Anuario 2008
Egipto
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Revuelta social contra el régimen de Mubarak en una situación de crisis alimentaria

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Paula de Senillosa

El malestar por la subida de precios de los productos básicos y por los bajos salarios condujo al pueblo egipcio a manifestarse en repetidas ocasiones a lo largo del año. Durante el mes de marzo, los medios de comunicación hablaban de “la crisis del pan'. Además, las dificultades impuestas por el Gobierno a los aspirantes independientes del partido ilegalizado de los Hermanos Musulmanes en las elecciones municipales, que tuvieron lugar en mayo, despertaron múltiples enfrentamientos en las calles de la capital. Asimismo, el estado de emergencia, declarado desde 1981, se prolongó dos años más pese a la presión internacional para que fuera abolido. 
Entre los egipcios se hablaba de 'la crisis del pan' --algo que había sucedido en los años 70, cuando el Gobierno del anterior presidente, Anwar Al-Sadat, decidió reducir los subsidios y adoptar una política de apertura--. La carestía de los precios de los productos de primera necesidad, pero en especial el precio del pan –un 50% respecto al año anterior--, estaba dificultando el acceso a este alimento único en la dieta de muchos egipcios. Coloquialmente, en Egipto se conoce al pan como pan aish, es decir, “pan para vivir”, pero debido a la reducción del pan subsidiado por el Estado se le pasó a llamar “el pan de la cola” por las largas colas que se hacían frente a las panaderías del Estado por la escasez del alimento. Hay que tener en cuenta que el 20% de la población  vive bajo el umbral de la pobreza, es decir, con menos de dos dólares al día, según el Informe de Desarrollo Humano de Egipto 2008 de las Naciones Unidas.

Además, el aumento de precios provocó estampidas entre la población, que se dirigía a las panaderías oficiales para procurarse una pieza de pan subvencionado. Hasta 50 personas murieron, en los meses de enero y febrero, durante las desbandadas para conseguir alimentos, según publicaba el diario digital egipcio 'Al Arabiya'. Esta situación crítica ha provocado un levantamiento social que venía cociéndose desde hace dos años.


389 huelgas en los tres primeros meses del año
Medios egipcios calculan que los tres primeros meses del año se habían realizado 389 huelgas para denunciar los bajos salarios, la subida de la inflación (22,3% en los primeros seis meses) y la carestía de los precios en general. En abril, los egipcios empezaron a manifestarse con más fuerza en las calles cairotas bajo la consigna: 'No vayas al trabajo: quédate en casa o únete a nosotros'. Las huelgas fueron promovidas por la oposición y por la emblemática fábrica textil de la compañía Misr Spinning and Weaving, ejemplo a seguir desde que, en 2007, realizara la huelga más importante conocida hasta entonces en el país de los faraones.

La fábrica de Misr Spinning and Weaving está situada en Mahalla al-Kubra, un pueblo al norte de la capital. Esta fábrica textil es un emblema para la lucha obrera; en noviembre de 2007, 27.000 trabajadores hicieron huelga general durante tres días para exigir un aumento de los salarios. En consecuencia, el Gobierno tuvo que otorgar algunas concesiones, entre ellas un aumento salarial.

La huelga de la fábrica de Mahalla desencadenó un efecto dominó por todo el país. En las fábricas textiles del Delta del Nilo empezaron a exigir las mismas concesiones otorgadas a Mahalla. Las huelgas, como si de una plaga se tratase, se expandieron por otros sectores. Los conductores de ferrocarril, por ejemplo, se manifestaron bloqueando las vías de los trenes y colapsaron por un día el sistema ferroviario que comunica El Cairo con Alejandría.

Al mismo tiempo, los trabajadores empezaron a crear agrupaciones independientes de los sindicatos de trabajadores, que están controlados por el Estado desde que, en 1957, el anterior presidente egipcio, Anwar Al Sadat, creara la Federación General de Sindicatos de Trabajadores. Los trabajadores egipcios se volcaron en la lucha por sus derechos de manera autónoma, sin unión a los sindicatos progubernamentales.

La lucha social se llegó a extender hasta los funcionarios. Según el Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales y Desarrollo (CEPRID), por primera vez desde 1919, los cobradores de impuestos se manifestaron en una huelga que mantuvieron tres meses. Durante todo ese tiempo, no recogieron los impuestos y el cobro cayó el 90%. Los funcionarios llegaron a reunir hasta 55.000 personas en una manifestación.

