Anuario 2008
Corea del Norte
"El régimen, con su líder en paradero desconocido, reanuda su desnuclearización"
Isabel Roldán

Desde octubre de 2006, año en que Corea del Norte realizó su primer ensayo nuclear, el régimen ha utilizado la amenaza nuclear con el fin de extorsionar a la comunidad internacional. Finalmente, y después de un largo estira y afloja, el proceso de desnuclearización se ha reanudado. El abandono de Corea del Norte de sus ambiciones nucleares, tal como señalan analistas internacionales, no es, no obstante, fruto de una nueva voluntad de conciliación del régimen con la comunidad internacional, sino que se ha producido en un contexto de emergencia humanitaria. La situación de Corea del Norte, uno de los regímenes más despóticos del mundo, se ha visto especialmente agravada este último año por la nueva y enésima hambruna que azota el país, tras las malas cosechas del pasado otoño y el incremento del precio del grano. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), 4,1 millones de personas podrían sufrir una severa malnutrición o morir de hambre. La aislada nación, que es totalmente dependiente de la ayuda económica de la comunidad internacional, se ha visto, así pues, obligada a poner punto final al conflicto nuclear.
El régimen recibe con regularidad donaciones del exterior: EE.UU. envió en junio de 2008 50.000 toneladas de alimentos de emergencia al país. El régimen recibió además 400.000 toneladas a través de la PMA y unas 100.000 toneladas vía ONG estadounidenses. Las ayudas internacionales, no obstante, han disminuido en 2008, debido a que Corea del Sur y Japón, dos de los donantes más importantes, junto con China y EE.UU, habían interrumpido sus envíos. Por otra parte, la grave situación en la que se halla inmerso el país parece requerir de ayudas adicionales. De acuerdo con la PMA, Corea del Norte necesita ayuda internacional por valor de al menos 500 millones de dólares.
A lo largo de 2008 Seúl no ha concedido ayudas a Pyongyang, a diferencia de lo que ocurrió en 2007, año en el que la dictadura estalinista recibió alimentos y fertilizantes de su vecino del sur por valor de 186 millones de dólares. Ello se debe a que el nuevo presidente de Corea del Sur,  Lee Myung Back, ha impulsado una política en relación al Norte más cautelosa que la de sus antecesores en el cargo. A lo largo de las tortuosas negociaciones de desnuclearización con el régimen, el nuevo líder de Corea del Sur se ha mostrado duro en su trato con el régimen y le ha exigido más reciprocidad. No obstante, en diciembre de 2008,  y a raíz de la reanudación del proceso de desnuclearización, el Gobierno de Corea del Sur ofreció su colaboración económica al régimen cuando éste acceda al diálogo –ya que las relaciones entre Sur y Norte se hallan totalmente estancadas--.  Así lo hizo también Japón, que mantenía impuestas al régimen unas sanciones comerciales desde el pasado 2006 --tras los lanzamientos de unos misiles norcoreanos en el mar de Japón— y que dejó de aplicar en noviembre del 2008.
Más allá de la hambruna y las privaciones, dentro de los muros del reino “ermitaño”
--llamado así por la represión y aislamiento que caracteriza al Partido de los Trabajadores de Corea (PTC)-- la inestabilidad del régimen se hace todavía más manifiesta: el presidente Kim Jong Li parece haberse esfumado. Su misteriosa ausencia desde junio en importantes actos públicos, como el 60 aniversario del país, ha abierto una gran polémica acerca de su estado de salud, poniendo en relieve la total irresponsabilidad y mezquindad del régimen, así como lo poco informado que está Occidente sobre la situación de esta tiranía.
¿Dónde está el “Querido líder”? El pasado septiembre, el Gobierno de Corea del Norte, coincidiendo con el 60 aniversario del país, y con el objetivo de intentar mejorar su debilitada imagen tras los constantes enfrentamientos con la comunidad internacional, organizó una espectacular ceremonia, “la más majestuosa y triunfalista de la historia”, en palabras de los funcionarios del régimen, en la que participaron un millón de personas. La gran cita, no obstante, a la que sorprendentemente no asistió el presidente, sería el origen de las sospechas sobre el estado de salud del mandatario, una cuestión que el régimen estalinista mantiene aún sin esclarecer. El gran ausente fue visto por última vez el 14 de agosto. Y diversas fuentes han asegurado que se halla enfermo. Entre ellas François-Xavier Rous, uno de los médicos del equipo médico francés que trata la salud del dictador, quien declaró el pasado noviembre que Kim Jong Il fue víctima de un “incidente vascular cerebral”, pero negó que haya sido intervenido quirúrgicamente y aseguró “que se encontraba mejor”. En octubre, un agente de inteligencia norteamericano aseguró que el presidente había sufrido un ataque cerebral dos semanas antes de la ceremonia del 60 aniversario del país, y el principal diario de Corea del Sur, “Chosun Ilbo”, publicó que Kim padecía una enfermedad crónica. Para desmentir los rumores sobre el delicado estado de salud del presidente, el Gobierno norcoreano ha distribuido en repetidas ocasiones imágenes del “Querido líder” en el que se le puede ver realizando varias actividades públicas, aunque ninguna de las fotografías está fechada. La salud del dictador ya había sido objeto de debate anteriormente, pero no había causado nunca tanto revuelo ya que en las otras ocasiones el mismo líder en persona se había encargado de desmentir las especulaciones.
La salud del dictador, quien oficialmente desempeña sólo el cargo de presidente de la Comisión de Defensa Nacional, es absolutamente determinante para el destino de Corea del Norte, ya que Kim heredó el poder de su padre, Kim Il-sung, con lo que el país se convirtió en un régimen comunista hereditario. Quienes tienen más números para sucederle en el cargo son sus tres hijos varones: Kim Jong-nam, de 36 años; Kim Jong-chol, de 26 años; y Kim Jong-un, de 23 años. No obstante, el líder norcoreano no ha designado todavía a su sucesor, lo que, según expertos internacionales, podría desencadenar el caos en el país si el dictador muriera repentinamente.

