Anuario 2006
Corea del Sur
"El Ejecutivo de Roh Moo-Hyun pierde popularidad en las urnas y frena la política de distensión con el Norte"
Anna Bernadó

La Administración del presidente de Corea del Sur, Roh Moo-Hyun, sufrió una importante derrota en las elecciones locales de este año, celebradas en mayo, en las que sólo obtuvo uno de los 16 puestos de alcalde y gobernador que se jugaba en las grandes ciudades y provincias. Los comicios locales han puesto en evidencia la pérdida de popularidad del partido gobernante, que se ha ido acentuando a medida que ha ido avanzando el año. El ensayo atómico que Pyongyang realizó el 9 de octubre también tuvo notables repercusiones dentro del Gobierno. Roh tuvo que asumir las dimisiones del ministro de Defensa, Yoon Kwang-ung, y del de Unificación –que se encarga de las relaciones con Pyongyang–, Lee Jong-seok, así como cubrir la vacante del ministro de Exteriores, Ban ki-moon, designado como sucesor de Kofi Annan y que asumirá las riendas de la secretaria general de las Naciones Unidas a partir del uno de enero de 2007. Estos cambios, junto con el nombramiento de Han Myeong-sook, ex ministra de Medio Ambiente y de Igualdad de Género, como primera ministra del país (se trata de la primera mujer en asumir el cargo), han renovado la cúpula de poder en Corea del Sur.
Los analistas aseguran que las remodelaciones del Ejecutivo que se han dado a lo largo del año van dirigidas a reforzar la Administración de Roh de cara a las elecciones presidenciales que tendrán lugar en diciembre de 2007. Los sondeos indican que el actual presidente está perdiendo popularidad, hecho que quedó reflejado en las elecciones locales que se celebraron a finales de mayo. El partido gobernante, el Uri, sufrió “una derrota catastrófica histórica”, según la agencia surcoreana Yonhap. El partido del presidente del país sólo obtuvo uno de los 16 puestos de alcalde y gobernador, mientras que el Gran Partido Nacional (GPN), la primera fuerza de la oposición, consiguió 12 ciudades. Dos de las restantes fueron a parar a un pequeño partido opositor, y una a un candidato independiente. En los comicios fueron elegidos los alcaldes y los gobernadores de siete ciudades importantes, incluidas Seúl y Busán, junto con nueve provincias, 230 jefes de municipio y 3.621 miembros de concejos municipales.
La agencia de noticias nacional Yonhap apuntó que la derrota del partido gobernante se debía principalmente al “fracaso de la política económica”.  En los últimos tres años de mandato del presidente Roh, el crecimiento económico de la República de Corea fue de 4%, cifra que contrasta con las altas tasas de crecimiento registradas en los años anteriores. Los altos precios del petróleo, la revaluación de la moneda surcoreana y, sobre todo, la política de bienes inmuebles aplicada por el Gobierno fueron las causas directas de estos resultados económicos, según la agencia. Desde el año pasado, el Ejecutivo de Roh decretó una serie de políticas de reajuste y control sobre las casas con el fin de impedir la tendencia alcista de los precios en el sector. Las medidas adoptadas al respecto, como los altos impuestos, hicieron que muchos surcoreanos no fueran capaces de soportar las cargas tributarias relacionadas con la compra y venta de los inmuebles. En las ciudades de Seúl, Kyonggi-Do y Inchon, donde está concentrado gran parte del mercado inmobiliario, el GPN obtuvo 63 cargos, mientras que el partido Uri no consiguió ninguno.
Estos comicios, que son los últimos antes de las próximas elecciones presidenciales, son vistos como una especie de referéndum a falta de un año para que finalice la legislatura del Presidente Roh, quien actualmente se encuentra en el cuarto ejercicio de su mandato –las elecciones se celebran cada cinco años–. El diario surcoreano “Yomiuri Shimbun” aseguraba que con esta victoria, el Partido Hannara (Gran Partido Nacional o GPN), principal partido opositor, “se ha asegurado un importante punto de apoyo en su escalada al poder” en la elección presidencial.

