Anuario 2008
Francia
"El año de las revistas del corazón y de la crisis económica "
Elisabet Caralt

Apenas hace un año desde que Nicolas Sarkozy fue escogido presidente de Francia. Durante este periodo, Sarkozy ha visto cómo su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), ha sufrido una derrota en las elecciones municipales que le ha llevado a perder ciudades importantes pero también ha sufrido un descenso de los votos al Senado, donde la izquierda redujo la ventaja del partido gobernante.
Las elecciones municipales y cantonales francesas, celebradas el 9 y el 16 de marzo, sirvieron por dar un toque de atención al presidente Sarkozy un año y medio después de su elección como presidente de la República Francesa. En estas elecciones se renovaban los regidores de todos los municipios de Francia y también los Consejos Generales (la asamblea que toma las decisiones en los departamentos franceses).
En la primera vuelta, el Partido Socialista obtuvo una clara victoria, por delante del partido de Sarkozy, en unas elecciones claramente marcadas por la participación, con un 68%. Los socialistas celebraron este aumento de los votos y animaron a sus electores a incrementar la diferencia respeto al UMP. Sarkozy afrontaba su primer examen desde que ocupa el cargo de presidente de Francia. Pese a los malos resultados, Sarkozy instó a sus votantes a reaccionar y a acudir a la segunda vuelta de las elecciones de manera masiva. En la segunda vuelta de las elecciones, el partido de Sarkozy, la Unión por un Movimiento Popular, obtuvo un 47’5% de los votos, mientras que el Partido Socialista, un 49’5%. El sistema electoral francés es uninominal a dos vueltas. Es decir, todo aquel candidato que en primera vuelta obtenga la mitad de los votos se lleva automáticamente la mitad de los regidores. Mientras que el resto de los regidores se reparten de manera proporcional entre las otras fuerzas que han obtenido al menos un 5% de los sufragios. Si en primera vuelta no hay ningún partido que obtenga la mayoría, se va a segunda vuelta, pero sólo tienen derecho a presentarse los partidos políticos que hayan obtenido, como mínimo, un 10% de los votos. Y la fuerza política que obtiene más votos se queda con la mitad de los regidores.
Los socialistas consiguieron aumentar el número de ayuntamientos arrebatándole a la derecha (UMP) 34 de más de 30.000 habitantes. Además, los socialistas tomaron la alcaldía de ciudades históricamente de la derecha, como Toulouse, Estrasburgo, Reims y Amiens. A pesar de todo, el partido de Sarkozy mantuvo la alcaldía de Marsella, la segunda ciudad más importante del país y principal feudo del UMP. La capital francesa, París, fue una clara muestra de lo que pasó en el resto del país. El alcalde socialista, Bertrand Delanoë, obtuvo un 42% mientras que la candidata del UMP, Françoise de Panafieu, consiguió un 27’7% de los sufragios. Estas elecciones dejaron un mal de gusto al presidente Sarkozy, que optó por realizar una serie de cambios en el Gobierno para recuperar la confianza de los ciudadanos. Muchos trabajadores que votaron a Sarkozy en las elecciones presidenciales, esta vez optaron por abstenerse o depositaron su confianza en la izquierda.
Soffres (empresa que mide las audiencias de televisión y realiza estudios de marketing) presentó un sondeo que mostraba un claro descenso de el índice de popularidad de Sarkozy, que pasó del 65% al 37%. Algunos expertos afirman que el presidente francés ha perdido la credibilidad por dos razones. La primera es que los ciudadanos que han visto cómo Sarkozy pasaba a ocupar las portadas de las revistas de prensa rosa a raíz de su boda con la cantante Carla Bruni. Y consideran que el presidente francés ha dejado algo de lado sus funciones como jefe del Gobierno. Y la segunda tiene más que ver con temas políticos: Sarkozy prometió un incremento de lugares de trabajo y de los sueldos, pero los ciudadanos todavía no han visto cumplida la promesa. El primer ministro francés, François Fillon, también del UMP, instó al Gobierno a llevar a cabo una serie de reformas para recuperar la confianza perdida de los votantes, sobre todo entre los sectores profesionales, que votaron a Sarkozy en las elecciones presidenciales y que se sienten desilusionados con la postura del Gobierno ante la situación económica.
La primera medida adoptada por Sarkozy a raíz de la derrota de las elecciones municipales fue reestructurar su Gobierno. Un total de 18 cambios han sido introducidos: se modificaron las atribuciones de las doce carteras de los ministros del Gobierno y se crearon seis nuevos lugares de secretario de Estado. Todos los ministros que ocupaban su cargo en el Gobierno lo conservaron y alguno de ellos incluso vio premiado su trabajo. Por ejemplo, el ministro de Ecología, Jean-Louis Borloo, recibió la función del área de ordenación territorial, que hasta ahora estaba incluida dentro del Ministerio del Interior.
En medio de las elecciones municipales, los sectores estudiantiles salieron a la calle protagonizando numerosas manifestaciones por las principales ciudades francesas en París, Marsella, Rennes, Toulouse, Lyon y Bordeus. Las protestas se iniciaron a principios de marzo y se han ido repitiendo constantemente hasta finales de año. Pero fue durante mayo, coincidiendo con los 40 años del mayo del 68, cuando las manifestaciones fueron más numerosas. Las asociaciones de padres de alumnos, estudiantes y profesores protestaron contra la reforma del sistema educativo propuesta por el ministro de Educación, Xavier Darcos. Esta reforma pretende reducir 11.200 plazas de profesores este año y 13.500 más durante el 2009, llegando a suprimir 80.000 puestos de trabajo hasta el 2012 para reducir el número de trabajadores del Estado, que ya supera los 5’2 millones. Pero también pretende que de cada dos funcionarios que se jubilen, sólo se contrate uno nuevo, para así reducir los gastos públicos y no incrementar más la deuda pública.
Además, el ministro de Educación propuso una reducción de los horarios de clase, la división del año escolar en dos semestres en vez de tres trimestres, una reforma de las especialidades y reformas en los sistemas de ayuda a los alumnos con dificultades (reduciendo el número de psicólogos y pedagogos). La medida más polémica entró en vigor a principios de septiembre. A partir de ahora los padres podrán inscribir a sus hijos en la escuela que quieran, al contrario que ahora, que debían matricular a los niños a la escuela más próxima a su domicilio. Estas reformas fueron duramente criticadas por los estudiantes, que se negaron a aceptarlas.
La nueva ley pretendía que los alumnos de educación primaria tuvieran clases los sábados por la mañana. Así como promulgaba el derecho de las universidades a convertirse en instituciones privadas con reducciones fiscales que permitirìan contratar a personal nuevo. Darcos salió en defensa de la reforma y dijo que esta medida no afectaría la calidad de la educación secundaria, los denominados liceos. Para evitar que los estudiantes se vieran afectados por la medida el Gobierno, propuso una reorganización de los horarios, mejoras para conseguir que los estudiantes de Bachillerato tengan un buen nivel y reducir de cuatro a tres los años de duración de la secundaria. Las manifestaciones consiguieron su objetivo: a finales de año, Nicolas Sarkozy optó por posponer esta reforma hasta que se consiga llegar a un acuerdo entre el Gobierno y los representantes de los sectores estudiantiles.
Otro golpe recibido por el partido de Sarkozy se produjo en las elecciones al Senado, la Cámara alta. Se escogían un tercio de los senadores, concretamente 114 senadores, por un periodo de seis años. El papel de los senadores consiste en examinar y votar las leyes antes de que pasen a la Asamblea Nacional, la Cámara baja. Esta institución es el centro real donde se toman las decisiones importantes y que también está en manos de la derecha. La izquierda francesa obtuvo 23 escaños más, llegando a los 115. Pero aun así fueron insuficientes para superar los 153 senadores de que disponen los conservadores, por lo que los socialistas no pudieron arrebatar el control del Senado del que han disfrutado durante medio siglo. El 2 de octubre se escogió el nuevo presidente del Senado, Gérard Larcher, miembro del UMP.

