Anuario 2008
Nepal
"El proceso de paz lleva al derrocamiento de la monarquía y la instauración de la república"
Joana Tarancón

El 28 de mayo, Nepal se convirtió oficialmente en una “república democrática, federal, inclusiva y laica”. Tras 240 años de monarquía, una década de guerra civil (1996-2006) y un proceso de paz que ya dura dos años (2006-2008), la Asamblea Constituyente, que salió de las elecciones del 10 de abril y que se encargará de redactar la nueva Constitución, aprobó en su primera sesión la abolición de la institución realista. Si bien ya estaba prevista, tal y como habían acordado los principales partidos políticos antes de los comicios, la ratificación de la propuesta de convertir Nepal en una república ha significado el éxito de un proceso de paz que en muchas ocasiones ha estado en peligro y de cuya viabilidad se ha dudado. Aunque Nepal ha logrado finalmente arrebatarle el poder al rey Gyanendra Bir Bikram Shah Dev, el camino para la normalización democrática de uno de los países más pobres e inestables de Asia todavía no ha llegado a su fin, pues todavía quedan muchos puntos a resolver como la definición del modelo de Estado y la unificación del Ejército.
Han pasado dos años desde que el rey Gyanendra decidió ceder su poder y desde que la Alianza de los Siete Partidos (SPA) firmara el acuerdo de paz con la guerrilla maoísta, que había llevado a cabo una guerra civil (“guerra popular”) desde 1996 para la instauración de un régimen comunista.  En 2005, Gyanendra perpetró un golpe de Estado para asumir todo el poder ejecutivo con la excusa de terminar con la insurrección maoísta. El rey declaró el estado de emergencia y disolvió el Gobierno y el Parlamento, terminando con la apertura democrática, iniciada en 1991 con las primeras elecciones en medio siglo, que había llevado a cabo su hermano, el entonces rey Birendra Bir Bikram Shah Dev.
El autoritarismo de Gyanendra fue el causante de su declive, y a la vez, el inicio del proceso de paz. La Alianza de los Siete Partidos (Seven-Party Alliance, o SPA por sus siglas en inglés), alianza creada en el Parlamento tras las elecciones legislativas de 1999, encabezó una protesta popular en abril de 2006 a la que se unió el Partido Comunista de Nepal-Maoísta (CPN-M, en sus siglas en inglés), brazo político de la guerrilla. La protesta finalizó con la capitulación del monarca y el reconocimiento de la soberanía popular por parte del mismo el 24 de abril de 2006, gracias también a la fuerte presión por parte de la comunidad internacional. El 30 de abril del mismo año, Girjia Prasas Koirala, del partido del Congreso Nepalí (Nepali Congress, o NC por sus siglas en inglés) juraba el cargo como primer ministro interino para liderar el retorno a la democracia. De hecho, Gyanendra había sido un rey muy impopular desde que subió al poder en 2001, cuando su sobrino, el heredero de la corona Dipendra, asesinó a su padre, el rey Birendra, a su madre y a otros siete miembros de la familia real y después se suicidó. La sombra de una posible conspiración de Gyanendra ha estado presente en Nepal, ya que éste se encontraba sospechosamente fuera de palacio durante la matanza y su mujer e hijo no resultaron gravemente heridos a pesar de ser testigos de la tragedia. El magnicidio propició la subida al trono de Gyanendra, quien desde el principio de su mandato se dedicó a tomar el control del Gobierno. En octubre de 2002 depuso al entonces primer ministro, Sher Bahadur Deuba, por no haber sido capaz de organizar las elecciones y nombró como a jefe del Ejecutivo a Lakendra Bahadur Chand, persona más de su confianza, aunque dichos comicios nunca llegaron a celebrarse.  
Gyanendra, sin quererlo, hizo posible que los maoístas entraran en las instituciones políticas y depusieran las armas a favor del proceso de paz. Con tal de poner fin a la monarquía, en noviembre de 2005, los maoístas se unieron al SPA, formado por el Congreso Nepalí (NC, por sus siglas en inglés), partido centrista liderado por Koirala; el Congreso Nepalí facción Democrática (NC-D), escisión del anterior liderado por el ex primer ministro Sher Bahadur Deuba; el partido de Nepal Sadbhavana (Anandi Devi), de la minoría madhesi; los partidos de izquierdas Janamorcha Nepal, Partido de los Trabajadores y de los Campesinos Nepalíes (NWPP) y Frente de la Izquierda Unitaria (ULF); y el Partido Comunista Nepalí (Unificado Marxista-Leninista) o CPN-(UML) por sus siglas en inglés, una de las muchas escisiones del original Partido Comunista de Nepal de 1949, del cual también nació la facción maoísta del CPN-M. Maoístas y SPA firmaron el acuerdo de paz el 21 de noviembre de 2006 para formar un Gobierno interino que debía encargarse de organizar las elecciones para una Asamblea Constituyente, que en un principio debían celebrarse entre marzo y abril de 2007.
El acuerdo de paz incluía la deposición de las armas por parte del Ejército de Liberación del Pueblo (PLA, en sus siglas en inglés), la fuerza armada maoísta. 35.000 combatientes fueron recluidos en 28 campos, donde debían depositar sus armas en contenedores supervisados por Naciones Unidas. A su vez, los maoístas pusieron como condición la integración de los guerrilleros en el futuro Ejército Nacional, que se formaría tras las elecciones, junto a los hombres del Ejército Nepalí contra el cual habían luchado en los últimos años.
El siguiente paso en el proceso de paz fue la entrada de 83 miembros del CPN-M en el Parlamento provisional, el 15 de enero de 2007, y dos días después la aprobación de la Constitución interina. El 1 de abril del mismo año, los maoístas entraron a formar parte del Gobierno, ocupando importantes ministerios como el de Información y Comunicación, el de Desarrollo Local o Vivienda y Planificación Territorial.
Los maoístas pedían la proclamación de la República antes de la celebración de las elecciones, aunque la Constitución interina dictaba que eso era potestad de la futura Asamblea Constituyente. Éste ha sido uno de los principales puntos de confrontación entre maoístas y SPA que ha puesto en peligro el proceso de paz y supuso el aplazamiento de los comicios en dos ocasiones. Los maoístas no se conformaban con la el proceso de desmonarquización que se llevó a cabo durante 2007 con la desvinculación del Rey de su condición divina (al declararse la secularización de Nepal) y de su papel como jefe del Ejército Real Nepalí, que fue rebautizado como Ejército Nepalí, y la nacionalización de los palacios de Gyanendra, hechos que dejaron al monarca en una situación de marginalidad y que mostraba la mayoritaria inclinación de la clase política hacia la proclamación de la República, incluido el Partido del Congreso, hasta entonces más proclive a mantener la institución monárquica.
Finalmente, una vez celebradas las elecciones, el 10 de abril de 2008, la nueva Asamblea Constituyente, en su primera sesión, tal y como se había acordado, pudo proclamar la República y terminar con uno de los principales focos de discusión con los maoístas, que nunca habían abandonado la amenaza de volver a las armas. El 28 de mayo, 560 miembros de la Constituyente votaron a favor y tan sólo cuatro en contra de la conversión de Nepal en una 'república democrática, federal, inclusiva y laica', y quedó destronado el último monarca hindú. El 11 de junio, Gyanendra abandonaba su palacio real de Katmandú, dentro del plazo de 15 días que se le había otorgado para abandonar su residencia, que será reconvertida en un museo. El último rey nepalí es ya un ciudadano más del país himalayo, aunque se le concedió su palacio de verano como vivienda.    

