Anuario 2008
Corea del Sur
"Los conservadores vuelven al poder en plena desaceleración de la economía"
Isabel Roldán

El 25 de febrero de 2008 tomó posesión de la presidencia Lee Myung Bak, el ganador de las elecciones celebradas en diciembre de 2007. La victoria de Lee representó el retorno al poder, tras dos administraciones consecutivas del partido liberal-progresista liderado por Roo Moo Hyun, de los conservadores, representados por el Gran Partido Nacional (GPN).  El programa electoral del nuevo líder puso el acento en las cuestiones económicas. “Korea 7.4.7”, el lema en el que basó su campaña electoral, y el que le otorgó la victoria en las urnas, estaba centrado en tres ambiciosas promesas: alcanzar un crecimiento anual del PIB del 7% en 10 años, llegar a los 40.000 dólares de renta por cápita antes de 2017 y llegar a ser el séptimo país más industrializado del mundo. No obstante, los objetivos que apuntaba en su día Lee son, en la actualidad, más una utopía que una realidad. Sobre los hombros del nuevo presidente recaen a día de hoy nuevas y arduas  responsabilidades. La fuerte crisis financiera y económica internacional, originada en EE.UU., se hace sentir en todos los rincones del planeta, y Corea del Sur no escapa de sus efectos. Después de una década de crecimiento en torno al 5% anual, las últimas previsiones disponibles del FMI (noviembre de 2008) y del Banco Mundial (diciembre) apuntan a que 2008 cerrará con un crecimiento del 4,1% y 3,9%, respectivamente, y coinciden en que la actividad se moderará hasta el 2% en 2009. Una desaceleración que se sitúa en la media prevista para el conjunto de los países asiáticos.
Los factores financieros que inciden negativamente en el ritmo del crecimiento del país son, por una parte, las restricciones de crédito y, por la otra, el descenso de la demanda de los productos de exportación. En cuanto al primero, el impacto de los problemas financieros internacionales en el país es importante, dado que es una economía endeudada con el exterior, como consecuencia del elevado crecimiento del crédito a familias y empresas en los últimos años. Y, en cuanto a la demanda externa, el efecto de la desaceleración del comercio mundial –que se prevé que registre un crecimiento negativo en 2009-- se hace notar sobre las exportaciones, que constituyen el 40% de la riqueza del país. Corea del Sur es uno de los países líderes mundiales en los sectores industriales y tecnológicos, y sus exportaciones alcanzaron en 2007 la cifra de 370 millones de dólares. Un informe de la Korea Internacional Trade Association destaca la importancia de sus grandes empresas: las exportaciones de los conglomerados y de sus filiales, como Samsung Electronics, Hyundai Motor, LG Electronics y Kia Motors, suman el 23% del PIB. Únicamente el grupo Samsung aglutina el 18% del PIB y el 21% de las exportaciones coreanas.
Cabe subrayar, no obstante, que Corea está mejor preparada que otros países para afrontar la fuerte crisis económica que azota al planeta. Dispone de importantes recursos, entre ellos la calidad de su capital humano. Expertos internacionales coinciden en realzar la capacidad del pueblo coreano para superar pruebas difíciles, tal como se demostrado a lo largo de su historia. Ejemplo de ello es la crisis asiática de 1997-1998, de la que logró salir en sólo cuatro años, para convertirse cinco años después en la decimotercera economía mundial.
Corea ha impulsado una serie de medidas para hacer frente a la recesión: ha anunciado el primer recorte de tipos de interés en cuatro años y ha impulsado la inyección de 130.000 millones de dólares, de los cuales 30.000 millones han sido destinados a bancos y entidades exportadoras, y el resto se ha dirigido a garantizar la deuda externa de los bancos coreanos. La devaluación del won es también un incentivo positivo para el necesario estímulo de las ventas al exterior.
