Anuario 2006
Cuba
"Fidel Castro delega el mando a su hermano Raúl"
Sergi Sagués

“Yo me muero casi todos los días”. La frase la pronunció Fidel en julio para ridiculizar los rumores que decían que no estaba bien de salud. Una semana después, el comandante anunciaba que sufría una grave enfermedad gástrica. A pocos días de cumplir 80 años, la dolencia lo apartó de la presidencia, supuestamente, de manera provisional. El 31 de julio, explicó que una “crisis intestinal aguda con sangramiento” lo obligó a afrontar una “complicada” intervención quirúrgica. Fidel delegó en su hermano, vicepresidente primero y ministro de Defensa, Raúl Castro, de 75 años, sus cargos en el Partido Comunista de Cuba (PCC), el Consejo de Estado y las Fuerzas Armadas. Los rumores de que Fidel tenía un cáncer terminal no se disiparon hasta que el jefe de cirugía del hospital español Gregorio Marañón, José Luís García Sabrido, amigo de la familia Castro, lo descartó públicamente tras haberlo explorado a mediados de diciembre en La Habana.  
Las últimas veces en las que se lo vio sano habían sido como invitado de la XXX cumbre de jefes de Estado del Mercosur, en Argentina, en julio, y en los actos de celebración del 26 de julio, 53 aniversario del asalto al cuartel Moncada. Hubo rumores de que el Gobierno no se atrevía a comunicar el fallecimiento del comandante en jefe de la Revolución. La Administración añadió más incertidumbre porque elevó su enfermedad a secreto de Estado. En Florida, EE.UU., donde la comunidad cubana suma más de un millón de personas, se levantó una gran expectación. En Miami (apodada “La Pequeña Habana”), los exiliados y opositores al régimen celebraron el posible final del dictador y gritaron “larga vida a Cuba libre”. El misterio no se desveló hasta días después.
 El diario “Granma”, órgano oficial del Comité Central del PCC, publicó unas fotos suyas, diez días después. Y el 13 de agosto (su cumpleaños) Cubavisión, la televisión cubana, emitía un vídeo: Fidel se recuperaba en una clínica y era visitado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Además, se mostraba por primera vez a Raúl Castro como jefe de Estado. La filmación disipó las especulaciones de la posible muerte de Fidel, pero por poco tiempo.
 Las imágenes de Fidel en los medios cubanos sustituían los partes médicos. Y no siempre se apreciaron mejoras: en la tercera visita que le hizo Chávez, Fidel apareció mucho más delgado y demacrado. Sorprendentemente, el estado de salud de Fidel mejoró cuatro días después en las siguientes fotos de la prensa, cuando explicó que ya había pasado lo peor, que ya le habían retirado el último punto de sutura y, además, que había llegado a perder 20 kilos. A partir de ahí, en dos acontecimientos se especuló que Fidel reaparecería. El primero fue la cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) que organizaba La Habana en septiembre. Pero no lo hizo. Tampoco asistió al desfile militar en su honor del 2 de diciembre.
La revista “Time” echó más leña y publicó que una fuente oficial de EE.UU. había asegurado que Fidel sufría un cáncer terminal. Esto fue desmentido de inmediato por el jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, Dagoberto Rodríguez, quien aseguró que Fidel regresaría pronto a la presidencia. Pero el jefe de inteligencia estadounidense, John Negroponte, insistió y explicó que creía que a Castro le quedaban pocos meses de vida. Fuentes, esta vez estadounidenses, lo negaron. El 18 de diciembre, la comitiva del Congreso de EE.UU. que visitó Cuba, formada por diez legisladores republicanos y demócratas, resultado de los deseos de acercar posturas expresados por Raúl y de la victoria demócrata en el legislativo, rechazó categóricamente que Fidel se estuviera muriendo. La delegación se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque. Poco después llegaría el desmentido más rotundo: esta vez de una fuente española.
El 26 de diciembre, el jefe de cirugía del hospital madrileño Gregorio Marañón, el prestigioso médico José Luís García Sabrido, que había  visitado al líder cubano la semana anterior, descartó definitivamente que Fidel sufriera cáncer. El cirujano, conocido de la familia Castro, había viajado a La Habana con material médico. En ese momento trascendió que la Comunidad Autónoma de Madrid (España) había estado mandando medicamentos para el tratamiento de Fidel. Pero García Sabrido comprobó que Fidel no necesitaba volver a ser operado. El médico añadió que el dirigente pedía a diario trabajar y que, tras un periodo de descanso con rehabilitación muscular, ya sólo estaría en las manos de Fidel la decisión de reasumir sus cargos al frente de Cuba. Esto coincidía con las declaraciones de altos dirigentes del PCC.
Uno de ellos, Fernando Remírez, había asegurado que Fidel regresaría a sus funciones en el futuro. Días antes de la última sesión del año del Parlamento cubano, Fidel telefoneó a varios diputados para desmentirles los rumores que seguía lanzando Negroponte. Por último, en un mensaje dirigido a los cubanos el 30 de diciembre, Fidel recordó que ya había advertido que su recuperación “sería un proceso prolongado” pero que estaba “lejos de ser una batalla perdida”.