Finalmente, la movilización más importante de los últimos treinta años fue la huelga convocada el 7 y 8 de abril de 2008 a nivel nacional por los movimientos opositores como el Kifaya, que significa “Basta”, y por los sindicatos independientes de las fábricas egipcias y por una red social promovida a través de Facebook, que se adjudica sesenta mil asociados.

Anticipándose a la gran fecha, el Gobierno actuó encarcelando a los miembros de los sindicatos y estableció presencia policial en las principales calles de El Cairo y Alejandría. Asimismo, amenazó a los trabajadores de la administración pública con sanciones, incluyendo el despido. A las universidades se les obligó a poner exámenes esos días. Y a nivel mediático, los periódicos, radios y televisiones oficiales se encargaron de boicotear la protesta difamando y ridiculizando a los organizadores –Los medios de comunicación también están controlados por el régimen de Hosni Mubarak, un ejemplo reciente de ello es la encarcelación, en agosto, de seis editores de diarios que publicaron que el presidente podría estar enfermo--.

Pese a los esfuerzos del Gobierno por bloquear las concentraciones, la huelga fue un éxito. La capital estuvo prácticamente paralizada durante una jornada. Durante el 7 y 8 de abril de 2008, hubo enfrentamientos entre los manifestantes, que tiraban piedras, y la policía, que tenía órdenes de desalojar las calles disparando pelotas de goma, gases lacrimógenos y munición real. Los testigos confirmaron la muerte de dos personas. Los eslóganes repetidos giraban en torno a la liberalización de los arrestados el día antes
--hubo hasta 300--, y quejas contra el régimen de Mubarak.


Boicot en las elecciones municipales
El segundo día de manifestaciones coincidía con las elecciones municipales en el país, que se venían postergando durante los dos últimos años. El boicot a las elecciones venía dado por las dificultades que pone el propio Gobierno para que se presenten los candidatos de la oposición, después de que se aprobaran los cambios en la Constitución, en marzo de 2007.
Entre las enmiendas más polémicas aprobadas por el Parlamento en 2007, se prohibía la creación de partidos de base religiosa y la participación de miembros independientes. La explícita prohibición de los partidos vinculados a la religión se debe a que el peso de la oposición lo tienen los Hermanos Musulmanes (HHMM), desde que en las últimas elecciones en 2005 sus candidatos, que se presentan como independientes, consiguieran 88 de los 455 escaños.

Los HHMM son una cofradía islamista que como su fundador, Hasan al-Banna, decía está 'al servicio de la utilidad pública'; es decir, los Hermanos cubren algunas necesidades que el Gobierno no puede atender. Gozan de un gran apoyo popular, entre otras cosas, gracias a la construcción de escuelas y hospitales. Este reconocimiento público hace peligrar el régimen de Mubarak, por eso la organización no puede recurrir a sus siglas y presenta candidatos independientes. Desde 1954 es una formación ilegalizada pero tolerada.

En las elecciones municipales de 2008, el líder supremo de los Hermanos Musulmanes, Mohammed Mehdi Akef, anunció que de los 10.000 candidatos que querían presentarse para los 56.000 puestos vacantes de forma independiente tan sólo 21 pasaron el filtro del Gobierno para poder ver su nombre en las listas electorales. Los medios afirman que durante esos días previos a los comicios de mayo al menos 1.000 miembros del partido fueron detenidos. Según la Organización Egipcia para los Derechos Humanos, las autoridades intimidan a los candidatos de la oposición deteniéndolos para impedirles hacer campaña.

En Egipto, las detenciones no solo se llevan a cabo en las huelgas o manifestaciones, sino que cualquier excusa suele ser válida para realizarlas. Por ejemplo, en mayo, durante una fiesta en casa de uno de los principales dirigentes del partido de los HHMM, Sabed Hamid Andel, 25 personas fueron detenidas porque presuntamente pertenecían a una organización ilegal. Otra actuación represiva que tomó el Gobierno de Mubarak en 2008 en contra de los líderes de los Hermanos Musulmanes fue la condena a 7 años de cárcel del vicepresidente del grupo, Khairat el Shatir.


Se prolonga el estado de emergencia
Egipto está gobernado por el Partido Nacional Democrático, liderado por Hosni Mubarak desde que fuera asesinado Sadat, en 1981. Desde hace casi treinta años, Mubarak ha seguido con la política de represión de su predecesor.