Unas elecciones de nuevo amenazadas
Para lograr la proclamación de la república ha tenido lugar un largo proceso de dos años repleto de crisis que han puesto en peligro al Gobierno interino mientras los maoístas amenazaban con recuperar la lucha armada. Las elecciones para la Asamblea Constituyente, que además de poner fin a la Monarquía deberá encargarse de redactar la nueva Constitución, fueron aplazadas en dos ocasiones. Tras un primer aplazamiento de la fecha original, en junio de 2007, los comicios debían celebrarse el 22 de noviembre de 2007. La salida del CPN-M del Gobierno el pasado 18 de septiembre de 2007 provocó la postergación, aunque los maoístas no abandonaron el Parlamento y mantuvieron su alianza con el SPA. Desde que los maoístas dejaron las armas y optaron por la vía de las instituciones políticas para lograr sus objetivos, han hecho valer sus reivindicaciones a través de huelgas generales, método que ha ralentizando el proceso de democratización.
Además de la cuestión de la proclamación de la República, los maoístas también exigían que los comicios se celebrasen a través de un único sistema electoral proporcional, en vez del sistema mixto propuesto por el SPA. Pero los partidos de la Alianza sospechaban que lo que realmente querían los maoístas era ganar tiempo para conseguir la victoria electoral. Según un sondeo del PCN-UML, por aquel entonces los maoístas no conseguirían más del 10% de los sufragios.
Finalmente, el primer ministro Koirala cedió a las exigencias del CPN-M y el 5 de octubre de 2007, tras una reunión de emergencia con el Gobierno, pidió a la Comisión Electoral suspender el proceso electoral. El PCN-UML, el Partido de los Trabajadores y los Campesinos Nepalíes, y el Janamorcha Nepal, expresaron su desacuerdo con la decisión de Koirala, ya que interpretaron que el primer ministro había cedido a las presiones de los maoístas, permitiendo que estos últimos una vez más interfirieran unilateralmente en la agenda política.
El 23 de diciembre, el SPA y los maoístas firmaban un acuerdo consistente en 23 puntos que hizo posible que los miembros del Gobierno del CPN-M regresaran a sus puestos tres meses después de su salida. Estos acuerdos establecían que la República sería proclamada en la primera sesión de la Asamblea Constituyente y la afirmación de que el rey nunca más volvería a tener poder en Nepal. Además, se establecía un sistema electoral mixto con un mayor protagonismo del sistema de representación proporcional, con el que serían escogidos el 60% de los escaños. Estos acuerdos fueron ratificados cinco días después por el Parlamento interino y el día 30 del mismo mes, los cinco ministros maoístas regresaban al Gobierno. Con esta crisis gubernamental resuelta, el 11 de enero el Ejecutivo interino anunció que las elecciones se celebrarían el 10 de abril.
La sombra de un nuevo aplazamiento ha estado presente durante los primeros meses de 2008, más que por las divergencias entre el SPA, por la agitación de las poblaciones madhesi de la región Terai. La etnia madhesi, de habla hindi, vive en las llanuras del sur, junto a la frontera india, y a pesar de ser la población mayoritaria y la principal fuente de ingresos del país, ha estado históricamente discriminada de la vida política por los pahadi (los habitantes de la zona montañosa). Desde el inicio del proceso de paz han surgido varios partidos políticos y grupos armados, aunque con muchas discrepancias y falta de unión entre ellos,  para luchar por una autonomía Terai y para poder formar parte y tener voz en el proceso de democratización del país. Los madhesi culpan al rey de su opresión y por ello sus formaciones políticas apoyan la creación de la Asamblea Consituyente y la abolición de la monarquía. Además, piden la proclamación del Estado federal, con una única región autónoma Terai.
Desde 2006, la heterogeneidad étnica de Nepal ha sido la principal causa de las tensiones internas en el país. Según la Oficina Central de Estadística, en Nepal conviven 103 castas y etnias, que hablan un total de 92 lenguas diferentes y profesan 10 religiones distintas. Los madhesi lideran el resurgimiento de las minorías que reclaman tener voz en la Asamblea Constituyente y formar parte de la elaboración de la futura Constitución. Si bien algunos grupos madhesi han recurrido a las armas para hacer valer sus reivindicaciones, las fuerzas políticas de esta etnia han entablado conversaciones con el Gobierno interino.
El pasado 3 de enero, el Frente Unido Democrático Madhesi (alianza formada por el Foro Janadhikar Madhesi, el Partido Sadbhavana y Partido Democrático Terai-Madhesi) presentó una serie de demandas al Gobierno interino de Koirala en las que pedía una autonomía garantizada en la próxima Constitución con derecho a la autodeterminación para la región Terai y una serie de compensaciones para las personas asesinadas y heridas durante la revueltas que tuvieron lugar entre enero y febrero de 2007 a raíz de la aprobación de la Constitución provisional. En el documento presentado también se pedía la inclusión de  madhesis en el futuro Ejército Nacional de manera proporcional al peso de su población en Nepal, así como que la asignación del presupuesto estatal sea también proporcional a la población. El 9 de enero, el  primer ministro Koirala declaró que discutiría las demandas de los madhesi con la condición de que los partidos de la región garantizaran que están dispuestos a participar en las elecciones, y por lo tanto que no intentaran boicotearlas para un nuevo aplazamiento de última hora.
El 19 de enero, el Frente Unido Democrático Madhesi (UDMF por sus siglas en inglés) encabezó una ola de protestas en la región Terai que degeneró en una huelga general que se extendió del 13 al 29 de febrero. Las dos semanas de huelgas y manifestaciones amenazaron seriamente la estabilidad económica de Nepal a causa del bloqueo de las carreteras hacia Katmandú por parte de los activistas madhesi y que dejaron a la capital sin suministro de combustibles ni de comida, lo que provocó una subida de precios. Murieron seis personas y un policía en enfrentamientos entre la población y las fuerzas de seguridad, pero en esta ocasión las negociaciones lograron a última hora que las elecciones no fuesen pospuestas de nuevo.
El plazo dictado por la Comisión Electoral para que los partidos entregaran las listas de candidatos correspondientes al sistema proporcional terminaba el 20 de febrero, pero, ante las primeras negociaciones fallidas con el UDMF, el Gobierno pidió una ampliación para poder pactar con los partidos madeshi y que estos accedieran a inscribir sus candidatos, así como el partido promonárquico del ex primer ministro Surya Bahadur Thapa, el Partido Rashiriya Janashakti, que anunció que boicotearía las elecciones si el conflicto Terai no era resuelto. Finalmente, el Gobierno y el UDMF firmaron un acuerdo el 28 de febrero, que aunque no satisfacía todas las reclamaciones del UDMF, fue suficiente para terminar con la huelga y para que todos los partidos presentaran sus listas electorales.  
En el acuerdo, compuesto por ocho puntos, se destaca que Nepal tendrá un sistema federal con una región autónoma Terai, que el futuro Ejército Nacional contará con la presencia de madhesis proporcionalmente a su población, así como de otras minorías, e invita a los grupos armados madhesi a entablar conversaciones con el Gobierno. En cuanto a los puntos referentes a las revueltas de 2007, el acuerdo declara mártires a los fallecidos, ofrece asistencia para los heridos, declara la liberación de los madhesi todavía detenidos y una compensación de un millón de rupias para las familias de las víctimas. Si bien el UDMF vio satisfechas la práctica totalidad de sus demandas, gracias a las concesiones del primer ministro Koirala, los cierto es que desde el SPA se criticó el acuerdo, por lo que su implementación podría no estar garantizada. Además, el actual Ejército de Nepal dejó claro entonces que no aceptaría la inclusión de madhesi entre sus filas.