Continúa la represión
Juanita Castro, hermana de Fidel y residente en Florida por mantener discrepancias políticas con su hermano, lamentó, a pesar de todo, la euforia con la que el exilio se tomó la enfermedad del dictador con celebraciones en las calles de Miami. Al anunció de la convalecencia de Fidel, el grupo más influyente del exilio cubano en Florida, la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA), reaccionó con la petición a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de que establecieran un Gobierno de transición cívico-militar y que no apoyasen a Raúl. Su presidente, Jorge Mas Santos, dijo que la FNCA, sin descartar que fuese oportuno un alzamiento militar, apoyaría una colaboración entre las FAR y la disidencia interna.
Pero la oposición interna no contó con la sublevación de las FAR pedida desde la orilla vecina. Además, también dejó de contar, el 8 de agosto, con su más veterana referencia: el secretario general del grupo opositor Comité Cubano Pro Derechos Humanos, Gustavo Arcos. Había participado en el asalto al cuartel Moncada y se posicionó en contra de la revolución cuando esta adquirió su carácter comunista. Arcos sufrió una neumonía y una infección urinaria con paro respiratorio. Tenía 79 años.
 En 2006, Cuba fue elegida miembro del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU. Sin embargo, la persecución de la disidencia no se frenó. A finales de abril se hacía público el caso de la disidente Marta Beatriz Roque, presidenta de la Asamblea Para Promover la Sociedad Civil cubana, que fue golpeada en su propia casa por varias personas cuando se disponía a asistir a una conferencia sobre Chile en la Sección de Intereses Estadounidenses. “Represión, coacciones y amenazas”, es lo que también frenó varias veces al disidente Oswaldo Payá mientras hacía un proyecto presentado en 2006.
El líder del Movimiento Cristiano Liberación presentó el 20 de mayo una nueva propuesta llamada “Todos Cubanos”. Se trataba de un documento en el que, según Payá, participaron, en un gran diálogo, 15.000 cubanos para su elaboración. Era un programa para reformar la Constitución cubana. Se pretendía reconocer partidos políticos y fomentar la empresa privada. Además se proponía no devolver las propiedades expropiadas que tuviesen un uso social. “Todos Cubanos” se basaba en el diálogo entre Gobierno, oposición y exilio. No hubo ninguna respuesta oficial del régimen. En 2002, Payá ya había presentado 11.000 firmas al Parlamento cubano con las que se pedía la convocatoria de un referéndum para realizar cambios constitucionales. La iniciativa se llamó “Proyecto Varela”, y en lugar de traer libertad, fue la antesala de la peor ola represiva de la revolución, en la primavera de 2003. En octubre de ese año, Payá presentó 14.300 nuevas firmas de apoyo al “Proyecto Varela”. Tres años después, la dictadura seguía en guardia.
Otro episodio de represión de 2006 ocurrió el 10 de diciembre, día de los Derechos Humanos. Unos 200 seguidores de Castro impidieron por la fuerza una marcha de 14 disidentes en una plaza del barrio de El Vedado, en La Habana. Tres manifestantes desaparecieron y la prensa extranjera también fue agredida. Al periodista independiente cubano Julio Aliaga no le dejaron asistir, porque fue detenido cuando se dirigía a la concentración. El disidente recien liberado Héctor Palacios también asistió al acto. Palacios estaba en la calle por motivos de salud. El 6 de diciembre Cuba lo había liberado, considerando que su excarcelación era “de carácter extraordinario”. El disidente Héctor Palacios era el más importante de los seis opositores excarcelados con Raúl en el poder. Palacios formaba parte del grupo Todos Unidos y cumplía una condena de 25 años. Pero el resto de la disidencia mostró cautela tras la liberación de Palacios.
 Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional se alegró, pero recordó que era un hecho aislado, que últimamente se habían producido más detenciones y que había un total de 300 presos políticos en las cárceles cubanas.  Precisamente, la misma semana en la que fue liberado Héctor Palacios, el periodista de la agencia de noticias “Jóvenes sin Censura” Ahmed Rodríguez fue detenido. También le cayeron cuatro años de prisión al periodista Raymundo Perdigón por “peligrosidad social predelictiva”.
Rodríguez permaneció nueve días en prisión bajo la acusación de divulgar noticias falsas. El periodista había escrito sobre las condiciones en las que vivían los presos políticos cubanos. Por una medida policial cautelar, no se le permitiría abandonar La Habana y podría afrontar una pena de cinco años de prisión. Amnistía Internacional había reclamado su liberación el 5 de diciembre. Su madre llegó a hacer una huelga de hambre.
Pero otra huelga de hambre fue protagonista en Cuba en 2006. Fue la que hizo durante siete meses el disidente Guillermo Fariñas, director de la agencia CUBANACANPRESS, que transmitía noticias de Cuba hacia el mundo desde un cibercafé de la provincia de Villa Clara, para reclamar que el régimen le permitiese el acceso libre a internet. Durante la huelga de hambre, sufrió varias infecciones que lo pusieron en una situación física al límite. Hoy, un total de 24 periodistas cubanos están presos por haber colgado sus informes en sitios web extranjeros a través del teléfono o del fax. El Estado los acusa de delitos de subversión, de revelación de secretos de Estado o de ir en contra de los intereses del país. Es la prohibición del acceso libre a Internet una de las contradicciones más grandes de Cuba, que se vanagloria de su sistema de enseñanza, mientras priva a su población de la mayor herramienta de conocimiento actual. Sólo deja a su población tener una cuenta de correo, usar una intranet y deja el acceso libre a la Red a personas cercanas al poder. Para justificarlo, Cuba dice que el embargo obliga que se priorice el uso de Internet hacia fines sociales. Y si la huelga de hambre de Fariñas fue símbolo de oposición en la isla, en la orilla del exilio el año acabó también de manera simbólica.
Varios opositores de Florida protagonizaron en noviembre un acto de propaganda mediática al propinar puñetazos a un busto de Fidel agonizando creado por el escultor estadounidense Daniel Edwards. El artista quería instalarlo en el Central Park de Nueva York con una irónica inscripción que dijera: “campeón de los derechos civiles”. Pero la oposición de Miami le pidió el busto al que le tenían reservado un final algo distinto: lanzarlo a la basura.

Guerra de mensajes entre Cuba y EE.UU.
La relación de Cuba con EE.UU. atravesó momentos contradictorios en 2006. El año empezó con un recrudecimiento de la llamada “Guerra de Carteles” con la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana. Mientras que, tras el anuncio de su enfermedad, la UE le deseó a Fidel una pronta recuperación (a la vez que también deseó la llegada de la democracia), la reacción de EE.UU. provocó un empeoramiento del cruce de declaraciones entre los dos países. Pero el año pareció acabar felizmente con la visita de diez congresistas para sondear un futuro acercamiento con la isla.
Decenas de cubanos se acercaron cada noche de 2006 al paseo del Malecón, en La Habana, a sentarse a leer las noticias y los mensajes sobre derechos humanos que el edificio de la Sección de Intereses de EE.UU. mostraba en un enorme panel electrónico instalado en la fachada. Cuba respondió entonces con pancartas en el Malecón llamando asesino a Bush.
En el mismo lugar se concentraron, el 24 de enero, más de un millón de cubanos, según medios oficiales, en una marcha multitudinaria encabezada por el líder sandinista nicaragüense, Daniel Ortega, por el famoso balsero Elián y por Fidel. La marcha acabó en la Tribuna Antiimperialista José Martí, enfrente del edificio de la Sección de Intereses de EE.UU. La manifestación también reclamaba la extradición desde EE.UU. a Venezuela o a Cuba de otro símbolo del anticastrismo: el terrorista Posadas Carriles. Días después, un centenar de enormes mástiles con banderas negras y con estrellas fue instalado para tapar los mensajes electrónicos norteamericanos. Cada una de las 138 banderas homenajeaba a un cubano víctima del terrorismo sufrido por la isla durante la revolución. La instalación se puso a escena con un acto de recuerdo a esos cubanos y de protesta por el embargo de EE.UU. El pulso se tensaba.
El anuncio de la enfermedad de Fidel empeoró las cosas. EE.UU. condenó la sucesión de poderes a su hermano, y Cuba dijo tener las FAR preparadas para defender la Revolución. Además, la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre (CACL), liderada por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y por el secretario de Comercio, el cubanoamericano Carlos Gutiérrez, apoyó un programa de 80 millones de dólares de la Fundación Cubana para un Futuro Democrático y propuso el endurecimiento del embargo para acelerar la transición. Rice dijo, a través de “Radio Martí”, la emisora del exilio contraria al régimen que emite hacia Cuba, que EE.UU. enviaría ayuda humanitaria a todos los cubanos que quisieran un cambio democrático pacífico cuando se decidiesen a emprender un nuevo rumbo. El régimen le replicó que el Gobierno estaba funcionando bien.
Tras la negación por parte de EE.UU. de aceptar el ofrecimiento de Raúl para sentarse a negociar, en diciembre se produjo la visita a la isla de la mayor delegación parlamentaria del último medio siglo. Estaba formada por diez congresistas: cuatro republicanos y seis demócratas. Sus portavoces (Bill Delahunt, Jeff Flake, Jim McGovern e Hilda Solís) explicaron que pese a que no se habían podido reunir con Raúl Castro porque el régimen no quería admitir el inicio de una nueva era, esta sí que había llegado. Dijeron que esta era la primera de muchas otras visitas en el futuro. La delegación se reunió con el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón; con el canciller cubano, Felipe Pérez Roque; el presidente del Banco Central, Francisco Soberón; la ministra de Industria Básica, Yadira García, y Fernando Remírez, jefe de Relaciones Internacionales del PCC. Pese a descartar cambios profundos del régimen a corto plazo, la delegación se marchó con un compromiso por parte de Cuba de mantener un diálogo sobre temas como la inmigración y el narcotráfico, entre otros.

