Anuario 2001

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La crisis de los acuerdos de Oslo deja sin alternativas de paz Oriente Próximo
Isabel González

La espiral de violencia en la que ha entrado la Intifada de Al Aqsa durante estos quince meses ha provocado la entrada en una fase agónica del proceso de paz de Oslo iniciado entre palestinos e israelíes en 1993.

Han pasado ocho años desde que el 13 de septiembre de 1993 el entonces primer ministro israelí, Isaac Rabin, y el líder de la OLP, Yasir Arafat, sellaran el primer acuerdo de paz entre palestinos e israelíes en Washington. Después de todo este tiempo, todavía hoy la solución del foco de tensión más importante en Oriente Próximo, el conflicto palestino, está muy lejos de convertirse en una realidad. La falta de disposición para entablar negociaciones serias por ambas partes, así como las acusaciones que unos y otros se lanzan (los palestinos reprochan a Israel ejercer terrorismo de Estado, mientras que el Estado judío, por su parte, recrimina a Arafat apoyar a los grupos terroristas Hamás o Yihad Islámica), hace que el optimismo que impulsó las negociaciones de Oslo y los acuerdos posteriores a él, se desvanezca, dejando sin alternativas de paz el conflicto de Oriente Próximo.

Concretamente, la Declaración de Principios de Oslo I estipulaba la retirada del Ejército israelí de la Franja de Gaza y de la ciudad cisjordana de Jericó como etapa previa de un proceso transitorio de autonomía palestina, al que debía seguir un acuerdo definitivo sobre el estatuto de los territorios palestinos ocupados en 1967.

El acuerdo, más que por el grado de autonomía que proporcionaba a la OLP o por los resultados alcanzados entorno a las cuestiones medulares del conflicto (pospuestas para el final de la negociación), es significativo por dos cosas: porque reconoce a la OLP como interlocutor válido, y dos, porque era la primera vez que el Gobierno de Israel y la dirección palestina se sientan a negociar.

Dos años después, el 28 de septiembre de 1996, Rabin y Arafat suscriben en Washington los Acuerdos de Taba, o también conocidos como Oslo II, para ampliar la autonomía en Cisjordania.

El nuevo acuerdo prevé el redespliegue gradual de Cisjordania. Para ello, se lleva a cabo la división de Cisjordania en tres áreas: la denominada zona A (que corresponde al 3% del ...


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