Un sistema electoral complejo y confuso
Las dificultades para ponerse de acuerdo los diferentes partidos del SPA y las reclamaciones de los maoístas y los madhesi de utilizar un sistema proporcional en los comicios generaron un complicado sistema electoral mixto. El Parlamento consta de 601 asientos, una cifra muy superior a la prevista inicialmente y que supera con creces los 205 escaños del último Parlamento electo. De estos 601 escaños, 240 son elegidos de manera directa, 335 a través de sistema proporcional y los 26 restantes son designados directamente por Gobierno electo. Los nepalíes, al acudir a las urnas, encontraron dos papeletas distintas, una azul para el sistema directo y una rosa para el proporcional, que debían depositar en diferentes urnas. Para el sistema directo los nepalíes podían  escoger entre 3.954 candidatos de 55 partidos, pero uno de los errores de este método fue que las papeletas no contenían el nombre de los candidatos, sino que simplemente incluían el logotipo de los partidos políticos a los que representaban, hecho que claramente podía confundir y que favorecía a los grandes partidos y discriminaba a los partidos menores y a los candidatos independientes.
En cuanto al sistema proporcional, los partidos debían publicar listas electorales con al menos 34 nombres y únicamente se peleaba por una única circunscripción nacional, es decir no se distinguieron distritos electorales. Además, las listas debían guardar unas determinadas cuotas, como reservar el 33% de los candidatos para las mujeres, el 13% para los Dalits (la casta más baja), el 37,8% para la categoría “oprimidos e indígenas”,  el 31,2% de población madhesi o el 4% para candidatos de “regiones en desarrollo”. Una de las carencias de este sistema, además de la complejidad de cuotas, fue el hecho de que la posición de los candidatos en las listas no determinaba el orden de preferencia para ocupar un asiento en el Parlamento. No fue hasta después de publicarse los resultados electorales que cada partido  escogió cuales serían definitivamente sus diputados en el Parlamento, de entre los candidatos de su lista, en vez de seguir un orden de preferencia numerado en la lista electoral, hecho que no mostró a los electores a quien estaban realmente votando.

