Anuario 2008
Congo
"El acuerdo con Ruanda acerca la paz al este congolés"
Laura Diéguez

Ruanda y la República Democrática del Congo (RDC) acordaron por primera vez en noviembre colaborar para restablecer la paz en las provincias del este congolés, Kivu Norte y Kivu Sur, donde se inició el conflicto en 1998 entre los grupos rebeldes tutsi y hutu. Desde entonces, los dos países vecinos han sido enemigos, pero ambos gobiernos decidieron cambiar repentinamente sus tácticas y empezar a cooperar conjuntamente para desarmar a las milicias que cada uno ha estado respaldando durante más de una década de conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores de la RDC, Alexis Tambwe Muamba, acudió en noviembre a la capital de Ruanda, Kigali, donde se reunió con su colega ruandesa, Rosemary Musemainari. Los dos ministros determinaron la necesidad de acabar con los grupos rebeldes hutu establecidos en el Congo, lo que supondría poner fin a esta ‘guerra mundial africana’ que ha causado cinco millones de muertos desde 1998, según Amnistía Internacional.
La RDC acusó al Gobierno ruandés de financiar a los rebeldes congoleños tutsi del Congreso Nacional de Defensa del Pueblo (CNDP), liderado por Laurent Nkunda, que en agosto reanudó la lucha con las tropas gubernamentales en el este del país.  “Ruanda está preparada para participar en la búsqueda de una solución política que sea acordada por todas las partes implícitas”, expresó Musemainari. Por su parte, Ruanda exigió al gobierno congolés, presidido por Joseph Kabila, poner solución a la Inerahamwe, una de las principales milicias hutu protagonistas del genocidio ruandés y desde 1994, refugiada en los Kivus. Muamba también se mostró decidido a poner solución al conflicto y declaró que su gobierno estaba dispuesto a “acabar con las fuerzas negativas que operan en el este del país” entre las que, a parte de la Inerahamwe, se encuentran las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) y el Movimiento Inkingi de Liberación, también acusadas de participar en el genocidio ruandés de 1994.   
Tras mantenerse el primer encuentro público de los últimos diez años entre los dos altos cargos, se divulgó un comunicado en el cual se indicaba que los dos países aprobaban un plan militar conjunto para terminar con los rebeldes hutu ruandeses en el este congolés.
Tras el acuerdo, la ONU decidió extender la permanencia de su misión militar en Congo. El Consejo de Seguridad de la ONU (CSI), reunido a finales de diciembre, decidió prorrogar por un año el mandato de la Misión de Observación de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (Monuc) para proteger a la población civil de las provincias de los Kivus.
El Consejo autorizó hasta el 31 de diciembre de 2009 la permanencia en territorio congolés de las fuerzas de la Monuc, integrada por más de 20.000 militares y casi 1.500 policías. El documento hizo hincapié en la necesidad de acabar con los grupos rebeldes hutu en el este congolés, ya que suponen “uno de los principales obstáculos para la paz en los Kivus”, según la ONU. 

Nkunda se convierte en un obstáculo para alcanzar la paz
El acuerdo entre ambos Gobiernos africanos significó un modesto avance hacia el fin del conflicto. Sin embargo, este acuerdo no satisfizo al líder de los rebeldes tutsi congoleños, Laurent Nkunda, quien pasó de ser un aliado de Ruanda a un obstáculo para esta colaboración militar entre ambos países.
Los rebeldes del CNDP rechazaron reunirse con el Gobierno de Kabila a principios de diciembre en la capital de Kenia, Nairobi, para acabar con el conflicto en los Kivus. El grupo liderado por Nkunda se negó a participar en la ronda de negociaciones porque no querían establecer diálogo alguno con otros grupos armados. “No podemos permitir unas conversaciones con otras 20 milicias”, señaló el portavoz de asuntos exteriores del CNPD, Rene Abandi. El rebelde tutsi manifestó que su presencia a la cita se debía tan sólo para establecer una negociación directa con el Gobierno.
La actitud desinteresada por alcanzar la paz de Nkunda tampoco fue bien vista por una gran parte de los comandantes de su grupo armado. Días más tarde de haber rechazado el diálogo en Nairobi, el jefe de su estado mayor, Bosco Ntaganda, sobre quien pesa una orden de arresto por parte de la Corte Penal Internacional (CPI)  decidió abandonar el CNDP junto con 4.000 para unirse a las fuerzas gubernamentales congoleñas, anunciando “el fin de la guerra”.

