Anuario 2000
Centroamérica
"México, locomotora de una América Central bajo sospecha del Grupo de Acción Financiera"
David Portabella

México se ha convertido en el líder de la zona en un año 2000 en el que Panamá fue el escenario que acogió la X Cumbre Iberoamericana .
México se ha convertido por derecho propio en la locomotora que ha tirado de América Central y el Caribe en el año 2000. Al aire fresco que en lo político ha supuesto la llegada a la presidencia de Vicente Fox, candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), tras siete décadas de gobiernos priístas, se le ha sumado el liderazgo económico de una región que concentra una alta inversión española. La recuperación económica de la zona, no obstante, se ha visto ensombrecida por la presencia de algunos de sus países en la lista negra que el Grupo de Acción Financiera (Gafi) elabora incluyendo aquellos países que no colaboran en la lucha contra el blanqueo de dinero.

Latinoamérica ha retomado este año el camino de la recuperación económica. Los indicadores económicos al alza, sin embargo, no han redundado en una reducción de la tasa del paro, que se mantiene en torno al 10%. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la reactivación de la economía regional se explica “en buena medida gracias a la fuerte expansión de México (7%)”. La Cepal argumenta que México se ha beneficiado durante casi todo el ejercicio de la aún pujante economía de Estados Unidos, al que destina un 90% de sus exportaciones. Al empuje de México se unen países cuyas tasas sobrepasan la media. Es el caso de la República Dominicana, con expansión de los sectores turístico, de la construcción y textil, o el de Belice. Cuba aparece bien posicionada, según las estadísticas de la Cepal, beneficiándose de la afluencia de turistas y del incremento de la zafra azucarera.

Algunas sombras planean, sin embargo, sobre la recuperación económica apuntada por América Central y el Caribe. El Grupo de Acción Financiera (Gafi) incluía en junio a Panamá y las Islas Caimán en la lista negra de países que no cooperan en la lucha contra el blanqueo de dinero procedente del crimen. La reacción de ambos países no se hizo esperar y la víspera de la reunión del Gafi en Madrid, el 5 de octubre, Panamá y las Islas Caimán anunciaban la modificación de sus legislaciones financieras con el propósito de que esta agencia financiera creada por el G-7, el grupo de los siete países má industrializados, les exhima con prontitud de esta calificación.

Frente bancario anticorrupción

En el último trimestre del 2000, por otro lado, trascendió una iniciativa promovida por once entidades de siete países para conjurarse en un frente bancario anticorrupción. La lista de paraísos fiscales y bancarios abarcaba, además de los citados Panamá e Islas Caimán, Belice, Bermudas, Bahamas y Dominica entre otros.

La iniciativa conjunta cuajaba el 30 de octubre. Ese día, en la sede general del Banco Unido de Suiza, los representantes de las etidades aprobaban unas reglas bautizadas como los Princpios de Wolfsberg. Se trata de un código de conducta cuyo objetico final es evitar cualquier posible blanqueo de dinero mediante la verificación rigurosa de la identidad de los titulares de las cuentas. Bajo el acuerdo subyacía la voluntad de no verse señalado públicamete como le ocurrió en su día a la entidad Citygroup, duramente criticada por haber aceptado como cliente a Raúl Salinas de Gortari, traficante mexicano hermano del ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari.

El 2000 ha sido también un año propicio para el restablecimiento de mayor fluidez en las relaciones diplomáticas entre algunos países. Es el caso de México y de Cuba. La llegada de Vicente Fox a la presidencia mexicana ha puesto fin a siete años de maltrechas relaciones bilaterales que han coincidido con el periodo de Ernesto Zedillo en el poder (1994-diciembre de 2000). Fidel Castro no perdono jamás la adhesión de México al Tratado de Libre Comercio firmado conjuntamente con EE.UU y Canadá. El Gabinete de Fox, de la mano de su nuevo ministro de Asuntos Exteriores Jorge G. Castañeda -cuyo padre ya ejerció como diplomático-, se propone ahora recomponer las relaciones bilaerales entre los dos países.

Otro de los países que durante el ño 2000 ha dado síntomas de querer recomponer sus relaciones con la isla es Honduras. Su presidente, Carlos Flores, recibía en diciembre al canciller cubano, Felipe Pérez Roque, con el compromiso de suscribir un memorando de entendimiento. Las relaciones diplomáticas plenas entre Honduras y Cuba estaban suspendidas desde 1961 y, hasta el momento, sòlo hay una pequeña representación cubana en Tegucigalpa. Pero, recomposiciones diplomáticas a un lado, el evento por antonomasia y que monopoliza anualmete la atención informativa de la región es la Cumbre Iberoamericana, cuya última edición del milenio tuvo lugar en Panamá. Una cita que se presentaba con la precaria situción infantil de la zona como el principal problema acabó monopolizada por la llegada de Fidel Castro y su denuncia de un compló terrorista para asesinarle liderado por el activista anticastrista Luis Posada Carriles. De los 26 países participantes, con sus respectivos jefes de Estado y de Gobierno, 21 acabaron suscribiendo la Declaración de Panamá, que se pronuncia sobre los principales problemas que afectan a sus naciones, desde la pobreza a la violencia, pasando por el proteccionismo y la justicia social. Nicaragua fue más allá y presentó una iniciativa, secundada por países con guerras civiles todavía recientes, pidiendo una condena expresa de la cumbre contra el reclutamiento de niños. La sesión final de la Cumbre Iberoamericana se vio enrarecida por la negativa de la delegación cubana -que también se enfrentó con el presidente salvadoreño Francisco Flores- a condenar el terrorisme de ETA en los términos expresados por España.



 


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