Una campaña electoral empañada por la violencia
Con las amenazas de un nuevo aplazamiento de las elecciones disipadas, los partidos iniciaron sus respectivas campañas. El CPN-M se tomó muy en serio su primera carrera electoral y puso en marcha todos sus recursos, legales e ilegales, para lograr la victoria. Los maoístas contaron a su favor con una estructura de partido sólida y un programa electoral definido. Mientras,  sus dos principales rivales, el Congreso Nepalí y los comunistas del CPN-UML, menospreciaron el poder de los maoístas entre los votantes y se vieron afectados por las discrepancias internas en las decisiones políticas de los últimos meses y por la lucha de poderes durante la campaña con la distribución de candidatos.
Los maoístas, aparentemente, pusieron en marcha un enorme despliegue de activistas y mítines, pero también se hicieron valer de su tradición violenta. Boicotearon las campañas de sus rivales a través de la Young Communist League (YCL). La YCL es la organización armada de las juventudes maoístas que fueron creadas durante la guerra civil para brindar apoyo a la guerrilla. Esta rama de los maoístas se ha mantenido al margen de los acuerdos de paz de 2006 y desde entonces se ha dedicado a seguir los objetivos del período de guerra a través extorsiones, asesinatos y secuestros. Durante la campaña electoral, la YCL se dedicó a intimidar a los candidatos de los otros partidos, a interferir en los actos de las otras fuerzas políticas y a alertar a la población de que si no votaban al CPN-M, los maoístas volverían a las armas.
El 7 de abril, el CPN-UML interponía 96 reclamaciones en contra del partido de los maoístas y 2 en contra del NC por supuestos ataques de los activistas de ambos partidos contra miembros de su partido durante la campaña electoral. El CPN-UML expresó a la Comisión Electoral que sus dos rivales habían violado de este modo el Código de Conducta (CoC), documento firmado en mayo de 2006 por el Gobierno del SPA y los maoístas y que define en 25 puntos unas relaciones pacíficas y de no agresión entre partidos para garantizar el proceso de democratización. Pero a pesar de estos métodos utilizados indirectamente por los maoístas, lo cierto es que estos fueron los que más víctimas sufrieron entre sus filas durante la campaña. Ocho de sus activistas fueron asesinados en los primeros días de la campaña y, el día 8 de abril, siete trabajadores del partido murieron al ser disparados por un policía que velaba por la seguridad de un candidato del NC.
Diez personas murieron en los dos días anteriores a la cita con las urnas. Además de los siete maoístas citados, un candidato del CPN-UML y otro del NC fueron  asesinados. A pesar de los incidentes, la mayoría de los observadores internacionales calificaron el período electoral muy positivamente, puesto que se podría haber esperado lo peor.

