Anuario 2009
Cuba
"La crisis económica dificulta la supervivencia del régimen cubano

"
Ivana Padierna

El 2009 ha sido para Cuba un año de pequeños cambios en la política interna y de una crisis económica que a obligado al Gobierno a “ahorrar”, llevando al pueblo cubano a sufrir cortes de luz constantes y una reducción de los productos de la libreta de racionamiento. Pero este año ha significado, sobre todo, un ablandamiento del histórico bloqueo cubano por parte de Estados Unidos y el diálogo que su nuevo presiente, Barack Obama, ha iniciado con la isla en busca de mejorar las relaciones entre ambos países. Esta trascendental medida ha sido recibida con alegría por el pueblo cubano, que, por otro lado, trata de lidiar con el estancamiento económico provocado por la crisis global. En política exterior, Cuba ha retomado su tradicional alianza estratégica con Rusia -que se interrumpió en 1991 tras la desintegración de la Unión Soviética- y ha establecido importantes acuerdos comerciales y financieros con China, que se reafirma como segundo socio comercial de la isla.
Durante el año, el Gobierno cubano de Raúl Castro ha optado, tal y como se esperaba, por una línea continuista en la que quiere mantener a toda costa el modelo económico y político de la revolución cubana. Para dar luz verde a la preservación de la Cuba comunista estaba previsto celebrar, a finales de año, el VI Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC), que debía decidir si se producía el relevo de Raúl Castro como primer secretario o se mantenía su hermano Fidel como jefe de la única fuerza política de la isla; así como aprobar el plan económico para 2010-2014. Sin embargo, el congreso, que hubiera sido el primero desde 1997, fue pospuesto sin nueva fecha tras una reunión del Comité Central del partido celebrada en julio, según informó el diario ‘Gramma’, prensa oficial del Gobierno cubano. La grave situación económica que sufre Cuba se ha impuesto como una prioridad en la agenda del Partido, que se ha visto obligado a ocuparse de temas financieros urgentes y a esperar a la evolución económica para celebrar el Congreso, su acto más decisivo desde 1997. Según un comunicado oficial, Raúl Castro dice que Cuba se encuentra actualmente “ante el imperativo de sacar bien las cuentas de lo que realmente dispone el país y de cuánto contamos para vivir y desarrollarnos”.

Incertidumbre sobre un cambio real
En marzo, Raúl Castro reformó el Gobierno que heredó de su hermano Fidel. Los cambios se basaron en la destitución de dos históricos dirigentes del régimen -figuras clave durante el mandato de Fidel- como el canciller, Felipe Pérez Roque, y el secretario del comité ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage, además de nombrar ocho nuevos ministros y fusionar cuatro carteras creando dos nuevas. Pérez Roque fue sustituido por el viceministro primero de Exteriores, Bruno Rodríguez, mientras que Lage, que seguirá siendo vicepresidente del Consejo de Estado -principal órgano de dirección del país- fue sustituido como secretario del Consejo de Ministros por el general José Amando Ricardo Guerra, hasta entonces jefe de la Secretaría del Ministro de las Fuerzas Armadas. Analistas y académicos locales debaten entre ellos si la renovación de la ‘vieja guardia’ es el primer paso de un amplio proceso de futuras reformas en la isla o si se trata simplemente de una acción concreta para mejorar la eficacia de las instituciones cubanas ante el golpe de la crisis económica mundial.
Desde que Raúl Castro sustituyó definitivamente a su hermano Fidel como presidente de Cuba, en la isla se ha notado una ligera mejora de la economía y la eliminación de algunas limitaciones al pueblo cubano, permitiendo el libre acceso a los hoteles, la venta de teléfonos móviles y el alquiler de automóviles. Además, la reforma de la Ley de Seguridad Social, realizada en enero de 2009, ha aumentado la edad de jubilación de 60 a 65 años para los hombres y de 55 a 60 años para las mujeres, además de subir de 25 a 30 los años de servicio necesarios para jubilarse. Esta reforma pretende, según el Gobierno, aumentar la fuerza laboral ante la baja productividad económica que afecta al país, la renuncia de muchos jóvenes a trabajar y el envejecimiento de la población y disminución de la natalidad. Según el diario estatal ‘Granma’, la normativa obtuvo el “respaldo mayoritario” de más del 99% de los tres millones de trabajadores que participaron en el proceso de consulta del anteproyecto de ley que hizo el régimen cubano.
