Anuario 2009
Italia
"Los escándalos de la vida privada de Berlusconi centran el debate político"
Ana María Moledo

Silvio Berlusconi ha sido desde su llegada al poder uno de los personajes más controvertidos de Italia. Sus declaraciones machistas, fuera de lugar en actos oficiales, así como sus operaciones de estética y otras actividades en el ámbito privado lo habían convertido en un habitual de la prensa italiana e internacional. En 2009 Berlusconi ha vuelto a ser el protagonista, esta vez de forma indiscutible. A lo largo de este año, el primer ministro se ha enfrentado a escándalos de diversa índole, desde fiestas con jóvenes prostitutas de lujo en su residencia de Villa Certosa (Cerdeña), pasando por enfrentamientos con la prensa, o por procesos judiciales que ha intentado esquivar mediante la aprobación de leyes como la Laudo Alfano (ley de inmunidad para los mayores cuatro cargos del Estado). En ocasiones concretas ciertos grupos sociales han manifestado su desaprobación ante la conducta de Berlusconi, pero, por lo general, la opinión pública italiana se mantiene pasiva ante la política populista de su primer ministro.
Silvio Berlusconi ha sido desde su llegada al poder uno de los personajes más controvertidos de Italia. Sus declaraciones machistas, fuera de lugar en actos oficiales, así como sus operaciones de estética y otras actividades en el ámbito privado lo habían convertido en un habitual de la prensa italiana e internacional. En 2009 Berlusconi ha vuelto a ser el protagonista, esta vez de forma indiscutible. A lo largo de este año, el primer ministro se ha enfrentado a escándalos de diversa índole, desde fiestas con jóvenes prostitutas de lujo en su residencia de Villa Certosa (Cerdeña), pasando por enfrentamientos con la prensa, o por procesos judiciales que ha intentado esquivar mediante la aprobación de leyes como la Laudo Alfano (ley de inmunidad para los mayores cuatro cargos del Estado). En ocasiones concretas ciertos grupos sociales han manifestado su desaprobación ante la conducta de Berlusconi, pero, por lo general, la opinión pública italiana se mantiene pasiva ante la política populista de su primer ministro.
Desde su primer mandato (1994-95) ha sido un personaje que ha generado noticias, y no precisamente por sus acertadas acciones en la política. Su enfrentamiento con algunos medios de comunicación comenzó cuando llegó al Gobierno. Entonces, controlaba los tres canales de la televisión pública italiana (RAI) y ya contaba entre sus bienes con Mediaset (empresa de comunicación, propietaria de la mayoría de canales comerciales en Italia). Ya durante su primera etapa en el cargo llevó a cabo acciones en contra de varios periodistas y   contra humoristas críticos con su Gobierno.    El verdadero escándalo estalló a comienzos del mes de mayo. Verónica Lario, la mujer de Berlusconi, manifestaba su intención de separarse y de pedir el divorcio al político italiano después de que el diario La Repubblica publicase en sus páginas el 28 de abril que el primer ministro había acudido a celebrar el 18 cumpleaños de una joven llamada Noemi Letizia en Casoria, Nápoles.
La propia Verónica Lario declaraba entonces en La Repubblica: 'No puedo estar con un hombre que frecuenta a menores de edad'. Tales declaraciones en boca de la que había sido su mujer levantaban la sospecha de que el político italiano podría haber incurrido en un delito si se probase su relación con la menor. Las declaraciones de Lario no sólo se referían a la vida privada de Berlusconi, sino que también salpicaban al partido de su marido, Popolo della Libertà (PdL). La ex mujer del político italiano hacía referencia a las polémicas listas que el PdL había elaborado con vistas a las elecciones europeas. En éstas, 25 mujeres del mundo del espectáculo, participantes en concursos de televisión y modelos (denominadas 'velinas' en Italia) se incluían como candidatas del partido de Berlusconi en los comicios que se celebrarían entre el 6 y 7 de junio en el país. Lario, por despecho o hastío, se refirió al asunto de las listas como una 'desvergüenza' para 'diversión del emperador'.
El caso de Noemí Letizia, denomidado 'Noemigate' por la prensa italiana, abrió la caja de los truenos. Los medios de comunicación del país empezaron a hacerse eco del apelativo cariñoso que la muchacha empleaba con el político, 'Papi'; de sus numerosas llamadas telefónicas y de las visitas de la joven a la mansión sarda de Berlusconi. El fotógrafo Antonello Zappadu había seguido a Berlusconi desde 2006, por lo que tenía en su poder fotografías de lo más variopinto. Las imágenes tomadas por el fotógrafo en Villa Certosa fueron vetadas por el Gobierno y difícilmente publicables en Italia debido a la gran presión que el primer ministro ejerce sobre la libertad de información y la libertad de expresión. A finales de mayo, la Fiscalía de Roma confiscó parte del archivo fotográfico de Zappadu después de que el abogado de Berlusconi, Nicolo Ghedini, presentara una denuncia por supuesta violación de la intimidad e intento de estafa.     Pese a los obstáculos, el 5 junio, mientras en Italia se preparaban para las elecciones al Parlamento Europeo, el diario español 'El País' publicaba en exclusiva las fotos de Zappadu en las que se podía ver a varias chicas en ropa interior, hombres de avanzada edad completamente desnudos y al propio Berlusconi paseando con jovencitas por los jardines y piscinas de Villa Certosa. 'Anatomía de Berluscolandia', título que recibió el reportaje de 'El País', dejaba al descubierto todo el entramado erótico-festivo que el primer ministro ocultaba celosamente en su propiedad de la Costa Esmeralda de Cerdeña.
