Anuario 2008
Venezuela
"La caída del precio del petróleo amenaza el proyecto chavista"
Laura Santiago

 George W. Bush (y el petróleo) son instrumentos indispensables de la revolución socialista que Chávez se vanagloria de haber implantado en Venezuela, a pesar de la retahíla de insultos que Hugo Chávez ha dedicado al presidente saliente de Estados Unidos en su programa ‘Aló, presidente’ –y allá donde encontraba un micrófono–. Aunque son dos símbolos básicos del capitalismo que tanto critica, Chávez necesita de los dos para que sostener la economía venezolana. La economía venezolana depende del precio del barril de petróleo desde 1929, cuando se convirtió en el segundo mayor productor petrolero tras Estados Unidos. De la misma manera, durante sus diez años de mandato, Chávez ha pregonado un sentimiento ‘antiyanqui’ que se beneficia de la poca popularidad de Bush. Aunque se esté en contra de las doctrinas chavistas, sus críticas al Gobierno de  EE.UU. han despertado una cierta simpatía, no sólo en el país, sino en la escena internacional. Al fin y al cabo, ¿quién no critica a Bush? Pero la adoración sin mesura que ha despertado Obama en todo el mundo –ciudadanos, presidentes, prensa– dificulta a Chávez, por ahora, continuar con la confrontación Casa Blanca-Palacio de Miraflores. Lo mismo pasa con el petróleo. La drástica bajada del precio del barril de petróleo, por debajo de los 50 dólares frente al récord de 146 dólares, que marcó a mediados del julio, amenaza a la economía venezolana del ‘petrodólar’.
En este contexto, las elecciones regionales y municipales de finales de noviembre supusieron un revés significativo para el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Chávez. Cinco de los 23 estados que conforman el país y 56 de las 300 alcaldías cayeron en manos de la oposición. Aunque parezca una representación mínima, esos cinco estados concentran casi la mitad de la población del país, la mayor parte de la industria petrolera y el grueso de la actividad industrial: Zulia, el estado petrolero y más rico, en el que se encuentra Maracaibo, la segunda ciudad tras la capital; Carabobo, el más industrializado; o Miranda, que acoge a la mitad de la ciudad de Caracas. La oposición se ha hecho también con la Alcaldía Mayor de Caracas (que controla el área metropolitana de la capital) y con cuatro de los cinco distritos de Caracas. Pero el oficialismo no sólo se ha visto derrotado en las zonas más ricas. Petare, en el municipio de Sucre, el barrio más poblado de la capital, el más violento (casi 700 homicidios registrados en 2007) y uno de los más pobres, hasta hace poco bastión del PSUV, ha pasado también a manos de la oposición.
Los resultados electorales no han minado la moral de Chávez, o al menos la mediática. Sólo unos días después de recibir el golpe en las urnas, el mandatario volvió a plantear la celebración de un referéndum para modificar la Constitución. El anuncio coincidió con el aniversario de la derrota de la primera consulta planteada por Chávez. Entonces, el 2 de diciembre de 2007, la propuesta fue rechazada por el 51% de la población. Aprobar la reforma de 69 artículos que el Gobierno pretendía cambiar (de la Carta Magna que el propio Gobierno había elaborado y aprobado en 1999) significaba instaurar la reelección indefinida, además de “consolidar un ejército paralelo bajo su mando paralelo [de Chávez], acotar severamente la propiedad privada, modificar la ‘geometría política’ del país creando nuevas ‘provincias, territorios y ciudades federales’, establecer un ‘poder popular’ integrado por ‘comunidades y comunas’ cuya legitimidad ‘no nace del sufragio ni de elección alguna’.”, según explica el historiador mexicano Enrique Krauze en su libro ‘El poder y el delirio’ (2008, Tusquets Editores), en el que analiza la figura del presidente venezolano.
Aunque el artículo 345 de la Constitución venezolana afirma que una enmienda que ha sido rechazada no puede volver a plantearse, Chávez ha declarado públicamente su voluntad de someter de nuevo a referéndum la propuesta que posibilite su reelección indefinida. El mandatario ha pedido que se recaben las dos millones y medio de firmas necesarias para solicitar la convocatoria de otra consulta sobre la enmienda 230 de la Carta Magna. La Asamblea Nacional, de mayoría chavista, la redactará para tenerla lista en enero. Por su parte, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha afirmado que tiene “capacidad técnica” para celebrar la consulta “en febrero”. Chávez ha fijado su límite personal en el 2029, cuando haya cumplido 74 años. De llegar a esa edad en el poder, su presidencia se habría dilatado algo más de treinta años.
A pesar del revés que supuso el ‘no’ del referéndum en diciembre de 2007, no puede decirse que Venezuela haya dado del todo la espalda a Chávez. Desde su primera elección en 1998, no ha dejado de acumular respaldo popular hasta las últimas legislativas. Mientras que en esos primeros comicios le apoyó el 56% de la población, en las elecciones de 2000 y 2006 recibió la aprobación del 60% y el 74% de los votos, respectivamente. Tal vez por ello, el 2 de diciembre se autoproclamó, en un programa de televisión, como le gusta hacer los anuncios, candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a las presidenciales de 2012, dando por hecho la aprobación del referéndum.

