Anuario 2009
Brasil
"Lula consigue reafirmar la proyección internacional de Brasil con la organización de los Juegos Olímpicos de 2016"
Meritxell Turó

El 2 de octubre de 2009, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció que Brasil será el país que acogerá los Juegos Olímpicos del 5 al 21 de agosto de 2016. Su adjudicación era previsible: Río de Janeiro será la primera ciudad suramericana y la segunda latinoamericana en acoger unos Juegos Olímpicos, después de que México Distrito Federal lo hiciera el año 1968. Además, Brasil es el único país entre las 10 economías más fuertes del mundo, según el Fondo Monetario Internacional, que no ha sido sede de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos. Dos años antes de que lo sea, en el 2014, se celebrará en Río el Mundial de Fútbol. Estas dos citas deportivas son un reclamo para las inversiones económicas y el turismo, y una herramienta para que Brasil consiga protagonismo en el mapa político y económico internacional. Los JJ.OO. son el ejemplo del ascenso de Brasil en los últimos años, y conseguirlos le ha valido al presidente Luiz Inácio Lula da Silva el reconocimiento mundial. Lula terminará en 2010 su segundo y último mandato, ya que la Constitución no permite un tercer consecutivo, y después de ocho años de presidencia, sus logros han hecho que, en diciembre de 2009, los diarios El País y Le Monde le eligieran 'el personaje del año', Newsweek le concediera el título de “líder transformador” y el Financial Times le incluyera en la lista de las 50 personas más influyentes del mundo, en la posición número 11.


Para estar lista en el 2016, la ciudad de Río de Janeiro invertirá unos 2.820 millones de dólares en la construcción y reformas de instalaciones deportivas, transporte, comunicaciones y seguridad. De esta cifra, el 31% lo aporta el COI, el 45% capital privado –a través de concesiones, marketing y venta de entradas– y el 24% los tres niveles gubernamentales, federal, estatal y municipal. Las diferentes pruebas de los Juegos se realizarán en cuatro regiones de la ciudad carioca: Barra da Tijuca, Copacabana, Deodoro y Maracaná, donde se encuentra el estadio de fútbol en el que se celebrarán también varios partidos del Mundial de Fútbol de 2014. Brasil siempre ha sido para el resto del mundo el país de la samba, de los carnavales, de grandes deportistas y de maravillosas playas, entre muchos otros tópicos. Pero también se conoce Brasil por la gran cantidad de pobreza y por la delincuencia que albergan las favelas, temas que han explorado películas como Ciudad de Dios, Radio Favela o Tropa de élite.  
Las favelas son grandes barriadas de chabolas, en las afueras de grandes ciudades como Sao Paulo, Brasilia y Río de Janeiro. La organización no gubernamental (ONG) Viva Río calcula que en Río de Janeiro hay unas 1.200 favelas, en las que viven 1,5 millones de los 6 millones de habitantes de la ciudad. La favela más poblada y más grande de Suramérica está en Río y es la de Rocinha, de 100.820 habitantes. El crecimiento de las favelas ha sido continuo en los últimos 20 años, convirtiéndose en ciudades independientes sin presencia del Estado: ni redes de alcantarillado ni electricidad ni colegios ni hospitales ni comisarías. La actividad económica principal es el mercado de la droga (especialmente cocaína), lo que provoca violentas disputas y tiroteos entre los cárteles principales y ha generado grupos paramilitares que se dedican a eliminar narcotraficantes. Estas milicias extorsionan a los vecinos a cambio de seguridad, y están formadas por ex agentes y actuales miembros de varios cuerpos de seguridad (bomberos, policía militar, etcétera). En 2008, un informe reveló que incluso varios concejales de la ciudad de Río estaban implicados en los grupos paramilitares.    