No obstante, la opinión de los ciudadanos, quienes apostaron por el nuevo presidente pensando sobre todo en clave económica,  no es muy positiva.
Lee Myung back representa un mito para muchos coreanos. De una familia muy humilde, logró ingresar, a pesar de su falta de medios, en la Korea University de Seúl. Tras obtener unos brillantes resultados, Lee llevó a cabo una exitosa carrera como alto directivo en la empresa automovilística Hyundai, y, en 2002, fue elegido alcalde de Seúl, donde asentó su fama como eficiente gestor público. Su ejemplar trayectoria personal y profesional convenció a un amplio sector del electorado 48,7% de los votantes. Sin embargo, tras esta holgada mayoría, su llegada al poder no ha sido tan cómoda como podía esperarse, pues desde su toma de posesión se ha visto acechado por múltiples contratiempos.
En un marco político en el que aún persiste un fuerte desencuentro entre conservadores y reformistas, está siendo muy difícil hacer avanzar la agenda nacional sin que ello suponga constantes disputas y enfrentamientos con la coalición opositora.
En mayo de 2008, muchos surcoreanos salieron a la calle para manifestarse contra la decisión del GNP de retomar las importaciones de carne de vacuno estadounidense, las cuales habían sido suspendidas en el año 2003 tras un brote de “la enfermedad de las vacas locas”.  El Partido Democrático Unido (PDU), la mayor fuerza opositora de Corea de Sur, junto a otros dos pequeños partidos de la oposición, se unió a las manifestaciones masivas y boicoteó durante varias jornadas las sesiones  parlamentarias.
A raíz de las protestas, las cuales habían deteriorado gravemente al Gobierno, el equipo ministerial de Lee puso su renuncia a disposición del presidente. El mandatario aprovechó las ofertas de dimisión para realizar varios cambios de Gobierno, entre ellos se produjeron dos nuevos nombramientos de especial relevancia: El ministro de finanzas, Kan Man-soo, fue sustituido por Yoon Jeung Hyun, el cual fue presidente del Comité de Supervisión Financiera y del Servicio de Supervisión Financiera durante el Gobierno de Roo Moo Hyun.  También nombró a un nuevo ministro para la Unificación: Hyun In Taek, de talante moderado y a quien se le conoce por su postura dura respecto a Corea del Norte.
El 26 de diciembre de 2008, miembros de la PDU, se reunieron en las puertas del parlamento para tratar de boicotear, de nuevo, la sesión parlamentaria, con el objetivo de impedir que el GPN aprobara, tal como había declarado,  el tratado de libre comercio con EE.UU. En la disputa, que acabó en una verdadera batalla campal, tuvieron que intervenir 200 policías, y once parlamentarios opositores resultaron heridos. Dos semanas después, se logró poner fin a los enfrentamientos, no obstante, la imagen de la democracia surcoreana parece no estar todavía restaurada.
Este tipo de sucesos son comunes en la vida política del país, la cual, se caracteriza por ser muy poco transparente y volátil. Las elecciones de  noviembre  de 2007, representan una clara muestra de ello: a la última batalla electoral se sumó una ardua batalla judicial por unos presuntos delitos financieros, el caso “BBK”, en la que se vieron salpicados todos los candidatos, y en especial Lee Myung-back, quien fue acusado de presuntos actos ilegales.
Finalmente, otro importante y complejo frente se ha abierto para la Administración de Lee: el retroceso en las relaciones con su vecino del norte.