Cambios y más cambios
Una de las novedades importantes de este año al frente de la Administración surcoreana es Han Myeong-sook, ex ministra de Medio Ambiente y de Igualdad de Género, que fue nombrada como primera ministra el 20 de abril. Se trata de la primera vez en la historia de Corea que una mujer ocupa el segundo cargo político de la nación. Han es licenciada en Lengua Literatura Francesas por la Universidad de Mujeres Ewha, centro en el que también realizó un master en Estudios de la Mujer y del que ha sido decana. Ex presa política, fue condenada a dos años de cárcel, en 1979 bajo la dictadura militar, por su activismo democrático y está considerada la “abuela del feminismo” en Corea del Sur. También es abogada de formación y miembro del partido gobernante Uri. Ha ejercido numerosos cargos públicos: entre enero de 2001 y febrero de 2003 ocupó la cartera de Igualdad de Género, y de febrero de 2003 a febrero de 2004 la de Medio Ambiente.

Sin  embargo, ésta no ha sido la única novedad en la Administración surcoreana. La prueba nuclear de Corea del Norte, junto con la salida del Gabinete del ex ministro de Exteriores, Ban Ki-moon, elegido como nuevo secretario general de las Naciones Unidas, provocaron en octubre una remodelación del Ejecutivo de Roh. Días después del test atómico de Pyongyang, el ministro de Defensa, Yoon Kwang-ung, presentó su dimisión al volver de una reunión con Donald Rumsfeld. El por entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, le reafirmó el compromiso de Washington con la seguridad de Corea del Sur y pidió a Seúl que tome parte de la PSI, a la que no está adherido este país. Un día más tarde, el ministro surcoreano de Unificación –Ministerio que se encarga de coordinar todas las actuaciones que tienen que ver con Corea del Norte–, Lee Jong-seok, anunció que también había pedido la dimisión al presidente Roh Moo-hyun, debido a las críticas que recibió su gestión después de que Corea del Norte efectuara su primera prueba nuclear. Respondiendo a las protestas que recibió por su política de acercamiento a Pyongyang, considerada por los partidos de la oposición como demasiado permisiva, Lee aseguro que “como ministro de Unificación no pienso que haya cometido graves errores durante mi gestión con Corea del Norte”. “Creo que alguien más capaz que yo debería ocupar mi puesto en un momento en el que los esfuerzos y logros que hemos hecho encaminados a la paz, la seguridad en la península y la reconciliación intercoreana han sido politizados de manera imprudente”, agregó.

Según la agencia surcoreana Yonhap, estas renuncias parecían responder a una amplia reestructuración del Ejecutivo surcoreano ligada a la nueva situación de tensión provocada por la prueba nuclear norcoreana. Una fuente de la Casa Presidencial surcoreana indicó a la agencia que el presidente Roh también preparaba una remodelación del Gobierno debido a la salida del Gabinete del actual ministro de Exteriores, Ban Ki-moon, recién elegido nuevo secretario general de la ONU.

El principal asesor de seguridad nacional del presidente, Song Min-Soon, sustituyó a Ban Ki-moon en el Ministerio de Asuntos Exteriores, y Lee Jae-Joung, ex diputado del partido Uri, fue designado ministro de Unificación. El jefe del Estado Mayor del Ejército, Kim Jang-Soo, fue nombrado nuevo ministro de Defensa en sustitución de Yoon Kwang-ung. Asimismo, el presidente designó como director de la Agencia Nacional de Inteligencia, Kim Man-Bok, hasta entonces subdirector primero.
Una de las medidas económicas que el Gobierno está intentado llevar a cabo y que también ha restado muchos puntos al Ejecutivo de Roh este año ha sido la posibilidad de eliminar o reducir los aranceles en el comercio bilateral entre Corea del Sur y Estados Unidos. La cuarta ronda de negociaciones entre los dos países para intentar llegar a un acuerdo tuvo lugar en octubre, en la isla turística de Jeiju, inmersa en grandes medidas de seguridad ante las numerosas manifestaciones de los opositores al tratado. El sector agrícola y la industria manufacturera de Corea del Sur son muy reticentes a la firma del documento con Estados Unidos, ya que se cree que va a provocar desempleo e importantes rebajas en los salarios. Una de las mayores inquietudes de los agricultores surcoreanos tiene que ver con el cultivo del arroz, que podría quedar arruinado si se permite la entrada libre de impuestos del grano estadounidense. Las dos partes pretendían llegar a un acuerdo a finales de año o a principios de 2007, de tal manera que el Tratado de Libre Comercio entre los dos países pudiera ser ratificado antes del 30 de junio de 2007 por los órganos legislativos de los dos países. Sin embargo, dadas las numerosas protestas que ha ocasionado la propuesta a lo largo del año, ambas partes son conscientes de que las negociaciones podrían alargarse hasta marzo del año que viene.