El estadio de Maracaná está muy cerca de una favela, la Dos Macacos, donde se produjeron varios enfrentamientos entre narcotraficantes y policías, en octubre de 2009, que terminaron con 41 personas muertas. A raíz de esto, varios países cuestionaron la seguridad de la ciudad carioca para los futuros Juegos Olímpicos. Lula aseguró que Río estaría preparada en todos los ámbitos y el presupuesto para aumentar la seguridad en 2016 es de más de 155 millones de dólares. Parte de este dinero se destinará a la ocupación policial de las favelas.
La pobreza constituye uno de los mayores problemas de Brasil, con un índice de 17,4% según el World Factbook de la CIA. En las favelas de Sao Paulo, Brasilia, Río de Janeiro, Alcântara, Fortaleza, Salvador de Bahía y Recife se registran índices más altos, de alrededor de 25%, pero existen municipios con índices más elevados, como Japeri (38%) o Queimados (29%), ambas localidades en la provincia de Río de Janeiro. El Índice de Desarrollo Humano calculado anualmente por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sitúa a Brasil en la posición 75 de un total de 179 países. El país latinoamericano que presenta una mejor posición es Chile, en el puesto 44, pero delante de Brasil también se sitúan Argentina (49), Uruguay (50), Cuba (51) y Venezuela (58). Detrás de Brasil se encuentran Colombia (77), Perú (78), Ecuador (80), Bolivia, (113) y Guatemala (122) entre otros países.
El Ministerio de Desarrollo Social asegura que 19 millones de personas superaron la situación de pobreza entre 2003, cuando Lula asumió la presidencia, y 2008, según datos de la privada Fundación Getulio Vargas. Pero se calcula que 15 millones de personas, de los 190 millones de habitantes de Brasil, sobreviven con menos de un dólar al día. Para corregirlo, Lula impulsó el programa 'Fome Zero' (Hambre Cero) y gracias a éste, el estudio de 2009 de la ONG ActionAid situó a Brasil en el número 1 del ranking de lucha contra el hambre, y felicitó al presidente Lula. “Fome Zero” forma parte de un programa social mas amplio, la Bolsa Familia (Beca familia). La Bolsa Familia otorga a familias sin ingresos 60 reales mensuales (unos 34 dólares) y 20 reales (aproximadamente 11 dólares) más por hijo, a cambio de que las familias escolaricen a los menores o que les vacunen, entre otros requisitos. Cada mes el Gobierno destina 639 millones de dólares a este plan y beneficia con él a 11 millones de familias. La canasta básica en Brasil cuesta unos 135 reales, unos 76 dólares (por mes y por persona).

Lula da Silva llegó al poder en 2003 especialmente gracias al apoyo del sector más pobre de la sociedad. Su trayectoria humilde jugó a su favor: durante su infancia, se vio obligado a trabajar como limpiabotas, mecánico, ayudante en una tintorería y secretario. Más tarde trabajó en el sector metalúrgico y se irguió como líder sindical. Tras cumplir con su primer mandato, la estabilización económica y sus promesas cumplidas de luchar contra el hambre, la analfabetización y el desempleo valieron su reelección en 2006 y hasta 2009 continuó promoviendo estas políticas. En febrero de 2009, Lula inauguró un plan de construcción de 500.000 viviendas para impulsar la economía y crear empleos, y el 25 de marzo del 2009, anunció la construcción de un millón de viviendas sociales para 2013, plan en el que se invertirán más de 15.000 millones de dólares. Los programas contra el hambre y la pobreza y otras acciones como la aprobación de la ley, el 2 de julio de 2009, para regularizar a los 200.000 inmigrantes “sin papeles” que viven en Brasil, han hecho que Lula sea reconocido mundialmente. El 13 de mayo la UNESCO informó de que Lula había ganado el Premio de Fomento de La Paz Félix Houphouet-Boigny.



