Anuario 2008
Rumania
"Los rumanos muestran su desconfianza hacia la clase política"
Carina Verdú

El año finalizaba con el resultado equilibrado de las elecciones legislativas celebradas en noviembre. La alianza formada por el Partido Socialista Demócrata (PSD) y el Partido Conservador (PC) (que se presentaron bajo la misma lista) fue la más votada, con un 33’1% de los votos y 114 diputados. El Partido Demócrata Liberal (PDL) obtuvo el 32’4% de papeletas y 115 diputados. Los expertos calificaron los resultados de “empate técnico”. Theodor Stolojan, economista y candidato del PDL, anunció que su partido formaría gobierno con el PSD y la UDMR (Unión Democrática Magiar de Rumanía). Este tripartito insólito en la historia de Rumanía debía, según Stolojan, “resolver conjuntamente los abundantes problemas nacionales”, como la difícil coyuntura económica y financiera, el bajo desarrollo de los sistemas de protección social y el bajo nivel de los salarios.
La investidura del nuevo Ejecutivo, al que denominaron “Asociación para Rumanía”, debía hacerse el 22 de diciembre, pero, el día 15, Stolojan anunció que renunciaba a la misión de formar el nuevo Gobierno con la única explicación de que había que “dar esperanzas a una generación más joven de políticos, para que puedan alcanzar los más altos puestos del Estado”. A las pocas horas, el presidente rumano, Traian Basescu, nombraba como nuevo primer ministro a Emil Boc (PDL), quien inmediatamente recibió el respaldo de su nuevo socio, Mircea Geoana (PSD).

Descontento entre los ciudadanos
La primicia de este año se situaba en el hecho de que éstas eran las primeras elecciones tras la entrada en la Unión Europea y la primera vez que, tras la reforma electoral promovida en 2007, los electores votaban directamente a los candidatos y no a las listas de los partidos.
Unas novedades que no han conseguido llamar la atención del electorado. En Rumanía, tan sólo el 39% de la población se decidió a acudir a las urnas, registrando el peor resultado en participación desde el fin del comunismo en 1989. Los llamamientos protagonizados por los líderes del país, como el del presidente Traian Basescu (“Necesitamos un Parlamento que represente la voluntad de los rumanos y no la indiferencia de los rumanos'), no consiguieron movilizar a la población.
El mismo fenómeno se observó en el exterior. Más de dos millones de rumanos viven en el extranjero y sólo 24.000 de ellos decidieron votar. En España se concentró el mayor número de votos de los emigrantes, con 6.200 papeletas registradas en los 20 colegios electorales que se habilitaron.
La baja participación en las elecciones es el resultado de la desconfianza que tienen los rumanos de su clase política. Según un sondeo publicado por el Instituto de Investigación GfK, el 76% de los rumanos cree que viven en un Estado corrupto. El ranking elaborado por la organización para la lucha contra la corrupción, Transparency Internacional, corrobora estos datos y tacha a Rumanía de ser el país más corrupto de la Unión Europea.
Precisamente, la UE lleva meses advirtiéndole, al igual que a Bulgaria, de sus altos índices de corrupción y crimen organizado. Si no consigue controlar de manera inmediata dichas cifras, no podrá continuar recibiendo los 4.300 millones de euros en concepto de ayudas al desarrollo que tiene previsto recibir hasta 2013 por ser nuevo miembro de la UE.
Los ciudadanos no sólo se quejan de la mala gestión del Gobierno. A pesar de que el aumento de los costes salariales se ha fijado este año en el 23% y de que los sueldos aumentan de manera notable cada año, todavía no es suficiente y por ello el Gobierno rumano ha tenido que lidiar con varias huelgas y protestas por parte de los trabajadores.
En marzo, 6.000 trabajadores de la planta rumana de la automovilística Dacia (grupo Renault) se manifestaron para pedir una subida salarial. Los sindicatos exigían un aumento del 65% del sueldo base mientras que la compañía tachaba la propuesta de “poco realista”. La huelga, que duró más de tres semanas y en la que Dacia perdió más de 50 millones de euros, ha sido la mayor que ha sufrido la industria automovilística de Rumanía desde 1989.
El pasado 7 de octubre, Bucarest fue testigo de una nueva manifestación de trabajadores en la que también pedían el aumento de sus salarios. Unos 7.000 manifestantes se concentraron delante del Parlamento y, dos días después, 100.000 trabajadores del sector público abandonaron su puesto durante dos horas reivindicando, asimismo, mejoras salariales.