Corea del Norte frena la política de acercamiento de Seúl
El ensayo atómico que Pyongyang realizó el 9 de octubre de este año ha obligado a Corea del Sur a poner el freno en la política de deshielo que intentaba llevar a cabo con el norte de la península. Los tradicionales aliados de Seúl –Japón y Estados Unidos– lo han visto como una oportunidad para que abandone su política de integración con Pyongyang. Los intentos de acercamiento de la República de Corea, como oficialmente se designa a Corea del Sur, con la República Popular Democrática de Corea, Corea del Norte, se habían ido sucediendo a lo largo del año.
El 1 de marzo, Seúl y Pyongyang retomaron las conversaciones sobre temas militares, después de dos años de silencio. El periódico “The Korea Herald” lo calificó como “el encuentro de más alto nivel” que han realizado las dos potencias desde el final de la guerra, en 1953. La reunión se celebró en Panmunion, en la línea del armisticio, la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas. En esta zona, el 14 de marzo, el Gobierno de Seúl abrió dos nuevas oficinas de inmigración para facilitar la entrada de los más de 400 ciudadanos surcoreanos que se desplazan cada día a la nueva zona industrial que se ha creado este año en Corea del Norte, al lado de la frontera. Hasta entonces, Corea del Sur había mantenido abiertas oficinas de inmigración de carácter temporal. Las nuevas instalaciones, permanentes, pretendían crear una atmósfera de normalidad y agilizar los trámites de entrada. El responsable de inmigración surcoreano señaló que se trataba de un paso más hacia una futura unificación que permita a los coreanos desplazarse sin problemas por toda la península.
El 9 de mayo el presidente de Corea del Sur, Roh Moo-hyun, declaró que estaba dispuesto a reunirse con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Il, en un gesto destinado a desbloquear la crisis nuclear norcoreana. Aun así, a finales de mes Pyongyang canceló por sorpresa la ceremonia de inauguración de dos enlaces ferroviarios con Seúl, un golpe duro para la estrategia de acercamiento de Corea del Sur con su vecino del norte. Roh esperaba que las nuevas líneas sirvieran para preparar una nueva cumbre intercoreana al más alto nivel entre los líderes de ambas partes de la península.

Sin embargo, lo que realmente obligó a Seúl a frenar la política de deshielo con el norte fueron las pruebas con misiles y el ensayo nuclear que Pyongyang llevó a cabo. En julio Corea del Norte hizo caso omiso de las advertencias de China y de Corea del Sur, y realizó una prueba con un misil de largo alcance “Taepondong II”. Como represalia, Seúl interrumpió el envío de arroz y fertilizantes al régimen comunista. Pyongyang, a su vez, paralizó las reuniones entre familias divididas entre el norte y el sur de la frontera que había accedido a respaldar el mes anterior. No obstante, durante la tercera semana de julio, un fuerte temporal de lluvias castigó la parte norte de la península y dejó más de 10.000 personas muertas y cerca de 60.000 norcoreanos sin hogar. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU alertó de la destrucción de 30.000 hectáreas de cultivo en Corea del Norte y la pérdida de 100.000 toneladas de comida. Aunque Pyongyang se negó a aceptar ayuda humanitaria para las víctimas de las inundaciones, se vio obligado a pedir comida para las víctimas a su vecino del sur, hecho que rebajó bastante las tensiones en la península. Corea del Sur suavizó su postura, aunque sólo mandó la mitad de las 100.000 toneladas de alimentos que había prometido enviar como ayuda “de emergencia”.