Triunfo maoísta inesperado
A partir de las 7 de la mañana del 10 de abril de 2008 los nepalíes acudían a las urnas nueve años después. Tras dos años de  disputas políticas durante el proceso de paz, llegó el momento de que los ciudadanos escogieran el rumbo del país para los próximos dos o tres años, tiempo que se estima que durará la Asamblea Constituyente. 135.000 policías y 900 observadores internacionales velaron por la seguridad y legitimidad de los comicios. Tuvieron lugar algunos incidentes. Cuatro personas murieron, entre ellas un candidato independiente en la región Terai. Aunque los  incidentes registrados tan sólo provocaron el cierre de 33 de las 20.888 mesas electorales.
Al final de la jornada, la Comisión Electoral (EC) anunció una participación del 62% (61,7% en el sistema directo y 63,3% en el proporcional). Los primeros resultados, que venían de Katmandú, fueron favorables al NC, elevando sus expectativas de que el electorado de izquierdas hubiese repartido sus votos entre los dos grandes partidos comunistas (CPN-M y CPN-UML). La victoria fue finalmente para los maoístas. Los resultados completos fueron confirmados el 8 de mayo, cuando la EC dio por concluido el proceso electoral. Los maoístas lograron un triunfo tan contundente como inesperado e impredecible, al no haber participado en otros comicios anteriormente.
El CPN-M se hizo con 220 escaños de los 575 posibles mientras que sus dos mayores rivales tan sólo lograron la mitad (110 el NC y 103 el CPN-UML). El cuarto mayor número de asientos fue a parar a un partido madhesi, el  Madhesi Janadhikar Forum (MJF), con 52 escaños, aunque los maoístas también fueron mayoritarios en las regiones Terai.
El triunfo del CPN-M dejó claro el fracaso en la estrategia del Congreso Nepalí y del CPN-UML y que las disputas de los dos últimos años les habían perjudicado. La población se ha declinado por el cambio, aunque también estaba el temor a un regreso a las armas si los maoístas no conseguían la victoria. Aún así, el poder no queda totalmente en manos de los ex guerrilleros, ya que la consecución de un tercio de los asientos del Parlamento les obligó a iniciar negociaciones con el resto de partidos y a formar un Gobierno de coalición.
Un largo camino de cuatro meses para formar Gobierno
Desde la victoria maoísta en las elecciones a la Asamblea Constituyente hasta que el nuevo primer ministro de Nepal juró su cargo, el pasado 18 de agosto, pasaron cuatro meses de negociaciones que estuvieron a punto de llevar el proceso de paz a una nueva crisis. A pesar de  su contundente victoria, los maoístas encontraron más obstáculos de los previstos para formar Gobierno y por el camino perdieron la consecución de la primera presidencia de la República de Nepal.  
El CPN-M renunció a presentar a su líder, Prachanda, en la elección del primer presidente de Nepal en favor de que este puesto lo ocupara una figura de consenso y neutral dentro de la sociedad civil. Pero el NC, herido por la inesperada derrota, desafió a los maoístas con un candidato de su partido y logró que fuese el escogido por la Asamblea Constitucional gracias a los votos del CPN-UML y el MJF madhesi. El 21 de julio, Ram Baran Yadav, médico madhesi, conseguía 308 votos, suficientes para proclamarle como presidente. Para los maoístas, el apoyo del CPN-UML al NC fue considerado una traición y amenazaron con abandonar la formación de un Gobierno a menos que se rompiera la supuesta alianza labrada por el NC con el CPN-UML y el MJF. Los dos partidos comunistas (que hace 18 años eran uno sólo) habían alcanzado un pacto días antes de la elección de la presidencia, en el cual los leninistas apoyarían al candidato maoísta. Esta ha sido la segunda vez que el UML ha rechazado un pacto con el CPN-M (ya declinaron una alianza durante la campaña electoral).
Finalmente, los maoístas pactaron con UML y MJF para formar Gobierno y, el 15 de agosto, Prachanda era elegido primer ministro de Nepal con 464 votos, mientras que su oponente, el ex primer ministro Bahadur Deuba, del NC, tan sólo obtuvo 113 votos a favor. El CPN-M se repartió los ministerios con sus dos nuevos socios y abandonó definitivamente la idea de formar Gobierno con el partido de Deuba. Prachanda juraba su cargo como nuevo jefe del Ejecutivo el día 18 de agosto y lo hacía en nombre del pueblo en vez de en nombre de Dios, como había sido hasta entonces. Tres semanas más tarde, Prachanda abandonaba su cargo como comandante supremo del PLA para centrarse en su tarea en el Gobierno y la Asamblea.
Concluidas las alianzas, las carteras ministeriales quedaron repartidas de la siguiente forma: los maoístas, partido dominante, se quedaron con nueve ministerios de entre los cuales destacan Defensa, Finanzas y Paz y Reconstrucción. UML pactó ponerse al frente de seis carteras, incluidas Interior y el cargo de vice primer ministro. Por su parte, el tercer socio de Gobierno obtuvo cinco ministerios, entre los que destacan Exteriores, Agricultura y Educación. Por último, la cartera de Sanidad fue a última hora para el partido madhesi Janamorcha Nepal, la novena fuerza política en la Asamblea Constituyente.