Según informa el rotativo español, cientos de chicas han pasado por la mansión del magnate durante alguna de las multitudinarias fiestas, donde los hombres clave de la Administración Berlusconi disfrutan de la compañía de las bellezas más jóvenes de Italia, las 'velinas' ('chicas florero', en su mayoría azafatas de televisión). Villa Certosa representa para estas mujeres un paso hacia la fama, la política o su consolidación en el panorama televisivo italiano.
Las 'velinas' de Berlusconi son ya un símbolo de su Gobierno. Las declaraciones de estas jóvenes, más allá de aportar algo novedoso en el terreno de las investigaciones sobre el supuesto abuso de poder o sobre las relaciones del político con menores, son signo de la extrema admiración que parte de la sociedad italiana siente hacia su primer ministro. Elisa Alloro, 'periodista' y anteriormente 'velina', publicó en junio un libro en el que se recogía su profunda estima hacia el 'Cavaliere' y que contrarrestaba las acusaciones de la ex mujer de Berlusconi, Verónica Lario. Cabe destacar que Alloro participó en un curso de formación política que el PdL organizó para las 25 jóvenes velinas que se incluyeron en las listas del partido para las elecciones europeas. Es sorprendente que la mujer, de 32 años, le describa como 'una mina de sabiduría' y que apunte que 'cada minuto con él es como un don divino'. Parece que el papel de las 'velinas' va más allá de la compañía o lo que sea que hagan con el Cavaliere: se comportan como una guardia personal que le protege ante los medios y la opinión pública. Según 'El País', la relación Berlusconi-velinas existe desde hace años, quizás desde su llegada al poder. Estas muchachas han pasado por Villa Certosa, han frecuentado fiestas, han sido recomendadas y finalmente, quizás encontraron su hueco en la televisión o en la política.
El 'velinismo' va más allá de un asunto de faldas o de un fenómeno escandaloso, quizás sea consecuencia de una forma de pensar y actuar, un conjunto de tradiciones y valores que ha ido arraigando en la sociedad italiana a lo largo de los años. El fenómeno Berlusconi se ha visto alimentado o, al menos, respaldado por un caldo de cultivo propicio: un sociedad conservadora y conformista, en gran parte aferrada a lo tradicional, que ha visto en el Cavaliere a un hombre carismático y triunfador, el modelo a seguir. Italia vive pegada al televisor, un medio casi totalmente controlado por Berlusconi, donde los presentadores, periodistas y azafatas son escogidos entre su grupo de simpatizantes. A esto hay que añadir que los partidos de la oposición, otrora brillantes, sufrieron un gran desgaste en los 90. Situación en la que Berlusconi, un hombre sin experiencia política, con poco 'background' cultural, sin un programa definido ni una ideología concreta, consiguió hacerse con el poder. Su baza más eficaz ha sido el conformismo italiano, las ansias de poder y la admiración que personalidades como la suya despiertan en un pueblo que cree más en el 'pegarse al sol que más calienta' que en los méritos propios.
Para todo tipo de acusaciones, especialmente las referentes a líos de faldas, asuntos judiciales y presuntos abusos de poder, Berlusconi tiene la coartada de que existe un complot o plan de conspiración contra su persona. En sus múltiples declaraciones públicas, cada cual más sorprendente y populista, se vanagloria de representar a todo un ídolo de la nación ('El pueblo italiano es como yo', 'se reconocen en mí y aprueban mi comportamiento porque saben que Berlusconi no roba y no utiliza el poder para su beneficio personal, como han hecho todos esos que, sobre todo de la otra parte política, me han precedido en esta difícil responsabilidad'). Y mientras él se parapeta en pretextos como los anteriores y el pueblo se calla, sus opositores, 'todos esos que han robado y utilizado a su antojo el poder', parecen no ser lo suficientemente hábiles o fuertes como para plantarle cara.
