Anuario 1998
Nigeria
"El general Abubakar, sustituto del fallecido Abacha, encamina a Nigeria hacia unas elecciones democráticas"
Mar Sánchez

Nigeria, el país más poblado de África negra, ha vuelto a oscilar, en 1998, entre la opción de una democracia y la vigencia de una dictadura militar. El poder militar que, desde la independencia de Nigeria de Inglaterra en el año 1960, había marcado las directrices del país, ha dado unos cuantos pasos encaminados a conseguir un gobierno civil elegido libremente. La muerte, por paro cardiaco, del general Sani Abacha, ha facilitado la llegada al poder de uno de sus colaboradores, Abdusalam Abubakar, que ha prometido un gobierno democrático para principios del año que viene.
La mejor oportunidad de restauración de la democracia tuvo lugar durante el mes de junio, cuando murió el opresor militar, el general Sane Abacha. Su sucesor, el general Abdulsalam Abubakar, indicó que el cambio finalmente acontecería, aun cuando, anteriormente, ya se habían dado algunos intentos. En el año 1993, el régimen militar anuló las elecciones presidenciales e imposibilitó la instauración de la democracia. Un año después, el supuesto ganador de aquellas elecciones, Moshood Abiola, un rico empresario del suroeste y musulmán, fue encarcelado acusado de autoproclamarse vencedor.
Este año, la transición democrática parece que cuaja, tal y como se vislumbra en algunos acontecimientos. Abubakar, el general sucesor de Abacha, tras la muerte de este último, liberó a numerosos presos políticos e inició el camino hacia un gobierno civil con el anuncio de unas elecciones que garantizasen un presidente elegido democráticamente. Los resultados de las elecciones locales de diciembre de 1998 ya dejaron ver el entusiasmo de la gente con respecto a esta propuesta. Aun así, activistas pro derechos humanos han destacado que el cambio a favor de un liberalismo político es sólo parcial y que no todas las prácticas represivas han sido abandonadas. Líderes de Occidente, como el presidente de EE.UU., Bill Clinton, reconocen que Abubakar puede mantener su palabra de democratización.

Pérdida de expectativas
Como país recientemente independizado, Nigeria tenía muchas expectativas de futuro. El país más grande de África occidental, era también el más rico en recursos naturales y humanos, y reunía una de las sociedades civiles más cultas y vivas del continente. Convertido en uno de los mayores exportadores de petróleo a EE.UU., tenía todos los números para llegar a ser el más poderoso y desarrollado país de la región, pero todas estas expectativas se vieron frustradas con el enfrentamiento de los hombres fuertes del Ejército y los gobiernos electos. La población actual mantiene una economía agraria de subsistencia y se ve obligada a importar la comida. Con una fuerte deuda externa, la actual Nigeria está considerada, además, uno de los países más represivos de África.
En 38 años de historia, Nigeria ha experimentado seis golpes de Estado, el asesinato de un presidente (el general Aguyi Ironsi, 1966), una de las más sangrantes guerras civiles regionales (Biafra 1967-70) y sólo diez años de gobierno electo. Cada uno de los intentos para democratizar el país ha sido fulminado por los militares, y, a la vez, cada vez que los militares han decidido hacerse con el poder ha sido para rescatar al país de la corrupción de un gobierno civil. El año 98 ha significado la búsqueda de un acuerdo constitucional y político para sacar a la población de su descontento.
Nigeria, esencialmente creación artificial del colonialismo, combinó, en su formación, entre 250 y 400 grupos étnicos y multiplicidad de lenguas con una fuerte presencia musulmana en el norte y una predominante influencia cristiana en el sur. Entender esta diversidad de pueblos y regiones es fundamental para comprender el proceso político del país, puesto que este variado ecosistema cultural dio lugar a una sociedad fragmentada. El relativamente corto periodo colonizador (casi siete décadas), contribuyó a las actuales dificultades del país. Así, la promoción de las exportaciones originó un colapso económico en las infraestructuras del país.