Este año también se ha eliminado el tope salarial y se ha permitido el pluriempleo. Sin embargo, analistas internacionales aseguran que las declaraciones de Fidel Castro en momentos decisivos para Cuba -como sus criticas al presidente estadounidense Barack Obama cuando éste se disponía a dialogar con el Gobierno cubano- son la prueba de que el ex presidente sigue siendo la voz que dirige Cuba y que el carácter genuino del actual presidente no se podrá conocer mientras su hermano Fidel, de 82 años edad, siga viviendo.
Pero más que en la creencia de un socialismo cubano cambiante, este año los isleños han puesto sus esperanzas en el levantamiento de restricciones del envío de dinero de exiliados a Cuba y el fin de las prohibiciones para viajar a la isla desde Estados Unidos. La isla ha visto cómo una puerta se abría con la oferta de diálogo que el nuevo presidente de EE.UU., Barack Obama, hizo al país en la V Cumbre de las Américas celebrada entre los días 17 y 19 de abril en Trinidad y Tobago, donde Obama pidió apoyo a todos los presidentes de Latinoamérica para llevar a cabo un diálogo fructífero con Cuba.
Una semana antes, Cuba ya comenzaba el lento deshielo cuando Obama cumplió su promesa electoral y anunció, el 13 de abril de 2009, que Estados Unidos pone fin a las restricciones en viajes y remesas a Cuba que fueron impuestas por el ex presidente estadounidense George W. Bush en mayo de 2004. Obama amplió la lista de productos que se pueden enviar a Cuba con artículos higiénicos, semillas, ayuda humanitaria y material de pesca; y dio permiso a las empresas estadounidenses de telecomunicaciones para que hagan negocios con Cuba, como tender cables de fibra óptica y tener comunicaciones vía satélite entre los 145 kilómetros que separan a ambos países. Esta medida permitirá a los cubanos contratar servicios de radio y televisión satelitales, y tener un mayor y más barato acceso a Internet. Dentro de esta ampliación de libertades comunicativas también se ha legalizado el uso de Internet para todos los ciudadanos cubanos. El Gobierno aprobó esta medida en septiembre de 2009, cambiando la política anterior que limitaba la red a un uso social, permitiendo el acceso a empresas, instituciones y a un reducido grupo de unas 100.000 personas, entre ellas científicos e intelectuales. A pesar de ello, los cubanos seguirán sin poner conectarse a Internet desde su casa, ya que el país no dispone de un ancho de banda suficiente.
La nueva política estadounidense con la isla se acabó de completar en septiembre del mismo año cuando el Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció el permiso de las visitas ilimitadas a Cuba a todo ciudadano estadounidense que tenga familiares cercanos en la isla, y aumentó el máximo estipulado de dinero que estos familiares pueden gastar en Cuba hasta los 179 dólares (125 euros) por día. Esta medida supone un avance respecto a la limitación de las visitas a catorce días cada tres años que hasta ahora los emigrados cubanos podían hacer a su país.
Además de disminuir las restricciones a Cuba, el Gobierno estadounidense y el cubano han iniciado un diálogo para negociar asuntos como la emigración y el restablecimiento del correo postal directo entre ambos países. Este cambio y la reunión de Barack Obama con sus homólogos latinoamericanos reflejan la voluntad del presidente demócrata de abordar el histórico bloqueo cubano de forma conjunta.