Nuevos problemas al Partido Socialista francés
El Partido Socialista (PS) también ha sufrido un golpe duro. En el congreso de Reims, que se celebró para escoger al nuevo líder del partido, hubo una sorpresa. Se presentaron cuatro aspirantes: la ex candidata presidencial, Ségolène Royal, que parecía la favorita para salir escogida; Martine Aubry, la alcaldesa de Lille y conocida como la ministra que promovió la semana laboral de 35 horas; Bertrand Delanoë, alcalde de París; y Benoît Hamon, diputado del Partido Socialista al Parlamento Europeo.
Se estaba agotando el tiempo para los cuatro candidatos y no parecía que ninguno de ellos tuviera interés en llegar a un acuerdo que permitiera acabar el Congreso con un nuevo presidente. Se celebró una reunión secreta entre Aubry, Hamon y Delanoë con la cual se pretendía llegar a un acuerdo entre los tres candidatos para evitar que Royal pudiera optar a la presidencia del Partido Socialista, pero ninguno de los tres candidatos quiso renunciar a este cargo. Ante esta situación, Delanoë decidió renunciar.
Royal se presentó con el objetivo de unir el partido y de modernizarlo. Esta posición se encontró con un cierto rechazo por parte de la “vieja guardia” y de los pesos pesados del partido, puesto que defendía el giro de la formación política más hacia el centro. Mientras tanto, Aubry y Benoît defendieron una postura más hacia la izquierda para conservar la identidad del partido. En la primera votación pasaron las dos candidatas femeninas y en la definitiva se impuso Aubry. Aunque con polémica. Royal dijo que había habido ciertas irregularidades en el transcurso de las elecciones, puesto que Aubry ganó por un estrecho margen de 42 votos de diferencia. Royal hizo que una comisión verificara los resultados confirmando los datos iniciales. Muchos partidarios de Royal protestaron contra la victoria de Aubry y afirmaron que denunciarían los resultados a los tribunales por supuestas irregularidades al hacer el recuento final de votos. Estas amenazas quedaron en nada, sólo sirvieron para mostrar la división del Partido Socialista, que se ve incapaz de encontrar un líder carismático que consiga recoger los intereses del partido por encima de todo.
Pese a la tensión que se vivió hasta el nominación oficial de Aubry, al final el Consejo Nacional Socialista aprobó con 159 votos a favor, 76 en contra y dos abstenciones la elección de la nueva primera secretaria del PS. Las primeras palabras de Aubry como primera secretaria de los socialistas franceses fueron dirigidas a Royal, en un gesto para acabar con las tensiones dentro el partido, para lo cual le pidió su colaboración para mantener la unidad.