Potencia económica emergente
Según el FMI, “Brasil ha construido un marco macroeconómico sólido en la última década, lo que le ha servido para aumentar su resistencia frente a la crisis económica mundial”. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la economía de Brasil se recuperó de los efectos de la crisis económica de 2008 y en 2009 el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 0,3% y la inflación fue del 4,2%. La mayoría de parámetros económicos mejoraron respecto a 2008, pero no los valores de importaciones de bienes, que cayeron un 31%, ni de exportaciones de productos básicos, que disminuyeron el 15,3%. Pese a que la fuga de divisas de Brasil provocada por la crisis en 2008 siguió en el primer semestre de 2009, según el Banco Central, la entrada de dólares en 2009 superó la salida de capital en 28.732 millones de dólares. Esta situación es la contraria a la que había vivido el país en 2008, cuando las salidas superaron las entradas en 983 millones. No obstante, la mejoría de 2009 no alcanza los resultados positivos de 2007 (87.454 millones de dólares) ni 2006 (37.270 millones). Cepal y el Banco Central coinciden en que Brasil tiene buenas expectativas económicas para 2010: podrá alcanzar en 2010 el ritmo de crecimiento previo a la crisis, un incremento del PIB del 5,5%.
Analistas internacionales apuntan que el crecimiento de la economía brasileña en los próximos años se impulsará a través de dos vías principales: las inversiones de los Juegos Olímpicos y la explotación de los recursos naturales. El petróleo fue el recurso protagonista del país durante 2009, ya que el 2 de mayo se inició la extracción de crudo del yacimiento de Tupí, situado en la región atlántica de Cuenca de Santos, a 290 kilómetros del litoral. Es el primer yacimiento del conjunto denominado “pre-sal” que Brasil explota: se encuentra por debajo de una capa de sal de 2 kilómetros, debajo del océano, a 7 kilómetros de profundidad. El de Tupí es el más grande del país, cuenta con reservas de entre 5.000 y 8.000 millones de barriles de petróleo y fue descubierto en 2006. Por ley, el 60% de las herramientas utilizadas en los procesos de explotación de crudo debe estar fabricado en Brasil, con lo que el petróleo estimula otros sectores industriales como la siderurgia o el transporte. Gracias al petróleo también se crean fondos sociales. La empresa que se encarga de los procesos de exploración, explotación y producción es la mayor empresa de Brasil: Petrobrás, de capital compartido entre el Estado y empresas privadas extranjeras. Los beneficios públicos de esta empresa sirven al Estado para crear un fondo de inversiones para mejorar las instalaciones de los aeropuertos, carreteras, puertos, etcétera., cuyas obras se terminarán en 2010.
En agosto de 2009, Lula anunció que el 71% de los yacimientos del “pre-sal” serán explorados por consorcios en los que el Estado tendrá participación. Con los beneficios que obtenga, creará un nuevo fondo, destinado a promover la educación, a desarrollar la ciencia y la tecnología y a combatir la pobreza. Petrobrás invertirá unos 29.000 millones de dólares hasta 2013 para explotar los yacimientos “pre-sal” y prevé extraer 1,3 millones de barriles diarios en 2013 y 1,8 millones en 2020.
Brasil nunca fue una potencia petrolera ya que sus recursos naturales principales son minerales (hierro, manganeso, níquel, bauxita, uranio y aluminio) y el 14% de las reservas de agua dulce de todo el planeta. A mediados de los años 70 importaba el 80% del combustible usado en el país. Ante la crisis del petróleo de 1973, el Gobierno promovió la investigación del uso del etanol como combustible. La materia prima de la que se extrae más fácilmente este alcohol es de la caña de azúcar, de la que Brasil es el mayor productor del mundo. Las investigaciones prosperaron y a día de hoy el 80% de los coches fabricados en Brasil funcionan con una mezcla de gasolina que contiene el 25% de etanol. Este porcentaje supone un ahorro diario de más de 500 millones de litros de gasolina y el 4 de junio de 2009 se celebró la primera cumbre del etanol en Sao Paulo: Brasil tiene la intención de promocionar la mezcla con etanol en los mercados internacionales, lo que le supondrían grandes beneficios: En Brasil, la producción de etanol a partir de la caña de azúcar en 2009 fue de 25.800 millones de litros y sus cotizaciones fueron al alza. El 2 de septiembre de 2009 el precio del azúcar sin refinar alcanzó más de 24 centavos por libra en la Bolsa de Nueva York, la cifra más alta desde 1981, y el año se cerró con la cifra récord de más de 27 centavos la libra, lo que hizo incrementar la cotización del etanol el último trimestre del año 2009.  
