Anuario 2006
Nicaragua
"Otra oportunidad para Daniel Ortega"
Sergi Sagués

El sandinismo recuperó el Gobierno de Nicaragua en 2006, dieciséis años después de haberlo perdido en las urnas y casi tres décadas después de haber acabado con el dictador Somoza en 1979. El ex coordinador de la Junta de Reconstrucción Nacional instaurada tras la revolución sandinista y, más tarde, presidente democrático de Nicaragua, Daniel Ortega, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se presentaba en 2006 a los comicios nicaragüenses por quinta vez. Los de 1984, cinco años después de la caída del régimen somocista, fueron los únicos que había ganado. Los tres siguientes los perdió: los de 1990, frente a la conservadora Violeta de Barrios Chamorro, de Unión Nacional Opositora (UNO). Chamorro era la viuda del periodista opositor al sandinismo Pedro Joaquín Chamorro. En los de 1996, salió derrotado contra Arnoldo Alemán, del Partido Liberal Constitucional (PLC), y, en los de 2001, ante Enrique Bolaños, del mismo grupo parlamentario. Un pacto con el caído en desgracia por corrupción Arnoldo Alemán, le permitió cambiar las reglas electorales para favorecer sus intereses. Ortega y Alemán pactaron la ley electoral actual: se llegaría a presidente en la primera vuelta alcanzando un 35 por ciento de los votos siempre que se consiguiese una ventaja de cinco puntos porcentuales sobre el rival. A cambio, Ortega hizo posible mantener la gobernabilidad del país. El camino del regreso del sandinismo quedaba, de nuevo, allanado. 
Así, en 2006 Ortega obtuvo un 38 por ciento de los votos. Esto suponía rebasar con holgura el mínimo exigido para ser presidente en la primera vuelta. La segunda condición también se cumplió, ya que el rival que pugnaba contra él por la presidencia, Eduardo Montealegre, de ALN-PC, no pasó del 28 por ciento de los votos. El ex presidente estadounidense Jimmy Carter, jefe de la misión de observadores del proceso electoral, certificó la transparencia de unos comicios que estuvieron muy caldeados por intereses externos.
La precampaña estuvo marcada por las acusaciones cruzadas de Ortega y Montealegre. Se recriminaron mutuamente de dar pie a la injerencia extranjera en la política de Nicaragua. El liberal se quejó de la “chavización” de los comicios. Denunció que el presidente de Venezuela estaba comprando los votos para el sandinista con la firma de acuerdos bilaterales sobre el petróleo.  Por su parte, Ortega acusó a su rival de estar respaldado por EE.UU. De hecho, en abril la Administración Bush pidió a los nicaragüenses que no votaran por Ortega. Pero esta no era la primera vez que Norteamérica se inmiscuía en los asuntos políticos del país centro americano.
La dictadura somocista estuvo respaldada por EE.UU. Al caer, la familia Somoza y sus aliados, se exiliaron precisamente en EE.UU. Desde allí influyeron en el comportamiento que tuvo la Administración republicana de Ronald Reagan de rechazo al sandinismo. La CIA financió a la “Contra” nicaragüense que se enfrentó con el Ejército sandinista. Sus guerrilleros eran los ex miembros de la Guardia de Somoza que se habían exiliado y que regresaron tras jurar acabar con la revolución.  Esto desencadenó una guerra civil que provocó una crisis de efectos devastadores. De hecho, Nicaragua todavía no ha levantado el vuelo desde ese momento y sigue siendo extremadamente pobre.
Pese a la miseria y a la incertidumbre electoral Nicaragua creció en 2006. Sin embargo, el crecimiento de su PIB desaceleró en 2006 por la subida del precio del petróleo. Esto aumentó los costes de producción y provocó una crisis energética que aumentó los apagones eléctricos que sufre el país. Cada vez que se fue la luz, las empresas industriales dejaron de producir. Los transportes también se encarecieron por el alza del precio del combustible. Además, a diferencia de lo que pasó en México, la incertidumbre electoral nicaragüense freno la inversión privada y el consumo.
A consecuencia del debilitamiento de la demanda, el crecimiento del PIB se quedó en un 3,7 por ciento, tres décimas menos que en el año anterior. Quedaba lejos del 5,1 por ciento de 2004. Peor fue el fuerte aumento de los precios que sufrió el país. La inflación se resintió de las altas cotas que alcanzó el precio del petróleo y fue elevadísima: un 9,1 por ciento. La tasa actual de devaluación de la moneda nicaragüense, el Córdoba, fue del cinco por ciento. Pero no todos los indicadores empeoraron.
 Las exportaciones crecieron una cuarta parte, con respecto a las del año anterior. A ello contribuyó el buen ciclo agrícola junto con la mejora de los precios internacionales de los productos que tradicionalmente exporta Nicaragua, como el azúcar, el café, la carne y el oro. La mejora de las ventas exteriores ayudó a que no se desplomara el dramáticamente necesario crecimiento de un país extremadamete pobre.
Este país ocupa la posición 112 del Índice de Desarrollo Humano (IDH) con un coeficiente de 0,69 y dentro del conjunto de países clasificados como de desarrollo humano medio. Su renta per cápita anual, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), fue de 908 dólares. Nicaragua es uno de los países más pobres del hemisferio occidental. Un 80 por ciento de su población vive por debajo del umbral de pobreza e ingresa menos de dos dólares diarios. La mitad está en paro o subempleo, es decir, salarios de 100 dólares al mes. Pero no siempre fue así.
En la primera mitad del siglo XX, Nicaragua gozó de una estabilidad reforzada con el apoyo de EE.UU. Pero tuvo un sistema de producción latifundista que privó de sus beneficios a gran parte de la población. La era sandinista, en los ochenta, se caracterizó por el hundimiento del país en la miseria a causa de la guerra civil. Si en el pasado había sido fuente de ayuda económica, en ese momento EE.UU. empeoró la economía echando leña al conflicto con la financiación de la “Contra”, la guerrilla opositora al sandinidmo. En los noventa, con el Gobierno Chamorro, empezó una tímida recuperación que, más tarde se estancó. Tras la condonación de cuatro de cada cinco dólares que debía, la deuda externa nicaragüense asciende a 6.500 millones de dólares.
Precisamente, en 2006, La Iniciativa para la reducción de la deuda de los Países Pobres Muy Endeudados (PPME) y la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral (IADM) redujeron la deuda la deuda pública externa en más de 20 puntos. Pasó de ser un 109 por ciento del PIB a un 86 por ciento. Daniel Ortega dijo que renegociaría con el FMI un nuevo acuerdo económico. La contradicción está en el pacto suscrito con Hugo Chávez y en el acercamiento de este a la Alternativa Latinoamericana Bolivariana de las Américas (ALBA), que desacredita las fórmulas del FMI, del Banco Mundial (BM) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La polémica parecía estar servida.