El 9 de octubre de 2006, Corea del Norte realizó la primera prueba nuclear subterránea de su historia. Seúl se puso de inmediato en alerta y advirtió a Pyongyang que su Ejército tenía “capacidad suficiente para afrontar cualquier provocación por parte del norte”. El debate sobre si Corea del Sur se sumaba a las sanciones internacionales al régimen comunista aumentó de forma notable las tensiones en la península. El 19 de octubre llegaron a Seúl la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, y el ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Taro Aso, con una exigencia para Corea del Sur: que pusiera fin a su política de deshielo con el Corea del Norte y que se sumara a la llamada Proliferation Security Initiative (PSI), el mecanismo que el actual embajador de Washington ante la ONU, John Bolton, creó en 2003, primero con Australia y luego con treinta países más, para inspeccionar militarmente cualquier mercante coreano sospechoso. Una medida que, por el momento, ni Seúl ni Pequín se han atrevido a implantar por temor a incrementar la tensión en la crisis.

Tensiones con Japón
La prueba nuclear de Corea del Norte no ha sido el único motivo que este año ha generado tensiones a nivel internacional para Corea del Sur, sobretodo con sus tradicionales aliados. Las relaciones entre Seúl y la Administración de Japón han empeorado de forma notable debido a la disputa de las islas Dokdo (nombre con el que son conocidas en Corea), situadas en el Mar del Este y sobre las que, tanto Seúl como Tokio, reclaman su soberanía. Actualmente, la zona, que comprende 91 islas e islotes rocosos de diverso tamaño –el islote mayor tiene sólo 0,18 kilómetros cuadrados de superficie–, se encuentra bajo control de Seúl. Corea del Sur sostiene que las islas Dokdo son territorio surcoreano desde hace 1.500 años y asegura que no tolerará ninguna provocación de Japón sobre su soberanía. Tokio, por su parte, pretende hacerse con los ricos recursos marinos de las islas Takeshima (nombre con el que son conocidas en Japón) y su amplia área adyacente.  

Quien posea la soberanía de estos islotes podrá contar con  centenares de miles de kilómetros cuadrados de aguas como Zonas Económicas Exclusivas marítimas (ZEE). Según la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar, las Zonas Económicas Exclusivas marítimas conceden al Estado ribereño y soberano de las islas el derecho a explorar, explotar, conservar y administrar todos los recursos, tales como la pesca, el petróleo o el gas, de las aguas y de los fondos marinos de su plataforma continental, normalmente hasta 200 millas marinas desde su litoral.

La crisis en cuestión se desató el 20 de abril de este año, cuando Japón envió dos barcos de investigación científica a aguas cercanas a la zona en disputa para realizar estudios marítimos. Corea del Sur, que lo consideró como una provocación abierta, decidió desplegar una flota de veinte patrulleras y otros buques armados para impedir que los barcos nipones accedieran a la zona. El 22 del mismo mes, representantes de las dos Administraciones se sentaron juntos para negociar una salida a la crisis. Los dos países alcanzaron un principio de acuerdo, aunque las concesiones fueron temporales y no llegaron a soluciones definitivas. La disputa se centró en la adjudicación de nombres en coreano o en japonés a los accidentes topográficos del fondo marino de la zona donde se encuentran los  islotes. Corea del Sur prometió aplazar la presentación del nombre en coreano a la Organización Hidrográfica Internacional y, a cambio, Japón se comprometió a posponer su plan de investigación en las islas y aguas cercanas.