La agenda de la delegación estadounidense
Miles de cubanos intentaban entrar cada año a Florida a bordo de lanchas rápidas. El 6 de abril, el servicio Guardafronteras de Cuba abrió fuego contra una de ellas matando a uno de sus tripulantes e hiriendo a otros dos. Este caso provocó que el régimen cubano acusara a EE.UU. y a México de estar tolerando una mafia de inmigración que operaría desde Cancún y desde Miami. El negocio era muy lucrativo ya que se llegaba a pagar 10.000 dólares por persona. El objetivo de las lanchas rápidas era despistar a las guardias costeras de ambos países.
También se abrirían conversaciones sobre justicia. En 2006 estaban muy presentes en la isla dos asuntos: la extradición a Cuba del terrorista Posadas Carriles y la liberación del grupo de espías cubanos llamados “Los Cinco de Miami” (ver despieces). Otro de los puntos de acercamiento, y quizás el de más interés para EE.UU., era el  de las exploraciones petroleras cubanas al norte de su costa. El año pasado, el Observatorio Geológico de EE.UU. informó sobre la posible existencia de abundantes reservas de petróleo a grandes profundidades en el Golfo de México. CUPET, Cuba Petróleo, dividió las aguas por sectores y empresas extranjeras entraron en el negocio. La empresa canadiense Sherrit ya producía petróleo cerca de las costas de Varadero. China también. ONGC, una empresa india, anunció su inversión para extraer petróleo cubano en septiembre de 2006. En mayo, la española Repsol YPF y la noruega Norsk Hydro se habían sumado a la fiebre del oro negro cubano. En verano, el congresista republicano (portavoz de la delegación) Jeff Flake, y el senador de su partido Larry Craig introdujeron proyectos de ley idénticos en ambas Cámaras pidiendo la excepción de los asuntos petrolíferos en el embargo a Cuba. En caso de cumplirse las expectativas del estudio geológico, el mantenimiento del embargo estadounidense llevaría al absurdo de que sus empresas no participarían en la extracción de ese petróleo estando sólo a 80 Kilómetros de su costa.
Por si las moscas, los portavoces de la delegación estadounidense empezaron a allanar el terreno y tildaron el bloqueo a la isla como “reliquia de la Guerra Fría”. Pero el terreno estaba en mal estado. En octubre, la Fiscalía Federal del distrito sur de Florida anunciaba que estrecharía la vigilancia del cumplimiento del embargo comercial y que perseguiría con firmeza a aquellos que lo violaran. Además, Bush anunció la creación de un Grupo de Trabajo para el Cumplimiento de las Sanciones de Cuba, recomendada por la CACL, que incluiría la participación del FBI, de la Oficina de Aduanas y de la Guardia Costera, entre otros organismos. Se quería acelerar la transición en Cuba, aislando más al régimen. Precisamente el ministro de Relaciones Exteriores, Pérez Roque, presentó ante la Asamblea de la ONU una proposición de condena al embargo que se aprobó por unanimidad por 15ª vez consecutiva. Remarcó que el embargo impedía a Cuba recibir turismo de EE.UU. y comerciar con este país. Tampoco le dejaba al régimen cubano comerciar con dólares o realizar operaciones financieras ni con instituciones bancarias estadounidenses ni con sus filiales. Pero, sobre todo, se quejó de la presión a terceros países que comerciaran con Cuba para que no le vendiesen productos fabricados con piezas estadounidenses.
    El embargo volvió a llenar páginas en la prensa internacional el 27 de octubre de 2006 en un episodio simbólico, pero con poder mediático: la empresa japonesa Nikon negó una cámara fotográfica a un niño cubano por la extensión a terceros países del bloqueo estadounidense. Raysel Sosa Rojas, de 13 años, ganó el XV Concurso Internacional Infantil sobre Medio Ambiente de la ONU, pero Nikon no le entregó la cámara con la que fue premiado porque estaba fabricada con componentes estadounidenses.

