Anuario 2001
Indostán
"La zona del Indostán, otra vez, pendiente del conflicto de Cachemira"
Ignasi Robleda

El principal frente de batalla de esta región es la pobreza, con unos ínidces especialmente alarmantes en India y Nepal. En 2001 uno de cada cuarenta pobres del mundo es indio.
El año 2001 terminó con el recrudecimiento de los enfrentamientos entre India y Pakistán en la zona de Cachemira, consecuencia del atentado en diciembre contra el Parlamento de Nueva Delhi en el que murieron 14 personas. India acusó a Pakistán de estar detrás del atentado y de dar apoyo a los grupos terroristas que actúan en Cachemira. También instó al régimen de Musharraf a congelar los bienes y cuentas de estos grupos. Pakistán negó las acusaciones y se ofreció para participar en una investigación conjunta. El Gobierno de Atal Bihari Vajpayee no aceptó esta propuesta y adoptó algunas medidas diplomáticas, como reducir a la mitad el cuerpo diplomático de Pakistán en India, cerrar el espacio aéreo a aparatos pakistaníes y prohibir la conexión entre ambos países en tren o autobús.
Paralelamente, India y Pakistán movilizaban el ejército en Cachemira en lo que, según señalaban fuentes militares, suponía el mayor despliegue de fuerzas de los últimos treinta años. Y todo esto teniendo en cuenta, primero, que se trata de dos países con armamento nuclear que ya se han enfrentado en dos ocasiones, en los años 1947 y 1965. Y, segundo, que esto ocurría en el marco de una lucha internacional antiterrorista encabezada por EE.UU., a raíz de los hechos del 11 de septiembre. En enero de 2002 se celebraba en Nepal la cumbre del sur de Asia con la esperanza de que se iniciara un proceso de diálogo que redujera la tensión entre ambos países.
La campaña antiterrorista
Para controlar la situación en el interior de Pakistán, Musharraf adoptó una serie de medidas para limitar la influencia de algunos líderes fundamentalistas sobre el conjunto de la población. También tuvo que hacer frente a lo que algunos llaman el ‘Gobierno Invisible’ de Pakistán, formado por cargos del Ejército, servicios de inteligencia paquistaní y puestos oficiales. El resultado fue que las campañas de movilización impulsadas por los líderes espirituales fundamentalistas que llamaban a una ‘yihad’ (guerra santa) apenas cuajaron entre la población.
Tanto Pakistán como India recibieron como contraprestación a su apoyo a la campaña internacional la suspensión de las sanciones que pesaban sobre ambas a consecuencia de los ensayos nucleares de 1998.
Conflictos regionales
Los conflictos étnicos son una causa importante de conflicto en la región, especialmente en las zonas fronterizas. El caso más claro es el conflicto de Cachemira entre India y Pakistán donde entran en juego intereses ideológicos y religiosos, Cachemira es de mayoría musulmana pero dos terceras partes pertenecen a India, y también intereses económicos ya que se trata de una zona rica en recursos naturales.
En el interior de India hay algunos focos de conflicto entre etnias en los estados de Bengala Occidental, Assam (entre India y Bangladesh) o Tamil Nadu. Pero el conflicto más sangriento es el que se lleva repitiendo desde hace más de dieciocho años entre tamiles y cingaleses en la isla de Sri Lanka. Más de 65.000 personas han muerto en los enfrentamientos entre el Éjercito y la guerrilla tamil de ‘Los Tigres de Liberación Tamil’, que abogan por un Estado soberano tamil en la península de Jaffna, en la parte norte-este de la isla.
Fragilidad política
La coalición gubernamental india del NDA (Alianza Nacional Democrática), que agrupa a 24 partidos políticos, sufrió un duro revés en las últimas elecciones a cinco estados de la república federal. Además, el ministro de Defensa, George Fernandes, y el líder del Baratiya Janata Party, partido mayoritario de la coalición gobernante, fueron salpicados por un escándalo de corrupción y acabaron dimitiendo de sus cargos. Concretamente, aceptaron sobornos en negociaciones de compra y venta de armamento.
En Nepal, el primer ministro Koirala se vio forzado a dimitir en julio ante la presión de la oposición y el recrudecimiento de los enfrentamientos con la guerrilla maoísta. El mes anterior, el príncipe nepalí Dipendra asesinó a su padre, el rey Birendra Shah, y a ocho miembros más de la familia real. Gyanendra, hermano del monarca fallecido, fue finalmente el nuevo rey. En Sri Lanka, la presidenta Kumaratunga despachó al ministro de Comercio y Pesca, Rauf Hakeem, miembro del Congreso Musulmán de Sri Lanka y que formaba parte de la coalición en el Gobierno. A raíz de esta decisión, el Congreso Musulmán abandonaría la coalición en el Gobierno dejando al partido de izquierdas de la presidenta, Alianza Popular, sin mayoría absoluta en la cámara legislativa. En Pakistán, Musharraf se autoproclama presidente del país, concentrando, de este modo, más poder en su figura. Durante 2001, se celebraron cuatro fases de las elecciones locales, que forman parte de un proceso de democratización que culminará en octubre de 2002 con unas elecciones generales. En 2001, los partidos políticos estaban prohibidos pero, según señalaron los analistas, los candidatos independientes que se presentaron a los comicios procedían de los dos partidos políticos mayoritarios paquistanís, el PPP (Partido Popular Paquistaní) y el PML (Partido de la Liga Musulmana).
El problema de la pobreza
Uno de cada 40 pobres del mundo es indio. El 36% de los más de mil millones de personas que viven en India viven por debajo de la línea de pobreza. En Nepal la situación porcentualmente todavía es peor. El 40% de los 22 millones son pobres y un 30% vive al límite de la línea de pobreza. En Pakistán la situación también es alarmante. Con un índice de crecimiento del 2,2% anual, la mitad de los 140 millones de personas no tienen acceso a la red de sanidad. El 40% no tiene acceso ale agua potable y el 60% es analfabeta. Con un crecimiento de un 3% del producto interior bruto, el régimen paquistaní de Musharraf tiene que hacer frente a un déficit de 36.000 millones de dólares.
India y Nepal son dos países mayoritariamente rurales. El 70% de los indios viven en el campo y en Nepal, el 93% de la mano de obra se dedica a la agricultura. Bután refleja una situación similar, con índices alrededor del 80% de población rural y de analfabetismo, del 73%. Es por esto y, como señalan algunos especialistas, que las mejoras para combatir la pobreza tienen que centrarse en modernizar el campo. Sri Lanka no refleja unos datos económicos tan malos como sus vecinos. Con un crecimiento de casi el 4% del PIB en el período 90-98, tiene un índice de paro moderado, de un 8%. El turismo, además, se está mostrando como el sector más productivo. Genera el 52% del producto interior bruto. Dato sorprendente si tenemos en cuenta que este país vive sumido en un conflicto civil desde hace ya dieciocho años.



 


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