El telón norcoreano
En el 60 aniversario de la fundación de los dos Estados de la península coreana, los dos territorios antagónicos parecen estar tan alejados como en 1948.  Las expectativas que se abrieron en 2007 a raíz la II Cumbre Intercoreana, en la que se acordó una “Declaración sobre el avance en las relaciones Sur-Norte”, se han visto frustradas. Dicho encuentro fue de gran trascendencia política, y muchos creyeron que se trataba del principio de la transformación del acuerdo de armisticio de 1953 por un régimen de paz en la península. Desde la reunión, los dos vecinos mantuvieron unas relaciones diplomáticas muy fluidas, y los primeros ministros se reunieron en varias ocasiones para avanzar en los acuerdos previstos, entre los que destacaba el proyecto de conectar el sistema ferroviario del Norte y el Sur con el Trans-China.
No obstante, después de las elecciones presidenciales, en diciembre de 2007, los contactos entre las Coreas se interrumpieron y se entró en una fase de espera hasta la toma de posesión del nuevo presidente, a partir de la cual, las relaciones se estancaron definitivamente.
La política de Lee Myung Bak en relación al Norte es más cautelosa que la de sus antecesores en el cargo. El nuevo líder ha exigido más reciprocidad al régimen estalinista y se ha mostrado mucho más crítico que su predecesor respecto a los derechos humanos. A lo largo de las tortuosas negociaciones de desnuclearización con Corea del Norte, Lee, a diferencia de su antecesor, quien realizó excesivas concesiones al régimen --de las que no recibió justas contrapartidas-- , no ha ofrecido en ninguna ocasión “cheques en blanco”, centrando su estrategia en la política del “give and take”.
En el mes de febrero, y frente a la pasividad de Corea del Norte de entregar su inventario nuclear, --tal y como había pactado con el grupo multilateral el pasado año--, Lee hizo un llamamiento al régimen para que diese explicaciones acerca de su estancado plan y sobre la situación de los más de mil prisioneros de guerra y civiles secuestrados que siguen retenidos por el Estado comunista. A lo que el régimen norcoreano respondió con una ola de despidos de trabajadores surcoreanos de un parque industrial que acoge a cerca de 70 empresas surcoreanas, situado al norte de la frontera.
El pasado noviembre, el régimen norcoreano anunció el fin de las relaciones con el Sur debido “a la política de confrontación del presidente surcoreano”. El periódico del Partido Comunista, el que publicaba dicha información, afirmaba asimismo que “desde su llegada al poder, Lee había provocado con múltiples agresiones a Corea del Norte, con el objetivo de retroceder al punto anterior a los acuerdos alcanzados entre las dos Coreas durante la última década”. Y anunció la interrupción del escaso tráfico comercial transfronterizo. La noticia fue anunciada coincidiendo con la situación de prosperidad en las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, a raíz de que Bush llevara a cabo la exclusión del régimen de la lista de “Gobiernos que patrocinan el terrorismo”, y en medio de las especulaciones sobre la salud del líder norcoreano.  
A día de hoy, a pesar de que las relaciones entre ambos territorios siguen estancadas, se ha abierto una nueva ventana a la esperanza que puede llevar, en el futuro, a una mejora en las relaciones diplomáticas entre los dos vecinos: Corea del Norte ha reanudado el proceso de desnuclearización, y, expertos internacionales, coinciden en que esta vez la posición del régimen es definitiva.  
Más allá del conflicto intercoreano, el presidente Lee se ha mostrado pragmático en sus relaciones con el exterior. Sus intereses han estado centrados en fomentar las relaciones con las tres potencias vecinas: China, Japón, Rusia, y la mejora de sus relaciones con EE.UU. Además, el nuevo lider ha seguido trabajando en profundidad en la amplia red de tratados de libre comercio que la Administración de Roh estableció a lo largo de su mandato. A día del hoy Corea del Sur ha concluido una Área de Libre comercio (ALC) con Chile (2004), Singapur (2006);  ha acordado junto a la Asociación de Naciones de Sudeste asiático (ASEAN) tratados de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) en 2007, con Japón (2003), Canadá (2005), México (2006), India (2006) y con la UE (2007). Y está negociando un tratado de libre comercio con Nueva Zelanda, Malasia y el Mercado común de Latinoamérica (MERCOSUR) integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
El creciente interés del país por fomentar nuevos acuerdos comerciales radica en el hecho que el comercio exterior y la inversión coreanas están concentrados en pocos países (China, Estados Unidos y Japón). Los tratados de libre comercio representan un valioso instrumento para acceder a los mercados exteriores y proteger los derechos de la propiedad intelectual de las empresas coreanas.
Desde que en abril de 2007, Lee Myung Back y el presidente estadounidense Bush se reunieron en Camp David,  las relaciones diplomáticas entre los dos países se hallan en una etapa de mayor cooperación en todos los ámbitos.
En la reunión había tres temas principales sobre los cuales ambos mandatarios están trabajando. Por una parte, las negociaciones para la desnuclearización de Corea del Norte, las cuales, en abril de 2007, cuando se produjo la reunión, se hallaban totalmente estancadas. En este punto ambos mandatarios reiteraron su voluntad de cooperar a través del grupo multilateral para que el proceso se reanudara lo antes posible.
Por otra parte, las relaciones militares: en 2004, el entonces presidente Roh pactó con EE.UU. la reducción progresiva de los efectivos militares estadounidenses desplegados en el país. El acuerdo se enmarcaba en el proyecto de Bush de retirar unos 700.000 militares que se hallaban en Europa y Asia. Una reestructuración “necesaria para combatir al terrorismo y abandonar las estrategias de la Guerra Fría”, en palabras del presidente estadounidense. En la reunión ambas partes se manifestaron favorables a sostener el plan pactado con el anterior presidente surcoreano por el que los efectivos militares se reducirían gradualmente hasta 20.000. Finalmente, ambos mandatarios abordaron la cuestión comercial.  En la reunión, Lee y Bush se mostraron favorables a ratificar lo antes posible el tratado de libre comercio suscrito. No obstante, la victoria del candidato demócrata, Barack Obama, ha abierto un nuevo escenario de negociaciones. El presidente electo se ha opuesto al tratado y lo ha calificado de “muy defectuoso, debido a que las condiciones del acuerdo no alcanzan para asegurar un acceso efectivo al mercado de las exportaciones estadounidenses de productos manufacturados y muchos productos agrícolas,'. Obama se ha opuesto también al contenido de los demás TLC que la Casa Blanca intenta alcanzar con Colombia y Panamá, y ha propuesto una revisión y renegociación de estos.
Éste tratado representa el mayor acuerdo comercial pactado por EE.UU. desde que el país impulsó en 1994 los TLC con México y Canadá. Impulsado durante la presidencia de Roh, se paralizó temporalmente antes de la llegada al poder de Lee debido a que el partido de la oposición, el Partido Democrático del Milenio (PDM), en puertas de los comicios electorales y sin la aprobación total de la Asamblea Nacional -el partido pro-gubernamental UNDP votó en contra-, prefirió mostrarse prudente y prorrogó su ratificación.
Tras reunirse con el presidente Bush el 20 de abril en Camp David, Lee Myung-bak voló a Tokio para celebrar otra cumbre con el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda. El encuentro puso de manifiesto la voluntad de ambos mandatarios de restablecer la confianza y el diálogo, tras una década de distanciamiento en sus relaciones, especialmente durante el mandato del ex primer ministro japonés Roh-Koizumi (2001-2006),  en la que se habían  reavivado las tensiones nacionalistas.  
No obstante, esta nueva etapa de entendimiento pronto se vio truncada a causa de una disputa territorial. El pasado junio, Japón reclamó, mediante un comunicado, la soberanía de los dos islotes Dodko (nombre coreano) o Takeshima (nombre japonés) deshabitados y administrados por Seúl, una de las tantas heridas del pasado que aún quedan por cerrar las relaciones coreano-niponas.
La historia de ambos países está marcada por un doloroso pasado desde que, en 1905, Corea del Sur pasó a ser un protectorado de Japón y diez años más tarde fue anexionada a la isla, hasta 1945, año en que las tropas niponas se retiraron tras haber invadido buena parte del continente asiático y haber cometido grandes atrocidades.
No obstante, a día de hoy, los países, ambos democráticos y económicamente muy desarrollados, parecen estar mucho más cercanos y compartir intereses muy parecidos, tanto económicamente como a nivel geoestratégico.
Tras la llegada al poder, en septiembre de 2008, de Taro Aso, actual primer ministro de Japón, las relaciones parece que se han destensado. De hecho, ambos mandatarios han manifestado su voluntad de resolver las disputas territoriales. Y los dos coinciden en apoyar la continuidad de la presencia militar estadounidense en el noroeste asiático hasta que no se hayan producido avances en la resolución del conflicto con el vecino del norte.

