Anuario 2003

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Centroamérica deposita sus esperanzas en el Tratado de Libre Comercio con EUA
Aléxia Peláez

2003 ha sido para los países centroamericanos el año de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con los EUA. De esta manera, el 27 de enero, se iniciaban en Costa Rica las diferentes rondas de negociaciones del conocido como EUA-CAFTA (Central America Free-Trade Agreement) que involucra a EUA, El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica y Nicaragua. Los cinco países se han aferrado con fuerza al Tratado, que les ha de permitir el acceso al mercado más grande del mundo. De la misma manera, con el Tratado se constata que Centroamérica es para EUA una zona de alto interés comercial y estratégico. La zona ofrece un mercado bastante grande y, además, estrecha las relaciones con los vecinos pobres del sur, unos vecinos que muy frecuentemente emigran a EUA, donde se establecen y desde donde mandan dinero a sus familiares de Centroamérica.

Para los países centroamericanos, este Tratado de Libre Comercio (TLC) abre la puerta para que sus productos lleguen a EUA y, al mismo tiempo, refuerza la cooperación entre ellos. Como contrapartida, los productos norteamericanos llegaran más fácilmente a los países centroamericanos. El TLC con Centroamérica ha de servir, según establecen las bases, para “generar oportunidades y aportar estabilidad a la región”. Con los beneficios obtenidos de los intercambios comerciales, los países esperan poder mejorar su situación de pobreza, generando más puestos de trabajo. De esta estabilidad económica se derivaría una estabilidad social, de mejora de los servicios sociales, como la educación o la sanidad. En última instancia, se espera que refuerce la débil situación democrática de los países centroamericanos que –a excepción de Costa Rica, el más estable de todos ellos- viven, como es el caso de Guatemala, en una pseudo democracia empobrecida donde no se respeta el Estado de derecho y donde las garantías democráticas están muy lejos de cumplirse. Así pues, el Tratado, que se ha negociado a lo largo del año, es entendido por sus suscriptores centroamericanos como una tabla de salvación. El informe general del CAFTA resume las expectativas y apunta el impacto de las negociaciones en cinco puntos: sostenibilidad de las democracias, fortalecimiento del Estado de derecho, consolidación de la integración centroamericana y de la apertura económica –entendida como la culminación de una apertura al mercado del libre cambio que se inició en los noventa, después de más de una década de guerras y regímenes dictatoriales-, e impulsar y fortalecer el desarrollo sostenible.

A pesar de las expectativas depositadas en este tratado, la situación de pobreza y desigualdad y la consolidación de la democracia en estos países no depende sólo de este acuerdo, sino también de una buena gestión de los recursos por parte de los dirigentes del país que, frecuentemente, se han enriquecido ...


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