El tortuoso camino hacia la desnuclearización
En febrero de 2007, EE.UU., en nombre de China, Corea del Sur, Japón y Rusia, los miembros del grupo multilateral para las negociaciones de la desnuclearización de Corea del Norte, pactó con el régimen un histórico acuerdo por el cual Pyongyang aceptó desmantelar su programa de armas atómicas a cambio de un millón de toneladas de petróleo y la normalización de las relaciones con Washington. En junio de 2008 y tras seis meses de retraso, Corea del Norte presentó por fin su inventario nuclear a China, presidente del grupo multilateral para las negociaciones. El hecho de que Corea  no se ajustara a los plazos indicados de entrega, pactados en el acuerdo de 2007, y entregara el documento medio año más tarde llevó a tensar la relación con la comunidad internacional y, en especial, con los seis países del grupo multilateral, quienes, por su parte, intentaron presionar al régimen para zanjar el trato de desnuclearización.
A principios de año, EE.UU., con la voluntad de acercarse al país asiático, envió a la Orquesta Filarmónica de Nueva York a protagonizar un gran concierto en el Gran Teatro de Pyongyang. El histórico encuentro, que reunió a 106 músicos –la mayor delegación estadounidense enviada a Corea del Nortre--, coincidió con la visita a Pekín de la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, quien aprovechó la visita para pedir a China, anfitrión de las conversaciones a seis bandas y considerado el miembro del grupo multilateral con más influencia sobre Corea del Norte, que presionara a su vecino a  presentar el desmantelamiento de su inventario nuclear.
Según expertos internacionales, el Gobierno de Bush, a las puertas del fin de su mandato, no puede permitirse abandonar la Casa Blanca sin tan siquiera haber zanjado el proyecto de desnuclearización norcoreano, una de sus promesas más divulgadas. Para el Gobierno estadounidense, la culminación pacífica de este acuerdo representa una clara oportunidad de limpiar su imagen después de sus políticas intervencionistas en otros países con posible poder nuclear como Irán.
Por el contrario, Corea del Sur apostó por una estrategia de presión respecto a Pyongyang muy distinta a la de su aliado, EE.UU. En el mes febrero, y frente a la pasividad de Corea del Norte, el presidente surcoreano Lee Myung Bak y su nuevo Gobierno conservador hicieron un llamamiento al régimen para que diese explicaciones acerca de su estancado plan de desnuclearización. Éstas declaraciones sentaron muy mal al régimen estalinista, que respondió con una ola de despidos de trabajadores surcoreanos de un parque industrial que acoge a cerca de 70 empresas surcoreanas, situado en la ciudad de Kaesong, al norte de la frontera, considerado hasta la hora un paradigma de cooperación entre los vecinos. Dicha iniciativa ha sido una de las más agresivas llevadas a cabo por el régimen estalinista en los últimos años.
Cuando finalmente, en junio, Corea del Norte entregó su inventario de desnuclearización, la comunidad internacional se mostró aliviada aunque celebró con cautela la noticia, a la espera de verificar que ésta fuera “completa y correcta” --tal y como se solicitaba en el pacto--, consciente de las estratagemas que el cerrado régimen comunista de Pyongyang ha venido exhibiendo a lo largo de estos años. Quien pareció mostrarse poco prudente con sus aplausos fue Bush: el presidente norteamericano pocos días después de la cesión de la información, anunció el levantamiento de las sanciones económicas al régimen mediante la Ley estadounidense de Comercio con el Enemigo, y borró al país asiático de la lista de “países terroristas” y lo calificó como “estado defensor del terrorismo”. Washington registró a Pyongyang en la lista de países terroristas en 1988, por su supuesta participación el año anterior en la explosión de un avión de pasajeros surcoreano, en el que murieron 115 personas. Y en 2002 lo incluyó, con Irak e Irán, en el llamado 'eje del mal'.
El Gobierno chino se mostró asimismo especialmente aliviado con el anuncio. Para el gigante asiático, la ambición nuclear de Pyongyang  podría conllevar la aceleración de la carrera armamentística por parte de países como Japón y Corea del Sur.
Un día después de la entrega del inventario, Corea del Norte, en un acto simbólico con el que buscaba constatar la veracidad de su acción, destruyó la torre de enfriamiento de Yongbyon, donde se supone que fabricó el material nuclear para su primer ensayo. No obstante, tras estas aparentes buenas intenciones, al ser revisado, el inventario  nuclear resultó carecer de una información fundamental. En el documento sólo se incluyeron las instalaciones nucleares de plutonio pero no el armamento producido.  Para poder acceder a esta información, y comprobar la veracidad de lo incluido en el inventario, los países del grupo multilateral acordaron enviar a un equipo de expertos a que visitara las instalaciones nucleares norcoreanas.
Dos semanas después de que el grupo multilateral acordara el protocolo de verificación del inventario que debía seguir Pyongyang, el régimen comunista aún no había formulado ninguna respuesta.  El presidente Bush, quien en aquellos días visitaba Corea del Sur, aprovechó la cita para dar un ultimátum de una semana a Corea del Norte,  y amenazó con no borrar al país de la lista de países que apoyan el terrorismo si este no cumplía con el plazo. Con esta amenaza Bush anunciaba una nueva estrategia de “paso a paso” por la que para “conceder algo” al país asiático exigía previamente que éste actuara. El régimen interpretó las declaraciones como una “violación del acuerdo alcanzado por el diálogo a seis”, y respondió con la interrupción de su plan de desnuclearización.
Tras tres semanas de incertidumbre, EE.UU., cediendo nuevamente a las presiones del régimen estalinista, y en contra de la estrategia de “paso a paso” que semanas antes había declarado seguir, anunció la retirada de Corea del Norte de la lista Gobiernos que  patrocinan el terrorismo. La exclusión de dicha lista, vista inicialmente con reticencias por el candidato a la presidencia de EE.UU., Barak Obama, y por surcoreanos y japoneses, temerosos vecinos del arsenal norcoreano, llevó a Corea del Norte ha reanudar, por fin, su plan de desnuclearización, el cual se mantiene activo desde entonces.