 
En el 2009, Brasil reclamó más protagonismo en el sistema financiero internacional y Lula asumió el papel de líder económico de la región. En marzo, el presidente brasileño participó en la IV cumbre progresista, celebrada en Chile junto a la presidenta de este país, Michelle Bachelet, y otros presidentes de países de la región como Cristina Kirchner, de Argentina, y Tabaré Vázquez, de Urugay. El objetivo era acordar respuestas a la crisis económica global y presentarlas en la cumbre del G-20 en Londres. En total, participaron unas 200 personas, entre ellas el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; el primer ministro británico, Gordon Brown; el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg; y el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.
En la cumbre del G-20 de abril, Lula propuso rediseñar el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que considera uno de los responsables de la actual crisis financiera global. Con el objetivo de disminuir su dependencia del FMI y del Banco Mundial, Brasil firmó, en noviembre de 2009, el convenio constitutivo del Banco Sur, junto a Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Lula reclamó más liderazgo en el FMI, junto a países latinoamericanos como México y Argentina, y junto a los países emergentes con los que forma el bloque BRIC (Brasil, Rusia, India, China).
Estas cuatro potencias emergentes han incrementado considerablemente su PIB en  los últimos años y se han estabilizado como economías fuertes. Además, son países de gran extensión y población: en el 2008 el BRIC acogía el 42% de la población mundial, el 14,6% del PIB global y 12,8% del volumen comercial global. Ante esta situación, los cuatro países presionan para obtener mayores cuotas de poder en el FMI, dirigido por Estados Unidos y la Unión Europea. Brasil tiene actualmente menos cuota que Bélgica, por ejemplo. Y en conjunto, Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Bolivia poseen un 4% del FMI frente al 17% de Estados Unidos, además de su poder de veto. El BRIC se organizó durante 2009 y en junio celebraron su primera cumbre, en la ciudad rusa de Ekaterimburgo, para fortalecer la relación entre los cuatro países y establecer acuerdos comunes para presentarlos en las cumbres del G-20. La próxima cumbre BRIC será en Brasil en 2010.
Los dirigentes del BRIC volvieron a presionar en la segunda cumbre del G-20 de 2009, celebrada en septiembre, en la localidad estadounidense de Pittsburg: reclamaron de nuevo la reorganización del sistema financiero internacional, de modo que se dé mayor importancia a los países en desarrollo y a otras monedas además del dólar. Para tomar mayor protagonismo en la organización, los países del BRIC se comprometieron a destinar al FMI 80.000 millones de dólares.
Por otro lado, Brasil también quiere un lugar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y su asiento permanente ha sido defendido por sus vecinos y socios Chile, México, Rusia y Francia. El presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, declaró su apoyo a la candidatura de Río 2016 y dijo que Brasil ocupará pronto un lugar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas después de que en el mismo mes, septiembre de 2009, Brasil comprara 36 aviones caza-bombarderos, cuatro submarinos convencionales, un submarino nuclear y 50 helicópteros militares Francia. Esta operación comercial, además de consolidar relaciones con el país galo, convierte a Brasil en el país más armado de Sudamérica.