Los intereses en las provincias de los Kivus
El líder rebelde del CNDP sostiene que el principal objetivo de su lucha en las provincias de los Kivus es defender a la minoría tutsi congoleña de un inminente genocidio planeado por grupos rebeldes hutu refugiados desde 1994 en el este congolés. Nkunda ha sido un gran factor desestabilizador de la zona, provocando el desplazamiento de 250.000 personas en Kivu Norte. La continuada huida de personas ha hecho elevar el número total de desplazados en la provincia a no menos de 1,2 millones –un 20 por ciento de la población de la zona--, según Amnistía Internacional.
El presidente ruandés, Paul Kagame, aliado de Estados Unidos en la zona, siempre negó haber respaldado al líder rebelde, pero la participación de Nkunda en varias guerras a favor de los intereses del presidente ruandés avalan todas las hipótesis.
La RDC posee el 80 por ciento del total mundial de coltán, un metal más apreciado que el oro. La mayoría de sus reservas se encuentran en las conflictivas provincias de los Kivus, donde todo apunta al interés que muestra Ruanda en desestabilizar la zona a través de guerrillas para financiar su economía o la de otros países. Además, Kigali también habría estado utilizando a Nkunda como escudo para protegerse a distancia de los ataques procedentes de los grupos ruandeses exiliados en Congo, y así poder seguir explotando los recursos de la parte este del país, según explica el profesor del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo y de Relaciones Internacionales y Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid, el congoleño Mbuyi Kabunda. De esta manera, y detrás del drama humanitario, los Kivus condensan, con los intereses mineros de fondo, todas las polémicas geopolíticas de la región.

Poca seguridad para la población del Congo
La Agencia de la ONU para los refugiados, Acnur, se mostró extremadamente preocupada en diciembre por la seguridad de la población congoleña en el campo de refugiados de Kibati. El organismo aseguró que unas 1.780 personas han tenido que ser trasladadas a un nuevo campo más seguro, Mugunga III, justo al oeste de la capital de Kivu Norte, Goma, para alejarlos de la línea de frente. Todo indica que aún hay unos 65.000 desplazados internos en situación de riesgo puesto que las partes en conflicto se posicionan cerca del campo de refugiados.
El organismo de la ONU también destacó el aumento de los casos de violaciones desde que se inició el conflicto. Una media de 40 mujeres son violadas cada día en la provincia Kivu Sur, según Acnur. De éstas, el 13 por ciento son menores de 14 años, el tres por ciento muere a consecuencia de la violación y entre el 10-12 por ciento contrae el sida. En la mayoría de los casos, los asaltantes suelen ser soldados congoleños y agentes encargados de velar por la seguridad en la zona. Según afirma el organismo de la ONU, estos abusos no son denunciados en la mayoría de los casos, porque ha llegado un punto en que “los secuestros, la esclavitud sexual, las violaciones en grupo y los matrimonios forzados son habituales”.
Para evitar el frecuente uso de la violencia de género como arma de guerra en Congo, el Consejo de Seguridad de la ONU se comprometió en junio de 2008 a castigar a los responsables de estos crímenes que hasta ahora habían gozado de máxima libertad. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condolezza Rice, quien presidió el debate del máximo órgano de Naciones Unidas, expresó que “la comunidad internacional no puede permanecer callada e inactiva cuando se viola y hostiga a niñas y mujeres”.


El gran negocio del coltán


'El proceso es muy sencillo', según afirma el Comité de Solidaridad con el África Negra de Madrid. El Ejército ruandés traslada en camiones el coltán a Kigali, la capital de Ruanda, donde es tratado en las instalaciones de Somirwa, Sociedad Minera de Ruanda, antes de ser exportado a la compañía Somigl, Sociedad Minera de los Grandes Lagos, que tiene el monopolio en el sector, antes de que llegue a las manos de las grandes empresas occidentales. Somigl es una empresa mixta formada por tres sociedades: Africom (belga), Promeco (ruandesa) y Cogecom (sudafricana). Según la organización solidaria con el África Negra citada anteriormente, 'Somigl entrega 10 dólares por cada kilo de coltán exportado al movimiento rebelde Reagrupación Congoleña para la Democracia (RCD), que cuenta con unos 40.000 soldados, apoyados por Ruanda y financiados a la vez por empresas transnacionales con capacidad tecnológica que convierten el coltán en polvo y lo venden a Nokia, Motorola, Comq, Sony y a otros fabricantes que lo usan en teléfonos celulares'. Según investigadores y diversos periodistas como Johann Harri, del periódico inglés “The Independent”, grandes corporaciones como la Cabot Corporation y la OM Group, de Estados Unidos; la HC Starck de Alemania; y la Nigncxia de China apoyan la guerra ya que tienen beneficios sin precedentes de la minería del Congo. En esta guerra participan también distribuidores de armas como Simax y las compañías que fabrican material de guerra para el Pentágono, como Lockheed Martin, Halliburton, Northrop Grumman, GE, Boeing, Raytheon y Bechtel.