Un ejemplo de ello es que en mayo de este año, a petición del Gobierno, el Parlamento egipcio aprobó la prolongación a dos años más del estado de emergencia. Esta ley de excepción --impuesta después de que el presidente Anwar el Sadat fuera asesinado por islamistas en octubre de 1981--, es una de las principales reivindicaciones de la oposición y de las organizaciones no gubernamentales egipcias.

Prolongar el estado de emergencia significa que el ministro del Interior tiene el poder de mantener en la cárcel a quienes representen un 'peligro para la seguridad pública'. Además, autoriza a la justicia militar a juzgar a civiles. Asimismo, las ONG acusan a las autoridades de usar el estado de emergencia para debilitar a la oposición.



Relaciones exteriores
En el viaje que realizó, en enero, el presidente norteamericano, George W. Bush, por Oriente Próximo, a Egipto le dedicó tres horas. Estados Unidos ha realizado importantes inversiones desde que se inició la Infitah –apertura política y económica promovida por Sadat--. Ha invertido en infraestructuras y en armas para el Ejército, entre otras cosas. Egipto es un punto clave en la política norteamericana en Oriente Medio y uno de los principales beneficiarios de las ayudas económicas estadounidenses.

En cuanto a las relaciones con la Unión Europea (UE) se refiere, Egipto renovó, en julio, el acuerdo agrícola y pesquero, establecido en 1995 en las negociaciones del llamado Proceso de Barcelona --organismo internacional, que agrupa a 43 países de los Estados miembros de la Unión Europea y Estados norteafricanos y de Oriente Medio del ámbito mediterráneo, surgido del programa de colaboración y desarrollo de relaciones internacionales-- con el fin de alcanzar, en vistas al 2010, una zona de libre comercio entre la UE y los países ribereños del sur del mar Mediterráneo. En el acuerdo renovado, en julio, se estableció que la UE tiene acceso libre a las exportaciones de productos agrícolas y pesqueros, lo que significa que la liberalización es casi en completa, con excepción de algunos productos, como por ejemplo, el tabaco. Asimismo, el acuerdo estableció la supresión, por parte de la UE, de los aranceles y las cuotas para la mayoría de productos agrícolas y pesqueros procedentes de Egipto.

En relación con sus vecinos árabes, Egipto forma parta de la Liga Árabe, una organización compuesta por 22 países, que tiene la sede en El Cairo y cuyo presidente es Amr Moussa, ex ministro de Asuntos Exteriores de Egipto. Entre los problemas de la Liga Árabe se encuentra la escisión ideológica cara al conflicto árabe-israelí.
Los efectos de que Egipto sea uno de los dos únicos países árabes que han firmado la paz con Israel se ven reflejados cada vez que el Estado hebreo ataca a los territorios palestinos. Egipto ha criticado la política agresiva de Israel pero al mismo tiempo conserva buenas relaciones, aparte de mantener intercambios comerciales. Desde que firmaran la paz en 1978, Egipto comercializa con Israel productos textiles y químicos, maquinaria, hortalizas y algodón.

El asedio israelí a los territorios palestinos afecta a Egipto directamente. Egipto y Gaza comparten frontera, la de Rafath – en la península del Sinaí--. A principios de año, cuando el Ejército israelí selló las fronteras de Gaza, el partido palestino Hamás bombardeó el muro que separa los lindes del territorio egipcio con los del territorio palestino permitiendo a cientos de miles de palestinos cruzar al lado egipcio para buscar alimentos, medicamentos y combustible. Durante 11 días Mubarak mantuvo la frontera abierta, entre otras cosas, por miedo a un levantamiento popular por parte los Hermanos Musulmanes, que defienden la causa Palestina.


Derechos humanos
En cuanto a los derechos humanos se refiere, Egipto los vulnera más que los respeta. Según el Informe de 2008 de Amnistía Internacional, tras la aprobación de las enmiendas a 34 artículos de la Constitución en 2007 se intensificaron las medidas de represión reforzando las atribuciones a la policía. Se aumentaron; las reclusiones prolongadas a personas sin cargos; las torturas; los malos tratos; las restricciones a la libertad de expresión, asociación y reunión. Alrededor de 18.000 detenidos sin cargos siguen encarcelados en condiciones inhumanas y vejatorias, incluso algunos llevan más de 10 años.



Cronologia año  2008

 


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