Anuario 2000

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Indostán busca una apertura económica en medio de graves conflictos religiosos
J. Salvador Martínez

Los conflictos religiosos y étnicos están marcando el desarrollo de la zona del Indostán. La antigua colonia británica tiene importantes problemas sociales marcados por una gran inestabilidad política que está contribuyendo al deterioro de uno de los espacios donde hay más pobreza en el mundo.

La antigua colonia británica, formada por India, Pakistán, Nepal, Bangladesh, Afganistán, Birmania y Sri Lanka, está marcada por graves conflictos internos que tienen su origen en 1947, con el desmembramiento del antiguo imperio. La zona se dividió en diferentes países agrupados por sus similitudes étnicas y religiosas, pero la fórmula no ha cuajado y existen graves problemas en el seno de cada uno de los países.

La India, un país enorme o un continente pequeño, tiene problemas para mantener un gobierno estable. La democracia más grande del mundo se cuestiona, casi cada tres meses, el cambio de gobierno. La alianza que dirige el país, NDA (Alianza Nacional democrática), está formada por 24 partidos y tiembla cuando uno de ellos cuestiona las decisiones del grupo. El país, de amplia mayoría hinduísta, tiene conflictos pequeños conflictos étnicos en todo su territorio, en Bengala, en Tamil Nadu, pero su gran problema bélico reside en los estados de Jammu y Cachemira. Allí no consiguen encontrar soluciones para terminar con un problema que dura más de 50 años y que ya ha causado más de 30.000 muertos. India y Pakistán no encuentran soluciones pactadas para salir del atolladero en el que el conflicto se encuentra en estos momentos.

Control militar

En Pakistán y en Birmania, son los militares los que controlan el país. El general Musharraf, tras el golpe de Estado de octubre de 1999, ha prometido, en varias ocasiones, que dejaría el gobierno para dar paso a la democracia en breve. La situación se alarga y la promesa parece cada vez más lejos. Este año, su primero completo al frente del país, ha servido para alejarse de su prometida política liberal y parece que sus decisiones están encaminadas a mantener su posición y establecerse por un tiempo mucho mayor que los dos años que prometió cuando derrocó al ex primer ministro Nawaz Sharif. Como única concesión, Musharraf, que también se aseguró la fidelidad de la justicia, permitió que Sharif se exiliase junto ...


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