Las escasas manifestaciones públicas contra Berlusconi proceden de grupos concretos que organizan protestas en las calles para exigir la dimisión del primer ministro. A lo largo del año, colectivos feministas y algunos grupos de mujeres con cierto poder (jueces y abogadas, principalmente) se han manifestado en contra del machismo del primer ministro (Berlusconi se confiesa un adorador del sexo opuesto pero no deja escapar ocasión para dejar caer declaraciones sobre su hombría o afirmar sobre una diputada del Congreso que es 'más guapa que inteligente'). En el ámbito de la comunicación, como no podía ser de otra manera, el Cavaliere se ha ganado a pulso opositores acérrimos. Entre las protestas de periodistas más sonadas, la del pasado 3 de octubre en Roma o la que tuvo lugar en Bruselas. La Asociación Internacional de Prensa (API), la Federación Internacional de Periodistas (IFJ) y Reporteros sin Fronteras denunciaron mediante una acción simbólica, durante una cumbre extraordinaria de la UE, la 'virulenta ofensiva contra la libertad de prensa' que ha emprendido el primer ministro.
Según la prensa internacional, los primeros signos de clara oposición al primer ministro comenzaron a verse en la manifestación del pasado 5 de diciembre en Roma. Miles de personas se reunieron en la capital italiana para celebrar el 'No B-day' (El día NO Berlusconi) después de que la convocatoria corriese como la pólvora por la red.     Escándalo tras escándalo, Silvio Berlusconi ha perdido parte de su imagen ante los ojos de los que anteriormente le admiraban. Una gran parte de la elite italiana: empresarios y gente de negocios, obispos católicos y diplomáticos se muestran descontentos con las acciones del mandatario. Desde su punto de vista, el primer ministro no sólo ha dañado la imagen de Italia en el ámbito internacional, dejando al descubierto los 'trapos sucios' y su dudosa integridad moral, sino que se ha relajado en asuntos de extrema importancia para el Estado. Mientras otros países aprobaban paquetes de estímulo económico y afrontaban medidas de cara a la recuperación, Berlusconi y su ministro de Finanzas, Giulio Tremonti, manejaban el asunto de la crisis económica con un optimismo desmesurado. Italia no podía afrontar el coste de un paquete de estímulo porque su deuda pública es mayor que su PIB anual. Berlusconi parecía centrarse entonces en tratar de limpiar su imagen y en hacer campaña en contra de una oposición 'comunista' en vez de solventar los asuntos de mayor urgencia.

Débil oposición política
Una parte del pueblo italiano, no tan significativa como cabría esperar, ha centrado sus esperanzas de llevar a cabo una verdadera oposición al Gobierno de Berlusconi en el Partido Democrático (PD). Dentro del PD, el mayor partido de centro-izquierda de Italia, se agrupan los principales partidos de izquierdas del país: desde ex comunistas y socialistas a democristianos. Las diferencias internas entre las diversas corrientes y la corta trayectoria del partido (fundado en octubre de 2007), sumadas a la salida del Gobierno del ex primer ministro Romano Prodi (PD) tras una moción de confianza en enero de 2008 y la derrota en las elecciones regionales de la isla de Cerdeña (febrero de 2009), han propiciado un debilitamiento del partido. Tras la dimisión de Walter Veltroni en febrero de este año, Dario Franceschini asumió provisionalmente el liderazgo del PD. Finalmente, el 25 de octubre, Pier Luigi Bersani, ex ministro de Industria en los Gobiernos de Prodi, se hizo con el cargo de secretario general al haber sido elegido con el 55,13% de los votos durante las primarias del partido.
Bersani puede ser la persona que encare el desafío político al Gobierno de Berlusconi si el partido consigue superar el debate interno. El propio Veltroni, en el momento de hacer pública su dimisión, declaró: 'No pidáis a mi sucesor resultados inmediatos'. En su discurso de despedida, el 18 de febrero de 2009, hizo un alegato por la unidad para 'terminar con la Italia del Gatopardo'. El político reconocía así lo arduo de la tarea que le había sido encomendada puesto que 'Berlusconi ha construido un sistema de desvalores'. En palabras de Veltroni, 'Italia es hoy un país más pobre y cerrado' en el cual el actual primer ministro 'ha ganado la batalla de la hegemonía social traicionando la tradición de solidaridad, honestidad y las ganas de trabajar'. Berlusconi sabe cómo ganarse al público (quizás lo aprendiese en sus años de juventud como cantante) y lo consigue, aun sin un discurso político sólido. El Gobierno se muestra como el gran protector y beneficiario de pueblo, modernizador y a la vez preocupado por los intereses de los ciudadanos; sin embargo, nada cambia.