Retos del Gobierno y de la Asamblea Constituyente
Además de la elaboración de la Constitución queda otro asunto crucial para la normalización democrática nepalí. Se trata de la unificación de los dos ejércitos existentes, el Ejército de Nepal (Nepal Army, NA en sus siglas en inglés) y el ejército maoísta, PLA. De momento es una incógnita cómo se las arreglará el Ejecutivo para crear el Ejército Nacional en el que deberá integrar a 20.000 guerrilleros, la mayoría de los cuales no están profesionalizados y han vivido en los últimos dos años confinados en campamentos en el sur del país bajo la supervisión de la ONU. Además, estos guerrilleros lucharon durante 10 años contra los que serían sus futuros compañeros, que eran el gran símbolo del poder monárquico, el verdadero enemigo de los maoístas.
Seguramente para la formación del futuro Ejército será de gran ayuda la Misión de Naciones Unidas en Nepal (UNMIN, por sus siglas en inglés), cuya principal función es la de monitorizar el proceso de desarme de la guerrilla maoísta. El pasado 23 de julio,  el Consejo de Seguridad de la ONU extendió, a petición de Katmandú, el mandato de la UNMIN hasta el 29 de enero de 2009.
Otro gran reto para el Gobierno y la Asamblea será la definición del perfil de federalismo en la próxima Constitución. La estructuración federalista de Nepal se prevé muy complicada y por el momento no se han hecho propuestas en firme por parte de los partidos políticos. Las principales críticas hacia este modelo de Estado están centradas en la gran cantidad de dinero que podría costar esta transformación, ya que en Nepal no existen estados actualmente y por tanto habría que crear nuevas instituciones y forzar a uno de los países más pobres de Asia a un gasto difícil de asumir. Por otro lado, la división puede ser muy complicada si se hace a partir de un criterio étnico, pues en Nepal conviven más de un centenar de etnias y muchas de ellas se encuentran en un mismo territorio. En caso de no optar por un sistema federal se correría el riesgo de volver a la inestabilidad interna con movimientos secesionistas por parte de la población madhesi.
El proceso de paz todavía no ha terminado y los partidos políticos deberán seguir haciendo equilibrios para ponerse de acuerdo y evitar un fracaso de los acuerdos de 2006 antes de que se ratifique la Constitución permanente. La Asamblea Constituyente está prevista que dure entre dos y tres años y una demora en unas nuevas elecciones podría poner en peligro de nuevo la credibilidad del proceso de paz.

