Anuario 2000
Asia Meridional
"La inestabilidad política es el mayor obstáculo para el crecimiento económico"
Carles Navarro

Tras la fuerte crisis financiera que sufrieron los denominados "tigres" asiáticos (Indonesia, Filipinas, Tailandia) en 1997, parece que ahora, poco a poco, estos recuperan su estabilidad económica. Indonesia es el más claro ejemplo de que la situación económica en los países del sudeste asiático, que se vieron inmersos en la quiebra importante, ha resurgido.
A modo de ejemplo, en 1998, el archipiélago indonesio registraba un producto interior bruto de -13,7% y una inflación astronómica que ascendía hasta el 77,6%. Ahora esos números se han visto mejorados de forma notable. El producto interior bruto se situaba en el 2000 en el 0,3%, mientras que la inflación descendía hasta el 3%. Todo esto ha sido posible gracias a un aumento de las exportaciones, el crecimiento de inversiones extranjeras en estos países y, sobre todo, a las ayudas financieras de los países desarrollados o al engrosamiento de la deuda externa. En cambio, uno de los "dragones" asiáticos, Taiwán, ha experimentado una situación contraria. Para la isla, que venía creciendo a un ritmo del 6% en los últimos quince años, el 2000 ha sido nefasto para su economía. La crisis de Taiwán nos ayuda a comprender lo importante que es para los países pobres la inversión exterior. Taiwán, que en su día se convirtió en "dragón", sobre todo gracias al interés norteamericano, en concreto, y de Occidente, en general, ahora se ha visto perjudicada por el gran desarrollo chino en el ámbito internacional. Actualmente, la República Popular China tiene mucho que decir en el ámbito del comercio internacional, por lo que las ayudas que antes recibía Taiwán en detrimento de China se han visto reducidas considerablemente, con lo cual su economía se ha visto muy perjudicada.

De todos modos, crezcan o se vean afectados a nivel económico, todos los países pobres guardan comunes denominadores: la poca capacidad para invertir en capital humano y los factores políticos, que van desde la corrupción hasta regímenes políticos de carácter autocrático. Los máximos diregentes están a la orden del día en todos los países en desarrollo de la zona Asia-Pacífico. En Filipinas, el presidente Joseph Estrada se enfrentó a una moción de censura acusado de obtener dinero del juego ilegal y de una compañía tabacalera. Mientras que en Indonesia, la sospecha también pesaba sobre el presidente Abdurrahman Wahid. Por su parte, Vietnam es el ejemplo de régimen autocrático. El Gobierno vietnamita todavía está se caracteriza por ser monopartidista, lo que dificulta enormemente el desarrollo económico del país ya que las políticas liberales de crecimiento económico están en disonancia con los valores del Gobierno comunista. Mientras que Taiwán, donde cayó el partido nacionalista después de 51 años en el poder a favor del Partido Proindependentista, padeció las consecuencias de tener un Ejecutivo débil que no cuenta con la mayoría parlamentaria.

¿Cuál es el papel de Australia en todo esto? Para la isla-continente es muy importante que la economía de sus países vecinos registre unos números positivos, ya que son su principales mercados, sobre todo Indonesia. Durante la crisis financiera de 1997, aunque indirectamente, Australia también se vio afectada. Indonesia no podía ejercer como uno de los mayores importadores de productos australianos. Entonces tuvo suerte de que Japón pasaba por un momento de bonanza económica y centró la exportación de sus protuctos al mercado nipón. Pero la economía japonesa, del mismo modo que la taiwanesa, dio un vuelco y entró en crisis, con lo que Australia debió volver a buscar salida en Indonesia.

Ahora, la estabilidad política en Filipinas, Vietnam, Indonesia y Taiwán será fundamental para el desarrollo financiero. Un estado de agitación no favorecerá en nada a estos países, sino todo lo contrario, perderán la rueda del desarrollo, ya que los inversores extranjeros no querrán saber nada de ellos. El Banco Mundial, que ayuda a Indonesia a buscar la inversión financiera de 4.800 millones de dólares que necesita para cubrir el presupuesto del 2001, ya advirtió que, si seguían los ataques de las guerrillas pro-Yakarta contra los habitantes de timor Oriental, retirarían su apoyo para que la economía del país crezca.

En Asia todavía conviven dos realidades sociales muy distintas. Por una parte están aquellos que buscan hacerse con el poder material y por el otro, una gran mas que vive para hacre más ricos a los poderosos, los obreros. El abismo que hay entre estos dos grupos se ve, actualmente, accentuado por el efecto de la globalización. Sin duda, la distancia entre las personas activas y los que no tiene trabajo se agranda cada vez más. Esto hace que, hasta que el grosor de la clase social media sea suficientemente importante para estabilizar las diferencias tan grandes que hay entre ricos y pobres, estos países vivirán en vilo. Las revueltas, manifestaciones, enfrentamientos entre diferentes grupos étnicos o entre la población y el Ejército estarán a la orden del día en cada uno de estos Estados.

Estados, que, además, han de padecer los infortunios de climas tropicales o regiones sísmicas, con lo que ello conlleva. En septiembre, Taiwán padeció dos terremotos en los que murieron más de dos mil personas. Pero aparte de la tragedia de las muertes, el país, cada vez que ocurre un desastre de estas características, ha de destinar miles de millones de pesetas a reestructurar la zona afectada. O por ejemplo, Vietnam, el tercer exportador de arroz del mundo, se vio afectado por el desbordamiento del río Mekong que inundó las cosechas, lo que se tradujo a que la mayor parte de la población vietnamita viera como sus reducidos ingresos se anularan y además, el país tuviera que importar el cereal para poder alimentar a la población.



 


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