La economía sigue su crecimiento
El crecimiento económico que vive Rumanía desde la caída del comunismo está siendo espectacular. Según la Oficina Nacional de Estadística rumana, el país tiene un aumento anual del PIB de un 8’60%, según datos de septiembre de 2008 (en 2007 fue del 6’04%). Con el desarrollo de la economía aumenta la producción pero llega también la inflación. En el mes de octubre de 2008 la cifra era de 7’4%, una de las más altas de la Unión Europea y muy por encima de la media, fijada en 3’3%.
Precios desorbitados y salarios bajos se convierten en una mezcla explosiva para la economía del país, y, sobre todo, para los rumanos de a pie.
El 21 de marzo la empresa automovilística Ford anunciaba que iba a instalar una de sus fábricas de coches en la ciudad de Craiova. Para ello va a necesitar una inversión de cerca de 1.000 millones de dólares que permitirá a Rumania convertirse en el mayor productor de coches de Europa del Este.
Como Ford, muchas otras empresas ven en Rumanía una oportunidad de negocio. Según un estudio realizado por la consultora internacional Ernst & Young en 2007, Rumanía es el primer destino para las inversiones entre los países de Europa del Este, con un 52% de las preferencias de los inversores.  
La Agencia Rumana de Inversiones Extranjeras prevé que este año Rumanía atraerá 7.000 millones de euros de inversiones extranjeras directas, siguiendo la línea del año anterior. Los principales sectores que van a recibir estas inversiones serán, como de costumbre, el automovilístico y el de la construcción.
Según Eurostat, la inversión extranjera aprovecha los bajos costes de la mano de obra, que junto a la de Bulgaria, es la más barata de la UE. El salario mínimo en 2007 era de 114 euros mensuales frente a los 666 españoles.
El país, que ha exportado más de dos millones y medio de trabajadores desde 1989, necesita ahora mano de obra de manera urgente.
Rumanía tiene uno de los índices de desempleo más bajos de la Unión Europea y actualmente se sitúa en un 5’9%. A lo largo de 2008, el Gobierno ha hecho campañas para que los rumanos que emigraron vuelvan al país. Sólo en España hay más de 700.000 rumanos asentados. El Gobierno rumano prevé que, en 2009, gran parte de los rumanos que hay en España e Italia volverán a sus respectivos hogares. El incremento del paro en esos dos países es el principal motivo que puede hacerles tomar dicha decisión.



Cronologia año  2008
4 de febrero: La Unión Europea da un margen de seis meses para que Rumania y Bulgaria luchen contra el crimen y la corrupción. Los dos países entraron en la UE hace un año pero no han conseguido los mínimos de criminalidad que la institución exige.

27 de febrero: Los mineros rumanos luchan para que se invierta en la minería y se reabran las minas que fueron cerradas hace una década para así crear nuevos puestos de trabajo. Para llamar la atención del Gobierno, hicieron una manifestación y llegaron hasta el Parlamento.

21 de marzo: Ford toma el poder de la fábrica de coches en Craiova. La inversión de cerca de 1.000 millones de dólares que ha hecho permitirá a Rumania convertirse en el mayor productor de coches de Europa del Este.

26 de marzo: Rumania reconsidera su posición a favor de los cultivos modificados. El ministro de Medio Ambiente rumano ha dicho que hará que un comité de expertos reconsidere la versión alterada del maíz, el único cultivo que ha sido aprobado para comercializar en la UE.

1 de abril: Rumania acoge el encuentro de líderes de la OTAN. Bush se muestra totalmente dispuesto a apoyar la entrada de Ucrania en la organización.

21 de julio: El ministro de Asuntos Exteriores rumano ha declarado que Rumania se está tomando muy en serio la lucha anticorrupción a pesar de lo que puedan decir otros países.

27 de julio: Las inundaciones en Rumania y Ucrania han matado a 17 personas. Las autoridades dicen que son las peores en el último siglo.

7 de octubre: Miles de manifestantes en Rumania para pedir mejoras salariales. Unos 7.000 trabajadores se han manifestado delante del Parlamento para pedir aumentos de sueldo y mejoras de las condiciones laborales. En Rumania sólo el 15% de trabajadores tiene unas condiciones laborales decentes.

8 de octubre: La Bolsa rumana se derrumba después de perder un 9’3%. Durante todo el día se han dejado de admitir transacciones.

9 de octubre: 100.000 trabajadores rumanos del sector público han abandonado el trabajo durante dos horas como medida reivindicativa. Piden mejoras laborales y una subida de los salarios.

15 de octubre: La Corte Suprema ha condenado a dos dirigentes comunistas a 15 años de prisión. Se les acusa de intentar reprimir la revolución de 1989 que acabó con Nicolae Ceausescu. Stanculescu y Chitac ya fueron sentenciados en 1999 por ordenar que las tropas abrieran fuego contra los manifestantes donde murieron varios de ellos.

15 de octubre: Los profesores piden mejoras salariales. Miles de maestros se concentraron para apoyar una nueva ley que aumentaría sus salarios un 50%. El Gobierno dice que el país no puede asumir estos costes. Para que se pueda llevar a cabo esta ley tiene que ser aprobada primero por el presidente Traian Basescu.

17 de octubre: EL Gobierno rumano ha destituido al jefe de la policía del país por comprarse coches de gama alta con dinero público.

23 de octubre: Rumanía apoya la aspiración de Moldavia de entrar en la Unión Europea. El primer ministro Popescu se reunió con la jefa del Gobierno moldavo a quien le mostró su apoyo. Rumanía es el socio comercial más importante de Moldavia.

24 de octubre: El Gobierno rumano prevé que la emigración a España sufrirá una importante bajada.

28 de octubre: El Banco Central rumano asegura que el país no necesita préstamos del FMI. Asegura también que no tiene problemas de financiación en el contexto de la crisis financiera mundial.

 


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