Una economía a la expectativa de la estabilidad política
El primer presupuesto público del nuevo Gobierno fue presentado el pasado 19 de septiembre en la Asamblea Constituyente con una especial atención al incremento de los recursos destinados al sector social y a los salarios de los funcionarios para la reforma de la Administración. El ministro nepalí de Finanzas anunció un presupuesto de casi 236.000 millones de rupias nepalíes (3.215 millones de dólares), un 47% mayor que el del año anterior, cuyo objetivo será alcanzar un crecimiento del 6,5% del PIB y mantener la inflación por debajo del 8% de cara al año fiscal 2009. El titular de Economía aseguró que los presupuestos aprobados tienen como prioridades la agricultura, los recursos hídricos y el turismo.
En el año fiscal 2007, el crecimiento del PIB fue del 2,5%, lo que indica que las previsiones del Gobierno son muy optimistas, aunque todo dependerá de la estabilidad política. De momento, Nepal ha visto cómo en los últimos meses se está recuperando su sector turístico, muy dañado durante los últimos años por la violencia vivida en el país. En los primeros siete meses de 2008, la entrada de turistas se incrementó en un 18%, lo que ha influido en el crecimiento del sector de servicios en un 4,7% en lo que va de año.
El sector más dañado es el de la industria, afectado por los cortes en el abastecimiento de combustibles que causaron las huelgas generales de la población madhesi. El crecimiento de este sector se estima que sea del 2,5%.
Uno de los principales retos futuros de Nepal será la mejora del sector privado y las inversiones extranjeras, aunque las condiciones actuales de Nepal no son muy propicias. El Banco Mundial sitúa a Nepal en el puesto 111, de 178 países, en la clasificación de países que presentan las condiciones más favorables para hacer negocios. La principal razón de este puesto en la tabla es la dificultad del comercio transfronterizo, debido a las huelgas generales en la región Terai y a la propia situación geográfica de Nepal, un país lejos del mar y enclaustrado en medio de los dos gigantes económicos en desarrollo, India y China. Además, el factor climático en este país tiene un papel muy importante, donde el monzón puede cebarse por su exceso o por su escasez.
Una vez alcanzada cierta estabilidad política y siempre y cuando esta se mantenga, Nepal no debería tener otra opción que mejorar su situación económica, sobre todo tomando como referencia los datos del último año. El crecimiento del PIB en 2007 es bastante bajo para un país en desarrollo y se encuentra por debajo incluso del 2'8% de crecimiento del 2006. Todo ello también dependerá de la mejora de la crisis alimenticia mundial que ha tenido entre sus principales víctimas a India, el principal socio comercial de Nepal, con el 63% de los intercambios. La inflación de los alimentos alcanzó el 7,9% en febrero, aunque productos básicos como el arroz alcanzaron incrementos del 20% y 30% (según la variedad) y la harina de trigo del 39% durante los primeros tres meses de 2008. A ello contribuyeron las restricciones en las exportaciones que llevó a cabo India en marzo.
Si bien los incrementos desorbitados no parecen palpables en el total de la inflación anual, lo cierto es que pone en peligro a la ya de por sí preocupante situación de pobreza de la población nepalí. Según datos del Banco de Desarrollo Asiático, el 24,7%, de los 26,4 millones de nepalíes, viven por debajo del umbral de la pobreza (menos de un dólar al día) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que la mayoría de la población de la mitad oeste del país consume entre un 25 y un 40% menos de las 2.405 calorías diarias que recomienda el organismo de la ONU.