Cronologia año  2006
1 de marzo. Entra en vigor el CAFTA, el acuerdo comercial entre EE.UU., Centroamérica y República Dominicana.

19 de abril. EE.UU. exhortó a los nicaragüenses a que no voten por el líder sandinista en las elecciones de noviembre.

19 de mayo. El sandinista Ortega lidera por primera vez un sondeo electoral.

31 de mayo. Europa prohibe la entrada del ex presidente nicaragüense Alemán por iniciativa española.

9 de junio. Una organización de derechos humanos acusa al ex presidente de Nicaragua Daniel Ortega de Genocidio.

28 de junio. EE.UU. se reúne con dos candidatos a las elecciones de Guatemala.

3 de julio. Fallece Herty Lewites, disidente sandinista y candidato a la presidencia de Nicaragua.

19 de julio. Nicaragua presenta pruebas que acusan a Costa Rica de Xenofobia.

27 de agosto. El sandinista Daniel Ortega arrancó su campaña rumbo a la presidencia de Nicaragua apoyado por somocistas.

30 de agosto. Ortega encabeza las encuestas para las elecciones nicaragüenses.

2 de octubre. Nicaragua quiere construir un canal que una los océanos Atlántico y Pacífico para incrementar el comercio.

19 de octubre. Una simulación de votos en Nicaragua da la victoria a Daniel Ortega en la primera vuelta.

27 de octubre. Human Watch critica la penalización del aborto en Nicaragua.

28 de octubre. Las encuestas dan Ortega una ventaja de al menos ocho puntos para las elecciones de Nicaragua.

 


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