau, en la costa nordeste del Mar Caspio, en Kazajstán, y atravesará todo el territorio de Uzbekistán con destino a China, Japón y Corea del Sur. Sin embargo, pese a esta riqueza en materias energéticas, la industria parece depender en demasía de las exportaciones agrícolas, como el cultivo del algodón impulsado durante los años 60 y causante directo de la catástrofe del Mar de Aral.


El mal del mar de Aral

A principios del mes de marzo, UNICEF denunció la situación de la población infantil asentada en el Mar de Aral. Antes de 1960, una media de 55.000 millones de metros cúbicos anuales ingresaban en el Mar de Aral. La aplicación de regadío para los cultivos de algodón, la mala distribución de agua y la construcción de embalses para evitar inundaciones redujeron su caudal a 7 millones de metros cúbicos entre 1981 y 1990. Como resultado, el nivel del agua se redujo más de 14 metros entre los años 1960 y 1990. Hoy día, se han extinguido veinticuatro especies marinas. La pesca, que ocupaba a 60 mil personas y producía 44 toneladas anuales de pescado, ha desaparecido completamente. Reveladoras resultaron las fotografías hechas públicas en julio por la Agencia Espacial Europea (ESA), en la que se podía observar cómo el Mar de Aral en los últimos 40 años había perdido alrededor del 50% de su superficie, pese a continuar siendo una de las cuatro masas líquidas más grandes del mundo. Las mezclas de polvo salado procedente del fondo marino, transportadas por el viento hasta las tierras de cultivo adyacentes, están acabando con la fertilidad del suelo. La concentración de sales y substancias tóxicas procedentes de los bajos caudales del río han contaminado los recursos hídricos de la zona y son los causantes del aumento anormal de enfermedades en la población. Los habitantes de la zona han visto cómo, en pocas décadas, han perdido una forma de subsistencia milenaria. Para la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) los habitantes de la costa del Mar de Aral se han convertido en “refugiados medioambientales”.


Cronologia año  2006
17 de enero. Uzbekistán ordena suspender las actividades de la ONG extranjera pro derechos humanos Freedom Home.

19 de enero. Uzbekistán se integra en la Comunidad Económica Euroasiática (CEE).

25 de enero. El ingreso de Uzbekistán en la Comunidad Económica Euroasiática cambiará la distribución de votos dentro de la misma.

30 de enero. La nueva vía férrea reducirá drásticamente el tiempo de viaje entre Tashkent y Andijan.

10 de febrero. El Parlamento uzbeco ratifica el acuerdo con la Comunidad Económica Euroasiática.

15 de febrero. Científicos uzbecos inventan un nuevo dispositivo para la detección de drogas.

22 de febrero. UNICEF entrega equipo médico al ministerio de sanidad uzbeco.

2 de marzo. UNICEF denuncia la situación sanitaria de los niños de la región del mar de Aral.

17 de marzo. Rusia finaliza la construcción de un observatorio radioespacial “Suffa” en Uzbekistán.

24 de marzo. China cede equipo médico para el nuevo centro prenatal del Ministerio de Sanidad uzbeco.

30 de marzo. Corea del Sur y Uzbekistán firman un memorando de colaboración comercial.

11 de abril. El presidente de Uzbekistán, Islam Karimov, nombra nuevo ministro de Economía a Vyaacheslav Golyshev.

13 de mayo. Cinco muertos en choques armados en la frontera de Kirguizistán.

12 de junio. Uzbekistán ofrece incentivos a la industria textil pakistaní para estacionar sus unidades de producción. La empresa china CNODC explotará el gas y el petróleo de Uzbekistán.

17 de junio. Según la Fiscalía General de Uzbekistán los sucesos de Andijan fueron obra de terroristas internacionales.

7 de julio. El presidente uzbeco se prepara para abolir la pena capital.

22 de agosto. 11.000 familias kazajas serán repobladas de Uzbekistán a Kazajstán. UNICEF realiza una campaña a nivel nacional para suplementar a los ciudadanos de vitamina A.

23 de agosto. Comienza la feria “Made in Uzbekistán 2006” en Tashken.

10 de octubre. Uzbekistán doblará el precio del gas destinado a Tayikistán.

12 de octubre. Islam Karimov ofrece el 35 por ciento de la producción de carbón a Rusia. Uzbekistán elevará el precio del gas destinado a exportación partir del 1 de enero.


 


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