Reforzado el eje con Venezuela
    2006 significó la llegada de un nuevo refuerzo para el eje económico que están formando Cuba y Venezuela. Así pues, con Evo Morales en la presidencia, Bolivia entró como nuevo socio a la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA) el sábado 29 de abril de 2006. El ALBA fue una iniciativa de Chávez que firmó con Cuba el 14 de abril de 2004 y que pretendía ser una alternativa a la iniciativa estadounidense para establecer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Actualmente, la mayoría de los países americanos forman parte del ALCA. Se trata de una integración comercial en la que se reducirán gradualmente los aranceles y se liberalizará la circulación de capitales.
    El ALBA se autodefinió como una integración que enfatizaba los problemas sociales tales como la pobreza o el analfabetismo. Se posicionó en contra de los postulados del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial (BM) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y trataba de aprovechar lo que cada país disponía en abundancia y de subsanar, a su vez, los déficit. En este sentido, Venezuela vendía petróleo a Cuba con créditos “blandos” y también lo intercambiaba por servicios médicos cubanos, principalmente, y educativos, para los programas de política social en los barrios como, por ejemplo, el programa “Barrio Adentro”, por el cual, 14.000 médicos cubanos atenderían a enfermos en los barrios pobres de Venezuela. Chávez también financió la “Misión Milagro”. Este plan pretendía operar de la vista en La Habana a nada menos que 600.000 personas durante la próxima década. Cuba aportaba el personal médico y Venezuela los costes económicos del plan. Cuba encontró en Venezuela, y en China (su segundo socio comercial), el apoyo que perdió con la caída de la URSS en 1989. Después de una dura travesía del desierto, Cuba podía, ahora, plantearse cosas como el “Año de la Revolución Energética” (nombre que Fidel le puso a 2006). Cuba (aún sin el petróleo que espera encontrar) tiene un enorme déficit de energía que Venezuela podía mitigar. A su vez, el país de Chávez podía beneficiarse del potencial médico cubano para hacer llegar a Venezuela hasta 30.000 profesionales médicos cubanos, 600 clínicas, 600 centros de rehabilitación y terapia física, 35 centros de diagnóstico de alta tecnología y miles de gabinetes oftalmológicos.
Cuba también firmó con Venezuela y Bolivia, el 29 de abril, el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), enmarcado en el ALBA. Con esto, Cuba y Venezuela se comprometían a comprarle a Bolivia la producción de soja, de hojas de coca y de quinua (una planta alimenticia rica en almidón) con arancel cero. El entonces candidato sandinista y presidente de Nicaragua a finales de año, Daniel Ortega, también asistió a la firma del TPC, por lo que cabría esperar la llegada de un cuarto socio al ALBA. Y si Bolivia y Nicaragua son atraídas por el ALBA, Cuba lo es por el Mercosur.   
De la mano del reciente miembro adherido, Venezuela, Fidel Castro participo como invitado en la XXX cumbre de jefes de Estado del Mercosur, celebrada en la ciudad argentina de Córdoba en julio, en la que suscribió un convenio comercial. Aunque el acuerdo no representaba más del 0,2 por ciento del total de transacciones del bloque, suponía una gran medida antibloqueo para el régimen cubano, que podría, a partir de ese momento, acceder a miles de productos que hasta ahora el embargo de EE.UU. le había impedido. La visita junto al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a la casa de la infancia de Ernesto “Che” Guevara, en la ciudad de Altagracia, fue un ejemplo del simbolismo que Chávez buscó con la participación de Castro en la cumbre del Mercosur. La otra gran cita internacional de 2006 para Cuba fue la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), y en este caso como anfitriona.
En esta cumbre, Fidel Castro (pese a su ausencia) y Cuba asumieron la presidencia del MNOAL durante los tres próximos años. El ministro de Exteriores, Pérez Roque, dijo que en este período la organización se opondría a las medidas coercitivas contra cualquier país (léase prohibición para desarrollar energía nuclear o embargos comerciales) , a las guerras preventivas, al terrorismo y a las tesis de cambio de régimen...
    
