Anuario 2005

Unión Europea
Unión Europea
El acuerdo sobre el nuevo presupuesto salva un “annus horribilis”
Gaspar Pericay

2005 será recordado para la Unión Europea como un año de profunda crisis institucional sin precedentes. El “no” de Francia y de los Países Bajos al proyecto de Constitución Europea fue el golpe definitivo para sembrar de dudas el sueño de la integración europea, que realmente estuvo cerca del colapso. El clímax llegó en otoño ante la imposibilidad de pactar los nuevos presupuestos y el episodio del dantesco espectáculo diplomático que protagonizó el Consejo de Asuntos Generales, y particularmente la representación austriaca, antes de autorizar, en el último momento, la apertura de negociaciones para la adhesión de Turquía. Sin embargo, un acuerdo sobre el presupuesto para el período 2007-2013 (las llamadas “perspectivas financieras”), que llegó a última hora y fruto absolutamente de la necesidad imperiosa de aprobarlo para evitar la parálisis institucional, acabó por mitigar la sensación generalizada de pérdida de dirección del proyecto europeo.

El 29 de mayo será una fecha clave en los anales de la Unión Europea. Ese día Francia, uno de los grandes motores de Europa y, junto con Alemania, el Estado que más ha apostado por encaminar la antigua Comunidad Económica Europea hacia algo más que una zona de libre comercio, rechazó el proyecto que dotaba a Europa de su primera Constitución supraestatal. El 54,87% de los votantes dijo “no” al tratado constitucional, en una jornada con una gran participación, que rozó el 70%. Con una campaña electoral muy apasionada en la que se mezclaron temas nacionales con otros referentes al proyecto de Carta Magna e incluso sobre el proceso de globalización, los argumentos del “sí” quedaron diluidos y empequeñecidos. El “no” desataba reacciones mucho más intensas que el “sí”, que se veía más como un acto de fe en un futuro incierto y también como un acto de resignación por aprobar una Constitución de mínimos. Al frente, la sensación mayoritaria en Francia: que Europa se está construyendo de espaldas a los ciudadanos y que esta Constitución legitima el modelo económico neoliberal sin prestar atención a los aspectos sociales y que, además, acentúa la asociación con Estados Unidos para asegurar la defensa del continente, con la OTAN como instrumento militar de referencia.

Estas preocupaciones se pueden entender por la situación interna que atraviesa Francia. Hace años que busca su lugar en un mundo cada vez más anglófono y -como dicen los franceses- mundializado. Durante los cinco primeros meses del año, el país estuvo yendo de manifestación en manifestación. Buena parte de la población protestaba por la pérdida de empleo, por la privatización de empresas públicas, por recortes salariales, contra una serie de reformas concretas del primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, como, por ejemplo, la nueva ley de Educación, que algunos creen que hace disminuir la calidad de la enseñanza. Así es que en un ambiente político y social crispado, con un Gobierno en horas bajas, el ...


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