Las deudas del Cavaliere con la Justicia
Los escándalos sexuales del primer ministro han hecho que cayese en los índices de popularidad, pero los procesos penales en los que se encuentra inmerso le hacen más daño si cabe. Consiguió evitarlos, de forma temporal, con la aprobación de la 'Laudo Alfano' el 23 de julio de 2008 (recibe este nombre debido al proyecto de ley del ministro de Justicia del cuarto Gabinete de Berlusconi, Angelino Alfano), la cual prevé la suspensión de los procedimientos penales en contra de los cuatro mayores cargos del Estado: el presidente de la República, el presidente del Senado, el presidente de la Cámara y el presidente del Consejo de Ministros.    Sin embargo, el respiro que la 'Laudo Alfano' le proporcionó duró poco tiempo puesto que el 7 de octubre de este año, el Tribunal Constitucional (TC) definió la ley de inmunidad como inconstitucional por nueve votos a favor y seis en contra. Berlusconi tendría que enfrentarse de nuevo a la Justicia porque el fallo del Constitucional supone la reapertura de los procesos judiciales que permanecían en 'stand-by'. La resolución de los jueces provocó un gran alboroto en toda Italia y las declaraciones de miembros del PdL y del Gobierno no se hicieron esperar. Una de las más controvertidas fue la del líder de la Liga Norte (grupo incluido dentro de Popolo de la Libertà, de corte derechista y nacionalista) y ministro de Reformas para el Federalismo, Umberto Bossi, quien amenazó con 'recurrir al pueblo' ('¿Quién querría retar la ira de los pueblos?'). Asimismo, Berlusconi realizó fuertes acusaciones contra los magistrados del Alto Tribunal, tildándolos de 'comunistas'.    Entre los procesos que la Laudo Alfano dejó paralizados se encuentra el 'Caso Mills'. Éste ha sido el proceso más popular contra el primer ministro a lo largo de 2009. A Berlusconi se le acusa, en este caso, de haber pagado al abogado británico David Mills 410.000 euros por falsear su testimonio en un proceso judicial anterior contra el primer ministro: el 'Caso Mediaset'. El Tribunal de Apelación de Milán condenó en octubre al abogado a 4 años y 6 meses de prisión. Después de que el TC declarase inconstitucional la 'Laudo Alfano', Berlusconi debe enfrentarse a un juicio por presunto delito de corrupción en acto judicial. La primera vista estaba programada para el día 4 de diciembre pero los abogados del mandatario han pedido un aplazamiento por 'impedimento legítimo' de su cargo.
En el 'Caso Mediaset', el primer ministro tiene pendientes acusaciones por fraude fiscal y omisión o falseo en los balances de algunas de sus empresas. David Mills, experto en paraísos fiscales, creó dos sociedades offshore o no residentes (empresas registradas en un paraíso fiscal, donde no llevan a cabo ninguna actividad pero consiguen ventajas fiscales y eluden los tributos habituales en la mayoría de los países como las contribuciones sociales, el IVA o el impuesto sobre actividades económicas) para comprar y vender derechos de televisión entre 1994 y 1996. Según la Fiscalía de Milán, Century One y Universal One se utilizaban para revender los derechos a otras empresas de Berlusconi. Con cada transferencia, el valor de estos derechos aumentaba y la diferencia entre el precio inicial y el final se traducía en millones de euros que no pasaban por el fisco.     Según la juez Nicoletta Gandus, una de las mayores perseguidoras de los delitos del Cavaliere, David Mills creó al menos 'entre 30 y 50 empresas' a nombre del grupo de Berlusconi, entre ellas la Fininvest B Group, utilizada para actividades ilegales y operaciones secretas del grupo Fininvest. Los delitos del Cavaliere son múltiples y variados y si a ello añadimos las acusaciones que le relacionan con la mafia, el personaje parece rayar  en lo increíble.
En el ámbito político, los procesos judiciales abiertos contra su persona podrían costarle caro al primer ministro. Después de haberse declarado inconstitucional la ley que le otorgaba inmunidad, varias voces dentro del Gobierno mencionaron la posibilidad de realizar nuevas elecciones. Desde los editoriales de medios de comunicación como The Times se reclamaba su dimisión, argumentando que ya era hora de anteponer los intereses del país a los de su persona. La figura del primer ministro ha vivido un año de deterioro en el ámbito nacional e internacional. Entre sus aliados se han producido también escisiones. Las diferencias con el presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco Fini, otrora amigo leal y partidario fiel parecen insalvables. Fini se ha desplazado, en los últimos tiempos, hacía una posición más centrista vista la escandalosa y comprometida situación en la que se encuentra la derecha. En una de sus declaraciones más signficativas llegó a afirmar que 'Berlusconi confunde liderazgo con monarquía absoluta'. En varias ocasiones ha salido al paso mostrándose cauto e incluso  dejando entrever ciertas dudas en temas como el de la reforma de la Justicia que el Gobierno planeaba en octubre tras conocerse la inconstitucionalidad de la 'Laudo Alfano' y que se incluía dentro de una supuesta reforma de la Constitución. La actitud de Gianfranco Fini ha alertado a la prensa internacional hasta el punto de que algunos medios lo incluyen en sus predicciones como un buen sucesor en una próxima era post-Berlusconi.