Cronologia año  2008
3 de enero. El Frente Unido Democrático Madhesi presenta sus demandas para la región madeshi, a través de once puntos, al primer ministro interino, Girija Prasad Koirala.

13 - 29 de febrero. Huelga general en la región de Terai declarada por el Frente Unido Democrático Madhesi, que pide una mayor representación en las elecciones a la Asamblea Constituyente y un Estado federal Madhesi. Durante las dos semanas de huelga y manifestaciones mueren seis personas y un policía en enfrentamientos entre protestantes con las fuerzas de seguridad.

10 de abril. Elecciones a la Asamblea Constituyente. La muerte de tres personas y diferentes incidentes violentos llevaron a suspender la votación en un total de 33 de las 20.888 mesas electorales de todo el país.

12 de abril. El secretario general del Partido del Congreso Nepalí-Unido Marxista Leninista (CPN-UML), Madhav Kumar Nepal, decide que presentará su dimisión por el fracaso de su partido en las elecciones a la Asamblea Constituyente.

27 de mayo. Los miembros de la nueva Asamblea Constituyente juran su cargo. Los tres principales partidos de la Asamblea deciden instaurar la figura del presidente.

28 de mayo. La nueva Asamblea Constituyente de Nepal proclama, en su primera sesión, la instauración de la República con 560 votos a favor.

11 de junio. El destronado rey Gyanendra abandona el Palacio Real de Katmandú, quince días después de ser proclamada la República.

21 de julio. La Asamblea Constituyente elige a Ram Baran Yadav, un médico de 64 años de la minoría madheshi, como primer presidente de la recién instaurada República.

23 de julio. El Consejo de Seguridad de la ONU extiende el mandato de la Misión de Naciones Unidas en Nepal (UNMIN) hasta el 29 de enero de 2009.

15 de agosto. La Asamblea Constituyente escoge al antiguo líder de la guerrilla maoísta de Nepal, Pushpa Kamal Dahal, alias Prachanda, como primer ministro.

22 de agosto. El Gobierno de coalición formado por CPN-M, CPN-UML y MJF llega a un acuerdo para el reparto de los ministerios.

12 de septiembre. El primer ministro y líder del CPN-M, Prachanda, abandona el cargo de comandante supremo del PLA.  

19 de septiembre. El ministro de Reformas Agrarias, Matrika Yadav, dimite de su cargo tras los sucesos ocurridos en el distrito de Siraha.

3 de octubre. El Gobierno invita los grupos armados de Terai a reunirse para mantener negociaciones de paz y designa un comité, liderado por per ministro para la Paz, Janardan Sharma, para mantener el diálogo con los estos grupos.

 


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