Además del creciente liderazgo económico, Lula da Silva también fue en 2009 un político de referencia en el Cono Sur, actuando como mediador de conflictos y de socio comercial. Por un lado, mantuvo buenas relaciones con los países más importantes del ALBA (Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador). En marzo de 2009, Lula se reunió con Barack Obama en Washington en el que instó al presidente de Estados Unidos a cambiar la “política equivocada” que rige sus relaciones con Cuba, refiriéndose al embargo comercial. También le pidió un “acercamiento” con Bolivia y Venezuela, pero antes de hablar con Obama de Venezuela, Lula solicitó, muy cauto, la autorización al mandatario de ese país, Hugo Chávez. En el terreno comercial, Venezuela y Brasil suscribieron 15 acuerdos de cooperación en octubre de 2009. Entre ellos, el compromiso de incorporar la empresa petrolera nacional venezolana (PDVSA) como accionista en la refinería Abreu e Lima, en el estado brasileño natal de Lula, Pernambuco. En mayo de 2009 ampliaron el acuerdo para que el Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES) financiara proyectos de infraestructura en Venezuela. Pero el gesto más significativo de 2009 de Brasil hacia Venezuela sucedió el 15 de diciembre, cuando el Congreso brasileño aprobó, por 35 votos a favor y 27 en contra, el ingreso de Venezuela a Mercosur, una alianza comercial entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Argentina y Uruguay ya habían aprobado la adhesión de Venezuela en el 2006 y Paraguay lo discutirá en 2010.
Con Bolivia tambien mantuvo buenas relaciones, Brasil es uno de los principales países inversores en este país y representa el 46% de las exportaciones de Bolivia, mayoritariamente de gas y de textiles. En enero de 2009, se inauguró el primer tramo, de 250 kilómetros entre ambos países, del “corredor bioceánico”. Este es un proyecto muy importante para la región: un corredor que tendrá 4.000 kilómetros y proporcionará a Bolivia el contacto con los puertos chilenos del océano Pacífico. El 23 de agosto de 2009 Morales firmó con Lula el crédito brasileño de 332 millones de dólares para construir otro tramo más del corredor. Además de representar una fuente de empleo en la actualidad, la construcción del corredor potenciará el comercio de Bolivia, las relaciones comerciales con puertos asiáticos y abaratará costes de transporte.
Los tratos con el bloque del “socialismo revolucionario” del ALBA no impidieron que Brasil siguiera manteniendo en 2009 las buenas relaciones históricas con Colombia. Entre el 1 y el 5 de febrero el grupo guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberó a 6 rehenes, con el apoyo logístico del Gobierno brasileño, que cedió a Cruz Roja dos helicópteros y tripulación para realizar la liberación. El Gobierno colombiano y la organización humanitaria elogiaron la discreción de Brasil y agradecieron al presidente Lula su colaboración. En marzo de 2009, los ministros de Defensa de Colombia y de Brasil, Juan Manuel Santos y Nelson Jobim, respectivamente, firmaron un acuerdo para controlar los 1.644 kilómetros de frontera amazónica que tienen en común. El pacto permite a los radares de cualquiera de los dos países vigilar el espacio aéreo del país vecino hasta 50 kilómetros más allá de la frontera. 
El acuerdo militar más polémico que firmó Colombia fue el que permitirá a Estados Unidos operar desde siete bases colombianas y suscitó críticas en toda Latinoamérica. Lula propuso el 30 de julio de 2009 que Colombia lo discutiera con el resto de países de América del Sur, pero Uribe lo rechazó. El 7 de agosto de 2009, el presidente brasileño expresó su “preocupación” por el acuerdo entre Colombia y Estados Unidos, pero tras recibir la visita del presidente colombiano, Lula declaró, en octubre de 2009, que confiaba en Uribe y en Obama. Hugo Chávez, desde julio de 2009 y hasta el final del año, criticó duramente al Ejecutivo colombiano, tomó represalias económicas y amenazó a Álvaro Uribe con una “guerra de cien años”, en el caso de que éste firmara el acuerdo de las bases con Estados Unidos. La tensión entre Venezuela y Colombia fue máxima durante 2009 y Brasil intentó mediar entre ambos países, lo que demostraría la importancia del país en la región. El 4 de noviembre sugirió un pacto de no agresión y la creación de una “comisión de vigilancia”: aviones brasileños se encargarían de monitorear la frontera entre Colombia y Venezuela. Hugo Chávez rechazó ambas propuestas.