La Nigeria del futuro
La muerte, en verano, del principal líder político democrático, Moshood Abiola, mientras estaba encarcelado por el Gobierno, generó un hueco en el liderazgo democrático e hizo retroceder más el ya disgregado movimiento prodemocrático. Aun así, los más estrechos colaboradores de Abiola buscan otra figura carismática. Esta situación ha reavivado la rivalidad entre los políticos civiles de las regiones enemistadas y los diferentes grupos étnicos. Por lo tanto, la dinámica política actual carece de un verdadero sentido del compromiso para eliminar las tensiones y la inestabilidad -históricas- y para conseguir un poder civil democrático.
La brutalidad del régimen militar del general Sane Abacha, denunciada por la comunidad internacional, ha conducido a Nigeria a la crisis más oscura desde la guerra civil de Biafra, ahora hace 30 años. Además, la economía, que se encuentra en un gran proceso de criminalización, se ve forzada a contar con amplias redes de corrupción. Estos últimos veinte años han hecho de Nigeria el principal núcleo de droga de África negra, a la vez que el gigante nigeriano se ha convertido en uno de los países del continente que recibe menos ayudas externas, hecho que le ha obligado a aceptar la existencia, a gran escala, del tráfico ilegal de drogas. Las vías para un futuro democrático parece ser que empiezan a imponerse y, como afirma Stephen Olugbemi, profesor de ciencias políticas de la universidad de Lagos, “la gente empieza a hablar en unos términos hasta ahora no vigentes”, una clave democrática que hasta ahora no había conseguido superar la condición de intento.
(Texto traducido del catalán por Juan Salvador Martínez)


Soyinka, un Nobel para la democracia

El retorno de Wole Soyinka, premio Nobel de Literatura en octubre pasado, reavivó las esperanzas democráticas de su país. Tras cuatro años en el exilio, este nigeriano de renombre mundial accedió a volver cuando el general Abubakar confirmó que celebraría elecciones legislativas durante el primer trimestre del año próximo. “Bienvenido nuestro rey, te hemos estado esperando”, con estas palabras más de 500 personas aclamaron, en el aeropuerto de Lagos, su llegada. Este primer africano galardonado con el Nobel de Literatura ayudó, en 1986, a promover la creación del Consejo Nacional de Liberación de Nigeria (CNLN), que trataba de acabar con el régimen de Abacha. Todas sus obras destacan por su compromiso en denunciar las injusticias y el desprecio de los derechos humanos, además de la crítica y oposición a los regímenes militares de su país.


Cronologia año  1998
21-23 de marzo. El Papa Juan Pablo II visita Nigeria y denuncia el abuso de poder del general Abacha y la violación de los derechos humanos. El Papa pide la liberación de 60 presos políticos y periodistas.



25 de abril. Los nigerianos boicotean las elecciones legislativas y remarcan, así, la impopularidad del general Abacha.



28 de abril. El Tribunal Militar dicta 6 condenas a muerte y 14 encarcelamientos, todos ellos a acusados de intentar derrocar el régimen de Abacha.



1-3 de mayo. Sofocadas violentamente las numerosas manifestaciones organizadas por grupos antidemocráticos, para forzar la retirada del poder de Abacha.



7 de mayo. Un portavoz militar anuncia que 142 presos han sido liberados por orden de Abacha.



8 de junio. Muere, por insuficiencia cardíaca, el general Sane Abacha. Rápidamente es reemplazado por el general Abdulsalam Abubakar, uno de sus colaboradores más próximos.



9 de junio. La prensa internacional hace público el legado de Abacha: un gran red de corrupción en la industria petrolera del país, que ha dejado paralizada la economía. Por otro lado, Clinton ofrece su ayuda al nueve régimen militar de Abubakar, si este deja libres los presos políticos.



10 de junio. Hafsat Abiola, hija del principal líder democrático encarcelado, Mooshod Abiola, reafirma su apoyo a los grupos democráticos nigerianos en declaraciones a Amnistía Internacional.



12 de junio. Con motivo del 5º aniversario de las elecciones presidenciales de 1993, anuladas por los militares y en las que había ganado M. Abiola, centenares de nigerianos se manifiestan en Lagos para pedir el fin del gobierno militar. Los manifestantes son dispersados por las tropas militares.



23 de junio. El gobierno militar establece contactos con algunos líderes de la oposición para iniciar el proceso de transición hacia un régimen civil.



3 de julio. El gobierno militar de Abubakar confirma el intento de liberar los presos políticos, incluido el líder democrático Moshood Abiola.



7 de julio. Muere el principal líder democrático encarcelado, Moshood Abiola, de un ataque de corazón, mientras prosiguen las conversaciones entre los militares nigerianos y los enviados de EE.UU. para resolver la crisis política de estos últimos cinco años.



20 de julio. El general Abubakar promete elecciones libres para 1999 y, por lo tanto, la posibilidad de que un civil llegue a ser proclamado como presidente de Nigeria ese mismo año.



25 de agosto. Abubakar dice que el gobierno militar finalizará voluntariamente para dar paso a un gobierno civil, tras haber gobernado 28 de los 38 años de historia del país.


 


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