2006, “Año de la revolución energética”
    Pese a cuatro décadas de embargo comercial estadounidense y de “Período Especial” (la crisis provocada por los 15 años sin URSS), la economía del único país comunista del Hemisferio Occidental repuntó en 2006. El Indice de Desarrollo Humano de Cuba ocupa la posición número 50 y figura dentro del grupo de países de Elevado Desarrollo Humano, con un coeficiente del 0,826. Su paro se mantuvo inalterable en un 1,9 por ciento de la población activa (cinco millones de personas de un total de 11,3 millones) durante los últimos tres años. En 2006, el PIB de Cuba creció un 12,5 por ciento, el segundo crecimiento más alto de América Latina, y el más alto de toda la historia de la revolución cubana, según los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo económico regional de las Naciones Unidas. Cabe aclarar que para calcular el PIB cubano, este organismo usa un criterio que da un valor ponderado a los servicios de salud, educación y deportes. El ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, reconoció que con las mediciones tradicionales, el incremento del PIB, en 2006, quedaba en un 9,5 por ciento.
Para 2007, Rodríguez marcó los objetivos de controlar más los recursos destinados al desarrollo y “combatir con más fuerza los nocivos hábitos del despilfarro y el descontrol”. En 2004, Cuba había crecido un 5,4 por ciento, y, en 2005, un 11,8 por ciento. En el crecimiento de 2006 contribuyó una mayor inversión en la construcción. Se edificaron 110.000 nuevas casas. Raúl Castro señaló la vivienda como uno de los problemas más acuciantes del país. La disponibilidad de divisas extranjeras siguió aumentando en 2006, aunque menos por el turismo y más por el comercio. La ampliación de las relaciones comerciales con China y con Venezuela, y el aumento de la venta de servicios profesionales, especialmente de enseñanza y salud, y de exportaciones de níquel (es el quinto productor mundial con un total de 800 millones de dólares), tabaco y productos farmacéuticos favorecieron (aunque las ventas de azúcar bajaron) al sector externo, que acabó con superávit en la balanza comercial. Las exportaciones alcanzaron los 10.443 millones de dólares (tres mil millones más que el año anterior), mientras que las importaciones fueron de 10.352 millones (aumentaron al mismo ritmo que las exportaciones). Los saldos positivos de 141 millones de dólares en la cuenta corriente y de 500 millones de dólares en la cuenta de capitales sumaron un superávit global de 641 millones de dólares en la balanza de pagos. No tan bueno fue otro indicador: la inflación aumentó desde un 4,2 por ciento en el año anterior a un 5,5 por ciento en 2006. El déficit fiscal sí que mejoró y bajó del 4,2 por ciento en 2005 al 3,5 por ciento en 2006. Cuba dijo que destinaría, en 2007, cerca de un cuarto de su presupuesto total a las partidas de educación y salud, cuatro veces más que la media latinoamericana.
Pero si el turismo (2,5 millones de turistas que gastarían más de 2.000 millones de dólares en la isla) y las exportaciones son los puntos fuertes de la economía cubana, la energía es el punto flaco, aunque menos desde la alianza con Venezuela. Con todo, a finales de enero, y después de haber dedicado a este tema gran parte del tiempo de sus discursos de los últimos meses, Fidel proclamó el 2006 como “Año de la Revolución Energética”. Lo hizo en la inauguración de los grupos electrógenos que iluminarán de ahora en adelante la provincia de Pinar del Río. La construcción de esta nueva infraestructura se enmarcaba en el plan para sustituir las viejas centrales termoeléctricas europeas (que requerían un costoso mantenimiento y que gastaban mucha energía) por grupos eléctricos. La principal diferencia entre ambos tipos de instalación está en que el antiguo sistema era centralizado, y ahora pasará a funcionar por fases, es decir, por distintas zonas. Otras medidas, para llegar al objetivo del ahorro de más de 1.000 millones de dólares anuales, son la instalación de parques eólicos, como el de la caribeña Isla de la Juventud. Pero, irónicamente, la misma semana en que Castro aseguró que los apagones se acabarían, La Habana sufrió los peores cortes de luz del año, que en algunas zonas se prolongaron más de 48 horas. Esta avería se debió a fuertes vientos que destruyeron parte del tendido eléctrico. Algún bromista acuñó la frase: “Revolución Energética a Oscuras”.
    El cambio en la planificación de la producción eléctrica venía acompañado de más medidas. El Gobierno decidió que el consumo doméstico debería ser enteramente eléctrico y anunció la desaparición de las bombonas de butano y de keroseno. Para ello empezó un proceso de substitución de las antiguas cocinas por otras más modernas que funcionaban con electricidad. Además, se incrementó radicalmente la tarifa eléctrica para fomentar su ahorro, de 0,30 a 1,30 dólares por kilovatio, cosa que contribuyó al aumento de inflación registrado, y se repartieron entre la población bombillas y electrodomésticos de bajo consumo. Pero la mejora de los recursos energéticos no fue la única preocupación de la economía cubana en 2006. El 27 de febrero el Ministerio de Comercio Interior de Cuba reconoció un aumento de los delitos económicos en la isla, la manera como el régimen cataloga al sistema que sus habitantes han desarrollado para aumentar los bajos salarios reales que ganan (el salario mínimo mensual no llega a los 10 dólares).
Cada vez hay más mercado negro en Cuba, y el régimen quiere invertir la tendencia. La Administración valoró en 260.000 millones de dólares las pérdidas que sufría Cuba por corrupción. Pocos días atrás, la ministra del ramo, Bárbara Castillo, había sido destituida por el Consejo de Estado por este incremento de los delitos económicos. En su lugar puso a Marino Murillo. El propio Fidel se había referido en varias ocasiones a que los robos, los desvíos de recursos y los despilfarros se habían masificado y estaban desangrando la economía. Murillo anunció que en 2006 se contarían uno por uno todos los sacos de los almacenes mayoristas del país.
    Se quería reducir los casos de tráfico con productos racionados como el azúcar, el aceite, la pasta de dientes o el jabón. También, fraudes como el de llenar de piedras los sacos de frijoles para que pesasen más, no llenar del todo los barriles de cerveza o cobrar hasta cinco veces más en las tarifas de los taxis. En octubre, el diario cubano de la Juventud Comunista, “Juventud Rebelde”, anunció que, de un total de 22.700 empresas investigadas, el Estado detectó que 11.700 vendían los productos a un precio mayor del oficial o en menor cantidad que la establecida. Fidel ya ordenó en octubre de 2005 un cambió de personal en las gasolineras para ahuyentar las malas tentaciones de sus trabajadores. Otro objetivo consistió en perseguir el mercado negro de productos producidos por particulares y vendidos, por ejemplo, en las cafeterías. Otro caso sería el de las galletas y los dulces cocinados y vendidos “paralelamente” en las panaderías. Pero la corrupción cubana no sólo la practicaban los ciudadanos de a pie.
En 2006 se quiso controlar más la cúpula de poder. El PCC decidió reintroducir el Secretariado, que era un instrumento de la época soviética. Este órgano velaría por el mantenimiento de la disciplina en el partido. Pasó a la acción inmediatamente: el 21 de junio, Juan Carlos Robinson, uno de los 24 miembros del Comité Central del PCC, era condenado a 12 años de cárcel y expulsado del partido. Se le acusó de un delito de tráfico de influencias. Cabe recordar aquí la expulsión por corrupción más “espectacular” del PCC acaecida en 2002: el ex ministro de exteriores Roberto Robaina. El antecesor de Felipe Pérez Roque apuntaba alto, pero cayó en desgracia después de ser demasiado reformista. Por otro lado, altos dirigentes de la empresa COPEXTEL (Empresa Cubana Comercializadora de Equipos Electrónicos y Tecnologías) fueron destituidos y detenidos. Además, en el Ministerio de la Pesca también se arrestó a directivos por tener cuentas en el extranjero. Los cambios en las altas esferas no fueron sólo por corrupción.
Hubo más cambios de personal en la cúpula de Raúl Castro. Un mes después de la llegada de Raúl al poder, en la cartera de Informática y Comunicaciones, Ignacio González Planas fue sustituido, sin darse explicaciones, por una figura histórica de la revolución, el comandante Ramiro Valdés, de 74 años, que fue el fundador de los Servicios de Inteligencia y Seguridad Interior de la isla. La revista “Forbes”, que elabora cada año ránquings de riqueza, lo consideraba la tercera persona más rica de Cuba tras Fidel y Raúl, con una supuesta fortuna de más de 150 millones de dólares (precisamente, en mayo, dicha revista desató la furia de Fidel al colocarlo en el séptimo lugar de los líderes más ricos del mundo con una fortuna de 900 millones de dólares). Otro cambio fue el del secretario de la Central General de Trabajadores, CGT, Pedro Gross, que había estado al frente del sindicato de trabajadores durante los últimos 17 años, es decir, durante todo el “Período Especial”. Raúl lo sustituyó por el ex ministro de Trabajo, Salvador Valdés. Los cambios de dirección sindical fueron acompañados por cambios de normativa laboral.
 Para aumentar el control sobre los trabajadores, el 1 de enero de 2007 entra en vigor un nuevo reglamento laboral mucho más estricto que el que había. Lo elaboró el propio Raúl para aumentar la disciplina laboral en las empresas estatales. Pero para poder aplicar las nuevas medidas, como las sanciones por llegar tarde al puesto de trabajo, Raúl también inició mejoras en el muy deteriorado sistema de transportes cubano tras 15 años de Período Especial.
El 23 de diciembre, Raúl y el nuevo ministro de Transportes, Jorge Sierra, que sustituyó a otra víctima de los cambios en la cúpula, Carlos Manuel Pazo, reconocieron en la última sesión del ejercicio ante los 500 diputados de la Asamblea del Poder Popular (el Parlamento cubano), que la red cubana de transportes llegó a estar cerca del colapso. Así se ponía el dedo en la llaga de otro ejemplo de irregularidad en la economía cubana: la contratación ilegal de transportistas alternativos. Esta se daba por la falta de autobuses, su mal estado y las desgastadas carreteras. Sierra informó de la compra de más de medio millar de autobuses para paliar la situación. En los últimos años, China ayudó a evitar el colapso proveyendo a Cuba de camionetas, locomotoras y autobuses. Raúl también se refirió a otro de los problemas de la economía cubana  a mejorar en 2007 junto a la vivienda: la alimentación.  