Nueva candidata del PT
Durante los ocho años de “era Lula” Brasil se ha ido consolidando como el país líder de América del Sur, ha encontrado la estabilidad económica y reducido sus índices de analfabetización y pobreza. En mayo de 2009, Lula anunció que no intentaría reformar la Constitución para buscar un tercer mandato en las elecciones de octubre de 2010 y el 8 de julio de 2009, la Cámara de Diputados rechazó la propuesta de enmienda de la Constitución para permitir un tercer mandato presidencial consecutivo. El 80% de los militantes del Partido dos Trabalhadores apoyaban, al cierre del 2009, una nueva candidatura de Lula, pero la nueva candidata del PT será Dilma Rousseff. Esta economista de 47 años comunicó en abril de 2009 que se estaba curando de un cáncer linfático y Lula la ha apoyado y defendido siempre ante las dudas de si sus problemas de salud le permitirían asumir la candidatura presidencial. Roussef comenzó con Lula en la cartera de Minas y Energía y acabó siendo ministra-jefa de Gabinete (coordinadora de varios ministerios). En las elecciones presidenciales de 2010 su principal opositor será José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que fue fundado por Fernando Henrique Cardoso, presidente durante los dos mandatos anteriores a Lula. Según una encuesta difundida por el diario Folha de Sao Paulo en diciembre de 2009, las intenciones de voto en ese momento eran del 37% para Serra (actual gobernador del estado de Sao Paulo), y del 23% para Dilma Rousseff.
Para el nuevo presidente o presidenta habrá otra asignatura pendiente, además de la pobreza: la transparencia política y la lucha contra la corrupción.
El escándalo de corrupción más importante de 2009 lo protagonizó el líder del Senado brasileño y ex presidente, José Sarney, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). El diario O Estado de Sao Paulo publicó la existencia de más de 300 reuniones “secretas” para nombrar funcionarios a amigos o parientes, además de aumentos de sueldo a dos de sus sobrinas y a un nieto. A pesar de este escándalo, Sarney no fue destituido y el presidente Lula le defendió, según la prensa brasileña, porque es posible una alianza para las elecciones de octubre de 2010 entre el Partido dos Trabalhadores y el PMDB. El senador del Partido dos Trabalhadores, Flavio Arns, dejó su partido en agosto de 2009 declarándose “avergonzado” por el apoyo a Sarney.
En noviembre de 2009, se produjo el juicio por otro caso de corrupción, el que afectaba al gobernador de Brasilia, José Arruda, del Partido Demócratas (DEM). Arruda fue acusado de pagar al menos a cuatro diputados de Brasilia por sus votos en la aprobación de proyectos legislativos importantes, con dinero obtenido ilegalmente de varias empresas. De entre todas las instituciones públicas, las del poder legislativo son las que generan más desconfianza a la sociedad brasileña, según encuestas como la de Transparencia Internacional. De momento, la calidad democrática y la ausencia de corrupción y clientelismo son parámetros en los que Brasil no tiene el liderazgo del Cono Sur. La calidad institucional es uno de los parámetros, junto con el respeto a las libertades civiles y la situación económica, que la fundación Konrad Adenauer estudia para elaborar el Índice de Desarrollo Democrático de América Latina. En 2009, la media de América Latina fue de 5,238 puntos y Brasil obtuvo una puntuación por debajo de ella: 4,514 puntos, superado por Chile (10 puntos), Costa Rica (9,696), Uruguay (9,262), Panamá (7,191), México (6,490), Argentina (5,852) y Perú (5,587). Por debajo de Brasil se encuentran Colombia (4,073), Venezuela (3,591), El Salvador (3,490), Ecuador (3,484), Guatemala (3,284) y  Bolivia (2,593).
 



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