El telón norcoreano
En el 60 aniversario de la fundación de los dos Estados de la península coreana, los dos territorios antagónicos parecen estar tan alejados como en 1948. Las expectativas que se abrieron en 2007 a raíz de la II Cumbre Intercoreana, en la que se acordó una “Declaración sobre el avance de las relaciones Sur-Norte paz y prosperidad”, se han visto frustradas. Dicho encuentro fue de gran trascendencia política, y muchos creyeron que se trataba del principio de la transformación del acuerdo de armisticio de 1953 por un tratado de paz en la península. Desde la reunión, los dos vecinos mantuvieron unas relaciones diplomáticas muy fluidas: los primeros ministros se reunieron en varias ocasiones para avanzar en los acuerdos previstos, entre los que destacaba el proyecto de conectar el sistema ferroviario del Norte y el Sur con el Trans-China.
No obstante, después de las elecciones presidenciales en Corea del Sur, en diciembre de 2007, los contactos entre las Coreas se interrumpieron y se entró en una fase de espera hasta la toma de posesión del nuevo presidente Lee Myung Bak, en febrero de 2008, a partir de la cual, las relaciones se estancaron definitivamente.
Pocos días después de que Corea del Norte reanudara definitivamente su plan de desnuclearización, el régimen norcoreano lanzó una cruda amenaza a Corea del Sur en la que prometía “poner punto final a las relaciones con el Sur si el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, continuaba con su política de confrontación”. En el periódico del Partido Comunista, en el que se publicaban dichas declaraciones, se decía asimismo que desde su llegada al poder el pasado febrero, Lee había buscado confrontaciones y una guerra de agresiones con Corea del Norte, para retroceder al punto anterior a los acuerdos alcanzados entre las dos Coreas durante la última década.
La amenaza de Pyongyang ha llevado a la suspensión del flujo turístico de los surcoreanos a la ciudad fronteriza norcoreana de Kaesong. Tan sólo 880 surcoreanos pueden permanecer en el complejo turístico, el único lugar de Corea del Norte al que los habitantes de Corea del Sur tienen permitido acceder. Otro de los lugares más turísticos de Corea del Norte, el situado cerca del monte de Geumgang, en la frontera norte del país, fue cerrado en julio a raíz de la muerte de una turista surcoreana, abatida a tiros por soldados norcoreanos, quienes justificaron el asesinato alegando que la mujer había sobrepasado unos metros el perímetro de la frontera. Las conexiones por carretera entre ambos lados y el servicio ferroviario íntercoreano han sido también suspendidos.



