Anuario 2001
Sudamérica
"El futuro del Cono Sur pasa por la Àrea de Libre Comercio de las Américas"
Ramon Aymerich

América Latina se encuentra en un momento histórico.En un futuro no muy lejano, se creará la Área de Libre Comercio de las Américas, que puede suponer el nacimiento de un nuevo gran bloque económico mundial. De este modo, los Estados Unidos, sumidos en la recesión, miran de nuevo hacia el sur.
América Latina, tal y como decía Eduardo Galeano, es de aquellas zonas del mundo que se han especializado en perder. El subcontinente americano después de que Estados Unidos haya señalado como prioritaria la creación de una Área de Libre Comercio de las Américas, el ALCA, se encuentra de nuevo, en un momento decisivo para su futuro. A partir de ahora, puede empezar el baile de tratados y negociaciones. Los paises sudamericanos, tendrán de hacer un gran esfuerzo para que sus economías cumplan las condiciones mínimas, tanto sociales como económicas, que pedirán los norteamericanos para poder formar parte de este selecto club. Es seguro, que todos los paises intentaran hacer lo imposible para llegar a formar parte de la Área de Libre Comercio, porque quedarse fuera, abriría si cabe aún más, las ya viejas y ajadas venas de esta América Latina. El Mercosur, formado por Uruguay, Paraguay, la malograda Argentina y Brasil - Chile y Bolivia están asociados- es la única experiencia que ha tenido América Latina en el campo de la globalización económica. Henrique Cardoso, que ha estabilizado económicamente Brasil situándola como novena potencia mundial, mira con recelo este tratado de libre comercio. Según el ex profesor izquierdista, antes de crear una Área de Libre Comercio para las Américas, se tendría de consolidar el Mercosur, con la inclusión definitiva de Chile y Bolivia, y la de los otros paises sudamericanos. De este modo Cardoso, aboga por la creación de un comercio sin restricciones económicas, pero por ahora, solo entre los paises de América Latina.

Esta idea de Cardoso no parece secundada por su homólogo chileno, Ricardo Lagos, que prefiere no involucrarse demasiado en el Mercosur y lanzar toda su fuerza económica sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN. La adhesión de Chile al TLCAN, es sin duda una buena noticia para la economía de América Latina y demuestra la recuperación de este país, que ha superado los fantasmas del pasado y parece integrarse con fuerza a estos nuevos tiempos.

Las voces contrarias al ALCA dicen que este se perfila como un esquema sin instrumentos de cooperación, carente de tratamiento especial para las economías más vulnerables, falto de soluciones para los problemas medioambientales y laborables de los paises más pobres y que se puede convertir en un sistema de relaciones bilaterales de cada país por separado con Estados Unidos.

Argentina se desmorona

América Latina ha visto caer definitivamente en este 2001, la economía argentina. Los analistas económicos dicen que la crisis aún no ha tocado fondo. A los pocos argentinos que aún creen en su país, sólo les queda la esperanza, mejor dicho la desesperanza, de que el nuevo presidente, el peronista Eduardo Duhalde, el hombre que arruinó la provincia de Buenos Aires cuando fue su gobernador, sea capaz, en los próximos meses de sacar al país de su dramática situación.

Los Argentinos tienen sus cuentas bancarias congeladas por el ya famoso “Corralito” que ideó el superministro Domingo Cavallo. Mientras Duhalde, que como buen peronsita, intenta calmar a las masas con discursos populistas y con la ayuda adicional de su mujer , parece incapaz de tomar una decisión sin rectificarla al cabo de dos dias. Si Duhalde no consigue la paz social, nadie se atreve a pronosticar como acabará esta crisis que parece interminable. En definitiva, es difícil predecir una guerra civil, pero lo que no se puede negar es que se producirá un nuevo estallido social. Nadie sabe que pasará mañana en este país. Un país que siempre ha tenido alma occidental, que ha soñado en ser europeo y ha sido víctima de políticos dignos de cualquier República Bananera.

Por lo que se refiere a los otros paises de la zona, cabe destacar los esfuerzos que está llevando a cabo el presidente del Perú, Alejandro Toledo -vigilado muy de cerca por Alan García-, para restablecer los valores democráticos del país, después de 10 años de “fujimorismo”. El ex presidente Alberto Fujimori por su parte, sigue viviendo tranquilamente en Japón ajeno a cualquier tipo de acusación sobre sus corrupciones.

Al contrario de Perú, Venezuela está viviendo un tránsito innegable hacia el totalitarismo a manos del ex comandante paracaidista Hugo Chávez. El presidente venezolano y aprendiz de revolucionario se esfuerza para crear un eje la Habana-Caracas, que intenta mostrar un proyecto tipo nacionalista en América Latina. Si a este proyecto, se le sumase un triunfo de la izquierda en las elecciones Brasileñas de noviembre, tal y como parecen indicar los sondeos, y el asentamiento del populista Duhalde en Argentina, podría hablarse de un giro ideológico regional. Un giro, que según los analistas, no llevaría a la región a ningún sitio porque lo que ha de hacer América Latina es abrirse al exterior y potenciar sus relaciones con la Unión Europea y los Estados Unidos.

En Colombia sigue la pesadilla

Los colombianos siguen viviendo su pesadilla particular con los grupos armados. Todos los colombianos conocen la realidad de las guerrillas y parecen estar resignados a convivir con este conflicto que ha provocado en este 2001 más de 25.000 muertos.

Andrés Pastrana sabe que la situación con los grupos armados es muy peligrosa y que si se rompen las negociaciones con las FARC, -el grupo armado más importante del país- ciudades como Bogotá podrían convertirse en campos abiertos de batalla. Si las FARC abandonaran la zona de distensión, estallaría una guerra. Una guerra que la Comunidad Internacional no permitirá, como ya ha hecho en otras ocasiones, salvando siempre en el último momento las negociaciones entre el Ejecutivo colombiano y el grupo armado. Pero el verdadero problema surge, cuando el país deja de ser el centro de atención informativa, en ese momento las Instituciones parecen conformarse únicamente con que se reanuden los diálogos, pero estos no sirven de nada si no hay de por medio una tregua.

Los grupos armados se han de comprometer ha dejar de matar. Desde que se lanzaron como guerrilla las FARC, en la década de los 60, solo han declarado una tregua pactada, fue en el año 1984. Desde Occidente, si nos sumergimos en el problema colombiano, solo nos podemos preguntar si las FARC son el problema o verdaderamente son la consecuencia de otro problema aún más grande, que nace tras décadas de malos gobiernos y del negocio del narcotráfico.

América Latina se encuentra en un punto de inflexión muy importante. Los paises sudamericanos han de adaptarse a las exigencias de este nuevo mundo globalizado y han de empezar a ser fuertes como bloque. Solo así, podrán cambiar la historia, y sin olvidar el pasado, podrán mirar hacia el futuro sin ningún complejo y acercarse a los niveles de vida de sus vecinos del Norte.


 


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