Anuario 2008
Israel
"Graves acusaciones llevan al primer ministro israelí a dimitir"
Paula de Senillosa

Corrupción, abuso de poder, fraude y soborno son algunas de las acusaciones que llevaron al primer ministro israelí, Ehud Olmert, a dimitir el 21 de septiembre de 2008. La dimisión fracturó la política interna israelí dificultando la creación de un gobierno de coalición, por lo que se disolvió la Knesset (Parlamento israelí) y se convocaron elecciones anticipadas (para el próximo 10 de febrero). Asimismo, en lo que a las relaciones con los territorios palestinos se refiere, la conferencia de paz de Annapolis (firmada en noviembre de 2007 en Maryland, Estados Unidos), en la que se marcó el objetivo de crear un Estado Palestino antes de finalizar 2008, quedó frustrada en los primeros meses del año, cuando el Gobierno israelí sellaba las fronteras de los territorios palestinos.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, se enfrentó a las más graves acusaciones a las que nunca ningún miembro del Gobierno israelí se había encarado antes. Hacía más de un año que la Unidad de Fraude de la Policía israelí estaba investigando al primer ministro por corrupción y tráfico de influencias. Olmert había sido interrogado a lo largo del año pero no había sido imputado. La presión por parte de los miembros de su partido, Kadima, y por los de la coalición, el ortodoxo Shass y el Partido Laborista, así como la aparición de testigos, condujeron a Olmert a la dimisión.

Al primer ministro se  le imputaba por los casos “RishonTours” y “Sobres de Dinero”. El primer caso hacía referencia a las supuestas irregularidades en solicitudes de financiación pública a distintos organismos e instituciones, que le pagaron varios viajes a él y a miembros de su familia. El segundo caso hacía referencia a las declaraciones del empresario judío estadounidense Terry Talansky, quien afirmó bajo juramento haber entregado a Olmert sobres con dinero, a lo largo de 15 años, que sumaban cerca de 150.000 dólares en efectivo, para financiar campañas electorales y lujosas vacaciones.

Las presiones se manifestaron en varios frentes. Por un lado, la popularidad del ministro cayó en picado, y con él la de su partido, el Kadima. Por otro, los partidos de la coalición amenazaron con abandonarla y llamar a elecciones anticipadas si Olmert no dimitía.
 
Una vez anunciada su retirada se celebraron elecciones internas para escoger a un nuevo líder para el Kadima. Los candidatos para suceder al Olmert eran la ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, y el ministro de Transportes, Shaul Mofaz. Finalmente, Livni ganó las primarias con un margen de poco más de un 1%.

La responsabilidad de la ministra se evidenció cuando el presidente Simón Peres instó a Livni a formar un Gobierno en 42 días, de lo contrario el Parlamento se disolvería y se convocarían elecciones en un plazo de tres meses. A las cuatro semanas de infructuosa persuasión a otros partidos fue inevitable la disolución de la Knesset (Parlamento israelí) y la convocatoria a comicios adelantados.

El primer paso de Livni era conseguir que los partidos con los que se había formado el anterior Gobierno aceptasen a la nueva líder. La anterior coalición gubernamental sumaba 64 de los 120 escaños del Parlamento israelí: 29 del Kadima, 19 laboristas, 12 del partido ultra-ortodoxo sefardí Shas y cuatro del Partido de los Jubilados. Livni no lo tuvo fácil. Con los laboristas, después de tres semanas de intensas negociaciones y una última sesión de 18 horas, se llegó a un acuerdo con el actual ministro de Defensa, Ehud Barak.

Eran necesarios 61 escaños para conseguir la mayoría parlamentaria por lo que era indispensable llegar a un acuerdo con el partido ultraortodoxo Shas. El partido sefardí Shas exigía aumentar los subsidios para las familias numerosas, así como descartar toda negociación sobre el futuro de Jerusalén, cuya parte oriental fue ocupada y anexionada por Israel en 1967.

Fue imposible llegar a un acuerdo, por lo que Livni anunció que habría elecciones anticipadas en tres meses. De haber conseguido una coalición, las elecciones parlamentarias hubiesen sido en 2010. 


La conferencia de Annapolis, otra conferencia de paz frustrada
Parecía que tanto israelíes como palestinos estaban dispuestos a empezar 2008 con la reanudación de las negociaciones de paz estancadas desde hacía siete años. En el marco fijado en la conferencia de Annápolis, celebrada en diciembre de 2007, en Maryland, Estados Unidos, ambos gobiernos se comprometieron a crear un Estado Palestino antes de finalizar el año.

Siete semanas después de la conferencia parecía que ambos gobiernos estaban dispuestos a seguir en la búsqueda de un acuerdo común al reunirse de nuevo en Jerusalén. Este encuentro fue calificado como una reunión “clave” porque se pusieron sobre la mesa algunos de los asuntos más delicados, que suelen ser motivo de ruptura de las negociaciones: el estatus de Jerusalén, el control de las fronteras de Gaza y Cisjordania, el reparto del flujo de aguas del río Jordán, los refugiados palestinos y los asentamientos de colonos israelíes en territorios palestinos.
Pese a la aparente predisposición por llegar a un consenso entre ambos gobiernos, un día después del inicio de la ronda de negociaciones de Jerusalén, Israel atacaba Gaza en una operación que se cobraba la vida de 19 civiles. Poco después, el Ejército aéreo israelí destruía el Ministerio del Interior del Movimiento de Resistencia Islámica –conocido como Hamás--, en Gaza. Era el primer ataque israelí a un edificio gubernamental palestino desde que los islamistas de Hamás se hicieron con el control de Gaza (en junio de 2007, después de que Hamás tomara por las armas el control del territorio, desplazando al moderado partido Al-Fatah de Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina). 
Las autoridades palestinas describían los ataques como una campaña intensificada de intimidación y violencia, por parte de Israel, para exigir al partido Hamás el autocontrol de sus milicianos, que se calculaba que en una ofensiva de tan sólo tres días era capaz de disparar más de 110 cohetes artesanales, conocidos como Al Kassam, contra el Estado hebreo.
A raíz de estos ataques, los medios de comunicación hablaban de una preocupante escalada de violencia. La opinión pública israelí y palestina, que ya daba poco crédito a la conferencia de paz de Annápolis, dio por frustrado el encuentro. Una encuesta del diario hebreo “Haaretz” revelaba que casi el 80% de los israelíes consideraba que Annápolis iba a caer en saco roto, al tiempo que el “Jerusalem Media Communication Center” publicaba que el porcentaje de los palestinos se aproximaba al 100%. 
Como medida de prevención, el 18 de enero, el ministro de Defensa, Ehud Barak, anunciaba el cierre de los pasos fronterizos de Gaza. Israel tomaba medidas contra la escalada de violencia sitiando el territorio: quedaban bloqueadas las seis fronteras que separan ambos territorios, se cancelaba el tráfico de personas y medicamentos, se prohibía el acceso de ayuda humanitaria, y se cortaba el suministro de electricidad y combustible –Israel y Egipto suministran el 75% de la electricidad  en Gaza, el resto viene de la única central eléctrica de Gaza, que satisface el 25% de la demanda del 1.5 millones de personas que viven en la franja--. Tras tres días de bloqueo, sin suministros energéticos y con las fronteras selladas, Gaza se quedaba a oscuras. 
La escasez de alimentos y energía alcanzaron un nivel crítico en los territorios palestinos hasta que, el 23 de enero, militantes enmascarados bombardearon la frontera de Rafah, que conecta Gaza con Egipto. El cruce de Rafah (frontera de 14 kilómetros y único punto de entrada o salida de Gaza que no se encuentra bajo control directo de Israel) se convirtió en esos días en el mayor zoco del Sinaí, entre 200.000 y 700.000 palestinos se apresuraban a cruzar la frontera para comprar productos de primera necesidad. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, permitió la apertura temporal de la frontera, según los corresponsales, debido a que en Egipto existe una amplia simpatía por los palestinos, por lo que el cierre de la frontera hubiese sido impopular. Finalmente, tras casi dos semanas con la frontera abierta el Ejecutivo de Mubarak decidió replegar sus fuerzas de seguridad en la zona tomando de nuevo el control y poniendo fin a la caótica libertad de movimiento de los palestinos. El 28 de enero se cerró la frontera.
En los días en los que estuvo abierta la frontera, los funcionarios de seguridad israelíes denunciaban que el paso fronterizo estaba siendo utilizado para enviar hombres armados al Sinaí para que posteriormente pudieran infiltrarse en Israel, a través de la frontera egipcia-israelí. En la Rafah egipcia, existen alrededor de 1.500 túneles subterráneos que se comunican con Gaza. Los túneles son utilizados para tráfico de armas, algo que preocupa extremadamente a los israelíes
En pleno apogeo de violencia, el viceprimer ministro de Defensa israelí, Matan Vilnai, amenazó con una “Shoah” –palabra que usan los judíos para describir el holocausto hebreo-- a los palestinos. “Si siguen el fuego intenso y los disparos de Al Kassam de largo alcance, los mismos palestinos se estarán conduciendo hacia una mayor Shoah, porque utilizaremos todas nuestras fuerzas para defendernos”, declaraba en la radio del Ejército el viceprimer ministro.
Como reacción a las duras declaraciones de Matan Vilnai, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, anunció oficialmente la suspensión de las negociaciones iniciadas en Annápolis dos meses atrás.
Los siguientes meses fueron muy difíciles. La crisis humanitaria que estaba viviendo el pueblo palestino provocó un aumento de las incursiones aéreas de cohetes artesanales fabricados en Gaza que se disparaban hacia el Estado hebreo, sobre todo a las comunidades rurales fronterizas como Sderot.
Sderot se encuentra a 330 metros de la franja de Gaza. Unos de los mayores problemas es que todavía no está construido el muro –es decir, la barrera de 720 kilómetros que está erigiendo el Gobierno israelí para separar el territorio israelí de Gaza y Cisjoradania para evitar, supuestamente, los ataques de grupos palestinos-- por lo que una cerca de alambre de púas hace de frontera, lo cual facilita a los francotiradores palestinos disparar indiscriminadamente. En febrero, por primera vez desde hacía cinco años, tenía lugar el primer ataque terrorista a mano armada, un joven palestino disparaba a ocho israelíes, miembros del partido Nacional Religioso, una formación extremista que aboga por la colonización de Cisjordania. También tuvo lugar el primer atentado suicida en territorio israelí en un año, que se saldaba con tres muertos.
Cuando el fuego todavía no había cesado, uno de los primeros mandatarios que visitó la zona fue el ex presidente de Estados Unidos y premio Nobel de la Paz, Jimmy Carter, reconocido por su participación en la concreción de los acuerdos de paz de Camp David (en 1979, entre Egipto e Israel). Carter viajaba a la zona para encontrarse con el líder fundamentalista de Hamás, Khaled Meshaal, exiliado en Damasco. Por primera vez, el líder anunciaba que Hamás mantendría la paz durante 10 años si se vuelven a las fronteras de 1967.
Mientras Carter se reunía con Meshaal, el incansable mediador egipcio y jefe los Servicios de Inteligencia de su país, Omar Suleiman, buscaba una tregua entre Israel y Hamás basada en dos aspectos: el alto el fuego entre ambos territorios y la apertura de los cruces fronterizos. Primero, Suleiman se reunió con Hamás y posteriormente viajó a Israel para entrevistarse con varios miembros del Gobierno, incluyendo al primer ministro, Ehud Olmert, y el ministro de Defensa, Ehud Barak, para acordar una tregua. No es hasta el 18 de junio que Israel y Hamás pactan una tregua de seis meses. De este modo, Israel retira el embargo impuesto a Gaza, por lo que el territorio palestino ve aliviado su bloqueo económico. El acuerdo establece un alto el fuego de seis meses. 
Después de la tregua mediada por Egipto los ataques con cohetes disminuyeron significativamente (de un máximo de 257 en febrero a un solo en julio, ocho en agosto, uno en septiembre y dos en octubre, según informaba la agencia de noticias “CNSNEWS”).
Aun y todo esto, el Gobierno israelí anunciaba la construcción de 750 vivienda en Cisjordania y Jerusalén este. Uno de los principales obstáculos para llegar a un acuerdo de paz es el estatus de Jerusalén, considerada ciudad sagrada por el judaísmo, el cristianismo y el Islam. En la Guerra de los Seis Días, en 1967, el Ejército israelí ocupó Jerusalén Oriental, lo que supuso una violación de la Línea Verde –armisticio firmado, al finalizar la primera guerra árabe-israelí, en 1949--. La Línea Verde divide la parte judía de Jerusalén occidental de la palestina de Jerusalén este, donde los palestinos quieren su capital de Estado. Desde la ocupación, Israel ha puesto en práctica numerosas políticas para limitar la cantidad de residentes palestinos en esta zona de la ciudad. En verano, el Gobierno israelí volvía a llamar a licitación para construir 1.760 viviendas cuando seis meses antes, el viceprimer ministro, Haim Ramon, había anunciado el desmantelamiento de los asentamientos de colonos ilegales. Según la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, todavía hay unos 192.000 colonos israelíes viviendo de forma ilegal en Jerusalén Este. En los asentamientos que Israel ha construido en Cisjordania viven alrededor de 430.000 personas.

Israel y sus vecinos
La sociedad israelí está encaminada a una situación cada vez más incierta. El Parlamento israelí se disolvió tras la dimisión del Primer Ministro Ehud Olmert después de ser acusado de corrupción. Aunque su popularidad ya había caído en picado durante la guerra que libró en Líbano (en 2006) contra las milicias libanesas de Hezbollah. Asimismo, Israel tiene que hacer frente a la fuerza que ha cobrado el islamismo en su entorno, al irresuelto conflicto con los palestinos, a la amenaza nuclear iraní y a las negociaciones con Siria.
El 18 de julio de 2008, Israel recuperó los cadáveres de dos soldados muertos a cambio de la liberación de cinco presos libaneses –que pese a estar considerados terroristas en Israel fueron recibidos en su país como héroes-- y de casi doscientos cadáveres que fueron entregados a representantes de Hezbollah. No se puede hacer un claro balance sobre las relaciones que han mantenido ambos países a los largo de 2008 por varios motivos aunque el principal es la crisis que sufrió Líbano durante seis meses, lo que impidió cualquier tipo de acercamiento entre ambos gobiernos.

Por otro lado, se reestablecieron las conversaciones de paz con Siria. Las negociaciones sobre la estratégica meseta de los Altos del Golán –conquistada por Israel en la guerra de los Seis Días de 1967- estaban paralizadas desde hacía casi ocho años. El 24 de mayo de 2008 el presidente sirio, Bashar al Assad confirmó que estaba manteniendo contactos indirectos con Israel gracias a la mediación turca. Ambos Gobiernos reconocieron que habían decidido proseguir el diálogo a fin de lograr una paz completa, según el marco fijado en la Conferencia de Madrid, en 1991.

Israel tiene dos intereses fundamentales en la meseta de los Altos del Golán. Por un lado, es un emplazamiento estratégico esencial para evitar que los sirios puedan bombardear el Estado hebreo. Por otro lado, está la cuestión del agua: en la altiplanicie de los Altos se centra el control de los recursos acuíferos que alimentan algunos afluentes del río Jordán. Estos dos puntos son los más controvertidos y han sido motivo de estancamiento en anteriores negociaciones.
Sí Israel tiene un enemigo declarado en Oriente Próximo ese es el chií Irán. El 6 de junio de 2008 el Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, como ya había hecho en anteriores ocasiones, declaraba que Israel será 'borrado del mapa del mundo”. En respuesta a las amenazas el ministro de Transportes y viceprimer ministro, Shaul Mofaz, declaró que Ahmadinejad 'debería desaparecer antes de que lo haga Israel”. Asimismo declaraba al periódico Yedioth Ahronoth que “si Irán continúa con su programa para desarrollar armas nucleares, nosotros lo atacaremos”. Según la agencia Reuters, ésta fue la amenaza más explícita hasta el momento contra Irán lanzada por un miembro del gobierno de Olmert. Sin embargo, Irán niega estar desarrollando armas nucleares.
Asimismo, en septiembre Israel pidió a Estados Unidos luz verde para bombardear las instalaciones nucleares de Irán, según el Washington Post. Días más tarde, The Guardian publicaba que el presidente norteamericano, George W. Bush, denegó el respaldo a un ataque contra Irán por miedo a una represalia iraní contra los militares estadounidenses en Irak y Afganistán y por la dificultad de que Israel consiguiera desmantelar las instalaciones nucleares de Irán en un único ataque, lo que podría conducir a una guerra a mayor escala.