Dependencia del petróleo
Según datos del departamento de Estudios Energéticos de la Universidad de Miami (UM), el Gobierno venezolano dispone de unos 40 mil millones de dólares de reservas y otros fondos por valor de unos 75 mil millones de dólares en bancos en el exterior, por lo que “podrá sortear las dificultades a corto plazo”. “Venezuela está preparada para soportar cualquier precio del petróleo. Con que se estabilice entre 80 y 90 dólares... ¡uuff!, es más que suficiente para el proyecto socialista”, afirmó el presidente del país en octubre. Sin embargo, la dependencia venezolana de las importaciones, que ascienden a cerca de 50 mil millones de dólares al año, prácticamente el 70% de los ingresos de que dispone Chávez, pone en riesgo el futuro de la economía venezolana si el precio del petróleo no remonta. En julio de 2008, el barril de crudo venezolano se cotizaba en 126 dólares. Desde entonces, los precios han caído en más del 50%, un duro golpe para los ingresos de Venezuela, donde el petróleo representa el 98% de las exportaciones.
A pesar de ello, la previsión del Gobierno es optimista: espera producir en 2009 3,66 millones de barriles de petróleo al día y recibir al menos 60 dólares por cada barril exportado, cálculos superiores a los de 2008, cuando se previó que el precio del barril sería 35 dólares. El proyecto de presupuesto para el año que viene no estudia recortes, sino un aumento del 23% en los gastos, que se financiarán en un 45% con los ingresos petroleros. Otros actores se muestran menos eufóricos respecto a la producción de petróleo. La misma Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) estima que el volumen de producción real de la petrolera estatal PDVSA es ya inferior a lo que publicita Miraflores: 2,33 millones de barriles al día frente a los 3,4 millones de barriles al día que aseguran las cifras del Ministerio de Energía y Petróleo de Venezuela. Según la estimación de la OPEP, 'Venezuela no podrá subsistir', señaló recientemente al diario ‘El País’ el ex director del Banco Central de Venezuela, Domingo Maza. “Casi todo el ingreso petrolero será absorbido por la deuda interna pública y privada (que oscila entre 10.000 y 12.000 millones de dólares anuales) y por las importaciones (que han sido de 50.000 millones de dólares en 2008)”, apuntó.
Con la perspectiva de un futuro dominado por los precios a la baja del crudo, Venezuela ha comenzado a nacionalizar algunas empresas extranjeras que operaban en el sector petrolero, especialmente estadounidenses. La operación más conflictiva ocurrió en 2007, cuando Chávez expropió a Exxon Mobil y a ConocoPhillips sus activos en varios proyectos de explotación, firmados en 1997, en la zona del Orinoco, una de las mayores reservas de crudo del mundo. Aunque algunas compañías extranjeras aceptaron las condiciones, Exxon se negó y exigió una indemnización por la ruptura del contrato. Tribunales de Holanda, Reino Unido y EE.UU.  resolvieron en febrero aplicar un bloqueo de bienes cautelar –valido dentro y fuera de EE.UU.– a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) por valor de 12.000 millones de dólares. Chávez amenazó con cortar el suministro de crudo a EE.UU.  si se aplicaba la medida. “Si llegan de verdad a congelar los fondos, si nos hacen daño, nosotros les vamos a hacer daño, porque no les vamos a mandar petróleo”, declaró, a lo que añadió que si estallara esa ‘guerra económica’, “el precio del petróleo llegará a 200 dólares”. El bloqueo fue confirmado por un tribunal de Nueva York tres días después de las declaraciones, tras lo que Pdvsa anunció que suspendía sus relaciones comerciales (incluido el suministro de petróleo) con Exxon, una de las mayores petroleras del mundo, debido a las “acciones de hostigamiento jurídico-económico” emprendidas por la norteamericana. El bloqueo quedó anulado a mediados de marzo por el Alto Tribunal de Justicia de Londres, que consideró que como tribunal no tiene jurisdicción para congelar activos Pdvsa.
En la línea del apoyo al ‘anticolonialismo moderno’, Venezuela acogió en enero la VI Cumbre de la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (Alba), en la que estuvieron representados Bolivia, Nicaragua, Cuba y Venezuela. El proyecto Alba arrancó en Cuba en diciembre de 2004  con un acuerdo firmado por Chávez y Fidel Castro “para la lucha contra la pobreza y la exclusión social, (...) y los intereses de los pueblos latinoamericanos”. Desde entonces, se han sumado Bolivia, Nicaragua, Honduras y los países de la Comunidad Caribeña (Caricom) Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas y Dominica. En la cumbre, los países miembros hicieron un llamamiento para retirar las reservas depositadas en EE.UU. y llevarlas a América Latina. En una declaración conjunta, denunciaron la actitud “guerrista” de EE.UU. y denunciaron “sus ataques a los gobiernos de América Latina”. Aprovechando la ocasión, Venezuela y Nicaragua plantearon la necesidad de crear una fuerza armada del Alba “a largo plazo”, medida que fue apoyada por Bolivia pero que no ha llegado a materializarse de momento.
   