Cronologia año  2008
4 de enero. El Gobierno de Congo lanza una campaña de sensibilización destinada a desarmar a los rebeldes y milicias en las provincias de Kivu Norte y Sur, en el oriente de la República Democrática de Congo.

16 de enero. Nueva oleada de desplazamientos masivos en las provincias de Kivu Norte y Sur a causa de los intensos combates entre las fuerzas armadas, los grupos disidentes y las milicias.

18 de enero. Los rebeldes congoleños hutu exigen conversaciones con el Gobierno, la repatriación de los rebeldes hutu de Ruanda y la liberalización de los prisioneros políticos.

26 de enero. El Gobierno de la RDC y los rebeldes congoleños tutsi firman un acuerdo de paz en la ciudad de Goma que garantiza el alto el fuego inmediato y el despliegue de tropas de paz de la ONU en la zona.

12 de febrero. El Tribunal Penal Internacional inicia en La Haya el primer proceso judicial de su historia en el caso contra el líder rebelde congolés Thomas Lubanga Dylo, al que se le acusa de alistar por la fuerza a niños menores de 15 años en sus milicias.  

1 de abril. El Consejo de Seguridad de la ONU prorroga hasta finales de 2008 el mandato del Grupo de Expertos encargados de vigilar el cumplimiento de las sanciones en la RDC.

8 de mayo. La ONU ofrece 60 millones de dólares para llevar a cabo 163 proyectos humanitarios en la RDC.

20 de mayo. El Ejército de Uganda captura 12 rebeldes congoleses que pertenecían al grupo armado de Laurent Nkunda.

25 de mayo. La Corte Penal Internacional detiene al ex vicepresidente de la RDC Jean Pierre Bemba por haber cometido crímenes de guerra en el país entre finales de 2002 y principios de 2003.

29 de mayo. Vuelve a aumentar la violencia armada en los Kivus.

25 de julio. La Comisión Europea prohíbe a las aerolíneas congoleñas volar al continente europeo debido a los problemas de seguridad que padecen.

14 de agosto. Cruz Roja Internacional dobla la ayuda a la población afectada por el conflicto en los Kivus, suministrando alimentos, semillas y víveres esenciales.

29 de agosto. El Gobierno británico acusa a una compañía minera instalada en el este de la RDC, Afirmes, de financiar el conflicto del país.

18 de septiembre. Los rebeldes congoleños tutsis del este de Congo piden la mediación alemana para que mediatice la paz y ponga fin a la guerra.

1 de octubre. UNICEF afirma que la prostitución infantil ha aumentado en el país africano en los últimos años, junto con las drogas y el sida.

2 de octubre. Soldados de la Defensa Nacional Sudafricana (SANDF) llegan a la RDC para intentar atenuar el conflicto bélico.

3 de octubre. Nkunda pide a los ciudadanos de la RDC que se rebelen contra el Gobierno congoleño.

12 de octubre. El presidente de la Unión Africana, Jean Ping, se reúne en el Congo con oficiales rebeldes y del Gobierno congoleño para intentar finalizar las luchas en el este del país.

24 de octubre. La ONU afirma que las luchas en el este de Congo han provocado que, desde agosto, unas 2.000 personas abandonasen el país.

27 de octubre. Un complejo de las Naciones Unidas en la región oriental de la RDC es atacado por civiles furiosos tras conocer las noticias del progreso de los ataques de los rebeldes.

31 de octubre. El líder rebelde tutsi anuncia un alto el fuego.

20 de noviembre. El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba el despliegue de 3.085 nuevos efectivos militares y policiales en la RDC, para fortalecer la misión de la ONU.

20 de noviembre. La Compañía de Exploración y Minería de África Central (CAMEC) detiene temporalmente toda su producción de cobre y cobalto en el país debido a una parada repentina de la demanda en China.

27 de noviembre. Nkunda pide la intervención del Gobierno de Noruega, país que ha protagonizado varias mediaciones internacionales de paz, en el conflicto armado y en la crisis humanitaria en el este del país africano.

9 de diciembre. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) lanza una operación aérea de distribución de víveres para la población atrapada por el conflicto armado.

16 de diciembre. Un trabajador de la ONG Asociación Voluntaria para el Servicio Internacional es asesinado por un grupo de personas armadas en Kivu Norte.

 


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