Pero a pesar del acercamiento del presidente estadounidense al régimen cubano y las consecuentes nuevas medidas para suavizar las restricciones, parece que el anhelado levantamiento del embargo cubano por parte de Estados Unidos no está ni siquiera cerca de producirse.  El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Ian Kelly, aseguró en octubre que “no es el momento de levantar el embargo” económico impuesto por Estados Unidos a Cuba en 1962 para presionar al Gobierno cubano y que bloquea la realización de transacciones económicas entre ambos países. Esta fue la respuesta de Estados Unidos tras una votación en la Asamblea General de la ONU en la que 187 países votaron a favor del fin del bloqueo cubano, ante tres en contra (EE.UU., Israel y Palau) y dos abstenciones (Islas Marshall y Micronesia). Se trata de la decimoctava vez que la ONU condena las sanciones contra Cuba, pero Estados Unidos sigue esperando que el Gobierno cubano dé “pasos positivos” respecto a la mejora de las condiciones de los derechos humanos y el respeto a las libertades fundamentales en Cuba para normalizar sus relaciones con La Habana.
Las razones de la negativa al levantamiento del Gobierno estadounidense se han visto reforzadas por el informe de Human Rights Watch 2009 sobre Cuba titulado “Un nuevo Castro, la misma Cuba”. En él, la ONG acusa al Gobierno de Raúl Castro de crear “un clima penetrante de temor entre los opositores y en la sociedad cubana en su conjunto, en cuanto a la expresión de puntos de vista políticos”. Prueba de ello es la actitud represiva de la policía estatal al arrestar a una veintena de opositores en el 15 aniversario del “maleconazo” celebrado el 6 de agosto de 2009, fecha en que miles de personas se manifestaron en el malecón de La Habana para protestar contra el régimen de Fidel Castro. Las detenciones fueron llevadas a cabo con una “fuerte represión”, según denunció la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN). Otra restricción de la libertad de expresión por parte del Gobierno ha quedado a la vista este año con la denegación a salir del país a la influyente bloguera Yoani Sánchez, creadora del blog Generación Y, a la que la Universidad de Columbia había citado para recoger un premio en octubre. Sánchez, cubana de 32 años, escribe en su espacio web crónicas sobre la vida diaria de la isla, explicando casos de la represión política llevada a cabo por el régimen y problemas económicos de ciudadanos cubanos. Esta temática parece incomodar al Gobierno castrista, que ha retenido a su autora dentro del país todas las veces que ésta ha intentado viajar para recibir premios o dar conferencias en universidades.

La crisis amenaza con la falta de productos básicos
En 2009 la economía cubana ha crecido un 0,8% en el primer semestre y alrededor de un 2% en el segundo, llevando a un crecimiento total de 1,4% durante el año, según el ministro de Economía cubano, Marino Murillo. Este aumento se ha producido, principalmente, gracias al desarrollo favorable de los sectores de la agricultura, el transporte y los servicios. A pesar de no entrar en recesión ni en un desempleo generalizado, las dificultades económicas y una política exterior confusa y sin un rumbo claro se han impuesto como los grandes aguafiestas de los cincuenta años del triunfo del castrismo y de la revolución cubana que Raúl Castro y los suyos celebraron tímidamente en la entrada de 2009. A raíz de la crisis económica, la isla ha sufrido un gran decrecimiento de las importaciones que ha generado serios problemas para suministrar a todos los ciudadanos hasta veinticuatro productos básicos, según reconocieron en agosto fuentes oficiales cubanas. Cuba importa un 60% de los alimentos que consume y el Gobierno se ha visto obligado a reducir el precio de los principales productos básicos y a “renegociar” algunas deudas con proveedores extranjeros para suavizar el impacto de la crisis en la población. Uno de los pocos anuncios del Gobierno sobre estas carencias ha sido la advertencia de que puede no llegar suficiente papel higiénico y dentífrico a la isla antes de finalizar el año 2009.
Otro problema añadido es el decrecimiento significativo de las exportaciones de productos tan importantes como el níquel, que ha representado para la isla más del 50% de los ingresos por exportaciones en los últimos años y el precio del cual ha caído significativamente este 2009 -de 50.000 a 10.000 dólares la tonelada-, afectado por la crisis financiera global. El Centro Nacional de Recursos Minerales de Cuba ha asegurado que la provincia oriental de Holguín tiene el 34% de las reservas del mundo de níquel y cobalto (unos 800 millones de toneladas) y que el precio actual del primer metal no cubre los costes de su producción.