Desde su primer mandato (1994-95) ha sido un personaje que ha generado noticias, y no precisamente por sus acertadas acciones en la política. Su enfrentamiento con algunos medios de comunicación comenzó cuando llegó al Gobierno. Entonces, controlaba los tres canales de la televisión pública italiana (RAI) y ya contaba entre sus bienes con Mediaset (empresa de comunicación, propietaria de la mayoría de canales comerciales en Italia). Ya durante su primera etapa en el cargo llevó a cabo acciones en contra de varios periodistas y   contra humoristas críticos con su Gobierno.    El verdadero escándalo estalló a comienzos del mes de mayo. Verónica Lario, la mujer de Berlusconi, manifestaba su intención de separarse y de pedir el divorcio al político italiano después de que el diario La Repubblica publicase en sus páginas el 28 de abril que el primer ministro había acudido a celebrar el 18 cumpleaños de una joven llamada Noemi Letizia en Casoria, Nápoles.     La propia Verónica Lario declaraba entonces en La Repubblica: 'No puedo estar con un hombre que frecuenta a menores de edad'. Tales declaraciones en boca de la que había sido su mujer levantaban la sospecha de que el político italiano podría haber incurrido en un delito si se probase su relación con la menor. Las declaraciones de Lario no sólo se referían a la vida privada de Berlusconi, sino que también salpicaban al partido de su marido, Popolo della Libertà (PdL). La ex mujer del político italiano hacía referencia a las polémicas listas que el PdL había elaborado con vistas a las elecciones europeas. En éstas, 25 mujeres del mundo del espectáculo, participantes en concursos de televisión y modelos (denominadas 'velinas' en Italia) se incluían como candidatas del partido de Berlusconi en los comicios que se celebrarían entre el 6 y 7 de junio en el país. Lario, por despecho o hastío, se refirió al asunto de las listas como una 'desvergüenza' para 'diversión del emperador'.    El caso de Noemí Letizia, denomidado 'Noemigate' por la prensa italiana, abrió la caja de los truenos. Los medios de comunicación del país empezaron a hacerse eco del apelativo cariñoso que la muchacha empleaba con el político, 'Papi'; de sus numerosas llamadas telefónicas y de las visitas de la joven a la mansión sarda de Berlusconi. El fotógrafo Antonello Zappadu había seguido a Berlusconi desde 2006, por lo que tenía en su poder fotografías de lo más variopinto. Las imágenes tomadas por el fotógrafo en Villa Certosa fueron vetadas por el Gobierno y difícilmente publicables en Italia debido a la gran presión que el primer ministro ejerce sobre la libertad de información y la libertad de expresión. A finales de mayo, la Fiscalía de Roma confiscó parte del archivo fotográfico de Zappadu después de que el abogado de Berlusconi, Nicolo Ghedini, presentara una denuncia por supuesta violación de la intimidad e intento de estafa.     Pese a los obstáculos, el 5 junio, mientras en Italia se preparaban para las elecciones al Parlamento Europeo, el diario español 'El País' publicaba en exclusiva las fotos de Zappadu en las que se podía ver a varias chicas en ropa interior, hombres de avanzada edad completamente desnudos y al propio Berlusconi paseando con jovencitas por los jardines y piscinas de Villa Certosa. 'Anatomía de Berluscolandia', título que recibió el reportaje de 'El País', dejaba al descubierto todo el entramado erótico-festivo que el primer ministro ocultaba celosamente en su propiedad de la Costa Esmeralda de Cerdeña.    Según informa el rotativo español, cientos de chicas han pasado por la mansión del magnate durante alguna de las multitudinarias fiestas, donde los hombres clave de la Administración Berlusconi disfrutan de la compañía de las bellezas más jóvenes de Italia, las 'velinas' ('chicas florero', en su mayoría azafatas de televisión). Villa Certosa representa para estas mujeres un paso hacia la fama, la política o su consolidación en el panorama televisivo italiano.    Las 'velinas' de Berlusconi son ya un símbolo de su Gobierno. Las declaraciones de estas jóvenes, más allá de aportar algo novedoso en el terreno de las investigaciones sobre el supuesto abuso de poder o sobre las relaciones del político con menores, son signo de la extrema admiración que parte de la sociedad italiana siente hacia su primer ministro. Elisa Alloro, 'periodista' y anteriormente 'velina', publicó en junio un libro en el que se recogía su profunda estima hacia el 'Cavaliere' y que contrarrestaba las acusaciones de la ex mujer de Berlusconi, Verónica Lario. Cabe destacar que Alloro participó en un curso de formación política que el PdL organizó para las 25 jóvenes velinas que se incluyeron en las listas del partido para las elecciones europeas. Es sorprendente que la mujer, de 32 años, le describa como 'una mina de sabiduría' y que apunte que 'cada minuto con él es como un don divino'. Parece que el papel de las 'velinas' va más allá de la compañía o lo que sea que hagan con el Cavaliere: se comportan como una guardia personal que le protege ante los medios y la opinión pública. Según 'El País', la relación Berlusconi-velinas existe desde hace años, quizás desde su llegada al poder. Estas muchachas han pasado por Villa Certosa, han frecuentado fiestas, han sido recomendadas y finalmente, quizás encontraron su hueco en la televisión o en la política.    