Anuario 2000
Sudamérica
"Sudamérica encara el cambio de siglo con la permanencia de importantes lastres económicos y políticos"
Mireia Coma

América Latina cierra el siglo sin haber superado los graves problemas que arrastra desde hace décadas: la corrupción y la injusticia, la pobreza y las desigualdades económicas y sociales. A pesar de la globalización, la democratización y la instauración de políticas neoliberales, América Latina no ha conseguido dar el salto necesario para mejorar su precaria situación y consolidarse como una región fuerte y capaz de eliminar los agravios históricos que han estancado su evolución.
En una región donde su historia está marcada por los regímenes dictatoriales y autoritarios, el cambio que ha supuesto el retorno a la democracia en menos de quince años ha sido impresionante. Pero a pesar de este paso adelante, estas democracias no dejan de ser todavía muy débiles, sus estructuras de gobierno –partidos, sindicatos y los propios Estados– están en crisis en casi todas las partes y el poder se encuentra cada día más personalizado y concentrado. Esta es una de las principales causas que explican por qué la región avanza tan lentamente. De hecho, sin un sistema político estable, los países del cono sur no conseguirán nunca llevar a cabo sus objetivos de plena expansión y desarrollo.



Juicio a las dictaduras

Por otra parte, un factor que también se debe de tener en cuenta son los juicios que se han producido a lo largo del año contra los represores militares durante las dictaduras de estos países. Así, hay que destacar el proceso judicial contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet y también los interrogatorios y procesamientos contra sus principales colaboradores (como Ricardo Izurieta, Sergio Arellano Stark, Carlos Forestier y Manuel Contreras, entre otros), o la detención del torturador argentino Miguel Ángel Caballo en México.

En Uruguay, esta voluntad de querer volver al pasado para descubrir cuáles fueron las atrocidades que se produjeron y así poder pasar factura a los culpables vio su fruto en la creación de la “Comisión para la Paz”, encargada de descubrir el lugar y la fecha de la muerte de los desaparecidos durante la dictadura.

Todas estas iniciativas tienen como objetivo evitar que se perpetúen para siempre los crímenes del pasado, pero a pesar de su importancia también se debe tener en cuenta que estas acciones indican la fragilidad de los procesos de transición política llevados a cabo por todos estos países.



Desigualdades sociales

Se debe de tener presente que también ha habido un aumento de las desigualdades sociales y, por tanto, de la pobreza, que en esta región destaca por el fenómeno llamado “exclusión”, término que caracteriza la pobreza cuando ésta no tiene un carácter transitorio, sino que una vez creada tiende a ser permanente para quien la sufre.

Por tanto, no nos tenemos que extrañar que esta situación fomente el desarrollo de la inseguridad y de las mafias de todo tipo, especialmente ligadas a la droga. El hecho de controlar barrios enteros o grandes zonas rurales, ofrecer protección y recursos mínimos a los más desposeídos y corromper todos los cuerpos del Estado, convierte a las mafias en el desafío más temible que deben de vencer las jóvenes democracias.

Por otra parte, también hay que mencionar a los diferentes movimientos de campesinos que existen en esta región y que a lo largo del año han protagonizado diversas protestas para reivindicar mejoras y el respeto por sus derechos. Un ejemplo lo encontramos en las manifestaciones del Movimiento Sin Tierra (MST) en Brasil y con las invasiones básicamente a compañías forestales de los indígenas mapuches en Chile.

Tampoco podemos pasar por alto las constantes manifestaciones de ciudadanos que se han registrado en la mayoría de los países de esta región, pero sobretodo en Brasil y Argentina, para protestar contra las políticas neoliberales de sus Gobiernos, ya que su aplicación ha propiciado grandes límites en su desarrollo económico. En un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicado en diciembre de 2000, se señala que el esfuerzo económico global de la región en general ha sido favorable en el 2000, si se compara con los pobres resultados de los años 1998 y 1999, aunque está por debajo del observado en el año 1997, cuando se registró uno de los mejores resultados de los últimos quince años.

Según este informe, el crecimiento de 2000 se ha basado básicamente en las exportaciones, pero el consumo y la inversión también han contribuido positivamente. Sin embargo, parte de este crecimiento de la demanda global se ha producido en el exterior, a causa de la expansión de las importaciones.



Financiación externa

Pero la situación económica adversa que atraviesa la región desde hace décadas no ha desaparecido del todo, ya que en la mayoría de los países continúa habiendo restricciones de financiamiento externo. De hecho, América Latina siempre ha sido una región de fuerte dependencia del capital extranjero y, en los últimos años, a causa de la mala situación económica, ha habido pérdidas de confianza de los inversores extranjeros, hecho que ha repercutido directamente en su economía.

Por otro lado, los expertos consideran que de cara al 2001 el ritmo de crecimiento será más bajo que el registrado este año, de manera que no se prevé un aumento de las inversiones ni un impulso de la economía de los países de América Latina.

(Texto traducido del catalán por Rosa Bergés)


 


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