Cronologia año  2008
25 de febrero: La Filarmónica de Nueva York inicia una histórica visita a Corea del Norte, el acto coincidió con la visita a Pekín de la secretaria de Estado estadounidense Condolezza Rice.

26 de junio: Corea del norte entrega su inventario de desnuclearización.

27 de junio: Corea del Norte destruye la torre de enfriamiento de Yongbyon.

30 de junio: La agencia de alimentos de las Naciones Unidas dice que el primer envío de ayuda alimentaria de Estados Unidos ha llegado a Corea del Norte.

24 de agosto: Bush da un ultimátum a corea del Norte para que entre su inventario nuclear tal como se exigua en el protocolo de verificación del inventario que debía seguir el país, acordado por el grupo multilateral, y amenaza en no incluirlo tal como había anunciado semanas atrás, de la lista de países que patrocinan el terrorismo.

27 de agosto: Corea del Norte frena el desmantelamiento de su plan nuclear y acusa a EEUU de no haberle borrado de la lista de Estados que patrocinan el terrorismo.

3 de septiembre: Corea del Norte reconstruye su principal reactor nuclear.

2 de octubre: Las conversaciones militares entre representantes militares de Corea del Sur y Corea del Norte finalizan sin ningún acuerdo.

12 de octubre: EE.UU retira a Corea de la lista de países del “eje del mal”.

13 de octubre: Corea del Norte reanuda el proceso de desnuclearización.

12 de noviembre: Pyongyang anuncia el cierra de la frontera por carretera con Corea del Sur.

 


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