Por otro lado, la crisis económica internacional ha afectado al turismo cubano de manera paradójica, ya que según medios informativos oficiales la isla recibió más de dos millones de turistas hasta el mes de octubre, lo que representa un aumento del 3,9% en el número de visitantes. Sin embargo, los ingresos en este sector han caído un 10% este año, según informó el ministro cubano de Turismo, Manuel Marrero.
Para poder afrontar la difícil situación, Castro ha puesto en marcha diversas medidas en un intento de conseguir una mayor “racionalidad económica”. Con el objetivo de “eliminar gastos insostenibles” en el sector de la educación, el presidente cubano anunció el traslado de algunos centros educativos de zonas rurales a la ciudad y una reducción del número de alumnos internos de esos centros.
Por otro lado, esta necesidad del Gobierno de reducir costes ha llevado a los cubanos a tener que acostumbrarse a cortes de electricidad y a sus consecuentes apagones en centros de trabajo y en empresas del Estado debido al tajante programa de ahorro energético que el Gobierno puso en marcha en junio.
Además, el régimen cubano ha establecido la eliminación de subsidios y una reducción de algunos productos de la libreta de racionamiento como la sal, los frijoles o los chícharos con el objetivo de reducir la suma de 1.850 millones de euros que le costó a Cuba la importación del 80% de los alimentos esenciales en 2008.
Por otro lado, la falta de crédito y de fertilizantes ha impedido al Gobierno recoger y conservar toneladas de hortalizas de tierras estatales. Como consecuencia de los tres huracanes que asolaron la isla en 2008 y causaron daños de hasta 10.000 millones de dólares,  la producción agrícola cayó un 7,3% en el primer trimestre de 2009. A pesar de ello, la producción agrícola cubana acabó recuperándose a finales de año, llegando a tener un crecimiento en dos producciones básicas de la dieta cubana como el arroz y los frijoles.
Según cifras oficiales, sólo un 20% del terreno productivo cubano está sembrado y antiguos agricultores se quejan de que los nuevos propietarios -compradores de las 200.000 hectáreas de tierras estatales entregadas en usufructo en 2009 para su explotación- de cultivos son gente de ciudad, sin experiencia en el sector agricultor, que no explota la productividad de las cosechas. Ante la problemática, el Gobierno ha decidido ofrecer una compensación de 0,13 euros por cada 50 kilos de producción a las cooperativas y campesinos, según anunció en julio el diario cubano perteneciente a la Unión de Jóvenes Comunistas, ‘Juventud Rebelde’.
Las decisiones tomadas por el régimen castrista pretenden “abrir las puertas al ahorro”, según Raúl Castro, y se proponen como medida para reactivar la producción de los cultivos cubanos.
Analistas nacionales e internacionales tachan de claramente insuficientes las estrategias del régimen comunista para combatir tal tendencia negativa. Los mismos expertos se lamentan de la actitud del Gobierno cubano al rechazar en junio de 2009 la invitación a Cuba para reingresar en la Organización de los Estados Americanos (OEA) -organismo que excluyó al país castrista hace 47 años por su vínculo con el bloque socialista- ya que su ingreso hubiera significado la posibilidad de pertenecer al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y conseguir así los préstamos que le interesarían al país, ya que los bancos del Estado tienen pocas divisas y unas cien empresas estatales se han visto obligadas a posponer los pagos a acreedores externos.
Además, la crisis que sufre el país se ve intensificada por el embargo económico a Cuba al que el Estado cubano le atribuye, desde sus inicios hace 47 años, una acumulación de pérdidas de 96.000 millones de dólares (64.000 millones de euros) en los sectores de sanidad, educación, pesca y agricultura. A pesar de ello, economistas internacionales creen que Cuba sobrevivirá a esta crisis gracias, principalmente, a que Venezuela le suministra el 65% del petróleo que necesita la isla a precios rebajados, y a las remesas que reciben del extranjero el 65% de los cubanos.