Diplomacia y propaganda médica


En enero de 2006, un informe del Ministerio de Sanidad cubano reveló que el sector médico estaba a punto de desbancar al turismo como principal fuente de entrada de divisas ya que se estaba acercando a los 1.800 millones de dólares. Este sector incluye la industria de la biotecnología (las exportaciones se duplicaron y alcanzaron los 300 millones de dólares), la exportación de vacunas y la prestación de servicios médicos. Cuba desarrolla tratamientos contra el cáncer y los vende a China, Alemania y hasta a EE.UU., que considera este tipo de tratos como una excepción al bloqueo comercial. Bush no contestó a Fidel después de éste le ofreciera 1.500 médicos cubanos de emergencia para atender a las víctimas del huracán “Katrina”. En este caso se trataba de una oferta demagógica, pero no lo fue en otras muchas catástrofes. Por ejemplo, el presidente de Paquistán, Pervez Musharraf agradeció a Cuba ser el país que más médicos mandó tras el brutal terremoto de 2005 que dejó más de 100.000 víctimas.
La investigadora estadounidense Julie M. Feinsilver explica en el artículo “La diplomacia médica cubana”, publicado en la revista “Foreign Affairs” de diciembre de 2006, que hoy en día, hay más de 25.000 médicos cubanos atendiendo a las poblaciones más desfavorecidas de un total de 68 países. Un total de 10.000 estudiantes de países en desarrollo están estudiando medicina en La Habana, con todos los gastos pagados. Cuba mejora sus relaciones internacionales prestando asistencia médica gratuita a los más pobres, además de ayudas de emergencia para desastres humanitarios como el terremoto de Paquistán o el tsunami de Indonesia y Tailandia de 2004.
La oftalmología cubana es otra de las puntas de lanza de esta diplomacia médica cubana. Miles de pobres ya han sido operados en Cuba y han recuperado la visión gracias al plan de alcance regional para América Latina y el Caribe denominado “Misión Milagro”. En el marco de este programa, Fidel, de nuevo, ofreció a EE.UU. operar a 150.000 estadounidenses de escasos recursos. En Bolivia y en Venezuela, con el programa “Barrio Adentro”, enviaron médicos cubanos a los habitantes de lugares pobres que nunca antes habían recibido atención sanitaria. El objetivo político de estos planes era lograr más apoyo diplomático en la Comunidad Internacional. En este sentido, en 2006, la Asamblea de Naciones Unidas votó por 15ª vez seguida, contra el embargo comercial de EE.UU. a Cuba. Recibió 183 votos a favor, cuatro en contra (EE.UU., Israel, Palau y Islas Marshall) y la abstención de Micronesia. Aún más significativa fue la esperpéntica elección de Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU. También obtuvo ayuda bilateral y multilateral en el comercio, créditos con mejores condiciones financieras (países como Francia, Alemania, Japón o instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) destinaron dinero para que Cuba ayudase a terceros países), inversiones o mejoras en los precios de las importaciones (del petróleo en el caso venezolano).
Aparte de lograr ventajas comerciales, financieras y diplomáticas con la exportación de médicos, Castro usa las buenas cifras de la sanidad cubana como argumento propagandístico y legitimador del régimen. Cuatro días antes de caer enfermo, Fidel dio a conocer, en su discurso del Día de la Rebeldía Nacional, los datos más recientes de la capacidad médica cubana: la tasa de mortalidad infantil cubana fue de 5,6 por 1000, mejor que el 7 por 1000 de EE.UU. Respecto a la esperanza de vida al nacer, Cuba tenía la misma que su vecino estadounidense: 77 años. Además, como consecuencia del plan de 1984 “Plan del Doctor Familiar”, ya había un doctor por cada 159 cubanos, es decir, uno para cada manzana, cuando sólo 30 años atrás la proporción era de uno por cada 1.393 cubanos. Además, Cuba lanzó un total de 53 revistas especializadas en divulgación médica. Se trataba de la faceta propagandística de la capacidad médica cubana.


Los “Cinco de Miami”


Los abogados de la defensa de los cinco cubanos condenados en Miami, en 2001, por espionaje solicitaron, el 15 de febrero de 2006, ante una corte de apelaciones, la repetición del juicio. Alegaron que el proceso no fue imparcial ya que en el momento de ser juzgados el ambiente político en Miami estaba muy caldeado por la repatriación a Cuba de Elián, conocido como “el niño balsero”. “Los Cinco de Miami”, nombre con el que Cuba los popularizó, eran Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y René González. Fueron acusados por un jurado por el delito de “conspirar y operar como agentes extranjeros sin notificar al gobierno estadounidense”. Los Cinco de Miami reconocieron ser agentes de los servicios de inteligencia cubanos, pero alegaron que no espiaban al Gobierno de EE.UU., sino que se habían infiltrado para espiar a los grupos opositores de Miami.
    Aunque la Corte de Apelaciones de Atlanta todavía estaba decidiendo  si repetir el juicio o no, los fiscales gubernamentales respondieron a la defensa que el juicio sí que fue justo. Explicaron que en su momento se adoptaron medidas para preservar la imparcialidad del jurado, entre otras la de no permitir que ninguno de sus miembro fuese de origen cubano. Los Cinco de Miami están cumpliendo largas condenas, sobre todo tres de ellos, que fueron castigados con cadena perpetua por haber tratado de penetrar en bases militares estadounidenses. En Cuba son considerados héroes por el régimen y son objeto de un gran esfuerzo de propaganda institucional bajo el eslogan: “Los cinco, ¡volverán!” El Estado divulga mensajes reclamando el regreso a la isla de los espías desde el diario “Granma”, Cubavisión, su página web o llenando la capital de pancartas con dicho eslogan. La exigencia de la liberación de Los Cinco de Miami posee un sitio de relevancia mediática superior a la que tiene la otra demanda que le hace Cuba a EE.UU., es decir, la extradición del terrorista Posada Carriles.