El 'velinismo' va más allá de un asunto de faldas o de un fenómeno escandaloso, quizás sea consecuencia de una forma de pensar y actuar, un conjunto de tradiciones y valores que ha ido arraigando en la sociedad italiana a lo largo de los años. El fenómeno Berlusconi se ha visto alimentado o, al menos, respaldado por un caldo de cultivo propicio: un sociedad conservadora y conformista, en gran parte aferrada a lo tradicional, que ha visto en el Cavaliere a un hombre carismático y triunfador, el modelo a seguir. Italia vive pegada al televisor, un medio casi totalmente controlado por Berlusconi, donde los presentadores, periodistas y azafatas son escogidos entre su grupo de simpatizantes. A esto hay que añadir que los partidos de la oposición, otrora brillantes, sufrieron un gran desgaste en los 90. Situación en la que Berlusconi, un hombre sin experiencia política, con poco 'background' cultural, sin un programa definido ni una ideología concreta, consiguió hacerse con el poder. Su baza más eficaz ha sido el conformismo italiano, las ansias de poder y la admiración que personalidades como la suya despiertan en un pueblo que cree más en el 'pegarse al sol que más calienta' que en los méritos propios.     Para todo tipo de acusaciones, especialmente las referentes a líos de faldas, asuntos judiciales y presuntos abusos de poder, Berlusconi tiene la coartada de que existe un complot o plan de conspiración contra su persona. En sus múltiples declaraciones públicas, cada cual más sorprendente y populista, se vanagloria de representar a todo un ídolo de la nación ('El pueblo italiano es como yo', 'se reconocen en mí y aprueban mi comportamiento porque saben que Berlusconi no roba y no utiliza el poder para su beneficio personal, como han hecho todos esos que, sobre todo de la otra parte política, me han precedido en esta difícil responsabilidad'). Y mientras él se parapeta en pretextos como los anteriores y el pueblo se calla, sus opositores, 'todos esos que han robado y utilizado a su antojo el poder', parecen no ser lo suficientemente hábiles o fuertes como para plantarle cara.     Las escasas manifestaciones públicas contra Berlusconi proceden de grupos concretos que organizan protestas en las calles para exigir la dimisión del primer ministro. A lo largo del año, colectivos feministas y algunos grupos de mujeres con cierto poder (jueces y abogadas, principalmente) se han manifestado en contra del machismo del primer ministro (Berlusconi se confiesa un adorador del sexo opuesto pero no deja escapar ocasión para dejar caer declaraciones sobre su hombría o afirmar sobre una diputada del Congreso que es 'más guapa que inteligente'). En el ámbito de la comunicación, como no podía ser de otra manera, el Cavaliere se ha ganado a pulso opositores acérrimos. Entre las protestas de periodistas más sonadas, la del pasado 3 de octubre en Roma o la que tuvo lugar en Bruselas. La Asociación Internacional de Prensa (API), la Federación Internacional de Periodistas (IFJ) y Reporteros sin Fronteras denunciaron mediante una acción simbólica, durante una cumbre extraordinaria de la UE, la 'virulenta ofensiva contra la libertad de prensa' que ha emprendido el primer ministro.     Según la prensa internacional, los primeros signos de clara oposición al primer ministro comenzaron a verse en la manifestación del pasado 5 de diciembre en Roma. Miles de personas se reunieron en la capital italiana para celebrar el 'No B-day' (El día NO Berlusconi) después de que la convocatoria corriese como la pólvora por la red.     Escándalo tras escándalo, Silvio Berlusconi ha perdido parte de su imagen ante los ojos de los que anteriormente le admiraban. Una gran parte de la elite italiana: empresarios y gente de negocios, obispos católicos y diplomáticos se muestran descontentos con las acciones del mandatario. Desde su punto de vista, el primer ministro no sólo ha dañado la imagen de Italia en el ámbito internacional, dejando al descubierto los 'trapos sucios' y su dudosa integridad moral, sino que se ha relajado en asuntos de extrema importancia para el Estado. Mientras otros países aprobaban paquetes de estímulo económico y afrontaban medidas de cara a la recuperación, Berlusconi y su ministro de Finanzas, Giulio Tremonti, manejaban el asunto de la crisis económica con un optimismo desmesurado. Italia no podía afrontar el coste de un paquete de estímulo porque su deuda pública es mayor que su PIB anual. Berlusconi parecía centrarse entonces en tratar de limpiar su imagen y en hacer campaña en contra de una oposición 'comunista' en vez de solventar los asuntos de mayor urgencia.Débil oposición política    Una parte del pueblo italiano, no tan significativa como cabría esperar, ha centrado sus esperanzas de llevar a cabo una verdadera oposición al Gobierno de Berlusconi en el Partido Democrático (PD). Dentro del PD, el mayor partido de centro-izquierda de Italia, se agrupan los principales partidos de izquierdas del país: desde ex comunistas y socialistas a democristianos. Las diferencias internas entre las diversas corrientes y la corta trayectoria del partido (fundado en octubre de 2007), sumadas a la salida del Gobierno del ex primer ministro Romano Prodi (PD) tras una moción de confianza en enero de 2008 y la derrota en las elecciones regionales de la isla de Cerdeña (febrero de 2009), han propiciado un debilitamiento del partido. Tras la dimisión de Walter Veltroni en febrero de este año, Dario Franceschini asumió provisionalmente el liderazgo del PD. Finalmente, el 25 de octubre, Pier Luigi Bersani, ex ministro de Industria en los Gobiernos de Prodi, se hizo con el cargo de secretario general al haber sido elegido con el 55,13% de los votos durante las primarias del partido.     