El junio, las dos Administraciones decidieron reanudar las conversaciones sobre sus zonas económicas exclusivas en Tokio, suspendidas desde el año 2000. El único acuerdo alcanzado en esta ocasión fue que las conversaciones continaran en Seúl durante el mes de septiembre. En julio, Corea del Sur envió un barco a inpeccionar las islas, hecho que provocó que Japón presentara una protesta en la embajada surcoreana en Tokio.
La llegada al frente del Ejecutivo nipón en septiembre de Shinzo Abe, el nuevo primer ministro japonés, rebajó las tensiones entre los dos países. Abe ha priorizado desde el primer momento en su agenda internacional la mejora de las relaciones de Japón con China y Corea del Sur. Uno de los temas que generó más controversia entre el Tokio y Pequín y Seúl fueron las polémicas visitas del hasta septiembre premier japonés, Junichiro Koizumi, al santuario de Yasukuni. Se trata de un ritual que siguen los mandatarios nipones desde el fin de la segunda Guerra Mundial que consiste en visitar el santuario, considerado como el epicentro del nacionalista japonés de derechas, y que Koizumi ha realizado seis veces entre 2001 y 2006. El santuario gestiona un museo sobre la historia del Japón en honor de los soldados que lucharon por el “País del Sol Naciente”. Un video documental muestra a los visitantes del museo la conquista japonesa de Asia oriental previa a la Segunda Guerra Mundial como un esfuerzo para salvaguardar a Asia del avance imperialista de las potencias occidentales. El hecho en sí no era objeto de controversia política, ya que en Yasukuni se recordaba a todos los muertos de Japón en las guerras. Sin embargo, el 17 de octubre de 1978 empezó discretamente a venerarse a los denominados “Mártires de Showa”, 14 personas a las que el Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente consideró criminales de guerra de la Clase A. Las visitas son consideradas desde Pequín y Seúl como una provocación y constituyen uno de los principales elementos de tensión entre Japón y sus vecinos asiáticos. Por el momento, el nuevo premier, Shinzo Abe, que llegó al cargo con la reputación de ser más nacionalista que su predecesor, ha evitado pronunciarse sobre el pasado militar de Japón y no ha aclarado si visitará o no el controvertido santuario de Yasukuni.
Ladillo: Una economía “sólida”
En febrero, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) situó por primera vez, en su informe anual “Reformas de Políticas Económicas: para el crecimiento en 2006”, a la República de Corea dentro del grupo de países líderes en innovación, entre Estados Unidos, Japón, Suiza y los países nórdicos. Corea del Sur, junto con Japón, es el único país asiático que forma parte de este grupo tan reducido. Según el informe, Corea del Sur registra un buen nivel en el porcentaje del PIB destinado por las empresas al I+D y destaca la estructura industrial del país, que dedica parte importante de los recursos a la investigación. Sin embargo, el informe insta a las empresas surcoreanas a hacer un esfuerzo para cooperar con compañías extranjeras y a que reduzcan las restricciones sobre el acceso de capital de fuera del país en sus departamentos I+D. Unas demandas que también quedaron plasmadas en setiembre el último informe de Competitividad Global (2006-07) del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el que la República de Corea cayó cinco posiciones en la lista y se situó en el puesto 24, dada la poca transparencia de la Administración de Seúl y la falta de apertura de la economía surcoreana.
Precisamente, el FMI aprobó en septiembre con un 85% de los votos una reforma de la institución para aumentar el peso de economías como la china o la surcoreana, dándoles un mayor poder de voto. Una medida razonable teniendo en cuenta la evolución de las dos economías. En el caso de Seúl, en 2005 fue la undécima economía del planeta –posición que ya alcanzó en 2004–, con un producto interior bruto de 787.624 millones de dólares, según la clasificación de países por volumen de PIB que realiza cada año el Banco Mundial. Desde el año 2001, el crecimiento de Corea del Sur parece haberse estabilizado entorno al 5%, y las previsiones para el año próximo son del 5,1%. Esta estabilización de la economía has sido motivo de crítica por parte de los partidos opositores al presidente Roh, ya que, en el año 2000 y 2001, el crecimiento del producto interior bruto era próximo al 9-10%.
No obstante, desde los años 1960 hasta la actualidad, Corea del Sur ha registrado un notable crecimiento y una gran integración en la economía moderna mundial de alta tecnología. Hace cuatro décadas, su PIB per cápita era comparable con niveles en los países más pobres de África y Asia. En 2004, Corea del Sur se unió al club del billón de dólares de economías mundiales –al alcanzar los 925.100 millones de dólares de producto interior bruto– y, hoy en día, su PBI per cápita –24.200 dólares, según las estimaciones de la CIA para el 2006– es igual al de las economías menores de la Unión Europea.
Los chaebols o conglomerados de empresas contribuyeron de forma importante a este desarrollo, constituyendo la forma de organización empresarial predominante en el país. Los chaebols son grandes grupos de compañías que operan en diversos mercados, y que tienen un control financiero y operacional común. Su poder radica en su gran tamaño, basado en la conjunción de activos de diferentes compañías; en su flexibilidad, gracias a la gran movilidad de capital, tecnología y de personal entre las mismas; y en su autosuficiencia, basada en su gran diversificación.
Este año Pekín, junto con Japón y Corea del Sur, ha presentado una propuesta que podría tener una gran repercusión económica en la zona en un futuro: la creación de una Unidad Monetaria Asiática (UMA). En mayo, los ministros de Finanzas de los tres países se reunieron en el marco del encuentro anual del Banco Asiático del Desarrollo para impulsar la posibilidad de coordinar sus monedas en el que significaría un paso previo para acabar creando una moneda única. Una propuesta que cuenta con el respaldo del denominado grupo del ASEAN más tres (la Asociación de Naciones del Sureste Asiático junto con China, Japón y Corea del Sur) y pretende crear una nueva divisa similar al euro para garantizar la estabilidad monetaria en la región.
Según los datos de la CIA, la “sólida” economía de Corea del Sur, actualmente, está caracterizada por “una inflación moderada, unos índices de paro bajos, un exceso de exportación y una distribución equitativa de ingresos”. Hoy en día, la base de la economía surcoreana es el sector servicios, en un 56%, la industria, en un 40%, y, en menor medida, la agricultura, en un 3,3%. Tradicionalmente, la economía de Corea del Sur estaba basada casi íntegramente en la agricultura, pero desde comienzos de la década de 1960 se llevó a cabo una industrialización extraordinariamente rápida. El PIB creció más de un 9% anual entre mediados de la década de los 60 y hasta comienzos de los 90 y entre los años 1975 y 1999, cuando Seúl experimentó una transformación económica, la agricultura pasó de ocupar el 45,7% de la población activa al 11,6%. Las tasas de crecimiento fueron tan elevadas que, en once años (1966-1977), Corea del Sur logró duplicar su economía, mientras que Japón había necesitado 34 años para hacerlo (1885-1919), Estados Unidos 47 (1839-1886) y Gran Bretaña 58 (1880-1938).



Cronologia año  2006
10 de enero. El líder norcoreano Kim Jong-Il viaja a Pequín en una visita secreta para reactivar el diálogo sobre el programa nuclear de Corea del Norte.

2 de febrero. Corea del Sur y Estados Unidos inician la negociación de un tratado de libre comercio.

12 de febrero. Un grupo de parlamentarios surcoreanos tramitan una propuesta para crear un zona económica comuna entre las dos coreas.

13 de febrero. El ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Ban Ki-moon, anuncia su candidatura en la sucesión del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, cuyo mandato finaliza el 31 de diciembre de este año.

26 de febrero. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sitúa a Corea del Sur dentro del grupo de países líderes en innovación.

1 de marzo. Corea del Sur y Corea del Norte retoman las conversaciones militares después de dos años de silencio. Es la reunión de más alto nivel desde el final la guerra en 1953.

14 de marzo. El Gobierno de Seúl abre dos oficinas de inmigración permanentes en la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas para facilitar la entrada de ciudadanos.

9 de abril. Reunión en Tokio de los delegados de los seis países (China, Japón, Estados Unidos, Rusia y las dos Coreas) que participan en las negociaciones sobre los planes nucleares de Pyongyang, en el marco de una conferencia sobre seguridad.

19 de abril. El Parlamento surcoreano ratifica el nombramiento de Han Myung-sook como primera ministra de Corea del Sur. Es la primera vez en la historia del país que una mujer ocupa el segundo cargo político de la nación.