El “enemigo público” Posada Carriles


El proceso contra el terrorista Posada Carriles en EE.UU. continuó en 2006. Precisamente, protagonizó las protestas de la marcha multitudinaria celebrada ante la Oficina de Intereses de EE.UU. en enero, en lo que se rechazó su posible puesta en libertad. Este cubano, de 78 años, es un ex colaborador de la CIA. Formó parte de varios grupos contrarrevolucionarios que querían acabar con Fidel Castro. Por ejemplo, trabajó con la CIA para preparar la invasión de Bahía de Cochinos. Más tarde, estuvo a punto de asesinar al jefe de Estado cubano en una visita de éste a Chile en 1971.
En 1976, atentó en diversas ocasiones en América Latina contra objetivos cubanos. Pero el acto terrorista más grave sucedió el 6 de octubre del mismo año. Posada Carriles fue identificado como el autor intelectual del atentado en el que estalló un avión de la aerolínea Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados. En la explosión del aparato murieron 73 personas.
Años después, fue detenido en Caracas y sometido a un proceso judicial junto a los demás organizadores del atentado, pero logró escapar en 1985 durante un cambio de guardia y se trasladó a Costa Rica, primero, y, más tarde, a El Salvador. Para estos viajes, Posada Carriles recibió ayuda financiera de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), organización opositora contrarrevolucionaria. Sus problemas con la justicia no acabaron ahí.
En 2001 volvió a ser detenido en Panamá, en la X Cumbre Iberoamericana, junto a otros tres cubanos, por posesión de explosivos, documentación falsa e intento de asesinato contra Fidel Castro. Fue condenado por estos cargos a ocho años de prisión. Pero, en 2004, los indultó la presidenta Mireya Moscoso en sus últimos días como jefa de Estado. Esto fue motivo para que Venezuela y Cuba rompiesen relaciones diplomáticas con Panamá. Moscoso dijo que se trataba de una medida para generar paz, mientras que desde Cuba se dijo que la presidenta panameña había sido comprada por la disidencia de Miami.
 El 17 de mayo de 2005 fue, de nuevo, detenido en Miami, Florida, por haber entrado ilegalmente a EE.UU. Carriles ingresó en un centro de detención de inmigrantes de Texas. Desde entonces, Cuba y Venezuela llevaron a cabo una campaña para pedir la extradición del terrorista. Pero en marzo de 2006, EE.UU. informó de que se estaba buscando un tercer país para deportar a Posada Carriles ya que existía el riesgo de que sufriera torturas tras ser entregado a Cuba o a Venezuela. Tras medio año, y después de que siete países rechazasen su extradición, el juez federal estadounidense Norbert Garney recomendaba al también juez federal que juzga Posada, Philip Martínez, la liberación del detenido. Finalmente, Martínez decidió no hacerlo.
De todos modos, Posada Carriles solamente está acusado en EE.UU. de un delito migratorio. Esto indigna a los Gobiernos cubano y venezolano, para los que él es un terrorista. Por último, Cuba también acusó a Posada de organizar los atentados con bomba ocurridos en hoteles de La Habana en 1997, en los que murió un turista italiano.


El eterno dilema entre transición o puro continuismo


“Tú no te puedes morir, yo sí”, le dijo Fidel a Hugo Chávez en una ocasión, antes de enfermar, refiriéndose a que la revolución cubana estaba bien atada. Pese a la fachada continuista, Raúl Castro estuvo, en 2006, rodeado de un grupo de líderes políticos cubanos que podrían llevar a Cuba a una apertura económica. China sería, en este caso, un ejemplo para Cuba de apertura económica sin renunciar a un sistema de partido único. En este sentido, Raúl pudo haber tomado nota en su reciente viaje a China en 2005. Seis hombres fueron escogidos por Fidel en el momento de diseñar su sucesión. La idea consistía en que una dirección compuesta por seis políticos gobernase Cuba, junto a Raúl, de manera colegiada. El grupo de líderes políticos que iban a acompañar a Raúl en este futuro incierto lo formaban dos grupos, uno con responsabilidades ejecutivas y otro con responsabilidades financieras. El primero lo componían los siguientes miembros del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC): José Ramón Balaguer, ministro de Salud Pública y muy ortodoxo ideológicamente; y dos de los cinco vicepresidentes, Carlos Lage y José Ramón Machado, expertos en educación, pero también ortodoxos expertos en la organización interna del PCC y del Gobierno de las provincias. Este primer grupo lo cerraba otro de los vicepresidentes: Esteban Lazo. En el segundo también se encontraban Carlos Lage, junto a Francisco Soberón, presidente del Banco Central, y Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores.
Esta ortodoxia presente en la mayoría de la dirección política que asumió las riendas de Cuba junto a Raúl, parecía acotar los cambios a una cuestión estrictamente económica y alejaba la posibilidad de una transición democrática promovida desde el mismo Gobierno cubano. Aun así, Raúl se distanció de su hermano cuando dijo, en noviembre, en un congreso estudiantil, que su estilo de gobierno estaba más abierto al debate, a la discrepancia y al ascenso de nuevas generaciones. Dijo que así fue en su gestión de las FAR. Raúl también explicó que a él, a diferencia de Fidel, no le gustaba hacerse notar más de lo imprescindible y que por eso pensaba seguir manteniendo la discreción mostrada en sus primeros meses de Gobierno. Lo que de momento sí que mantuvo Raúl en 2006, aparte de seguir aprovechando el buen momento que vive la economía de la isla, fue la represión contra la disidencia interna y el encarcelamiento de 300 opositores, buena parte de ellos periodistas.


La Habana, epicentro del movimiento antiimperialista


La primavera de la represión


Héctor Palacios se convirtió en diciembre de 2006 en el 16º disidente que salía por motivos de salud de la cárcel del grupo de 75 disidentes cubanos que afrontaron juicios sumarísimos en la primavera de 2003 bajo cargos de atentar contra la independencia del Estado, socavar los principios de la revolución y conspirar con EE.UU. Las condenas llegaron a ser hasta de 28 años. Esto fue el inicio de la llamada “Guerra de Carteles” en el Malecón entre la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana y el régimen, cuando el edificio estadounidense colgó en su fachada un cartel gigante en el que se leía “75”.
Esa fue considerada la mayor ola represiva contra la disidencia. Palacios dijo, tras salir de prisión, que el resto de los presos políticos estaban en muy malas condiciones y que Raúl debería soltarlos si fuese verdad su voluntad de abrir el régimen al diálogo. La excarcelación de Palacios se trataba de un éxito más para la organización a la que pertenecía su esposa, Gisela Delgado, una de las fundadoras del famoso movimiento “Damas de Blanco”, que agrupa a esposas de los 75 disidentes encarcelados en 2003 para presionar por su liberación. En octubre, las “Damas de Blanco” recibieron el premio de los Derechos Humanos 2006 otorgado por la ONG estadounidense Human Rights First. Era uno más de los numerosos reconocimientos que recibió de varias organizaciones e instituciones. El movimiento ganó en 2005, como Oswaldo Payá tres años antes, el premio Sajarov del Parlamento Europeo, que homenajea cada año a defensores de la libertad de conciencia.