Bersani puede ser la persona que encare el desafío político al Gobierno de Berlusconi si el partido consigue superar el debate interno. El propio Veltroni, en el momento de hacer pública su dimisión, declaró: 'No pidáis a mi sucesor resultados inmediatos'. En su discurso de despedida, el 18 de febrero de 2009, hizo un alegato por la unidad para 'terminar con la Italia del Gatopardo'. El político reconocía así lo arduo de la tarea que le había sido encomendada puesto que 'Berlusconi ha construido un sistema de desvalores'. En palabras de Veltroni, 'Italia es hoy un país más pobre y cerrado' en el cual el actual primer ministro 'ha ganado la batalla de la hegemonía social traicionando la tradición de solidaridad, honestidad y las ganas de trabajar'. Berlusconi sabe cómo ganarse al público (quizás lo aprendiese en sus años de juventud como cantante) y lo consigue, aun sin un discurso político sólido. El Gobierno se muestra como el gran protector y beneficiario de pueblo, modernizador y a la vez preocupado por los intereses de los ciudadanos; sin embargo, nada cambia. Las deudas del Cavaliere con la Justicia    Los escándalos sexuales del primer ministro han hecho que cayese en los índices de popularidad, pero los procesos penales en los que se encuentra inmerso le hacen más daño si cabe. Consiguió evitarlos, de forma temporal, con la aprobación de la 'Laudo Alfano' el 23 de julio de 2008 (recibe este nombre debido al proyecto de ley del ministro de Justicia del cuarto Gabinete de Berlusconi, Angelino Alfano), la cual prevé la suspensión de los procedimientos penales en contra de los cuatro mayores cargos del Estado: el presidente de la República, el presidente del Senado, el presidente de la Cámara y el presidente del Consejo de Ministros.    Sin embargo, el respiro que la 'Laudo Alfano' le proporcionó duró poco tiempo puesto que el 7 de octubre de este año, el Tribunal Constitucional (TC) definió la ley de inmunidad como inconstitucional por nueve votos a favor y seis en contra. Berlusconi tendría que enfrentarse de nuevo a la Justicia porque el fallo del Constitucional supone la reapertura de los procesos judiciales que permanecían en 'stand-by'. La resolución de los jueces provocó un gran alboroto en toda Italia y las declaraciones de miembros del PdL y del Gobierno no se hicieron esperar. Una de las más controvertidas fue la del líder de la Liga Norte (grupo incluido dentro de Popolo de la Libertà, de corte derechista y nacionalista) y ministro de Reformas para el Federalismo, Umberto Bossi, quien amenazó con 'recurrir al pueblo' ('¿Quién querría retar la ira de los pueblos?'). Asimismo, Berlusconi realizó fuertes acusaciones contra los magistrados del Alto Tribunal, tildándolos de 'comunistas'.    Entre los procesos que la Laudo Alfano dejó paralizados se encuentra el 'Caso Mills'. Éste ha sido el proceso más popular contra el primer ministro a lo largo de 2009. A Berlusconi se le acusa, en este caso, de haber pagado al abogado británico David Mills 410.000 euros por falsear su testimonio en un proceso judicial anterior contra el primer ministro: el 'Caso Mediaset'. El Tribunal de Apelación de Milán condenó en octubre al abogado a 4 años y 6 meses de prisión. Después de que el TC declarase inconstitucional la 'Laudo Alfano', Berlusconi debe enfrentarse a un juicio por presunto delito de corrupción en acto judicial. La primera vista estaba programada para el día 4 de diciembre pero los abogados del mandatario han pedido un aplazamiento por 'impedimento legítimo' de su cargo.    En el 'Caso Mediaset', el primer ministro tiene pendientes acusaciones por fraude fiscal y omisión o falseo en los balances de algunas de sus empresas. David Mills, experto en paraísos fiscales, creó dos sociedades offshore o no residentes (empresas registradas en un paraíso fiscal, donde no llevan a cabo ninguna actividad pero consiguen ventajas fiscales y eluden los tributos habituales en la mayoría de los países como las contribuciones sociales, el IVA o el impuesto sobre actividades económicas) para comprar y vender derechos de televisión entre 1994 y 1996. Según la Fiscalía de Milán, Century One y Universal One se utilizaban para revender los derechos a otras empresas de Berlusconi. Con cada transferencia, el valor de estos derechos aumentaba y la diferencia entre el precio inicial y el final se traducía en millones de euros que no pasaban por el fisco.     