Hacia una nueva estructura asiática
El meteórico crecimiento de China y su cada vez más estrecha relación con las economías vecinas, así como su renovada y “armoniosa” imagen diplomática, está teniendo efectos profundos en el equilibrio político y económico del continente, especialmente en los países vecinos. El crecimiento espectacular que, en paralelo al gigante asiático, está experimentando India lleva a plantear la necesidad de rediseñar una nueva Asia, con una renovada arquitectura  institucional de cooperación interestatal.
 A falta de un potente mercado interior, Corea del Sur también está potenciando su integración regional en Asia Oriental. El país parece estar preparado y tener intención de adoptar un papel importante en la nueva arquitectura de la región, tal como se plasma en su cada vez más activa integración en las organizaciones internacionales del área asiática (ASEAN; APEC).
Otro hecho significativo que da muestra de la creciente cooperación entre los países asiáticos es la celebración, el pasado abril, de una reunión independiente integrada por Corea del Sur, China y Japón para hacer frente a la crisis económica.  En el encuentro, que se celebró en Japón y contó con la asistieron los líderes de los tres países, se firmaron tres comunicados en los que se estableció un compromiso de gestión conjunta de catástrofes, y un “plan de acción económica” de cooperación en más de 30 áreas.


Los retos sociales


Más allá de la crisis económica, del conflicto intercoreano, y los problemas poíticos, el país tiene retos sociales que afrontar. El desigual reparto de la riqueza, el insuficiente sistema de seguridad social y, en general, un Estado del bienestar débil, son factores que, según expertos internacionales, deben ser corregidos a tiempo para garantizar la armonía y la cohesión social del país a medio plazo. Relacionado sin duda con las difíciles condiciones de vida de la mayoría de la población, Corea tiene un problema de baja natalidad y consiguientemente de envejecimiento de la  población. La tasa de fertilidad ha ido cayendo a lo largo de los años hasta alcanzar niveles alarmantes. La tasa actual, 1,26  --tres veces menor que la de 1970-- es la mitad de lo necesario para que la población pueda ser reemplazada--, lo que significa que en 25 años la población surcoreana se reducirá a la mitad, o bien habrá de atraer inmigración extranjera.


Dos caminos diametralmente opuestos


Tras la guerra de Corea (1950-1953), ambos territorios siguieron trayectorias totalmente distintas. Corea del Sur recibiría el apoyo de Estados Unidos, lo que en unos años la convertiría en un país potentemente desarrollado. De una renta por cápita  de 10 dólares en 1949, se pasó a 10.000 en 1996 y alcanzó los 20.000 dólares en 2007. No obstante, en el ámbito político, Corea del Sur continuaría inmersa en un régimen autoritario. No sería hasta el año 1978, en el que se produjo la reforma constitucional, cuando Corea alcanzaría la plena democracia.  A día de hoy, Corea del Sur es la décimotercera economía mundial.
Por el contrario, Corea del Norte continúa siendo un régimen comunista estalinista. Tras la llegada al poder de la “dinastía” Kim, en el año 1948, se ha implantado una doctrina autárquica que ha llevado al país al total aislamiento internacional. Los pocos recursos económicos del territorio han sido invertidos en convertir el país en una potencia nuclear, descuidando por completo las necesidades básicas. Ello, junto a la desintegración de la URSS en 1991, y la consiguiente interrupción de la ayuda soviética al país, han sumido a Corea del Norte en la absoluta quiebra económica.
Las relaciones intercoreanas se han mantenido estancadas desde 1953. No obstante, a partir de 1991, tras la admisión de los países como miembros de la ONU, se iniciaron tímidos intentos de acercamiento: se han celebrado varios acuerdos entre los que destaca el firmado en junio del 2000, en el que se logró la reconciliación diplomática y una cierta relación económica, y el pactado el año 2007.