Relaciones internacionales
El conflicto que Venezuela arrastra con Colombia se vio intensificado en marzo, cuando las fuerzas armadas colombianas bombardearon un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano. Este hecho sirvió de pretexto a Chávez para retomar la confrontación con Colombia. El presidente venezolano ordenó el día después del ataque el envío de diez batallones de tanques hacia la frontera con Colombia, además del retiro de todo el personal de la embajada en Bogotá y el cierre de la misma, “por solidaridad”. El embajador se había retirado dos meses atrás. Las FARC ya habían enfrentado antes a Chávez y Uribe, por el apoyo implícito que el venezolano daba al grupo. El presidente venezolano se refirió a la muerte del “número dos” de la banda, Raúl Reyes, como “cobarde asesinato” de un “buen revolucionario”. “Él (Uribe) es un criminal. No sólo es un mentiroso, un mafioso, un paramilitar que dirige un narcogobierno, un gobierno lacayo de Estados Unidos (...). Dirige una banda de criminales desde su palacio”, afirmó.
En enero de 2008, Chávez pidió a Colombia, la Unión Europea y Estados Unidos que excluyeran a las FARC de la lista de organizaciones terroristas. La buena relación de las FARC con Chávez quedó patente en el momento en que la organización le postuló como mediador para la posible liberación de rehenes. Las liberaciones de la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas, la ex senadora Consuelo González de Perdomo y la candidata a la presidencia Ingrid Betancourt, mediadas por el Gobierno de Chávez, supusieron de alguna manera un revés para Uribe, ya que aunque se liberaron algunos de los presos más ‘codiciados’ de la banda, el mérito recayó en el venezolano. Los roces entre los dos países no se limitan a este terreno. Los dos países rivalizan por las reservas de petróleo halladas en Arauca, la frontera del nordeste de Colombia con Venezuela.
A pesar de la desaparición la URSS, Venezuela continúa practicando el ‘postsovietismo’ a la hora de firmar acuerdos internacionales. Rusia y Cuba son los principales receptores de los pactos venezolanos. En la primera visita oficial de Raúl Castro a Venezuela, éste acordó con Chávez la creación de empresas mixtas en las áreas petrolera y de telecomunicaciones para desarrollar 173 proyectos conjuntos durante 2009, con una inversión superior a los 2.000 millones de dólares. Con Rusia, Chávez firmó en Caracas siete acuerdos de cooperación en diversas materias, entre los que destaca uno para la “cooperación en el área del uso de la energía nuclear con fines pacíficos”. La visita del presidente de Rusia, Dimitri Medvédev, a Venezuela coincidió con la presencia en el país de una flota rusa, que había llegado para realizar maniobras navales conjuntas con la Armada venezolana. En el marco del Alba, Nicaragua y Bolivia –con quienes Chávez mantiene afinidades políticas– se beneficiaron de un acuerdo petrolero por el que Venezuela se compromete a suministrar crudo y productos refinados mediante empresas mixtas formadas por Pdvsa y las empresas estatales Bolivia y Nicaragua. Los términos de pago prevén la liquidación del 50% de la deuda en un periodo de 90 días con un interés del 2% anual y el 50% restante en un periodo de 23 años con dos años más de gracia y el mismo interés, unas condiciones especialmente ventajosas. 



Cronologia año  2008

 


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