Revolución de efemérides


En la Cuba revolucionaria, las efemérides siempre tuvieron mucha importancia simbólica. Se celebraban públicamente con grandes actos o, en ocasiones, incluso se convertían en topónimos. Por ejemplo, el 10 de octubre, fecha en la que, en 1868, tuvo lugar la primera rebelión cubana contra los españoles y que dio nombre a uno de los distritos de la capital aparte de ser una de las fiestas nacionales. Cuba celebraba el 1 de enero de 2006, Día de la Liberación, 47 años de revolución; El 16 de abril, 45 años de la proclamación del carácter socialista del proceso revolucionario; tres días después, el 19 de abril, 45 años de la victoria de las Fuerzas Armadas Revolucionarias sobre la CIA en la frustrada invasión por Playa Girón, en la Bahía de Cochinos; y el 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional, 53 años del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Precisamente, fue esta última fecha la que dio nombre a los guerrilleros revolucionarios que derrocaron al dictador Fulgencio Batista y que tomaron el poder de Cuba en 1959 bajo el nombre de Movimiento 26 de Julio: los barbudos Ernesto “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos y Fidel Castro. Pero una hemorragia intestinal paralizaba, en agosto de 2006, los actos de celebración de la efeméride más importante de 2006 en Cuba.
Así, pese a su importancia y por fuerzas mayores, debían aplazarse los actos de celebración del 80 cumpleaños del comandante en jefe de la Revolución Cubana, leyenda viviente de la política internacional después de haber gobernado Cuba casi medio siglo, y que había nacido en Mayarí, un municipio de la provincia oriental de Holguín, el 13 de agosto de 1926. “El 80 aniversario de mi cumpleaños, que tan generosamente miles de personalidades acordaron celebrar el próximo 13 de agosto, les ruego a todos posponerlo para el 2 de diciembre del presente año, 50 aniversario del Desembarque del Granma”, escribió Fidel en la proclama que dirigió al pueblo cubano el 31 de julio de 2006. La celebración se retrasaba así para hacerla coincidir con otra efeméride del régimen: el día de la creación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.



Cronologia año  2006
2 de enero. Fidel Castro y Evo Morales sellan una alianza en La Habana.

12 de enero. La disidencia cubana denuncia el aumento de los presos políticos.

24 de enero. Castro encabeza una marcha multitudinaria contra EE.UU. en La Habana.

7 de febrero. México investigará si el Sheraton violó la ley al expulsar a 16 cubanos.

15 de febrero. La defensa de los “Cinco de Miami” solicita que se repita el juicio.

27 de febrero. El Ministerio de Comercio Interior de Cuba reconoce un aumento de los delitos económicos en la Isla.

9 de marzo. Un disidente cubano lleva 36 días de huelga de hambre en demanda de acceso libre a internet.

14 de abril. Cuba expulsa a un diplomático checo encargado de asuntos políticos.

24 de abril. Cuba conmemora el 45º aniversario de su victoria en Bahía de Cochinos.

28 de abril. Venezuela, Bolivia y Cuba refuerzan lazos con un pacto económico.

12 de mayo. El disidente cubano Oswaldo Payá pide un referéndum para impulsar el cambio político.

13 de mayo. Un grupo de 41 balseros cubanos llega a las costas de Florida.

16 de mayo. Castro anuncia que dimitirá si EE.UU. prueba la existencia de la fortuna que le adjudica “Forbes”.

20 de mayo. El disidente Oswaldo Payá presenta la propuesta “Todos Cubanos”, que consiste en iniciar negociaciones entre oposición y Gobierno para cambiar la Constitución.

13 de junio. EE.UU. denuncia que su misión diplomática en La Habana lleva una semana sin luz.

16 de junio. Raúl Castro asegura que el único relevo de Fidel es el partido comunista.

21 de junio. Juan Carlos Robinson, miembro del Comité Central del PCC, es condenado a 12 años de cárcel por un delito de tráfico de influencias.

11 de julio. EE.UU. diseña un plan para la transición en Cuba tras la muerte de Fidel Castro.

22 de julio. Los países del Mercosur firman un acuerdo con Cuba pese al embargo de EE.UU.

26 de julio. Fidel asiste a los actos de celebración del 53 aniversario del asalto al cuartel Moncada.

1 de agosto. Fidel Castro delega el poder a su hermano Raúl a causa de una grave enfermedad gástrica. Júbilo espontáneo en las calles de Miami y llamadas a la prudencia de analistas y políticos.

3 de agosto. La familia de Fidel Castro asegura que se recupera bien.

3 de agosto. Castro decreta que su salud es “secreto de Estado”.

3 de agosto. La UE desea “la recuperación de Castro y de la democracia”.

4 de agosto. El régimen cubano establece una dirección colectiva para suceder a Fidel.

4 de agosto. Bush expresa su “compromiso absoluto” de apoyar a los cubanos para lograr una transición.

5 de agosto. Cuba responde a Bush que la palabra “transición” no figura en su vocabulario.

5 de agosto. Bush dice que “tomará nota” de los dirigentes cubanos que se resistan al cambio.

8 de agosto. Muere en La Habana Gustavo Arcos, un histórico de la disidencia anticastrista.

12 de agosto. EE.UU. deniega un nuevo juicio a los cinco espías cubanos.

13 de agosto. Castro promete luchar por su salud el día de su 80 cumpleaños. Cubavisión emite un vídeo que muestra cómo Fidel es visitado en una clínica por Chávez.

14 de agosto. Fidel Castro previene a los cubanos de que deben estar listos para “cualquier noticia adversa”. Raúl Castro aparece por primera vez en público desde que asumió la presidencia en funciones.

25 de agosto. EE.UU. ofrece a Cuba levantar el embargo si adopta reformas.

11 de septiembre. Se inaugura en La Habana la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL).

14 de septiembre. Fidel Castro dice que temió por su vida y que se recupera después de perder 18 kilos.

16 de septiembre. Hugo Chávez promete ayudar a Irán y a Cuba en caso de una invasión militar de EE.UU.

27 de septiembre. EE.UU. niega el visado a un ministro cubano para participar en una cumbre panamericana.

8 de octubre. Fidel Castro padece cáncer terminal, según la revista “Time”.

9 de octubre. Fidel Castro “mejora constantemente y no se está muriendo”, según su hermano  Raúl.
 
21 de octubre. Raúl Castro remodela el Gobierno con la destitución del ministro de Transportes.

27 de octubre. La empresa japonesa Nikon se niega a entregar una cámara de fotos que había ganado un niño cubano en un concurso de la ONU a causa del embargo estadounidense sobre la isla.

30 de octubre. Castro reaparece en un vídeo para refutar los rumores sobre su salud.

2 de diciembre. El Ejército desfila en el día de la creación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que también es el acto central de celebración por el 80 aniversario de Fidel.

6 de diciembre. Raúl excarcela al destacado disidente Héctor Palacios por motivos de salud.

10 de diciembre. 200 seguidores de Castro impiden por la fuerza una marcha de protesta de 14 disidentes.

18 de diciembre. La delegación estadounidense que visitó Cuba rechaza que Fidel se esté muriendo.

23 de diciembre. El ministro de Transportes, Jorge Sierra, revela que la red de transportes cubana estuvo cerca del colapso.

26 de diciembre. Un prestigioso cirujano español desmiente, tras haberlo explorado, que Fidel tenga cáncer. También dice que no necesita volver a ser operado.

30 de diciembre. Fidel dice que su recuperación está “lejos de ser una batalla perdida”. 

 


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