Crisis económica
La crisis económica y financiera, que empezó en EE.UU. durante 2007, ya ha llegado en Europa a través de compra por parte del bancos europeos de los “activos tóxicos” (son todas aquellas hipotecas consideradas de riesgo). Por este motivo, el Gobierno francés ha adoptado una serie de medidas para reducir el impacto de la crisis entre sus ciudadanos. Actualmente, el déficit público francés ronda el 3% y se prevé que supere el límite establecido por la Comisión Europea con lelo Pacto de Estabilidad, y que se sitúa al 3%. Aun así, las instituciones europeas (el Consejo Europeo y la Comisión Europea) han afirmado que serán flexibles con este tema. La ministra de Economía, Christine Lagarde, dijo que la economía había crecido un 0’14% durante el mes de noviembre. Esta cifra indica que el país está muy próximo de entrar en recesión. Además, la tasa de paro no deja de aumentar y actualmente ya se sitúa en el 7’2%. La última recesión sufrida por Francia se remontaba a finales de 1992 y a principios de 1993 .
El Ejecutivo destinó 360.000 millones de euros para el rescate de los bancos y el apoyo a las empresas. Un claro ejemplo de cómo está la situación en Francia quedó patente con el Banco Dexia. La primera gran intervención por parte del Gobierno de Sarkozy contó con la ayuda de los Gobiernos belga y luxemburgués para salvar de la bancarrota este banco franco-belga. Los ministros de Economía de los tres países acordaron una inversión de 6.400 millones de euros. Pero no fue suficiente y decidieron invertir 4.500 millones de euros más para asegurar el capital de la entidad financiera. Con la intervención estatal, los Gobiernos se aseguraron la garantía de los préstamos financieros entre las entidades financieras y las instituciones.
Sarkozy optó por presionar a los bancos para que den crédito para así garantizar y dinamizar la economía y el consumo. Según el INSEE (Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos de Francia), el consumo de particulares subió un 0’2% en el tercer trimestre, aunque los datos del consumo anual han descendido un 0’4% respeto el año anterior. Debido a la caída del consumo, el Gobierno propuso que las tiendas pudieran abrir los domingos y los festivos. Esta iniciativa fue duramente criticada por los sindicatos, que la consideraro inaceptable. Hasta ahora, por ley se podían abrir durante los fines de semana los establecimientos de las zonas turísticas y de las ciudades de más de un millón de habitantes (Pares, Lión, Marsella y Lille), y de los grandes supermercados.
La última medida adoptada por el presidente Sarkozy, a mediados de noviembre, fue invertir más dinero para reactivar la economía. Esta inversión fue destinada a infraestructuras, educación y a investigación, además de ayudar a la industria del automóvil. El sector automovilístico y el de la construcción han sido los que más han notado los efectos de la crisis económica. Por esto, el Ejecutivo francés ha destinado una serie de medidas especiales. Todo ciudadano que opte por cambiar su automóvil que tenga más de 10 años por coches nuevos y más ecológicos, se le dará a cambio 1.000 euros.