Según la juez Nicoletta Gandus, una de las mayores perseguidoras de los delitos del Cavaliere, David Mills creó al menos 'entre 30 y 50 empresas' a nombre del grupo de Berlusconi, entre ellas la Fininvest B Group, utilizada para actividades ilegales y operaciones secretas del grupo Fininvest. Los delitos del Cavaliere son múltiples y variados y si a ello añadimos las acusaciones que le relacionan con la mafia, el personaje parece rayar  en lo increíble.    En el ámbito político, los procesos judiciales abiertos contra su persona podrían costarle caro al primer ministro. Después de haberse declarado inconstitucional la ley que le otorgaba inmunidad, varias voces dentro del Gobierno mencionaron la posibilidad de realizar nuevas elecciones. Desde los editoriales de medios de comunicación como The Times se reclamaba su dimisión, argumentando que ya era hora de anteponer los intereses del país a los de su persona. La figura del primer ministro ha vivido un año de deterioro en el ámbito nacional e internacional. Entre sus aliados se han producido también escisiones. Las diferencias con el presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco Fini, otrora amigo leal y partidario fiel parecen insalvables. Fini se ha desplazado, en los últimos tiempos, hacía una posición más centrista vista la escandalosa y comprometida situación en la que se encuentra la derecha. En una de sus declaraciones más signficativas llegó a afirmar que 'Berlusconi confunde liderazgo con monarquía absoluta'. En varias ocasiones ha salido al paso mostrándose cauto e incluso  dejando entrever ciertas dudas en temas como el de la reforma de la Justicia que el Gobierno planeaba en octubre tras conocerse la inconstitucionalidad de la 'Laudo Alfano' y que se incluía dentro de una supuesta reforma de la Constitución. La actitud de Gianfranco Fini ha alertado a la prensa internacional hasta el punto de que algunos medios lo incluyen en sus predicciones como un buen sucesor en una próxima era post-Berlusconi.


Una economía deficitaria afectada por la recesión

Los escándalos judiciales y de faldas del primer ministro han restado importancia a la grave situación económica que atraviesa el país. La economía italiana vive ahogada por una importante deuda pública que apenas ha dejado margen de maniobra para hacer frente a la crisis. Mientras la mayoría de los países de la zona euro emitían paquetes de estímulo y todo tipo de ayudas para rescatar sus maltrechas economías, Italia buscaba soluciones para afrontar los mismos problemas sin agravar más su situación financiera.
Tras años de moderado crecimiento de su PIB, Italia sufrió en 2008 un retroceso del 1% como consecuencia de la crisis económica global. Esta caída de su producción fue la peor desde 1975 y agravó aún más la desigualdades entre las regiones del centro-norte, más prósperas, y las del sur, con un nivel de pobreza más elevado. A finales de 2008, la deuda pública sobrepasaba el 100% del PIB y se situaba como la 'tercera mayor deuda pública del mundo', en palabras del ministro de Economía, Giulio Tremonti. El desempleo alcanzó el 7,1% y la tasa de productividad del país era la más baja de la Unión Europea.    Con este panorama, la sombra de la bancarrota parecía planear sobre Italia a principios de 2009, cuando la UE predecía un aumento del déficit hasta del 110% del PIB para este año. Sin embargo, Tremonti pedía 'prudencia'. Pocos días después, el 2 de febrero, Berlusconi anunciaba un plan de ayudas valorado en 40.000 millones de euros para hacer frente a la crisis. El grueso de este plan se ha destinado al sector del automóvil (uno de los más perjudicados por la crisis, especialmente su casa líder: Fiat), a fondos para infraestructuras y a las empresas con problemas de financiación. Según el primer ministro se trata de 'un dinero real y de una cifra compatible con la deuda pública'.
El líder italiano tenía claro que 'el factor más perjudicial' de la crisis era 'el psicológico'. Por esta razón, no se detuvo en el primer plan de estímulo y, a pesar del endeudamiento público, anunció un plan de construcción para impulsar la ampliación de viviendas unifamiliares y la reconstrucción de edificios antiguos. El 'Plan Casa' pretendía estimular la economía y dinamizar el mercado inmobiliario, puesto que el sector de la construcción ha sido uno de los más afectados por la crisis.    La sensación de calma que transmitían los miembros del Gobierno se ponía en entredicho al conocerse los datos del Instituto Nacional de Estadística italiano (Istat) sobre la evolución del PIB durante el primer trimestre del año. Entre enero y marzo se produjo la mayor contracción de la economía del país desde 1980. El PIB cayó un 5,9 por ciento, respecto al mismo período de 2008. Esta contracción de la economía a inicios de año fue peor en Italia que en otros países afectados duramente por la crisis económica global, como es el caso de España. La situación en el segundo trimestre empeoró. El PIB italiano decrecía un 0,5% más, situando la caída en un 6% respecto al segundo trimestre de 2008.
Sin embargo, en los últimos meses de 2009 surgieron leves indicios de recuperación. En los datos del PIB del tercer trimestre se registraba un crecimiento del 0,6%, situando el resultado interanual en -4,6%. Se superaron incluso las predicciones del Ejecutivo, que preveía una caída de 5,2%.



Cronologia año  2009

 


Periodismo Internacional © 2019 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull