Anuario 2001
Asia Meridional
"Los países asiáticos tratan de reactivar la economía tras los atentados de EE.UU."
Begoña Esquibil

Pese a que la zona de ásia-pacífico estaba en puertas a recuperarse de la crisis asiática de 1997-1998, los atentados del 11 de septiembre, el descenso en las exportacions, la inestabilidad política y los conflicos étnicos han vuelo a fustigar la economía de la mayoría de los países asiáticos.
Tras la crisis asiática de 1997-1998, los países asiáticos parecían haberse recuperado. SIn embargo, el 2002 ha vuelto a desestabilizar la economía de los llamados “tigres” asiáticos (Malasia, Singapur, Filipinas, Indonesia, etc).

En Malasia, el producto interior bruto (PIB) creció apenas un 3,4% en el primer trimestre del 2001, casi la mitad del 6,5% que registró en los últimos meses del año 2000. El segundo trimestre tampoco fue positivo y el PIB sólo alcanzó el 0,5%. Con todo, los analistas advieten que Malasia está al borde de la recesión si la economía sigue descendiendo en el 2002. Técnicamente, un país cae en recesión si durante dos trimestres seguidos los balances económicos son negativos, es decir, por debajo del 0%.

También Singapur está pasando por tiempos difíciles. De hecho, el balance económico del 2001 ha sido el peor de los últimos años. Tanto es así que el primer ministro de Singapur, Goh Chok Tong, que volvió a ganar las elecciones el pasado 3 de noviembre, ha advertido a la población que tomará “duras políticas para reactivar la economía en estos tiempos difíciles”. El PIB en Singapur decreció en un 2,2%, mientras que en el 2000 la economía engrosó un 9,9%. Las exportaciones del país también descendieron de forma notable. Concretamente, se pasó de un 22,9% a un 9,4 % en el 2001.

Por otra parte, la inestabilidad política que viven la mayoría de los países asiáticos tampoco ayudan a la recuperación económica.

En Filipinas, el presidente Joseph Estrada, que en el pasado año 2000 se enfrentó a una moción de censura tras ser acusado de obtener dinero del juego ilegal y de una compañía tabacalera, fue finalmente destituído. Gloria Macanal Arroyo, vicepresidenta y mistra de Asuntos Sociales de Estrada, sustituyó al mancillado presidente el pasado enero de 2001.

También en Indonesia, el presidente Abdurrahmán Wahid fue destituído, tras ser relacionado con dos escándalos financieros. Concretamente, los conocidos como “Bulgate” y el “Brunei gate”, o lo que es lo mismo, de la apropiación indebida de cuatro millones de dólares de la agencia estatal de logística alimentaria y del desvío de una donación humanitaria de dos millones de dólares del Sultán de Brunei a la provincia de Aceh, situada a 1750 km al noroeste de Yakarta, donde grupos separatistan provocan costantes oleadas de violencia.

Wahid fue reemplazado por la vicepresidenta Megawati Sukarno, que asumió las riendas de Indonesia en julio de 2001.

Pese al escándalo político, Indonesia encara un 2002 con un hilo de esperanza tras la firma de un nuevo protocolo de intenciones ent re el Gobierno de Yakarta y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El acuerdo es la base para la recuperación de los 5000 millones de dólares que Indonesia necesita para incentivar su economía y que la organización financiera puso en cuarentena el pasado año tras la crisis política abierta por el enfrentamiento entre el ex presidente Wahid y el Parlamento.

En Malasia, nada ha cambiado Pese a que primer ministro de la federación, Mohamad Mahathir, ha perdido popularidad, como se demostró en las pasadas elecciones de 1999, cuando 18 escaños le fueron arrebatados por el principal partido opositor, la Organización Nacional para la Unidad Malaya (UMNO), Mahathir sigue gobernando con mano de hierro el país.

La Asociación China de Malasia (MCA), partido que forma gobierno dentro de la coalición del partido de Mahathir, ha comprado dos de los diarios más influyentes de la comuniad china, el Nayang Siang Pau y el China Press. De esta manera, aumenta todavía más el control de Mahathir sobre los medios de comunicación.

También continua el frente abierto entre el primer ministro Mahathir y el que fue viceprimer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, destituído y condenado a 15 años de prisión por sodomía y corrupción en 1998. Anwar que, cumple en la actualidad su tercer año de condena, apeló a la Comisión de los Derechos Humanos de Malasia, con la intención de que Mahathir ceda a su petición de viajar a Munich, Alemania, para ser intervenido quirúrgicamente de una dolencia en la médula ósea. Sin embargo, pese a que la Comisión falló a su favor, el primer ministro Mahathir le denegó el permiso, asegurando que si quería operarse debería hacerlo en un hospital de Kuala Lumpur, capital de Malasia.

Los conflictos limitan el crecimiento

Los movimientos secesionistas, los conflictos étnicos y las oleadas de violencia que azotan a los países asiáticos entorpecen su desarrollo. Los más afectados son Filipinas y Indonesia.

En Filipinas, el nuevo gobierno de Arroyo trata de acabar con las acciones del grupo islámico radical de Abú Sayyaf, el grupo paramilitar en activo más sangriento del archipiélago y que en los últimos años ha protagonizado intensas oleadas de violencia.

Desde que Arroyo asumiera la presidencia, la lucha contra Abú Sayyaf ha tomado un nuevo rumbo. “Hasta ahora las acciones adoptadas iban destinadas a liberar a los cautivos y a detener a los secuestradores, pero ahora el objetivo es detener a todos los colabores”, afirmó la presidenta. Para ello, Arroyo ha declarado el estado de anarquía, que permite a las Fuerzas Armadas asumir funciones propias de la Policia Nacional, como practicar detenciones.

Por otra parte, en Indonesia, continuan los enfrentamientos en la Isla de Borneo entre los dayaks y los inmigrantes madurenses, principales comunidades de la isla. Tales son las oleadas de violencia que la presidenta Megawati empezó a deportar a los más de 40.000 madurenes que permanecen confinados en campos de refugios a la espera de ser trasladados a tierras más seguras. Tampoco en Las Molucas cesó la violencia y continuaron los altercados entre cristianos y musulmanes, que ya se han cobrado la vida de miles de personas.

Entre todo este maremagnum se encuentra Australia, que en el 2002, fue punto de mira internacinal tras destaparse la crisis del “Tampa”.

En el barco indonesio del “Tampa” viajaban 450 inmigrantes , que se vieron anclados en aguas australianas y que pidieron asilo político en la isla continente. Sin embargo, el primer ministro John Howard les denegó la entrada en el país.

Para muchos, Howard está llevando a cabo políticas de migración reaccionarias que tienen como principal objetivo evitar la entrada de inmigrantes en Australia, sobretodo afganos que huyen de la guerra en Afgnistan.

John Howard, que volvió a ganar por tercera vez consecutiva las pasadas elecciones del 10 de noviembre,aseguró que los principales objetivos de Australia durante el año 2002 sería “conducir a la isla continente entre su ámbito geográfico y económico y afianzarse como aliado de Occidente en Ásia Pacífico.



 


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