Cuba y Rusia vuelven a mirarse
A finales de enero de 2009, La Habana y Moscú retomaban una alianza histórica con la visita de Raúl Castro a la capital rusa y la reunión del presidente cubano con su homólogo, Dimitry Medvedev, para acordar un desarrollo de “asociación estratégica”, según declaró Castro. De esta manera se reanudan los acuerdos cubano-rusos que finalizaron tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991, hace casi dos décadas. En noviembre, la nueva alianza daba sus primeros frutos al firmarse un acuerdo que permitirá a la empresa estatal rusa Zarubezhneft buscar y explotar petróleo en la costa norte cubana durante los próximos veinticinco años, según informó el director de la compañía, Nikolai Brunich. El diario oficial ‘Granma’ afirmó que Rusia se ha convertido este año en el cuarto socio comercial de Cuba con inversiones en extracción petrolera, níquel, producción de electricidad y gas, y transporte.
Otro aliado estratégico que ha ganado importancia en este 2009 en La Habana es China. En septiembre, el país asiático y Cuba firmaron varios acuerdos financieros y comerciales bilaterales. Estos incluyen un nuevo crédito sin intereses que Pekín dará al Gobierno cubano y otros dos créditos preferenciales del Fondo China-Caribe: uno para modernizar puertos y emisoras de televisión y radio; y otro para la adquisición de diez buques de transporte de carga a granel, según informa la prensa oficial cubana. Además, el Banco de Comercio Exterior chino entregará otro crédito más a Cuba para “un programa de producción de receptores satelitales” y está previsto que el Gobierno chino done tecnología de oficina para el Parlamento cubano.
En noviembre, una delegación de empresarios de la provincia china de Shandong firmaba en la capital cubana acuerdos comerciales relacionados con la industria del níquel, la rehabilitación de refinerías, el montaje de un taller de reparación de tanques de combustible y la donación de equipos tecnológicos para el sector científico y educativo cubano. Días después del pacto comercial, la prensa local cubana anunciaba la unión de la empresa china Haier -principal productora de electrodomésticos de China y la cuarta del mundo- y el Grupo Cubano de la Electrónica -empresa de desarrollo de la Electrónica, la Informática y las Telecomunicaciones a nivel nacional perteneciente al Ministerio de Informática y Comunicaciones de Cuba-, para formar conjuntamente una empresa mixta de fabricación de equipos electrodomésticos e informáticos en 2010.
China se reafirma así como el segundo socio de Cuba con un intercambio bilateral que pasó de los 800 a los 2.000 millones de dólares entre 2004 y 2008.
Pero este año tampoco se puede olvidar la gran importancia de Venezuela, primer socio comercial de la isla, que sigue suministrando a Cuba alrededor de 80.000 barriles de petróleo al día a precios bajos, que son empleados para generar la mitad de energía que necesita la isla. El presidente venezolano, Hugo Chávez, reiteró su buena relación con Cuba en la celebración del cincuenta aniversario del régimen cubano y se mostró “orgulloso” de poder seguir colaborando al desarrollo del país comunista. Analistas internacionales aseguran que la amistad entre Chávez y Raúl no es la misma que el mandatario venezolano tenía con Fidel Castro y que las relaciones entre Cuba y Venezuela están ahora más basadas en el pragmatismo que en la simpatía ideológica.
Aun así, Raúl Castro ha continuado la buena relación que su hermano Fidel tenía con Chávez y que ha propiciado que Venezuela, a través de Petrocaribe -alianza petrolera creada por Hugo Chávez en 2005 y que garantiza petróleo a distintos países del Caribe y Centroamérica en condiciones de pago preferencial- envíe, desde 2004, 92.000 barriles de petróleo diarios a Cuba a cambio de personal para asesoría médica, educativa y deportiva. El Programa de Cooperación Económica entre Cuba y Venezuela, vigente desde octubre de 2000 y firmado por Hugo Chávez y Fidel Castro dentro del Convenio Integral de Cooperación, ha llegado, en 2009, a los 1.499 millones de dólares (poco más de 1.000 millones de euros) para la ejecución de 107 proyectos, según el ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.



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