El paralelo 38, un muro infranqueable
Un hipotético tratado de paz entre ambos territorios no llevaría forzosamente a la reunificación de la península. Según expertos internacionales, este proceso es visto por la comunidad internacional como un objetivo a largo plazo. En primer lugar, porque los dos territorios afectados no tienen ningún interés en que la unión se materialice. Seúl visualiza la reunificación como un proyecto aún lejano ya que por el momento es imposible que el país asuma el estado de quiebra que sufre su vecino y las abismales diferencias que los separan. Para los surcoreanos, Corea del Norte no sólo es otro país, sino otro planeta. Seis décadas de separación han conseguido que la población no se identifique demasiado con sus vecinos del norte.. Unos 10.000 refugiados norcoreanos viven ahora en el sur, pero, por más esfuerzos gubernamentales, siguen malviviendo en ghettos y marginados de la sociedad en general. Y Pyongyang prefiere mantener la continuidad de su régimen “subvencionado” por la comunidad internacional.
Y, en segundo lugar, porque la unión de ambos territorios parece no interesar tampoco ni en EE.UU. ni en Asia o al menos ello era así hasta antes de la consecución del pacto de desnuclearización. Para el Gobierno estadounidense, la amenaza nuclear del régimen norcoreano representaba una excusa con la que poder mantener su presencia militar en Corea del Sur y Japón. Desde China, la reunificación de las Coreas es vista como una amenaza a su economía. Y por su parte, Japón, teme también que la unión de ambos territorios suponga el nacimiento de un competidor económico aún más fuerte en la región.


Integración regional


La ASEAN fue constituida en 1967, en plena Guerra Fría, por Tailandia, Malasia, Singapur, Indonesia y Filipinas, con el objetivo de establecer un marco de colaboración político para frenar el avance comunista en la región, y fomentar la cooperación económica entre sus miembros. A día de hoy la asociación agrupa a trece países, después de la adhesión de Vietnam, Laos, Birmania, Brunei, Camboya, China, Corea del Sur y Japón.
El pasado 2004, La Asociación inició negociaciones para establecer una zona de libre cambio que incluya las tres grandes economías, China, Japón y Corea del Sur, en el horizonte 2010-2015, que se denominaría Comunidad de Asia Oriental y se convertiría en un área económica de más de 2000 millones de personas.
La APEC es un foro multilateral de Cooperación Económica Asia-Pacífico. Creado en 1989, que trata temas relacionados con el intercambio comercial, coordinación económica, y cooperación entre sus integrantes.



Cronologia año  2008
25 de febrero: Toma posesión de la presidencia Lee Myung Bak del Gran Partido Nacional GNP.

2 de marzo: Lee hace un llamamiento al régimen norcoreano para que dé explicaciones a cerca de su estancado plan de desnuclearización.

17 de mayo: Miles de surcoreanos salen a la calle para manifestarse contra la decisión del GNP de retomar las importaciones de carne de vacuno estadounidense. Los partidos de la oposición de unen a las manifestaciones.

2 de octubre: Las conversaciones militares entre representantes militares de Corea del Sur y Corea del Norte, finalizan sin ningún acuerdo.

9 de octubre: Corea impulsa una serie de medidas para hacer frente a la recesión.

12 de noviembre: Pyongyang anuncia el cierra de la frontera por carretera con Corea del Sur.

13 de diciembre: Corea del Sur, china y Japón se reúnen en una cumbre independiente para hacer frente a la crisis económica.

26 de diciembre: Miembros de PDI se reúnen en las puertas del parlamento para tratar de boicotear la sesión parlamentaria, con el objetivo de impedir que el GNP apruebe el tratado de libre comercio con EE.UU.


 


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull