Anuario 2008
Líbano
"Seis meses acéfalos casi conducen al país a una segunda guerra civil"
Paula de Senillosa

El vacío político que sufrió Líbano durante seis meses estuvo a punto de conducir al país hacia una segunda guerra civil, según auguraba el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Todo empezaba al expirar el mandato del presidente del Gobierno,  Emile Lahoud, el  23 de noviembre de 2007. Tras seis meses acéfalos y con altercados por todo el país, finalmente, gracias a los acuerdos de Doha, en mayo, auspiciados por la Liga Árabe, se llegó a un consenso para crear un gobierno de unidad en el que todas las partes estuvieron de acuerdo. 
El general cristiano maronita Emile Lahoud estuvo al frente del país durante los nueve últimos años. Al finalizar su mandato, la pugna por el poder entre una mayoría de gobierno prooccidental, respaldada por Estados Unidos y Francia, y una oposición prosiria, apoyada por Siria e Irán, impidieron la elección de un sucesor.

La división política se había agudizado desde el asesinato del ex primer ministro antisirio, Rafik Hariri, en 2005, creando dos bandos paralelos enfrentados que todavía hoy se mantienen. Por un lado, la coalición 18 de Marzo, una liga de partidos antisirios cuya unión se realizó a partir del día de la multitudinaria manifestación, conocida como la Revolución de los Cedros, en la que se pedía la retirada siria que llevaba treinta años de ocupación militar. Está formación está compuesta por grupos prooccidentales liderados por el suní Fuad Siniora, el druso Walid Jumblat del Partido Socialista Progresista, el suní Saad Hariri del Movimiento del Futuro y algunas comunidades cristianas.
Por el otro lado y con minoría parlamentaria se encuentra la prosiria coalición 8 de Marzo, formada por el partido chií Hezbollah, encabezado por Hassan Nasrallah; el partido Amal, liderado por el presidente del Congreso, Nabi Berri; y, el partido cristiano Movimiento Patriótico Libre, que lidera Michael Aoun.

El conflicto entre ambas coaliciones se arrastraba desde que Hezbollah y sus aliados empezaron a reclamar la creación de un nuevo Gobierno en el que pudieran ejercer derecho de veto. Su petición no fue escuchada y decidieron retirar a sus seis ministros convirtiendo al Parlamento en aconstitucional y arrastrando al país a una profunda crisis política que culminó en 2008.   

Era la primera vez en nueve años que el cargo de presidente se quedaba vacío. Fue el primer ministro Fuad Siniora quien notificó que él mismo tomaría las riendas del poder ejecutivo en ausencia de jefe de Estado. Siniora había sido anteriormente ministro de Hacienda y había sido despojado de sus cargos por acusaciones de corrupción en 2003. Además, su tendencia prooccidental tampoco era bien recibida por lo que su anunció tensionó más la situación.
Conforme se sucedían las reuniones Parlamentarias sin llegar a un acuerdo las dificultades políticas se traducían entre la población en enfrentamientos sectarios. El día 6 mayo de 2008 el Sindicato de Trabajadores Libaneses convoca una huelga general y una manifestación en Beirut por la crisis no sólo política-religiosa sino también por la económica –en los cinco primeros meses del año la carestía de precios alcanzaba el 65%--. La manifestación fracasó en asistencia debido, entre otras cosas, al rechazo del Ministerio del Interior y Seguridad a ofrecer protección a los huelguistas como había reclamado el Sindicato en una solicitud. En respuesta, la oposición cerró la autopista y las carreteras principales dejando a la capital libanesa incomunicada lo que provocó el cierre del aeropuerto internacional y el puerto.
En la capital, los seguidores del partido de la oposición Hezbollah --movimiento social, militar y político que goza de una gran apoyo en el seno de la comunidad chií-- habían tomado el centro de Beirut para manifestarse en contra del Gobierno: alrededor de dieciocho meses estuvieron acampados –del 1 de diciembre de 2006 al 21 de mayo de 2008-- exigiendo un aumento de sueldo mínimo y mayor representación en la Cámara de Diputados, entre otras cosas.

En medio de todo este estado de tensión, el Ejecutivo empujado por el líder del Partido Socialista Progresista, Walid Jumblatt, acusó a Hezbollah de estar preparando atentados, asesinatos y secuestros por lo que decidió cerrar la red de comunicaciones de Hezbollah, Al Manar --herramienta indispensable para difundir el mensaje del partido-- y ordenó la expulsión del jefe de seguridad del aeropuerto por posible participación con Hezbollah. Al general Wafic Shuqeir se le acusaba de colocar cámaras de espionaje para controlar los movimientos de los líderes políticos –en los últimos años el asesinato de personalidades relacionadas con la política han marcado la vida en el país--.
Las medidas tomadas por el Gobierno interino no fueron bien recibidas por Hezbollah y las reacciones fueron drásticas. El 8 de Mayo de 2008 empezaron los graves enfrentamientos armados en diferentes zonas de Beirut entre las milicias suníes del Movimiento de Futuro y la oposición. Es entonces cuando el Ejército libanés decide retirar sus tropas de las zonas de conflicto sin decantarse por ninguno de los dos lados. El Ejército es una institución que está formada por las 17 diferentes confesiones que se practican en el país –drusos, maronitas, suníes, chiís, entre otros- pero trata de mantenerse al margen de cualquier altercado sectario, con lo que consigue mantener la estabilidad y evita inmiscuirse en la lucha política.
El partido chií tomó la zona oeste de Beirut, donde se encuentran la mayoría de barrios musulmanes suníes. Los medios libaneses hablaban de intento de golpe de Estado. El líder de Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah, apareció en televisión criticando duramente las acciones emprendidas por el Gobierno: “La decisión del Gobierno –dijo-- equivale a una declaración de guerra contra la resistencia, en beneficio de EE UU e Israel”. Sus palabras despertaron aún más la violencia en las calles de Beirut. Además, los militantes de Hezbollah obligaron a dejar de emitir la cadena de televisión Future New, propiedad del líder de la mayoría parlamentaria, Saad Hariri, del partido Movimiento del Futuro de tendencia sunní. Durante una semana, estos actos condujeron al país al brote de violencia sectario más grave desde la guerra civil que acabó en 1990. Además, los conflictos armados se extendieron por las aldeas del sur de Beirut.
En la decimonovena reunión parlamentaria, que tuvo lugar el 26 de mayo de 2008 en  Beirut se llegó a un acuerdo político para nombrar al sucesor de Lahoud, se otorgó el derecho a veto en el Parlamento a Hezbollah y sus aliados y se acordó la prohibición del recurso a la violencia con fines políticos. A la sesión asistieron los 128 diputados libaneses y 200 personalidades árabes y occidentales, y el emir de Qatar fue el encargado de albergar la reunión, que duró seis días. El nombre del elegido vio la luz el 26 de mayo de 2008: Michel Sleiman iba a ser el nuevo presidente para Líbano hasta las próximas elecciones de mayo de 2009.
La aprobación del general Michel Sleiman, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas libanesas, como nuevo presidente del país obtuvo 118 votos a favor. El motivo que llevó a Sleiman a la presidencia es la manera en la que ha dirigido al Ejército en la última década, por lo que Sleiman goza de reconocimiento popular y político. Sleiman demostró su mano izquierda al mantenerse al margen cuando Israel atacó el sur de Líbano tras el secuestro de dos soldados israelíes por parte de Hezbollah en 2006, dejando los enfrentamientos a cargo de los militantes de Hezbollah y el control militar a las Fuerza Provisional de la Naciones Unidas en Líbano (FINUL). El FINUL controla la zona sur de Líbano para evitar que Hezbolá lance ataques con misiles contra Israel y para que este país no invada Líbano –el FINUL llegó cuando Israel invadió Líbano en 1978--.
En la reunión parlamentaria definitiva del 26 de mayo de 2008, Líbano consiguió nuevo presidente y a Hezbollah se le reconoció su influencia dándole el derecho de veto en la Cámara Baja y el Ministerio de Trabajo. En la formación del nuevo Gobierno, la facción chií obtuvo 11 ministros de un total de treinta por lo que Hezbollah obtenía beneficios con el nuevo reparto de papeles. Entre otras cuestiones, podrá bloquear cualquier intento de desarmar a su partido –aunque así se estableciera en la resolución 1559 de Naciones Unidas aprobada en 2006—.
Hay que destacar que la elección de Sleiman es ilegítima ya que la Constitución libanesa prohíbe a todo funcionario del Estado acceder a la presidencia a no ser que lleve al menos dos años retirado de sus funciones. Por el contrario, la elección de Sleiman no es la primera aconstitucional, ya que es el cuarto general que asume la presidencia de los doce presidentes que ha tenido el país desde su independencia como colonia francesa, en 1943. En este caso a Sleiman se le concedió la presidencia hasta 2009 debido a la grave crisis que el país estaba sufriendo que no sólo era política, sino también económica, social y religiosa.
Pese a la toma de Beirut por parte de Hezbollah, Suleiman que en esos días todavía era comandante en jefe de las Fuerzas Armadas libanesas supo mantener unido al Ejército. El antecedente más significativo que describe la actitud del nuevo presidente es su posición frente a la crisis de los seis meses desde que expirara el mandato de Lahoud. Cuando Hezbollah derrotó a los grupos rivales prooccidentales, en mayo de 2008, ocupando la zona centro de Beirut donde se encuentra el edificio del Gobierno, el Ejército libanés, pese a estar formado por las diferentes identidades, supo permanecer unida tratando de mantenerse al margen de los enfrentamientos, proveyendo estabilidad pero evitando inmiscuirse en las luchas entre las diferentes facciones. Todos están de acuerdo en que, si hubiese intervenido, posiblemente la guerra civil hubiera sido inevitable. Por esto, la ofensiva de Hezbolá era muy peligrosa porque, ante la amenaza de tomar el control del Estado, el Gobierno podría haber decidido la utilización del Ejército.


Una economía no recuperada

Después de obtener la independencia de Francia en 1943, Líbano desarrolló una de las economías más avanzadas de Oriente Próximo. Como centro comercial y bancario se le conoció en los años 70 como “la Suiza de Oriente Medio”. Sin embargo, la guerra civil que vivió durante 15 años perjudicó seriamente la infraestructura económica del país de los cedros. Desde entonces, Líbano ha podido reconstruir el país gracias a la ayuda externa mayoritariamente. El ex primer ministro asesinado, Rafik Hariri en una tentativa por reducir la deuda nacional comenzó un programa de austeridad y reducción de gastos, aumentando la recaudación de impuestos y privatizando las empresas estatales. El problema de las reformas económicas y financieras es que se estancó y la deuda externa se siguió incrementando hasta llegar a día de hoy a 31 millones de dólares, según la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos. Asimismo, Louis Hobeika, economista de la Universidad de Notre Dame de Beirut, especifica que el déficit fiscal calculado el 2 de septiembre de 2008 oscila entre los 3.000 y 4.000 millones de dólares.

El primer ministro Fuad Siniora prometió llevar a cabo reformas económicas para impulsar la economía del país e invertir en infraestructuras para, entre otras cosas, recuperar el turismo que es una fuente de ingresos importante en el país. No quedan dudas de que el conflicto entre Israel y Hezbollah, que sufrió Líbano en 2006, estancó el crecimiento económico. Se calcula que causó 3,6 millones de dólares de pérdida en infraestructuras e invitó a donantes extranjeros a invertir en la reconstrucción y recuperación del país.


En busca de la prosperidad perdida


Al país del cedro, hasta los años 70, se lo conocía como la Suiza de Oriente Medio, debido a la prosperidad económica del país y al statu quo religioso y político del que gozaba. La prosperidad económica se vio descoyuntada- por la guerra civil que vivió el país durante 15 años. El statu quo se intentó recuperar tras los acuerdos de Taef (en 1989), que pusieron fin a la devastadora guerra. En ellos se restableció el sistema político confesional.

Líbano es un país de casi cinco millones de habitantes donde coexisten dos grandes religiones; la cristiana y la musulmana --el 35% y 65% de la población, respectivamente--. En ambas doctrinas existen numerosas fragmentaciones; conviven hasta 18 confesiones diferentes. La Constitución libanesa establece que a cada comunidad le corresponde el control de una determinada área de poder --el presidente ha de ser cristiano maronita; el primer ministro, musulmán suní; y el presidente del Congreso, musulmán chií. En Taef también se aumentó el número de diputados a 128, compartidos a partes iguales entre musulmanes y cristianos, para garantizar la igualdad entre religiones.
 
El origen de la crisis que sufrió este año Líbano se remonta a 2005, cuando asesinaron al ex primer ministro Rafik Hariri, antisirio reconocido. Desde la guerra civil, las tropas israelíes y sirias se habían mantenido en terreno libanés. Siria había llegado en 1975 para respaldar al Ejército Libanés en su lucha interna --marcada por las confrontaciones confesionales y políticas-- y externa –contra Israel--. En 2000, los israelíes se retiraron; por el contrario, los sirios se quedaron. En 2004, la resolución 1559 del consejo de Naciones Unidas estableció la retirada de las tropas extranjeras de Líbano. La presión internacional para que Siria abandonara el país de los cedros cada vez era mayor.
 
Cuando asesinaron al ex primer ministro Rafik Hariri en 2005, Siria fue acusada de manipular a la oposición antioccidental para cometer el asesinato. La respuesta social fue inmediata. Los partidos de la mayoría, entre ellos Movimiento Futuro cuyo líder era el recién asesinado Hariri y el Partido Socialista Progresista encabezado por Walid Jumblatt, apoyados por las comunidades suníes, drusas y cristianas se manifestaron para exigir la retirada de las tropas sirias. En esos días se registró la manifestación multitudinaria más grande del país. El asesinato de Hariri significó el fin a una ocupación siria de tres décadas y provocó la división del Parlamento en dos bandos: el prosirio y el prooccidental. Además, las tensiones y las rivalidades político-religiosas condujeron a una espiral de violencia que todavía hoy se mantiene.



Cronologia año  2008

 


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