Economía en auge

La prudente política fiscal del Gobierno, las reformas estructurales, las fuertes inversiones extranjeras, las rentas públicas y un aumento de consumo privado, han solidificado la economía israelí.

Según el Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos, Israel tiene una economía tecnológicamente avanzada gracias a las importaciones de petróleo crudo, materias primas y equipo militar. A pesar de     que el territorio israelí tiene recursos naturales limitados, Israel ha desarrollado los sectores agrícolas e industriales. Además, importa cantidades importantes de grano. Sus exportaciones principales se basan en equipos de tecnología avanzada y productos agrícolas como frutas y verduras. Según la Corporación Británica de Radiodifusión (BBC) aunque el comercio de frutas ha disminuido, la industria de alta tecnología se encuentra en fuerte expansión,

Israel debe aproximadamente la mitad de la deuda externa al gobierno de Estados Unidos, su fuente principal de ayuda económica: 1.200 millones anuales en ayuda económica pura y 1.800 millones en ayuda militar. El PBI de Israel, después de la contracción de 2002 debida al conflicto palestino y a problemas en el sector de la tecnología avanzada, ha crecido un 5 % por año desde 2003. Se estima que en 2007 la economía creció un 5,4 %, el avance más rápido desde 2000.

Asimismo, los expertos del Banco israelí Leumí, el primero en emitir la moneda israelí y que se define como un banco internacional con compromiso nacional, señaló en su último informe que el déficit del Presupuesto estatal para el año 2008 fue de 15.200 millones de shékels, que son el 2,1% del PBI, en lugar del 1,6% previsto inicialmente.
 


Los orígenes del Kadima


Kadima, que en hebreo significa “adelante”, es un partido centrista que nació hace tres años generando un panorama político muy distinto a lo que había conocido Israel hasta entonces. Desde que se creara el Estado de Israel, en 1948, el poder siempre se lo habían alternado el partido Laborista, un partido de izquierdas que había sido la clave en la creación del Estado de Israel, y el partido Likud, (que en hebreo quiere decir “consolidación”), un partido conservador al que Ariel Sharon había pertenecido antes de crear el partido Kadima.

En 2005, Sharon abandonó el Likud debido a las presiones que estaba sufriendo por parte del ala más derechista, encabezada por Benjamín Netanyahu, que se oponía al plan de retirada unilateral israelí de los territorios palestinos que estaba dirigiendo Ariel Sharon. En el plan se establecía la retirada de toda presencia civil israelí de los territorios de Gaza y de cuatro colonias de la zona norte de Cisjordania.

A causa de la escisión ideológica entre los líderes del Likud, Sharon se retiró creando un nuevo partido, el Kadima. Los ministros y los diputados más moderados le siguieron, incluso los líderes moderados de otros partidos como Simon Peres (actual presidente y que anteriormente había estado en el Partido Laborista) se animaron también a formar parte del partido que ganó las elecciones en 2006. Ariel Sharon no pudo ocupar el cargo porque sufrió un infarto cerebral, y quedó en coma en diciembre de 2005. Fue entonces cuando su segundo, Ehud Olmert, se convirtió en primer ministro liderando al partido Kadima. Pese al éxito del joven partido, Kadima no obtuvo la mayoría parlamentaria por lo que fue necesario crear un gobierno de coalición.



Cronologia año  2008

 


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