Anuario 2000

Centroamérica
América Andina
Balcanes
Ex URSS
Unión Europea
Magreb
Indostán
Extremo Oriente
Asia Meridional
Magreb
Señales de apertura se abren paso entre la opacidad de los sistemas políticos
Berta Mongé

Señales de apertura y confianza en la democracia son los síntomas que vive el Magreb en un año de cambios y aperturas. A pesar de la opacidad de los sistemas políticos, Marruecos y Libia intentan dejar atrás la violencia islamista. En Argelia, la guerra sigue marcando la línea del país.

Por ser la zona islamista más cercana a Europa, el Magreb dista de la moderna democracia que viven sus vecinos territoriales. Pero las perspectivas de cambio empiezan a dar alguna que otra señal. En Marruecos, la ascensión al trono del hijo de Hassan, Mohamed VI ha marcado una fuerte ruptura en la dinastía, después de un reinado de treinta y ocho años. La situación ha dado lugar a un estado de gracia excepcional en tanto que el nuevo monarca aparece en una etapa en la que el 78 % de la población del país tiene menos de 38 años.

Los jóvenes, por su parte, intentan encontrar alguna salida (y consiguiente apertura) hacia Europa. Las primeras actuaciones del monarca “de los pobres” (como se le llama en Marruecos), se pusieron en marcha en agosto de 1999. Una comisión real empezó a encargarse de indemnizar a los antiguos prisioneros políticos y a las familias de los desaparecidos. A mediados de octubre, el nuevo rey llevó a cabo una gira por las provincias del norte del país, fundamentalmente el Rif, antiguo núcleo de revuelta abandonado por la Corona desde finales de los años cincuenta. Por otro lado, y de la misma forma que sufre Argelia, la amenaza islamista parece constituir el horizonte infranqueable a la actual liberalización. En el plano económico, los ingresos procedentes del turismo han conocido un alza del 18%, y la inversión extranjera ha alcanzado el nivel récord de 1.700 millones de dólares. En el horizonte del año 2010, el futuro del reino se inscribe en el contexto del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que entró en vigor el pasado mes de marzo.

En Argelia, los ciudadanos también habían depositado grandes esperanzas en Bouteflika, a quien veían un hombre capaz de poner fin a las matanzas y atentados que, según fuentes oficiales, han provocado la muerte de más de 100.000 personas, han causado un millón de víctimas y han ocasionado destrozos por valor de unos 20.000 millones de dólares desde 1992. El quinto presidente elegido de ...


Periodismo Internacional © 2018 | Créditos
Facultat de Comunicació Blanquerna - Universitat Ramon Llull