20 de abril. Japón envía dos barcos de investigación científica a las islas Dodko para realizar estudios marítimos, hecho que es considerado como una provocación por parte de Corea del Sur.

22 de abril. Representantes de las Administraciones nipona y surcoreana se reúnen para negociar la soberanía de las islas Dodko.

4 de mayo. Los ministros de Financias de China, Japón y Corea del Sur anuncian que iniciarán estudios sobre la posibilidad de coordinar sus respectivas monedas en un paso previo para acabar creando una moneda única.

9 de mayo. El presidente de Corea del Sur, Roh Moo-hyun, declara que está dispuesto a reunirse con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-Il.

24 de mayo. Corea del Norte cancela por sorpresa la ceremonia de apertura de dos enlaces ferroviarios con Corea del Sur.

31 de mayo. Celebración de elcciones locales en Corea del Sur. El Gran Partido Nacional (GPN), la primera fuerza de la oposición, es el gran vencedor de los comicios.

1 de junio. El presidente del partido Uri, Chung Dong-young, presenta su dimisió por el fracaso de la formación gubernamental en las elecciones locales.  

28 de junio. Seúl amenaza a Pyongyang con retirar el envío de arroz y fertilizantes si el régimen estalinista persiste en sus planes de probar un misil “Taepondong II”.

4 de julio. Corea del Norte lanza un misil “Taepodong II” de largo alcance.

4 de julio. Japón decide presentar una protesta ente el Embajador de Corea del Sur en Tokio, Ra Jong Yil, al confirmarse la presencia de un barco surcoreano en las aguas de las islas Dodko.

19 de julio. El régimen comunista de Pyongyang interrumpe las reuniones entre familias divididas por la frontera que separa el norte y el sur de la península como represalia por la suspensión ayuda por parte de Seúl.

2 de agosto. Pyongyang pide ayuda a Seúl para alimentar a hambrienta la población norcoreana, duramente castigada por el temporal de lluvias.

16 de septiembre. El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprueba con más de un 85% de los votos aumentar el peso del voto de algunos países asiáticos en función de su economía. La medida afecta a China y a Corea del Sur.

26 de septiembre. Corea del Sur cae cinco posiciones en el Informe sobre la Competitividad Global (2006-07) del FMI y se sitúa en el puesto 24 de la lista.

28 de septiembre. El nuevo primer ministro japonés, Shinzo Abe, propone establecer una relación de confianza con China y Corea del Sur en su programa de Gobierno.

4 de octubre. Ban Ki-moon gana la votación oficial en la ONU como nuevo sucesor de Kofi Annan.

9 de octubre. Corea del Norte realiza la primera prueba nuclear subterránea de su historia. Corea del Sur advierte a Pyongyang que su ejército “tiene capacidad para afrontar cualquier provocación por parte del Norte”.

10 de octubre. China y Corea del Sur anuncian que no apoyaran ninguna resolución de la ONU que implique el uso de la fuerza militar contra Pyongyang.

11 de octubre. El ministro de Defensa surcoreano, Yoon Kwang-ung, presenta su dimisión.

12 de octubre. El ministro surcoreano de Unificación, Lee Jong-seok, anuncia que también ha presentado su dimisión ante el presidente.

13 de octubre. El ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Ban Ki-moon, es ratificado por la Asamblea General de la ONU como secretario general de las Naciones Unidas a partir del 1 de enero de 2007.

19 de octubre. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, visita Seúl pera reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores surcoreano y el primer ministro japonés para intentar frenar la política de acercamiento de Seúl hacia Pyongyang.

22 de octubre. Seúl y Washington inician la cuarta ronda de conversaciones para establecer un tratado de libre comercio bilateral.

25 de octubre. Pyongyang advierte a Seúl que considerará una seria provocación la participación de Corea del Sur en las sanciones comerciales impuestas desde el Consejo de Seguridad de la ONU.

18 de diciembre. Reanudación de las conversaciones sobre el programa nuclear de Pyongyang entre China, Japón, las dos Coreas, Estados Unidos y Rusia.

 


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