Nuevo marco de colaboración Francia-España contra ETA

Durante este 2008, la Gendarmería francesa ha desarticulado, en dos ocasiones, la cúpula de la banda terrorista ETA. Francisco López Peña, alias Thierry y “número uno” de la organización terrorista, fue detenido el 20 de mayo junto con tres miembros más de ETA (Ainhoa Oazeta Mendikute, Igor Suberiola y Jon Salaberria) en Burdeos en una nueva colaboración entre la Guardia Civil española y la Gendarmería francesa.
El segundo golpe recibido por la cúpula de ETA fue la detención del jefe militar, Mikel Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki. Éste fue detenido en Cauterets (en el suroeste de Francia) junto a su compañera, Leire López Zurutza. La jueza Laurent Le Vert imputó a Txeroki el asesinato de los dos policías a Capbreton. El 8 de diciembre, en una operación conjunta entre la Guardia Civil y la Gendarmería francesa, detuvieron a Aitzol Iriondo, sustituto de Txeroki, que sólo ha ocupado este cargo dentro del aparato militar de la organización durante veintiún días. Iriondo fue detenido cuando se reunía con Eneko Zarrabeitia y Aitor Artetxe a la localidad francesa de Gerde. Sobre estos detenidos pesa la sospecha del asesinato de cuatro personas: Juan Manuel Piñuel, el guardia civil asesinado en Legutiano (Álava); el regidor socialista Froilán Elespe en 2001, en Lasarte (Guipúzcoa)  y de dos guardias civiles en Capbreton (Francia). Estas detenciones fueron alabadas por la ministra del Interior francesa, Michèlle Aillot-Marie, quien ofreció una serie de datos que confirmaban que ETA empieza a actuar en Francia. Tal y como reconoció la ministra, la banda terrorista ha cometido 130 acciones en Francia. Principalmente robos de coches, explosivos y vehículos.
Durante este año, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se ha reunido varias veces con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para hablar sobre ETA. Los dos Ejecutivos acordaron la creación de equipos de investigación permanente, la ampliación de los efectivos destinados a la lucha antiterrorista y garantizaron el trabajo de los equipos policiales tanto en Francia en España. París dio un paso adelante contra la lucha antiterrorista cuando juzgó, por primer vez, a tres presuntos miembros de ETA acusados de extorsionar a empresarios haciéndoles pagar el impuesto revolucionario. Esta implicación hizo que a finales de septiembre las autoridades francesas detuvieran a la cúpula de Batasuna al País Vasco francés en una operación donde se detuvieron 14 personas. El principal objetivo de esta actuación fue obtener cualquier tipo de información, principalmente de tipo económico.


Un nuevo paso de la Unión del Mediterráneo


“El sueño mediterráneo” tiene como principal objetivo unir Europa con los países de la otra ribera del mediterráneo. La denominada Unión de la Mediterránea fue firmada por 43 países en una reunión celebrada durante el mes de julio en París. La propuesta inicial de Sarkozy excluía a los países del norte de Europa y esto molestó a la cancillera alemana, Angela Merkel. A raíz de las quejas de Merkel se decidió incluir a la Unión Europea en su totalidad. La reunión, celebrada en el Eliseo francés, contó con los 43 miembros firmantes de la Unión del Mediterráneo. Además, contó con la presencia del presidente sirio, Baschar al-Assad; el primer ministro israelí, Ehud Olmert; y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, para tratar sobre la crisis de Oriente Próximo. Esta invitación de Sarkozy a Assad no ha gustado a todo el mundo. Varias voces han recordado que Siria estuvo involucrada con el asesinato del ex presidente libanés, Rafic Hariri, amigo del anterior presidente francés, Jacques Chirac.
Para ver los orígenes de la Unión de la Mediterránea debemos retroceder 13 años, cuando se aprobó el Proceso de Barcelona. La principal función de este acuerdo es el desarrollo económico en los países del Mediterráneo, la lucha contra el terrorismo y la defensa de la democracia y de los derechos humanos, así como los beneficios fruto del intercambio social y cultural. En una reunión celebrada a Marsella el 3 y 4 de noviembre, con los 27 ministros de Asuntos exteriores de la Unión Europea, junto con los de los países del sur del Mediterráneo, se acordaron las bases de la cooperación, que giran en torno a la inmigración, la energía, el transporte o el medio ambiente. Como resultado de la reunión se acordó una implicación política más importante que permitirá reuniones cada dos años; una secretaría permanente; centrar el interés en los proyectos que afecten a la región del mediterráneo y un sistema que permita un gobierno alternado entre los Estados norte-sur. Cada dos años se celebrará una reunión entre todos los países en la que se escogerán los dos nuevos países que ocuparán la presidencia de la Unión del Mediterráneo. Esta presidencia será realizada conjuntamente entre un país del norte y uno del sur. La otra decisión adoptada en Marsella fue escoger Barcelona como la sede permanente de la Unión del Mediterráneo. Entre las principales ciudades competidoras destacaban Túnez, Bruselas y La Velletta.
Algunos miembros temían que los países del norte fueran los principales beneficiados con este acuerdo y que sus representantes dirigieran las decisiones. Por esto se optó por la creación de un secretario general que será siempre de la ribera sur. Además, habrá cinco subsecretarios más: uno de ellos será de Israel, el otro será palestino y los otros tres serán de países europeos que no se han beneficiado tanto durante las negociaciones.



Cronologia año  2008

 


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